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El legado de los cielos - Capítulo 104

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  4. Capítulo 104 - 104 DARLE ALAS AL TIGRE
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104: DARLE ALAS AL TIGRE 104: DARLE ALAS AL TIGRE Capítulo 104: Darle alas al tigre
En el mundo empresarial existe una regla no escrita: si tienes buenos guardaespaldas, de confianza y capaces de hacer el trabajo sucio cuando es necesario, no caminas de frente, caminas de lado.

Avanzas sin resistencia, sin obstáculos visibles, sin que nadie se atreva a cruzarse en tu camino.

Ese era exactamente el punto al que Rodrigo quería llevar a esas dos familias poderosas.

Para la familia real, tener guardias capaces de proteger no solo a la sangre real sino también a la nación misma sería un impacto a nivel mundial.

No solo por fuerza, sino por mensaje.

Para la familia Rothschild, contar con guardias capaces de entrar y salir de cualquier lugar sin ser notados, sin dejar rastro, sin levantar sospechas… ¿no era acaso como darle alas a un tigre?

Y para México, tener una fuerza especial superior a la actual no solo sería un impulso, sería una transformación.

Actualmente los GAFES ya eran considerados temidos a nivel mundial.

Si existiera una fuerza aún mejor que ellos, entonces México dejaría de ser visto como un país vulnerable y pasaría a ser un país que no se toca.

Rodrigo pensó en todo eso y entonces miró a Karen.

—Muéstrales de lo que serían capaces —dijo con voz tranquila—.

Siempre y cuando acepten nuestra colaboración.

Esto no es algo temporal, es a largo plazo.

Aquí podemos crear una organización que incluso puede llegar a controlar la economía mundial.

Karen y Sandra se pusieron de pie al mismo tiempo.

Ambas asintieron sin decir palabra.

La fuerza de esas dos mujeres era la más alta dentro de la familia Salgado, incluso por encima de Luis Salgado y del propio Rodrigo.

La más fuerte de todos era Sily, pero no estaba presente; se encontraba en la habitación.

Su presencia ahí habría sido demasiado.

Aterradora.

Si ella actuaba, sería capaz de destruir todo lo que se necesitara destruir.

Para este momento, Karen y Sandra eran más que suficientes.

Trajeron unos ladrillos que habían sido preparados especialmente para la demostración.

Karen se colocó frente a ellos, respiró hondo y, sin previo aviso, lanzó un puñetazo seco.

Los ladrillos se partieron con un sonido contundente.

No fue fuerza bruta; fue energía interna concentrada.

Sandra dio un paso atrás, tomó impulso, dio una voltereta perfecta y, al caer, lanzó una patada directa al suelo.

El impacto fue tan preciso que una parte del piso se resquebrajó visiblemente.

Karen no se detuvo.

Golpeó otro ladrillo, luego otro, rompiendo varios consecutivos con el mismo puño, sin mostrar cansancio, sin perder control.

La sala quedó en silencio.

Uno de los guardias, que había visto combates reales, murmuró sin darse cuenta:
—Si tengo que pelear con cualquiera de ellas… todo el equipo junto no tendría oportunidad.

X habló entonces, activando un video en la pantalla.

—Aquí están las actuaciones de la gente de la familia Salgado.

El video mostraba un operativo de la Guardia Nacional en Colima.

En las imágenes se veía claramente cómo un grupo entraba y salía sin ser detectado ni por la Guardia Nacional ni por los enemigos.

Detuvieron a los sospechosos, los dejaron en manos de las autoridades y desaparecieron entre la multitud.

—Entre ese grupo está la señorita que tienen frente a ustedes —dijo X, señalando a Karen.

Las imágenes mostraban la captura del señor Castañeda en Colima.

Precisión absoluta.

Sin disparos.

Sin heridos.

Como fantasmas salidos de las sombras.

Ambas familias entendieron el mensaje.

Tener guardias así no era solo seguridad, era ventaja absoluta.

Para la familia real, significaba eliminar los problemas constantes de seguridad, los enemigos del Medio Oriente, las amenazas silenciosas.

Para la familia Rothschild, significaba moverse libremente por cualquier país sin temor a espionaje, robos de secretos comerciales o ataques encubiertos.

Y si alguien se atrevía… también podían sacar los secretos de sus enemigos.

Rodrigo no se detuvo ahí.

Miró a X y a Cero.

—Mis dos ojos —dijo—.

Planeo fundar con ellas un grupo clandestino de inteligencia mundial.

Sacar información de todo tipo y tenerla siempre a la mano.

Así sabremos los movimientos de todas las potencias.

Sabremos con quién actuar, a quién evitar y a quién adelantarnos en los negocios.

Eso fue la gota que derramó el vaso.

¿Quién no quería mejorar?

¿Quién no quería ganar más dinero?

Esto ya no era solo un proyecto.

Era una organización sólida.

Tres países.

O mejor dicho, tres potencias.

Dos familias con poder real y un país gobernado desde las sombras por un joven y a la luz por una presidenta.

Cada uno con sus intereses.

Cada uno con sus beneficios.

Unidos por el mismo objetivo: ganar e influir.

México saldría ganando, eso estaba claro.

Pero Rodrigo, la familia Salgado, los Rothschild y la familia saudí también tendrían lo suyo.

Todo bajo un esquema que, ante el mundo, sería legal.

Trampas bajo el agua, sí, pero legalmente intocables.

Para la familia real, esta colaboración con México representaba una expansión estratégica sin precedentes.

Arabia Saudita obtendría acceso directo a una nueva ruta de influencia en América Latina, diversificando su presencia energética y reduciendo su dependencia de mercados tradicionales.

La cooperación en la planta refinadora permitiría a Arabia Saudita exportar conocimiento, tecnología y control operativo, asegurando participación directa en la cadena de valor del petróleo mexicano.

Esto no solo incrementaría sus ingresos, sino que reforzaría su posición como líder energético global.

Además, la alianza con México abriría puertas a acuerdos comerciales en sectores distintos al energético, ampliando su influencia económica y política en la región.

La capacitación, la cooperación militar y la protección especializada garantizarían estabilidad interna y externa para la familia real, fortaleciendo su seguridad nacional y personal.

En pocas palabras, Arabia Saudita no solo ganaría dinero: ganaría territorio estratégico, aliados leales y una presencia firme en un continente donde antes no tenía verdadero control.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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