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El legado de la espada drakon temporada 2 - Capítulo 8

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8: ¿Es el final?

El gran desastre…

8: ¿Es el final?

El gran desastre…

Azrael iba saliendo de allí cuando una estruendosa alarma retumbó por todo el reino.—¡Intrusos avistados!

—gritaban los guardias de la entrada.Se escuchaban explosiones, gritos desesperados, y el caos se desataba sin control.

En medio del estruendo, la lanza Aethernos atravesó la gran puerta, empalando a un guardia y arrojándolo contra un muro, que estalló en pedazos.

El edificio élfico detrás del muro también colapsó ante la fuerza del impacto.

La lanza regresó con elegancia a la mano de Sol Creciente I.

Azrael: ¿Eh?

¿Pero qué haces aquí…?

¡¡Nevaeh!!

Este no es lugar para ti…

Justo en ese momento, aparecieron los Anubis, guardianes de la jerarquía más alta, rodeándolos con su presencia imponente.

Anubis I: Vaya, vaya…

si no es Sol Creciente I con su famosa lanza…

y Azrael.

¿Y trajiste a dos chicas?

Qué descaro.

¿Acaso tenéis ganas de morir?

Anubis II: ¡Quemaremos vuestros cuerpos en la gran fogata y danzaremos sobre vuestras cenizas!

¡JAJAJAJA!

Azrael: Ya… Bueno, no puedo decirte cómo acabará esto…

La omnisciencia no funciona aquí.

Sol Creciente III: Ni siquiera a mí me sirve aquí…

Y eso que dominé la magia.

Sol Creciente I: Pues tenemos un problema.

¿No que habías dominado toda la magia?

Azrael (con un tono irónicamente molesto): No es momento para discutir…

Anubis I: En fin…

que comience el espectáculo.

Anubis II se lanzó directamente hacia Nevaeh y, en un parpadeo, la atravesó con su espada.

Azrael: ¡¡Nevaeh!!

¡¿Pero qué velocidad fue esa?!

Justo después, Anubis I propinó una poderosa patada a Azrael, lanzándolo por los aires hasta estrellarlo contra un edificio, que se vino abajo con el impacto.

Sol Creciente I: ¡¡Malditos!!

Alzando su lanza con furia, Sol Creciente I se abalanzó sobre Anubis I.

El choque de sus fuerzas hacía temblar todo el reino.

Sol Creciente III: Bueno, bueno…

señor Anubis Tercero, voy a matarte…

Mientras tanto, Nevaeh yacía en el suelo, desangrándose lentamente.

Nevaeh: A-Azrael…

perdóname…

(las lágrimas caían de sus ojos) yo…

no quería que esto pasara…

Sol Creciente III: ¡¡NO!!

¡Nevaeh, aguanta!

¡Por favor, no nos dejes!

Anubis III se lanzó contra Sol Creciente III, pero no fue rival para ella.

Anubis I: Solo esperen a que vengan los demás Anubis, jajajaja.

Azrael se levantó entre los escombros y vio a Nevaeh.

Al pensar que estaba muerta, quedó paralizado, sin decir palabra, solo mirando.

Mientras tanto, Sol Creciente I seguía luchando contra Anubis I, creando todo tipo de desastres a su paso.

Azrael: N-ne-nevaeh…

Nevaeh yacía muerta en el suelo, y Sol Creciente III, tras derrotar a Anubis III, corrió hacia ella.

Sol Creciente III: Oh no…

Azrael, ella está…

—dijo desde lejos.

Azrael: ¿Ella está…?

Con un poderoso golpe de mango de lanza, Sol Creciente I mandó a volar a Anubis I hacia el palacio donde se encontraba el rey.

Sol Creciente I: ¿Ella es Nevaeh?

¿Está muerta?

Azrael seguía paralizado, hasta que finalmente estalló.

Azrael: ¡UUUUAAAAAAAAAAGHHHH!

—gritó fuertemente y sin control.

Azrael empezó a perder el control, de tal forma que ya no distinguía quién era su aliado.

Azrael: ¡Voy…

voy a mataros a todoooooos!

Azrael seguía gritando, un grito tan poderoso que los edificios y gran parte del reino comenzaron a derrumbarse.

Después, quedó mirando fijamente a Sol Creciente I y Sol Creciente III, pero entonces apareció Anubis II.

Anubis II: Pero bueno…

¿y esos gritos?

Jajajaja.

Azrael lo observó con intensidad y, en un pestañeo, apareció detrás de él.

Anubis II: ¿Eh?

Anubis II yacía despedazado en el suelo, con solo su cabeza aún capaz de sentir y moverse.

Anubis II: Mierda, esto no pinta bien…

Justo en ese momento, la lanza Aethernos fue lanzada directo a la cabeza de Anubis II, matándolo por completo.

Anubis I, levantándose entre los escombros, le dijo al rey que no se preocupara, que él se encargaría.

Anubis I se lanzó hacia Azrael y comenzaron a intercambiar golpes devastadores, alterando el espacio-tiempo a su alrededor.

La pelea fue tan feroz que el reino temblaba, como si estuviera a punto de estallar.

Anubis I sacó una espada, pero Azrael lo golpeó y le clavó su propia espada.

Anubis I: ¡Puagh!

—escupiendo sangre.

Azrael continuó golpeándolo en el aire y lanzó un rayo de energía que lo derribó al suelo.

Sin saber ni dónde estaba y completamente fuera de control, Azrael empezó a golpear a Anubis I sin piedad, desfigurándole la cara con cada golpe.

Cada impacto hacía que el suelo se rompiera y se destruyera bajo ellos.

Los demás Anubis, al ver la escena, comenzaron a huir.

El rey bajó del trono, decidido a enfrentarse a Azrael.

Sol Creciente I: Oh no, querido rey, no te meterás.

Esto es entre Anubis I y Azrael.

Rey: Haré lo que me plazca.

Con gran velocidad, el rey se lanzó hacia Sol Creciente I, pero este le lanzó Aethernos, atravesando el torso del rey.

Rey: Vaya, con que esa es la famosa lanza Aethernos.

Jajajaja, ¡me la quedaré!

El rey regeneró su torso y comenzó una batalla tan brutal que no solo afectaba al reino, sino a los cinco dominios.

La lucha era tan intensa que el mismo reino élfico comenzaba a derrumbarse.

Sol Creciente I: ¡AAAAAGGGGHHH!

Luchando a una velocidad que desafiaba la comprensión, destruían todo a su paso.

Cada intercambio de golpes hacía temblar el suelo, hasta que finalmente el reino explotó.

Azrael tomó a Sol Creciente III y a Nevaeh, y con un portal desapareció del lugar.

Azrael: Me quedaré aquí…

Mientras tanto, la batalla entre el rey y Sol Creciente I continuaba en la nada misma: sin planetas, sin espacio ni tiempo, solo ellos luchando sin descanso.

Sol Creciente I tenía los puños prácticamente destrozados por el intercambio constante de golpes.

Rey: Jajajaja, ¡te voy a matar, Sol Creciente I!

En el reino de Aethoria: Azrael: Chica, avisa al rey.

Yo…

no soy capaz de moverme y dejarla aquí.

Sol Creciente III: Está bien, yo iré.

Mientras tanto, en la batalla entre el rey élfico y Sol Creciente I, comenzaban a destruirse conceptos que sostenían la existencia del plano restante del reino de los elfos.

Sol Creciente III llegó rápidamente donde se encontraba el rey.

Rey de la Luz: Sé lo que está pasando, chica…

Yo iré.

Desde aquí se percibe algo extraño en el plano de los elfos.

Sol Creciente III: Majestad, Sol Creciente I y el rey élfico están peleando.

Si esto sigue así, él morirá.

Al escuchar eso, el rey de la Luz creó un portal hacia el plano élfico.

Al llegar, una luz intensa cegó por unos momentos al rey élfico y a Sol Creciente I.

Rey de la Luz: Con que esta vez nos vemos de nuevo.

Rey Élfico: Con que has venido, eh…

No lo esperaba.

Rey de la Luz: Terminemos con esto.

Desactiva tu magia anti-omnisciencia que cubre el plano, ¿o no te atreves?

Sol Creciente I se desplomó en la nada, inconsciente.

El rey lo sostuvo en el aire.

Rey de la Luz: Lo hiciste bien, Hanzo.

Ahora descansa.

Lo envió hacia el reino de Aethoria con un portal.

Rey de la Luz: Bien, que comience el juego.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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