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El legado de los cielos - Capítulo 146

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  4. Capítulo 146 - Capítulo 146: EL FUEGO VOLCÁNICO.
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Capítulo 146: EL FUEGO VOLCÁNICO.

Capítulo 146. El fuego volcánico.

Sily movió las manos, desvió la mirada hacia Sandra y dijo:

—Ahora te toca a ti. Prepárate. También es hora de que entres en el camino de la inmortalidad.

Sandra estaba contenta. Sabía lo que aquello significaba. Antes de conocer a Rodrigo ya esta mujer, jamás habría imaginado llegar a algo así. Se sentó con las piernas cruzadas, cerró los ojos y comenzó el método de cultivo de la familia Salgado, el mismo que Rodrigo les había dado, mientras Sily la guiaba. El aire alrededor parecía volverse más denso, como si la montaña misma prestara atención a ese momento.

Sily se sentó con las piernas cruzadas atrás de Sandra y dijo, con una voz calmada pero profunda, que parecía resonar directamente en el alma:

—Tu raíz es fuego.

Eso significa que el mundo rápido responde a ti, pero también que puedes devorarte si te apresuras.

Muchos cultivadores de fuego fallan en el refinamiento de Qi por una razón simple:

Quieren arder antes de aprender a contener la llama.

La voz de Sily era constante, sin prisa, como si cada palabra fuera una ley natural imposible de romper.

—Tu respiración es el combustible, Y tu corazón es la chispa.

Antes de cultivar, debes entrar en el Estado del No-Yo.

Si el fuego siente deseo, se vuelve incendio.

Si siente miedo, se apaga. Solo cuando no sienta nada, obedece.

El viento recorrió la sierra suavemente, levantando hojas secas, mientras Sandra permanecía inmóvil, como una estatua.

—Cuando respira, no imagina llamas desbordadas.

Imagina una brasa pequeña, estable, eterna.

El fuego verdadero no hace ruido.

Al absorber Qi, no lo atraigas con fuerza.

Déjalo caer como ceniza tibia sobre esa brasa.

Si lo empujas, quedarán tus meridianos.

Si lo rechazas, se dispersará.

La presión espiritual comenzaba a notarse incluso para los miembros de la familia Salgado que observaban desde lejos. Algunos tragaban saliva, otros apretaban los puños sin darse cuenta.

—Recuerda esto, Sandra:

El fuego no se acumula, se afina.

Cada ciclo de respiración debe hacer la brasa más densa, no más grande.

El Refinamiento de Qi no es volverte más poderosa, Es volverte más precisa.

Si sientes calor en el pecho, distensión.

Si el calor sube a la cabeza, rompe el ciclo.

Si el fuego quiere salir, déjalo morir y vuelve a empezar.

El silencio era absoluto, solo interrumpido por la respiración leve de Sandra.

—El éxito para una raíz de fuego no es soportar el calor.

Es dominar la quietud dentro del calor.

Cuando puedas sentarte rodeado de llamas internas

Y aun así sentir silencio,

Entonces habrás entrado correctamente al Refinamiento de Qi.

Desde ahí, el fuego ya no te consume.

Te reconoces.

Sily hizo una breve pausa, y luego continuó con un tono aún más serio, como si lo que seguía fuera de una verdad peligrosa.

—Escucha atentamente esto, ya que es importante para el paso más fundamental.

Siéntate sobre suelo que haya conocido calor antiguo.

No pienses en llamas.

Siente el peso de la tierra, Su lentitud, Su silencio ardiente.

El fuego volcánico no quema hacia afuera.

Arde hacia adentro.

Cuando tu respiración descienda hasta el vientre y tu mente deje de elevarse, la tierra responderá.

Ese será el primer signo:

Una tibia profunda, densa, inmóvil.

No la guías.

No la controles.

Permite que esa tibia se asiente donde la tierra y el cuerpo se encuentran.

Sandra tenía los ojos cerrados. Su respiración era leve, casi imperceptible. Sus párpados se movían cerrados, como si estuviera luchando internamente contra algo que nadie más podía ver.

Sily sacó lava volcánica de su anillo. El material incandescente apareció flotando, contenido por su energía espiritual. Sily rodeó a Sandra con su energía y también alrededor de la lava volcánica, creando un campo perfectamente controlado, y dijo con frialdad absoluta:

—Este paso será el más doloroso. Entrará el fuego volcánico en ti. Refínalo. Si tienes éxito, serás único en la tierra. Supera el dolor y tendrás éxito.

Este fuego no se refina como el Qi común.

El Qi se mueve.

El fuego volcánico se comprime.

Cada respiración debe hacerlo más pesada, no más caliente.

Si sientes ardor, has fallado.

Si sientes expansión, te apresuraste.

El refinamiento correcto se siente como una piedra tibia enterrada en el interior.

Cuando el fuego deje de sentirse ajeno, Cuando no te excite ni te asuste, Entonces habrá aceptado tu raíz.

El cielo se volvió a nublar nuevamente, pero esta vez fue diferente. El cielo se puso negro, formando un remolino de nubes oscuras. La presión se sintió por toda la sierra de las Cruces. No era solo presión; Comenzó a sentir un calor fuerte, sofocante. Luces en el cielo, en forma de serpientes eléctricas, comenzaron a surcar entre las nubes negras. Parecía que el verdadero fin del mundo se acercaba.

La familia Salgado miró el cielo con expresiones tensas. La presión era mucho más fuerte que cuando Karen entró al camino de la cultivo. Algunos retrocedieron un paso sin darse cuenta; otros sintieron que les costaba respirar.

Sandra, sentada con las piernas cruzadas, comenzó a absorber una energía naranja que entraba en su cuerpo. No era solo energía: también era fuego volcánico. Su rostro se contrajo por el dolor, un dolor intenso, insoportable, que deformaba sus facciones. Aun así, no gritaba, no lloraba. Apretaba los dientes y aguantaba, permaneciendo inmóvil mientras el fuego comenzaba a fundirse con su interior.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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