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El legado de los cielos - Capítulo 32

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  4. Capítulo 32 - 32 EL RITO DE RESPIRACIÓN DEL CORAZÓN ETÉREO
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32: EL RITO DE RESPIRACIÓN DEL CORAZÓN ETÉREO 32: EL RITO DE RESPIRACIÓN DEL CORAZÓN ETÉREO  Capítulo 32 — EL RITO DE RESPIRACIÓN DEL CORAZÓN ETÉREO.

En la mañana Rodrigo despertó a pesar que solo durmió algunas dos horas no se sentía cansando.

Hoy estaba decidido a profundizar más para poder avanzar en sus artes marciales, durante la noche estuvo pensando no durmió porque estuviera cultivando ya que no podía aún y la derivación del alma solo le sirvia para aumentar su mentalidad no se hacía fuerte, no durmió por estar pensando.

Al final recordó una técnica de los fragmentos de memoria la técnica se llama el rito de respiración del corazón etereo.

El Rito de Respiración del Corazón Etéreo es una antigua técnica de circulación de energía interna diseñada para cultivadores en el Reino del Refinamiento del Qi.

Su función principal es estabilizar la energía espiritual, ampliar los meridianos y armonizar el núcleo interno del practicante antes de dar el salto hacia el Establecimiento de la Fundación.

Aunque poderosa para su rango, este rito no puede por sí solo elevar a un cultivador a la Fundación; en cambio, actúa como una preparación perfecta, asegurando que el qi no sea impuro, turbulento o inestable.

Su dominio completo es considerado un requisito ideal para quienes buscan un ascenso seguro a la siguiente etapa.

El rito se basa en el concepto del “Corazón Etéreo”, un estado profundo de alineación entre respiración, flujo del qi y la conciencia interior.

Se divide en tres niveles, cada uno simbolizando una fase de purificación y refinamiento.

La tenue luz del amanecer se filtró entre las ramas del bosque, coloreando el terrero con tonos dorados y azulados.

El canto de los pájaros y el crujir de los primeros insectos acompañaban aquella serenidad.

El aire olía a tierra húmeda, a hojas frescas y a un frío que calaba en los pulmones como si la montaña respirara despacio.

Rodrigo abrió los ojos mientras la tenue bruma matutina cubría el interior de la cabaña.

No estaba cansado.

No estaba adormilado.

Su mente simplemente había estado trabajando más de lo que cualquier sueño podría permitir.

Había pasado horas enteras revisando mentalmente información, hilando planes, comparando caminos posibles.

Era como si los fragmentos de memoria del anciano se hubieran acomodado en su interior durante la noche y ahora su mente se sintiera más clara, más lúcida, más afilada.

Ese rito… esa técnica… esa pieza del rompecabezas.

No era un simple ejercicio de respiración; era una preparación para una vida completamente distinta.

Si podía dominar siquiera el primer nivel, su cuerpo, su energía interna y su resistencia cambiarían por completo.

Era como afilar el filo de una espada antes de forjarla.

Pero más allá de su propio poder, Rodrigo pensó en la familia Salgado.

—Una familia oculta… con experiencia en artes marciales… —murmuró para sí, sentado en el borde de su cama.

No necesitaba aliados comunes.

No necesitaba socios.

Lo que él buscaba era una fuerza leal, un grupo dispuesto a seguirlo sin dudar, sin cuestionar, sin traición.

La familia Salgado tenía las raíces, la estructura y el deseo reprimido de crecer… pero les faltaba aquello que solo él podía dar:
Conocimiento.

Técnicas de verdad.

Un camino que ellos jamás habían recibido.

Rodrigo lo sabía bien: lo que se veía en dramas chinos o en novelas jamás se compararía con técnicas reales.

Lo que había adquirido del anciano era de un nivel que solo podía encontrarse en mundos avanzados de cultivo.

En la Tierra, incluso si existían técnicas, solo serían versiones degradadas, de rango amarillo, básicas, incompletas.

Algo como el Rito de Respiración del Corazón Etéreo, aunque no fuese una técnica suprema, era una joya incomparable en un mundo donde el cultivo no era conocido ni comprendido.

Si se la otorgaba a la familia Salgado, ellos lo seguirían.

Y si lo seguían… serían sus propios soldados.

Esa idea no era ambición vacía: era estrategia pura.

Para cuando llegara el momento de enfrentar lo oculto, lo desconocido, lo que había en esa isla o más allá… necesitaría manos, ojos y espadas que actuaran en su nombre.

Con esos pensamientos, Rodrigo se puso de pie.

La madera del suelo crujió ligeramente bajo sus pasos.

La cabaña estaba fría, y su respiración formaba un vapor ligero.

Se sentía bien, como si el clima mismo quisiera despertarlo por completo.

Salió al pequeño baño improvisado detrás de la cabaña.

El agua provenía de una corriente subterránea que él mismo había canalizado con ayuda de un poblador meses atrás.

Cuando abrió la llave, un chorro cristalino y helado se lanzó hacia abajo.

Rodrigo hundió las manos primero…
El frío mordió su piel como agujas diminutas.

Se inclinó y dejó caer el agua sobre su rostro, sobre su cuello, sobre su pecho.

Cada gota era como un golpe de realidad.

El sonido del agua cayendo resonaba entre las maderas húmedas del baño.

Afuera, el bosque despertaba lentamente.

Rodrigo tomó aire profundamente.

Sintió cómo el frío limpiaba todo rastro de pereza, dispersaba la neblina interna y dejaba solo lucidez.

—Frío… pero perfecto —susurró.

Se talló los brazos, el torso y el cuello, dejando que el agua recorriera la piel en pequeños caminos helados.

Su respiración se hizo más estable.

Sin darse cuenta, comenzó a sincronizarla con el ritmo de sus pensamientos…
Salió del baño, secándose con una toalla áspera pero cálida.

El vapor leve de su cuerpo se escapaba hacia el frío del amanecer.

Se vistió simple: pantalones oscuros, botas, una camisa gruesa.

El bosque se le antojó más vivo de lo normal.

Quizá era su mentalidad.

Quizá era su alma más despierta.

Mientras caminaba de regreso a la cabaña principal, decidió lo siguiente:
Debía escribir la técnica.

No podía entregarla verbalmente; debía transcribirla en un formato digno de un tesoro.

Algo que Luis Salgado pudiera guardar, proteger, honrar.

Para eso necesitaba papel… O pergamino… O algo resistente.

Y quien podía ayudarle con eso era Annie.

Ella ahora sería su asistente, y aunque él aún no sabía su verdadero nivel como experta financiera, confiaba en que al menos tendría orden, precisión y materiales adecuados.

Además, si Annie iba a manejar la creación de la empresa y la cuenta bancaria, entonces también debía comenzar a adquirir información directa de él.

Con paso firme, Rodrigo caminó hacia la cabaña principal.

Las hojas del bosque se movían con suavidad, empujadas por el viento de la mañana.

El olor a pino, a tierra fresca, a leña apagada de la noche anterior se mezclaba en el aire.

Ese pequeño rincón del terrero parecía un refugio oculto del mundo, un lugar perfecto para profundizar en el cultivo… pero también para planear el futuro.

Mientras se acercaba, notó humo saliendo de la chimenea.

Salgado ya estaba despierta.

Probablemente Annie también.

Rodrigo respiró hondo.

A partir de hoy comenzaría la preparación.

A partir de hoy todo cambiaría.

—Bien… hora de empezar —murmuró antes de empujar la puerta.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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