Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

El legado de los cielos - Capítulo 106

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. El legado de los cielos
  4. Capítulo 106 - 106 BROCHE DE ORO
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

106: BROCHE DE ORO 106: BROCHE DE ORO Capítulo 106.

Broche de oro.

El primero en responder fue el rey saudí, con un inglés fluido, firme y sin rodeos, como alguien acostumbrado a tomar decisiones que afectan naciones enteras.

—Bien, esto me interesa.

Nos unimos.

No hubo aplausos ni gestos exagerados.

Solo una aceptación clara.

En ese instante, el peso de un reino entero acababa de colocarse sobre la mesa.

La familia Rothschild no tardó en seguir el mismo camino.

James, sentado con la espalda recta y las manos entrelazadas, habló con calma, pero con la autoridad que solo tienen quienes llevan siglos moviendo el mundo sin aparecer en los titulares.

—Nosotros también nos unimos en este proyecto.

Dos potencias.

Dos respuestas.

Dos sí definitivos.

La habitación quedó en silencio durante un par de segundos, como si todos fueran conscientes de que acababan de cruzar un punto de no retorno.

Annie fue la siguiente en hablar.

Su voz era clara, segura, con ese acento ruso apenas perceptible que le daba un tono frío y profesional.

Habló en inglés fluido, sin emoción innecesaria.

—Bien, perfecto.

Yo seré su comunicación directa en este proyecto.

Comenzaremos la planificación, el orden y el nombre de cada proyecto y después lo haremos de manera oficial.

Eso será una vez que la candidata gane la presidencia.

Además, tengo la idea de presentarlo durante la campaña; así mismo, María Fernanda Salgado puede usar esto como mitin en su campaña.

Estaría ofreciendo algo real, no solo palabras como los demás candidatos.

No era una sugerencia improvisada.

Era un plan estructurado, pensado para el momento exacto, para el impacto mediático y político adecuado.

Annie no hablaba como intermediaria; hablaba como arquitecta del tablero.

María Fernanda Salgado tomó la palabra.

Su postura era firme, su expresión segura.

No había nerviosismo; había convicción.

—Esto sería una ventaja.

Los demás candidatos presentarían solo promesas vacías que nadie sabe si se van a cumplir.

Yo me presentaré anunciando un proyecto real, respaldado por ambas familias al mismo tiempo.

Una vez que gane las elecciones, el proyecto comenzaría generando empleos; así mismo, bajando los precios de gasolina y diésel.

En cuanto al proyecto de seguridad, sería anunciado después de tomar la presidencia, ya que es un tema más delicado.

Así no daríamos ventaja a los contrincantes durante la campaña.

Presentarlo una vez siendo presidenta sería más fácil y más efectivo.

Además, sería un proyecto donde una empresa externa invierte en seguridad nacional de forma organizada y bien planeada.

Así lo presentaremos.

Cada frase estaba calculada.

Cada pausa tenía intención.

No hablaba como candidata; hablaba como presidenta en funciones.

Era evidente para todos que esta jugada no había nacido en ese momento.

María Fernanda Salgado y Rodrigo ya lo habían discutido a profundidad.

Y lo habían hecho lejos de oídos curiosos, en la intimidad, mientras el mundo dormía.

Rodrigo quería darle a Salgado un final de carrera política impecable, y para Fernanda Salgado, este proyecto sería el inicio de algo histórico.

Con esto, no solo ganaría la presidencia.

Se convertiría, sin duda alguna, en la mejor presidenta que el país habría tenido.

Y lo que Rodrigo tenía planeado después sería el verdadero broche de oro.

México siempre había tenido problemas de seguridad debido al narcotráfico.

Y no era algo exclusivo del país; era un fenómeno mundial.

Caía uno y ya había cuatro esperando su lugar.

Cayó el Chapo, estaba el Mayo.

Si caía el Mayo, estaban los Chapitos.

Si caía uno, otro ocupaba el vacío.

Cayó el Señor de los Cielos, apareció el Señor de los Túneles.

Un ciclo interminable.

La corrupción funcionaba de la misma manera.

Rodrigo lo sabía mejor que nadie.

Erradicarlo por completo era imposible.

Pero controlarlo… eso sí era viable.

Su solución no era eliminar a todos los narcos del país.

Su plan era controlar el movimiento de la seguridad nacional.

Elevar el nivel militar, evolucionarlo.

Crear el Comando Murciélagos, una fuerza especial élite superior incluso a los GAFES.

Ese era el primer paso.

Con ello, habría territorios limpios.

Territorios donde él tendría el control absoluto.

Lo ilegal estaría en sus manos.

Lo legal, bajo su vigilancia.

Cualquier anomalía que surgiera en el país tendría solo dos explicaciones: enemigos moviéndose o la presencia de algún cultivador desconocido.

Y en ambos casos, Rodrigo lo sabría.

Ese era el verdadero propósito del proyecto.

No solo ganar elecciones.

No solo generar empleos.

No solo bajar precios.

Era establecer un nuevo orden silencioso.

Y mientras los demás veían política, economía y seguridad, Rodrigo veía algo más grande: un país bajo control estratégico, una base sólida desde donde podía observar el mundo entero.

El plan ya estaba en marcha.

Y ahora, oficialmente, todos estaban dentro.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo