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El legado de los cielos - Capítulo 57

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  4. Capítulo 57 - 57 MOVIMIENTOS Y ESTRATEGIAS
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57: MOVIMIENTOS Y ESTRATEGIAS 57: MOVIMIENTOS Y ESTRATEGIAS Capítulo 57: Movimientos y Estrategias
El ambiente en el mundo criminal y político de Colima estaba en tensión máxima.

Un grupo de colombianos, conocidos por su audacia y letal eficacia, estaba a punto de ejecutar un movimiento planeado desde hacía días.

Sin embargo, a última hora recibieron un mensaje claro, conciso e inapelable: no actúen.

La orden no necesitaba explicaciones, pero las razones eran evidentes para quienes conocían el entramado del poder.

Interferir en este asunto no solo arruinaría sus planes a largo plazo, sino que también los dejaría expuestos y marcados, sin patrocinadores políticos ni respaldo empresarial.

Sus negocios se verían comprometidos y, en un mundo donde cada movimiento podía decidir la vida o la muerte, eso equivalía a un suicidio estratégico.

La noticia del escándalo de Raúl Moreno y de la operación ejecutada por Rodrigo no solo había sacudido al crimen organizado, sino también a la política y a los negocios locales.

La reacción fue inmediata: los más felices eran los agricultores del país, quienes, aunque parecieran inofensivos, tenían un poder silencioso.

Un bloqueo o interrupción en su producción podía paralizar la economía de un estado, o incluso afectar la economía nacional.

Su influencia se veía reflejada en el flujo de bienes, servicios y exportaciones, y nadie podía subestimar la fuerza que representaban.

A nivel político, las elecciones se acercaban, y nadie quería involucrarse en un conflicto que pudiera comprometer su reputación o sus futuros cargos.

Cada paso debía ser medido, cada decisión calculada.

La jugada ejecutada por los Moreno fue, en efecto, una maniobra maestra.

No solo habían cubierto la mancha que representaba Raúl, sino que además habían consolidado fama y prestigio.

Sus movimientos estratégicos habían logrado desviar la atención de los medios y la opinión pública hacia asuntos que favorecían a la familia, posicionándolos como un referente de poder y eficacia.

La alianza con COFCO y la inminente unión matrimonial de Rodrigo con Mei Zhang se habían convertido en la noticia central, eclipsando cualquier escándalo previo.

En paralelo, Manuel Lira, candidato a la presidencia, observaba con interés cómo la jugada política de los Moreno comenzaba a consolidarse.

La alianza con Fabián Moreno, quien se perfilaba como candidato a gobernador, generaba un bloque sólido dentro del partido y una estrategia que fortalecía sus aspiraciones.

La coordinación entre ambos estaba dando frutos: mientras la familia Moreno aseguraba la estabilidad interna y el control mediático, Lira podía posicionarse como la opción confiable a nivel nacional, sin exponerse a riesgos innecesarios.

La sinergia era perfecta: un equilibrio de poder político, influencia económica y control estratégico sobre los medios.

Rodrigo, por su parte, se comunicó rápidamente con la familia Salgado para confirmar su ubicación y coordinar su traslado a Ciudad de México.

La isla Socorro era una opción, pero resultaba demasiado aislada; mantenerse allí implicaba perder contacto con el flujo de información y los movimientos estratégicos del país.

La familia Salgado, oculta y poderosa, ofrecía protección absoluta y la oportunidad de planear sus próximos pasos sin ser detectado por la familia Moreno.

Antes de partir, Rodrigo se despidió de “El Manos Limpias” González y le pidió un favor: que cuidara de Raúl en prisión.

González, con una sonrisa y un asentimiento firme, comprendió perfectamente la magnitud del encargo.

En la prisión, Raúl Moreno vivía su primera experiencia de humillación real.

Llegó temprano en la mañana, procesado y colocado en detención preventiva.

Aunque no estaba en la cárcel propiamente dicha, sino en celdas de tránsito separadas, pronto comprendió la mecánica de la corrupción que reinaba allí: dinero y contactos lo dominaban todo.

Su llegada no pasó desapercibida, y rápidamente se movieron los hilos necesarios para dejarlo vulnerable.

En su celda, Raúl fue sorprendido por dos criminales más, enviados estratégicamente para enseñarle una lección.

Los golpes llegaron con precisión y brutalidad: puños, patadas y agarres violentos que lo dejaron tirado en el suelo.

Uno de los agresores le sujetó del cabello mientras lo empujaba contra el piso, dejándolo indefenso y humillado.

La escena no tenía testigos, solo la evidencia de la violencia y la impotencia de un heredero acostumbrado a salirse con la suya.

Por primera vez, Raúl comprendió que el mundo no siempre se inclinaba ante su apellido; había fuerzas, ocultas y estratégicas, que podían dominar incluso a los poderosos.

Mientras tanto, Rodrigo había salido de la residencia Moreno al caer la tarde, alrededor de las siete.

Su padre, Fabián, lo detuvo apenas vio su salida.

—¿A dónde vas?

—preguntó con tono severo—.

Te comprometí con alguien de China.

Te casarás allá.

No vayas a ningún lado.

Rodrigo respondió con calma, con una tranquilidad que escondía su determinación: —Solo voy a caminar.

Su maleta y pertenencias estaban guardadas en su anillo de almacenamiento, y nadie sospechaba de sus movimientos.

Con esa excusa, logró salir de la residencia, caminando tranquilamente por las calles de Salagua, sin despertar sospechas.

Cada paso lo alejaba del control de la familia Moreno, preparándose para su siguiente movimiento.

Al llegar a la avenida frente al Barceló, tomó un taxi hacia la central de autobuses.

Allí percibió que alguien lo seguía.

En cuestión de segundos, descubrió que eran tres hombres de origen colombiano.

Rodrigo no necesitó preguntar ni titubear: atacó con precisión y contundencia, demostrando que no era el mismo joven que había estado encerrado en prisión.

Sus golpes eran rápidos, certeros y calculados; cada movimiento reflejaba su entrenamiento y experiencia adquirida.

Los atacantes llevaban pistolas, que Rodrigo desarmó y guardó en su anillo de almacenamiento, evitando cualquier confrontación innecesaria.

Sin perder tiempo, abordó el autobús con destino a Colima, manteniendo su plan y evitando ser detectado.

Mientras Rodrigo se movía estratégicamente, los rumores sobre Mei Zhang comenzaron a circular en Manzanillo.

Se decía que la joven era fea y gorda, pero nadie la había visto realmente.

Algunos aceptaban la noticia como cierta, otros la ignoraban.

Annie y El Manos Limpias se enteraron rápidamente, y González se comunicó con Rodrigo para informarle.

Rodrigo respondió con indiferencia: ni él sabía quién era, ni le daba importancia.

Por el momento, su prioridad era la seguridad y la planificación de sus movimientos, no la alianza matrimonial forzada.

El viaje en autobús a Colima duró aproximadamente tres horas, tiempo que Rodrigo utilizó para reflexionar sobre su situación.

Llegado a la central, se debatió entre tomar un vuelo o continuar por tierra.

El vuelo representaba un riesgo de ser detectado; el autobús podía ser interceptado antes de salir de Jalisco o Colima.

Finalmente, optó por dirigirse al aeropuerto, considerando que la rapidez y discreción eran esenciales para mantenerse fuera del alcance de la familia Moreno.

Cada decisión de Rodrigo reflejaba su nueva realidad: el mundo no era para ingenuos, y la riqueza y el poder podían corromper cualquier sistema.

Había aprendido que incluso la ley podía ser manipulada por quienes poseían influencia y dinero, y que su supervivencia dependía de anticiparse a cada movimiento de sus enemigos y aliados por igual.

Mientras Rodrigo avanzaba hacia Ciudad de México, el escenario político y social se reconfiguraba rápidamente.

La jugada de los Moreno no solo había cubierto la humillación de Raúl, sino que también había reforzado la alianza estratégica con Manuel Lira y la posición de Fabián Moreno como candidato a gobernador.

El equilibrio entre poder político, control mediático y apoyo popular estaba en juego, y Rodrigo debía moverse con la misma astucia que había demostrado en Manzanillo.

En resumen, el mundo a su alrededor estaba cambiando: los colombianos se habían retirado estratégicamente, los agricultores celebraban su influencia inadvertida, Raúl enfrentaba la realidad de la prisión y Rodrigo comenzaba su desplazamiento hacia un lugar seguro donde podría planear sus próximos movimientos.

Todo el tablero estaba en juego, y cada pieza debía moverse con precisión quirúrgica para asegurar el éxito en los próximos capítulos de esta intrincada red de poder, alianzas y estrategias.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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