Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

El legado de los cielos - Capítulo 136

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. El legado de los cielos
  4. Capítulo 136 - Capítulo 136: PASOS QUE NO DEBEN APRESURARSE.
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

Capítulo 136: PASOS QUE NO DEBEN APRESURARSE.

Capítulo 136. Pasos que no deben apresurarse

El día continuó envuelto en noticias, la mayoría provenientes de Guatemala. Mientras el mundo seguía atento al desastre, Rodrigo, X, Cero y Linger se dirigieron a las aguas termales. Ese sería el último día que pasarían allí, pues al día siguiente tendrían una reunión importante con el presidente.

El vapor cubría el ambiente, creando una sensación de calma artificial, como si el mundo exterior no estuviera en crisis. Fue entonces cuando Linger habló.

—Amo… tengo una idea para que seas un verdadero cultivador —dijo de repente—, pero necesitamos ayuda.

Rodrigo la miró. Aquella joven milenaria seguía sin entender que no debía llamarlo así. Ya se había resignado. La observó con seriedad y preguntó:

—¿Por qué necesitamos ayuda? ¿Qué es lo que pasó?

Linger sonrió.

—En realidad, conozco la existencia de un tesoro —respondió—, pero está en manos de un ser poderoso. Si queremoslo, necesitamos la ayuda de alguien muy, muy fuerte.

Mientras hablaba, sus manos se movían con emoción. Por un momento, Linger parecía una niña pequeña hablando de su juguete favorito, con los ojos brillantes y una expresión pura de entusiasmo.

Rodrigo la observará con duda. A veces olvidaba que aquella mujer tenía más de mil años; su comportamiento era el de una niña de diez.

—Entonces… ¿dónde está ese ser poderoso? —preguntó—. ¿Y qué tan fuerte es?

Linger guardó silencio. Miró al cielo, pensativa, como si rebuscara entre recuerdos antiguos. De pronto tronó los dedos.

—Fuerte… muy fuerte —dijo al fin—. Diría que casi tan fuerte como esa hermosa hada que besaste. El lugar está lejos de aquí. Sé cómo llegar… pero no recuerdo cómo se llama ese sitio.

Su rostro mostraba duda genuina, como si esa memoria estuviera cubierta por el paso del tiempo.

El corazón de Rodrigo dio un vuelco.

Alguien tan fuerte como Sily…

No sabía si reír o llorar. El beso no había sido intencional, pero ahora eso era irrelevante. Lo que realmente le inquietaba era la idea de que existieran más seres así. Si los provocaban… ¿acaso no podrían destruir el mundo?

—Tenemos que pensar bien —dijo con voz firme—. No podemos ir así nada más. Si su fuerza es igual… ¿qué pasa si es mayor? No podemos arriesgarnos. No quiero provocar a alguien que no conocemos.

Rodrigo sí sintió curiosidad, incluso deseo, pero no necesidad. Aún no era fuerte. Aún no entendía completamente este mundo oculto que se estaba revelando ante él. Además, este planeta era su hogar; no creía que pudiera viajar libremente al lugar donde esos seres existían.

Los pendientes se acumulaban en su mente.

Tenía el mundo oculto, pero no podía usarlo debido a los soldados que lo vigilaban.

Tenía conocimientos, pero no el control necesario.

Tenía una morada celestial, pero Sherapine le había advertido que necesitaba piedras espirituales para activarla.

Las piedras que Sherapine le dio eran solo para emergencias.

Incluso el mundo oculto consume energía espiritual para mantenerse.

Demasiadas cosas. Demasiados caminos abiertos sin cerrar ninguno.

Rodrigo sintió cómo la presión comenzaba a crecer en su pecho. La desesperación era el primer enemigo de un cultivador… y eso lo sabía bien.

Cerró los ojos. Respiró profundamente. Se calmó.

—No —dijo finalmente—. Primero seguiré los planos que ya tengo. Paso a paso. Resolveré lo pendiente antes de buscar más problemas. No tiene sentido provocar a un ser capaz de destruir el mundo sin siquiera saber qué ganaremos.

Su decisión fue firme. Lenta, quizás… pero segura.

Y en ese momento, Rodrigo comprendió que avanzar despacio no era retroceder. Era la única forma de no caer antes de tiempo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo