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El legado de los cielos - Capítulo 131

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Capítulo 131: LOS PENSAMIENTOS DE SILY PARTE 2 [+18]

Capítulo 131. Los pensamientos de sily. Parte 2 [+18].

La sacudida se propagó como una ola invisible a través del territorio guatemalteco. No fue un terremoto tectónico tradicional, sino un violento sismo volcánico, provocado por la liberación abrupta de energía y presión bajo el Volcán de Fuego. Aun así, la tierra tembló con fuerza.

En Escuintla, Alotenango, San Miguel Los Lotes, Yepocapa y comunidades cercanas, las casas vibraron violentamente. Techos de lámina crujieron, ventanas estallaron y muros antiguos se agrietaron.

En algunas zonas, la gente cayó al suelo sin poder mantenerse en pie. Más lejos, en Antigua Guatemala, el movimiento se sintió con claridad: campanas repicaron solas, el empedrado vibró y el polvo cayó de los techos coloniales.

Incluso en Ciudad de Guatemala, a más de cuarenta kilómetros, muchos despertaron sobresaltados, creyendo que se trataba de un terremoto mayor.

El volcán había entrado en una erupción explosiva.

Una columna gigantesca de ceniza, gases y material incandescente se elevó a más de diez kilómetros de altura, oscureciendo el cielo en cuestión de minutos. El día se convirtió en noche.

La ceniza comenzó a caer como una lluvia espesa, cubriendo calles, vehículos, cultivos y personas. Respirar se volvió difícil; el aire olía a azufre y metal caliente.

Desde el cráter, ríos de lava ardiente descendieron por las laderas, pero lo más letal no era la lava lenta, sino los flujos piroclásticos: nubes de gas sobrecalentado, ceniza y rocas que descendieron a velocidades aterradoras, arrasando todo a su paso.

Árboles quedaron calcinados en segundos, animales murieron al instante y aldeas completas fueron sepultadas bajo una mezcla hirviente de ceniza y escombros.

Los ríos cercanos se llenaron de material volcánico, y al mezclarse con la lluvia y el deshielo, se formaron lahares, avalanchas de lodo caliente que avanzaron como cemento líquido, destruyendo puentes y caminos. Las carreteras quedaron cortadas. El caos se extendió rápidamente.

Sirenas sonaban sin cesar. La gente huía como podía, algunos descalzos, otros cargando niños cubiertos de ceniza, sin entender del todo qué estaba ocurriendo. Era 3 de junio, y el país entero entró en estado de emergencia.

En medio de aquel infierno natural, Sily permanecía invisible.

Se la podía ver sentada en el corazón del cráter, rodeada por magma en ebullición. La lava explotaba a su alrededor, lanzando fragmentos incandescentes al cielo, pero ninguno la tocaba. Para los humanos, ella no existía; nadie podía percibir su presencia en ese lugar donde solo la muerte reinaba.

Dentro de los pensamientos de Sily…

Gemía con bastante placer.

—Aaaahhhhh… sí… aaahhh… sigue así, Rodrigo…

Su voz, aunque solo existía en su mente, era firme y cargada de un placer que nunca antes había experimentado. Sily besó a Rodrigo, metiendo su lengua en su boca, buscando más, ansiando más.

Rodrigo le abrió las piernas mientras le metía su pene lentamente.

Sily soltó un gemido fuerte.

—Aaahh… sí… aahhh… no pares… duele, pero me gusta…

El rostro de Sily reflejaba un placer intenso, casi salvaje. Aquellos gemidos hicieron que Rodrigo se moviera hacia adelante y hacia atrás con mayor rapidez.

Al mismo tiempo, en el mundo exterior, el volcán rugía como una bestia ancestral.

Cada embestida de energía que Sily liberaba desestabilizaba aún más el equilibrio interno del volcán. Nuevas explosiones sacudían la montaña, los truenos resonaban dentro de la nube volcánica y relámpagos volcánicos iluminaban el cielo negro, nacidos del choque de partículas cargadas de ceniza.

Para los humanos, era una catástrofe natural.

Para Sily, era un descontrol entre deseo, cultivo y furia.

Y el Volcán de Fuego… simplemente no pudo soportarlo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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