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El legado de los cielos - Capítulo 124

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Capítulo 124: CADA QUIEN CON SU SANTO.

Capítulo 124: Cada quien con su santo.

Pedro observó al joven en silencio. En su mente no apareció primero la nación, ni el deber, ni el juramento que había hecho años atrás. Lo primero que cruzó por sus pensamientos fue la seguridad de su familia y, solo después, la del país.

Esa era la naturaleza humana.

Cuando una persona se enfrenta a una crisis donde la vida y la muerte son inciertas, siempre coloca sus propios intereses por encima de los demás, y dentro de esos intereses, la familia ocupa el primer lugar.

Aunque el joven frente a él decía que solo tenía curiosidad, la intención asesina de esas mujeres había sido clara, palpable, real. Pedro lo sabía: no tenía forma de decir la verdad, ni siquiera una parte de ella.

Rodrigo notó la expresión de Pedro. No era miedo puro, era conflicto, duda, cálculo. En ese instante tomó una decisión.

—Bien, no importa. Solo espero que no se crucen en mi camino nuevamente, ¿me entiende? Mientras no me molesten, nosotros no les molestaremos; cada quien sigue su camino.

Hizo una pausa breve y sonrió mirando directamente a Pedro antes de continuar.

—Como dicen en este país, cada quien con su santo. De esta manera me entiendes mejor.

Después de decir esas palabras, Rodrigo caminó hacia Sily y Sherapine. No necesitó decir nada más. Sily lo comprendió al instante; levantó la mano y una energía espiritual envolvió a todos. En un parpadeo, el grupo desapareció del lugar como fantasmas, sin dejar rastro alguno.

Pedro abrió los ojos como platos. Su mandíbula cayó casi hasta el suelo al presenciar aquello.

—Este nivel debe ser…

Se quedó en silencio unos segundos, incapaz de terminar la frase. Luego negó con la cabeza.

—No… no puede ser. Eso es una leyenda. ¿De dónde salieron estos? Deben estar en la cima del cultivo, casi inmortales de verdad. Pero ¿no dicen nuestros antepasados que es imposible llegar más allá del Núcleo Dorado?

Las dudas se arremolinaban en su mente. Sin embargo, había una realidad innegable: en la Tierra, desde hacía años, la energía espiritual había desaparecido. Y eso se debía a dos razones.

La primera era conocida por la mayoría de los cultivadores que aún quedaban en el planeta. El cambio y avance de la humanidad, la tecnología y la contaminación habían hecho que la energía espiritual se disipara.

La energía espiritual provenía de un aire puro y de una naturaleza libre de contaminantes, algo que desde hacía décadas ya no existía en la Tierra.

Las evoluciones tecnológicas, la proliferación de fábricas, el uso masivo de vehículos, las plantas nucleares y otros factores habían acelerado la contaminación, sumándose al calentamiento global que avanzaba día con día.

La segunda razón era desconocida para casi todos. Solo aquellos que habían permanecido en la Tierra después de ese día lo sabían: la guerra de dioses y demonios. En aquella batalla, este lugar quedó gravemente dañado y fue sellado, impidiendo su recuperación natural.

La energía espiritual de cada planeta depende de dos factores fundamentales. El primero, y más importante, es la vena espiritual natal. Cada planeta posee una vena espiritual natal, algo similar a lo que en la Tierra se conoce como el núcleo del planeta. Está conectada al corazón del mundo o estrella, funcionando como la sangre que todos los humanos y bestias necesitan para seguir con vida.

El segundo factor es la limpieza. Cuando existe contaminación y esta no se elimina, ocurre lo mismo que cuando una persona desarrolla cáncer y no se trata a tiempo: se propaga y, al final, conduce a la muerte.

Así fue como le ocurrió a la energía espiritual. Al quedar sellada y con el paso del tiempo, la contaminación avanzó como un cáncer, extinguiéndola lentamente.

Por esa razón, hoy en día, los cultivadores de la Tierra no avanzaban desde hacía años. Aquellos que aún podían cultivar y superaban el Establecimiento de la Fundación eran considerados leyendas vivientes.

Los antiguos que habían alcanzado el Núcleo Dorado eran extremadamente raros, y ver a alguien del Alma Naciente era, para los cultivadores terrestres, poco más que un mito.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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