Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

El legado de los cielos - Capítulo 44

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. El legado de los cielos
  4. Capítulo 44 - 44 EL PALACIO OSCURO Y LA MORADA CELESTIAL
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

44: EL PALACIO OSCURO Y LA MORADA CELESTIAL.

44: EL PALACIO OSCURO Y LA MORADA CELESTIAL.

Capítulo 44 — El Palacio Oscuro y la Morada Celestial
Rodrigo volvió a observar con detenimiento el vasto mundo de bolsillo.

Tres palacios principales, con techos curvos al estilo de las antiguas dinastías chinas, columnas rojas y figuras de dragones tallados en piedra.

Cinco edificios de múltiples pisos.

Más de cincuenta casas elaboradas delicadamente, veinte mansiones de estilo refinado y patios con estanques cristalinos.

Sherapine caminaba unos pasos por delante, guiándolo hacia el palacio principal, el del centro entre los tres.

Rodrigo avanzaba en silencio; cada rincón que observaba lo dejaba más asombrado.

Al entrar, se encontró con un interior lujoso y armonioso, lleno de formaciones espirituales que pulsaban suavemente en las paredes, como un corazón latiendo.

—Estos edificios fueron creados por el maestro —explicó Sherapine—.

En realidad son artefactos mágicos de alto nivel.

Pueden encogerse a tamaño miniatura y expandirse cuando uno lo desee… pero eso requiere energía espiritual.

Y ahora mismo debes conservar toda la que tengas.

Rodrigo asintió.

Era la primera vez que veía algo así en persona.

Ni siquiera en sus recuerdos heredados había visto algo tan perfecto.

Sherapine lo condujo a una habitación al fondo del palacio.

Una cámara amplia, de paredes reforzadas, con el ambiente de un tesoro sellado por siglos.

Había baúles de madera antigua, decorados con clavos metálicos, como los de películas de piratas; estantes con botellas de jade, armas, libros, cajas selladas… cada objeto despedía un aura única.

Sherapine tomó un anillo de una mesa de piedra y lo levantó con cuidado.

—Este es el anillo que el maestro te dejó.

En su interior contiene una Morada Celestial.

Rodrigo frunció ligeramente el ceño.

—¿Qué es una Morada Celestial?

—Un mundo independiente —respondió ella—.

Similar a este mundo de bolsillo, pero estructurado para tu uso personal.

Dentro hay un palacio fijo, varias casas, campos para cultivar hierbas, árboles frutales espirituales y zonas de entrenamiento.

Pero recuerda: todo eso consume energía espiritual, así que deberás administrarlo con sabiduría.

Para activar el palacio, los campos y las formaciones… necesitarás piedras espirituales.

Señaló unas cajas apiladas en la esquina.

—Toma algunas de esas piedras espirituales.

No todas.

Este mundo necesita mantenimiento, y si se agota su energía, todo colapsará.

Administra bien cada recurso.

Rodrigo inhaló profundamente.

Finalmente entendía el peso de lo que había recibido: la responsabilidad de un legado inmenso.

Entonces tomó el anillo.

Era de un negro intenso, como metal antiguo, pero al tacto no era hierro.

Una pequeña gema roja decoraba el centro, brillante como un rubí vivo.

Hermoso.

Único.

Y dentro lo esperaba un mundo entero.

Siguió tomando lo esencial:
—Un horno de alquimia dorado, con incrustaciones que parecían diamantes.

La boca del horno tenía forma de dragón; la salida de las píldoras, forma de serpiente.

La base ovalada con dos postes ornamentados lo hacía ver como un tesoro de reyes.

—Un caldero para refinamiento de armas y objetos mágicos.

Era pequeño… pero según sus recuerdos, podía expandirse a un tamaño gigantesco.

—Una espada envainada.

Sherapine la nombró con solemnidad:
La Espada del Dragón Primordial.

Su cuerpo estaba decorado con el dibujo de un dragón dorado, y la empuñadura tenía un diseño que parecía vibrar con vida propia.

—Una jarra antigua, de un material que Rodrigo no pudo identificar, tal vez oro, tal vez algo más antiguo.

Era un artefacto mágico que generaba vino espiritual casi infinito, hasta que la formación interna se quebrara.

Además tomó varios objetos útiles más, sin exagerar, metiéndolos todos en el anillo nuevo.

Cuando salieron del almacén, Sherapine se detuvo frente al patio principal.

—Ahora te enseñaré una técnica de arte marcial interno.

Será difícil… necesitarás diez veces más esfuerzo que los demás.

Pero con ella podrás pelear contra cultivadores más fuertes que tú.

Rodrigo prestó máxima atención.

—Por lo que veo —continuó Sherapine— estás en el Reino NANADAN etapa 5 de Arte Marcial Interno, (Séptimo Grado Dan, 5to grado Kyu.)
Si dominas esta técnica, podrás derrotar sin problemas a alguien del reino HACHIDAN.

(8vo grado dan).

Rodrigo sintió un pequeño estremecimiento.

Era exactamente lo que necesitaba.

Siguió cada instrucción.

Respiración, circulación interna, expansión del meridiano, unión del qi con la fuerza física.

Sherapine observaba en silencio.

El progreso de Rodrigo era sorprendente; tal vez por los fragmentos de memoria, tal vez por talento puro… pero se adaptaba con rapidez.

Mientras él entrenaba dentro del mundo de bolsillo…
Afuera, en la isla Socorro..

Los nueve jóvenes de la familia Salgado y Karen buscaban esconderse entre la vegetación.

El sol había salido hacía horas.

Rodrigo había desaparecido sin decir a dónde iba ni qué había encontrado.

En varias ocasiones vieron patrullas militares, perros, grupos armados que recorrían zonas cercanas.

Cada minuto era una prueba de nervios.

Sabían que debían esperar dos o tres días.

Apenas iba uno.

Trataron de descansar en turnos, ocultos entre rocas y matorrales, tensos ante cada sonido del bosque.

La noche cayó sin rastro de Rodrigo.

Dos días después, dentro del Palacio Oscuro
Sherapine examinaba a Rodrigo en silencio.

Había cambiado.

Su respiración era más profunda, su energía más estable, su cuerpo más firme.

El entrenamiento había dado frutos.

—Buen trabajo —dijo finalmente—.

Pero deberás esforzarte todavía más.

Toma.

Le entregó una pequeña botella de jade.

Dentro, diez píldoras brillaban con luz tenue.

—Estas píldoras no son fuertes, pero son perfectas para ti.

Toma una, entrena.

Cuando tu base esté completamente estable, toma la siguiente.

Si te apresuras… sólo causarás inestabilidad en tu cultivo.

Rodrigo tomó la botella con respeto.

—Entiendo.

Había pasado solo dos días…

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo