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El legado de los cielos - Capítulo 145

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Capítulo 145: EL CAMINO DE LA CULTIVACION.

Capítulo 145. El camino de la cultivación.

En la sierra de las Cruces, el aire matutino era frío y puro. La neblina se deslizaba lentamente entre los pinos altos, envolviendo la montaña en un silencio casi sagrado. El viento apenas movía las copas de los árboles, como si incluso la naturaleza contuviera la respiración.

Una joven pelirroja estaba sentada con las piernas cruzadas; Con los ojos cerrados, no era otra que Karen Salgado. Su respiración era profunda y constante, aunque por momentos se agitaba levemente, delatando la lucha invisible que se desarrollaba en su interior. El suelo bajo ella estaba cubierto de hojas secas y tierra húmeda, y aun así parecía completamente ajena al entorno.

Frente a Karen estaba una mujer hermosa vestida de negro; no solo hermosa, sino con una presencia etérea. Su imponencia eclipsaba a cualquiera que se encontrara cerca. No era otra que Sily. Permanecía erguida, con el rostro sereno y los ojos profundos, como si observara no solo a Karen, sino algo más allá, el flujo mismo del universo.

Sily le puso las manos en la espalda a Karen y dijo con una voz firme, pero extrañamente suave, que resonó como un eco antiguo entre los árboles:

Entrar al camino de la cultivación no es dar un paso hacia adelante, sino mirar hacia adentro.

Muchos creen que cultivar es absorbente de energía, pero eso es solo la puerta, no el camino.

Según las leyendas antiguas, todo ser nace con un mar interior. Ese mar está vacío, dormido o turbulento, según la vida que hayas llevado.

Para iniciar la cultivación, primero debes llamar al mundo: el ruido del deseo, el miedo a la muerte y la prisa por el poder.

Cuando el cuerpo se aquieta y la mente deja de mentirse, entonces ocurre el primer signo:

Sentirás el aliento del cielo y de la tierra pasando por ti como si no fueras un obstáculo.

A eso los antiguos lo llamaban abrir el canal.

No se abre con fuerza, se abre con aceptación.

Después viene la prueba verdadera: soportar la energía sin corromperse.

El débil se rompe, el ambicioso se quema, el orgulloso se desvía.

Solo quien entiende que la energía no le pertenece, sino que él le pertenece al camino, puede retenerla.

Cultivar no es volverse más que otros.

Es volverse menos falso.

Cuando tu respiración coincida con el pulso del mundo, Cuando tu corazón no tiemble al sentir el poder, Entonces habrás dado el primer paso.

Desde ahí, ya no hay regreso.

Porque el camino de la cultivación no se camina…

Te transforma.

Para entrar tener éxito debes conocer el estado del NO-YO.

Antes de cultivar energía, antes incluso de tocar el camino, existe una barrera invisible: el Yo.

El Yo es el nombre que te dieron, la historia que se repite, el miedo a desaparecer y el deseo de permanecer.

Mientras el Yo gobierne, la energía siempre chocará contigo.

Las leyendas dicen que el universo no reconoce nombres.

Reconocer frecuencias.

El Estado del No-Yo no es morir, ni olvidar quién eres.

Es dejar de defenderte de la existencia.

Cuando entras en No-Yo, no piensas:

‘estoy respirando’,

Simplemente respiras.

No piensas:

‘estoy cultivando’,

La energía entra sola.

Los antiguos lo describían como volverse hueco sin estar vacío, Presente sin afirmarse.

En ese estado, el cuerpo ya no se opone, La mente ya no interfiere, Y el espíritu deja de resistirse.

Por eso el No-Yo es el verdadero umbral.

Sin No-Yo, la energía se vuelve venenosa.

Con No-Yo, incluso el caos se vuelve alimento.

El cultivador común controla la energía.

El cultivador verdadero desaparece dentro de ella.

Cuando no hay un ‘yo’ que quiera poder, El poder fluye sin destruir.

Ese es el Estado del No-Yo:

No existir para el ego, pero existir plenamente para el camino.

Karen tenía los ojos cerrados y no hablaba. Sus párpados se movían levemente, como si estuviera luchando contra algo interno, enfrentándose a miedos, dudas y sensaciones desconocidas. El sudor comenzó a aparecer en su frente, y sus manos temblaron apenas un instante antes de estabilizarse de nuevo.

Pasó una hora… dos horas… tres horas…

El tiempo parecía haber sido detenido. La familia Salgado observaba desde lejos, en completo silencio. Nadie se atrevía a hablar ni a moverse. Incluso los más jóvenes sintieron una presión extraña en el pecho, como si algo invisible los observara también.

De pronto, una energía poderosa e invisible comenzó a caer sobre la sierra. El aire se volvió pesado, denso. Sily soltó parte de su propia energía, guiándola con precisión hacia el cuerpo de Karen. El cielo empezó a nublarse lentamente, como si una voluntad superior respondiera al llamado.

Sily retiró las manos y se alejó unos pasos, diciendo con solemnidad:

—Este momento es tuyo. Si logras comprender el concepto del no-yo, entonces tendrás éxito.

El cielo se volvió negro, como si una tormenta estuviera a punto de desatarse. Los rayos comenzaron a hacerse presentes entre las nubes densas; Serpientes de luz danzaban en lo alto, iluminando brevemente la montaña. Alrededor de Karen empezó a brotar una energía de tono azul claro que la cubría por completo. Desde la distancia, los miembros de la familia Salgado observaban asombrados; Los más pequeños dirían que era algo similar a lo que veían en la serie de Dragon Ball, pero la presión y la sensación que emanaban de Karen eran mucho más reales y aterradoras.

Karen, con los ojos cerrados, apretó los puños.

Buuummmm.

Una fuerza tremenda se liberó de su cuerpo. El suelo bajo ella se resquebrajó ligeramente y Karen se elevó tres metros sobre el suelo, su cabello y su ropa agitándose violentamente por la energía desatada.

De repente…

Cieroooooooo.

Un rayo cayó directamente sobre Karen, envolviéndola en una luz cegadora. Su cuerpo tembló ligeramente, pero no cayó.

Cieroooooooo.

El segundo trueno descendió con más fuerza, haciendo vibrar la montaña entera.

Cieroooooooo.

El tercer trueno cayó, y con él, el estruendo final que pareció romper el cielo.

Tras ese último impacto, las nubes se disiparon rápidamente. El cielo se limpió como si nada hubiera ocurrido. Karen descendió lentamente y tocó el suelo. Su cuerpo brillaba con un suave color azul claro. No tenía heridas; solo su ropa estaba rasgada, testigo de lo ocurrido.

Sily observó la escena con calma y dijo:

—Finalmente lo comprendió. Ahora es una verdadera cultivadora, primer nivel del refinamiento de qi, etapa temprana.

La familia Salgado estaba extasiada. Era la primera de la familia en convertirse en una verdadera cultivadora. Para ellos, aquello no era solo un logro individual, sino el inicio de una nueva era. La familia Salgado, por fin, había dado el primer paso real hacia el camino de la inmortalidad.

Luis Salgado miró a su nieta con orgullo. Sabía lo que esto significaba para la familia. Era el comienzo de algo próspero. Y no era solista Karen; la familia entera estaba en aumento. Desde que Rodrigo les había dado el método de cultivo, su fuerza había crecido de forma constante. Ahora Karen había cruzado el umbral, y Sandra tampoco estaba lejos de hacerlo.

Karen abrió los ojos y miró a Sily. Se inclinó profundamente, dándole las gracias, y luego miró a su familia, que la observaba desde lejos con emoción contenida.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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