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El legado de los cielos - Capítulo 126

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Capítulo 126: LA PUERTA PIRAMIDE TEPOZTECO.

Capítulo 126. La puerta pirámide Tepozteco.

Mientras la gente limpiaba el lugar de la pelea, borrando todo rastro de lo ocurrido como si nunca hubiera existido, una luz roja apareció a lo lejos, separada de aquel sitio destruido.

En la puerta pirámide Tepozteco……

En la Puerta Pirámide del Tepozteco, un sitio conocido así por su peculiar forma natural, la noche era profunda y silenciosa. A diferencia de la pirámide arqueológica del Tepozteco, este lugar no era una construcción humana, sino una formación rocosa natural que, vista de frente, parecía la entrada de una pirámide gigantesca tallada por la naturaleza misma.

Grandes bloques de piedra formaban líneas angulares casi perfectas, dando la impresión de escalones antiguos que conducían a una puerta invisible.

El lugar se encontraba en una zona elevada y aislada, rodeada de vegetación espesa y rocas irregulares. A esas horas de la madrugada no había senderistas ni curiosos; ningún turista se atrevía a subir tan tarde.

Desde ese punto, se podía observar a lo lejos la tenue luz del pueblo, pequeñas lámparas amarillas dispersas como estrellas caídas sobre la tierra. El viento nocturno soplaba entre las grietas de la roca, produciendo un sonido bajo y constante, como un murmullo antiguo que parecía provenir del mismo lugar.

Cuatro personas aparecieron de la nada, como fantasmas materializándose desde el vacío. Desde la cima, la escena parecía irreal. Esas cuatro personas no eran otras que Rodrigo, Sily, Sherapine y la joven descalza estaban de pie frente a la formación rocosa.

La energía residual del traslado aún vibraba ligeramente en el aire, ondulando como una distorsión invisible antes de desaparecer por completo.

Rodrigo miró a la joven. Notó que su respiración se había vuelto más estable y que su expresión ya no era tan pálida. Sus párpados temblaron ligeramente. Estaba reaccionando; estaba a punto de despertar.

Sily habló, con un tono serio y sin rodeos.

—Rodrigo, ¿por qué no los matamos? Quedamos expuestos. Siempre un cultivador debe ser decisivo. No se debe dudar. Matar el peligro de raíz evitará problemas innecesarios.

Su voz era tranquila, pero contenía una frialdad absoluta, como si hablar de vidas humanas fuera algo trivial.

Sherapine la miró y luego volvió la vista hacia Rodrigo.

—Rodrigo, ¿qué harás a continuación? —dijo con voz firme—. No debes arriesgarte nuevamente. Además, aún no eres un cultivador de verdad. Tienes que seguir practicando en vez de meterte en problemas.

Le lanzó una mirada poco amistosa a Sily y después observó a la niña inconsciente.

—Esta pequeña está vinculada a ti de cierta manera. Ya no puedes dejarla así.

Sus palabras llevaban un peso distinto, algo más profundo que Rodrigo no alcanzó a entender. Sherapine sí lo sabía, pero no lo dijo. Miró brevemente a Sily. No sabía cómo Rodrigo se había encontrado con esta mujer, pero tampoco preguntó. No le importaba.

Para Sherapine, solo había un deber: el encargo dejado por su maestro. Guiar a Rodrigo, protegerlo, y eventualmente hacer que él la guiara de regreso a su mundo, al lugar al que pertenecía.

Pero para eso, Rodrigo necesitaba volverse fuerte.

Meterse en problemas, involucrarse en asuntos que no tenían que ver con el cultivo, era una pérdida de tiempo. Aun así, Sherapine tampoco podía obligarlo. Ese no era su camino.

Sily miró a la niña durante un largo momento. Sus ojos se afilaron, evaluando algo que no era visible para los demás. Luego alzó una ceja y miró a Sherapine. Habló mediante su sentido espiritual, dirigiendo sus palabras solo a ella.

—¿Esta mocosa es un grifo?

En su expresión había duda, algo poco común en Sily.

Sherapine miró a Sily y luego observó a Rodrigo, que seguía atento a la joven. Sabía que, al comunicarse mediante el sentido espiritual, Rodrigo no se enteraría.

Este tipo de comunicación iba directamente a la mente de la persona a la que se dirigían las palabras. Era algo que podía hacer un verdadero cultivador. No todos necesitaban practicar una técnica específica; mientras se tuviera acceso a esta técnica, cualquiera podía hacerlo.

Le respondió a Sily de la misma manera.

—No le digas nada a Rodrigo. Quiero que se concentre en practicar. Además, esto es algo que no debe saber por el momento. No lo entendería.

Sily frunció ligeramente el ceño.

—Ya están conectados. ¿Por qué? ¿Acaso esta niña es especial o qué pasa?

Sherapine respondió sin rodeos.

—Es la princesa de su raza. Es sangre real y tiene un karma. Por eso quedó aquí. Para regresar, tiene que esperar a que Rodrigo alcance el alma naciente. Solo entonces podrá activar el portal y así podremos regresar.

Sily abrió los ojos, sorprendida. En su voz apareció una mezcla de esperanza y anhelo.

—¿Tienen un portal al reino celestial? ¿Por qué no lo dijiste?

Luego miró a la niña con los ojos casi como huevos abiertos y habló de nuevo.

—Esta niña… no me digas que tuvo un vínculo con ese viejo cascarrabias de tu maestro.

Sherapine puso los ojos en blanco, claramente molesta.

—Esa mocosa mató la montura de mi maestro. Mi maestro la castigó convirtiéndola en su montura. Pero al morir, el alma de mi maestro la dejó vinculada al karma, sirviendo a quien recibiera su herencia.

Sherapine miró a Rodrigo y suspiró.

Sily no terminó de entender todo, pero ya sabía que aquel anciano había dejado su herencia a Rodrigo. No sabía nada del vínculo kármico hasta ese momento. Observó a Rodrigo y a la niña, y volvió a hablar con Sherapine mediante el sentido espiritual.

—Hay un largo camino por recorrer. Aunque es joven y no es cultivador, el karma que ya carga es grande. Pero el peligro… puede ser una bendición disfrazada.

Todo esto Rodrigo no se enteró en absoluto. Toda la conversación ocurrió mediante sentidos espirituales, como mensajes invisibles que solo quien los recibía podía leer, y que desaparecían de inmediato sin dejar rastro.

Rodrigo seguía mirando a la joven.

De repente, ella abrió los ojos.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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