El legado de los cielos - Capítulo 101
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101: ELEGANCIA Y UN ENCANTO REAL INNEGABLE.
101: ELEGANCIA Y UN ENCANTO REAL INNEGABLE.
Capítulo 101: Elegancia y un encanto real innegable.
El presidente se sorprendió.
A pesar de ser el presidente del país, nunca había tenido contacto directo con la familia Rothschild.
En el pasado, cualquier negociación se había llevado a cabo únicamente a través de Charles, siempre mediante llamadas, jamás cara a cara.
No fue sino hasta que Rodrigo pidió expresamente esta reunión que Charles buscó al presidente en persona.
Para el presidente, esa había sido apenas la segunda vez que veía a Charles frente a frente.
Pero jamás imaginó ver al patriarca de la poderosa familia Rothschild.
Lo mismo ocurrió con María Fernanda Salgado y con todos los presentes en la sala.
Nadie esperaba ese nivel de presencia.
Nadie esperaba que el poder entrara caminando por la puerta.
El efecto que Rodrigo buscaba en el presidente empezaba a surtir efecto.
El nerviosismo era evidente.
No era el nerviosismo habitual que todos le conocían cuando estaba frente a cámaras o en eventos públicos.
Era algo más profundo.
Más real.
El miedo genuino de alguien que entiende que ha perdido el control.
James Rothschild fue el primero en hablar.
Su voz era firme, calmada, llena de autoridad.
—Un gusto conocerlo, joven Rodrigo.
Muchas gracias por su ayuda.
Ahora me siento mucho mejor.
Ya puedo caminar libremente, sin problemas de salud.
Rodrigo sonrió con educación y respondió con serenidad absoluta:
—Bienvenido a mi país, señor Rothschild.
Esto solo será el inicio de nuestra gran colaboración.
Catherine Rothschild dio un paso al frente y también saludó:
—Es un placer conocerlo, señor Rodrigo Moreno.
Muchas gracias por ayudar a mi abuelo.
Rodrigo asintió con una leve inclinación de cabeza.
Catherine entonces sacó una caja elegante y habló nuevamente:
—Estas son las llaves de un Cupra León VZ5, edición limitada.
Un deportivo exclusivo equipado con un motor cinco cilindros, tracción integral, diseñado en homenaje al ADN más radical de la marca.
Solo se produjeron 7,000 unidades a nivel mundial, y esta es una de ellas.
Abrió ligeramente la caja y continuó:
—También las llaves de un McLaren F1, uno de los superdeportivos más exclusivos jamás creados.
Fabricado en los años noventa, con apenas 106 unidades producidas en todo el mundo, motor V12 atmosférico, posición central de manejo y considerado por muchos como el automóvil más puro y legendario de la historia.
Hizo una breve pausa antes de añadir:
—Y finalmente, las llaves de una residencia en Nueva York, junto con los documentos de la propiedad, ya registrados completamente a su nombre.
Rodrigo se sorprendió.
No esperaba semejante regalo.
Mucho menos una casa en Nueva York.
Aun así, aceptó con gratitud.
—Muchas gracias a su familia.
Espero que nuestra colaboración continúe por mucho tiempo.
Rodrigo miró a Charles.
Charles lo entendió de inmediato.
Unos segundos después, la puerta volvió a abrirse.
Entró una joven hermosa.
Su piel oriental lo decía todo.
Su porte era completamente distinto a como Rodrigo la había conocido en Manzanillo.
Esta vez, no solo su caminar, sino su postura y su vestimenta destilaban autoridad, elegancia y un encanto real innegable.
Era Aisha.
A su lado venía un hombre de mediana edad.
Su ropa no solo era lujosa, cada accesorio hablaba de realeza.
Anillos, reloj, insignias discretas pero inconfundibles.
Era Fahd Al Saud, el rey saudí.
Aisha fue la primera en hablar, en un inglés fluido y seguro:
—Hola de nuevo, Rodrigo.
Este es mi rey, Fahd Al Saud.
Muchas gracias por tu recibimiento la otra vez.
El rey Fahd dio un paso al frente y habló también en inglés fluido:
—Un gusto conocerte, Rodrigo Moreno.
Gracias por su regalo.
Yo, el rey saudí, le doy la bienvenida a mi reino.
Sacó una tarjeta y la entregó a Rodrigo con ambas manos.
—Esta es la Dubai First Royale Mastercard.
La tarjeta era negra, pesada, con detalles de lujo absoluto.
No era una tarjeta común.
Era una tarjeta reservada únicamente para la élite más alta del mundo.
—Esta tarjeta cuenta con un fondo de tres mil millones de dólares.
No tiene límite preestablecido.
Incluye acceso prioritario a jets privados, yates, residencias exclusivas, servicios de concierge personal 24/7, acceso a eventos cerrados de la realeza y prioridad absoluta en cualquier país donde la banca internacional tenga presencia.
El rey continuó con calma:
—Es una muestra de mi agradecimiento por el regalo que me obsequió y por cuidar de la princesa durante su estancia en su país.
Mis disculpas, la princesa es un poco traviesa y suele escaparse de la casa real sin permiso.
Espero no le haya causado molestias.
Rodrigo respondió con amabilidad, en inglés perfecto:
—Muchas gracias.
Bienvenidos a mi país.
Siempre serán bienvenidos.
La princesa siempre será bienvenida.
Ahora es mi amiga.
Tomó la tarjeta y la observó con cuidado.
No solo era hermosa y lujosa, se notaba que era una de las tarjetas más exclusivas del mundo, digna únicamente de la realeza saudí.
Esa última presencia fue el golpe final para el presidente.
Con eso, ya estaba completamente rendido.
Sabía que si no cooperaba con Rodrigo Moreno, no tenía salida.
Rodrigo no solo tenía el respaldo del Patriarca Rothschild, sino también el respaldo de un rey.
Y no de cualquier rey.
Un rey cuyo poder el presidente conocía perfectamente.
En ese momento, el presidente entendió algo con total claridad:
Rodrigo Moreno tenía un respaldo ante el cual cualquier país tendría que rendirse.
Y él no era la excepción.
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