El legado de los cielos - Capítulo 72
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72: LOS MORENO EN LA MIRA 72: LOS MORENO EN LA MIRA Capítulo 72.
–Los moreno en la mira.
Mientras dos aviones despegaban, uno desde la Ciudad de México y otro desde Los Ángeles, ambos con destino a Manzanillo, Rodrigo se desplazaba con todo su equipo.
No estaba solo: lo acompañaban Karen y Sandra Salgado, así como Sily, su media maestra y aliada indispensable.
Con la logística asegurada, cada paso estaba calculado; la comunicación sería fluida gracias a los equipos satelitales que había solicitado a Luis Salgado: teléfonos Iridium, terminales BGAN y una computadora con conectividad global a través de redes de satélites de baja órbita.
Todo esto le permitiría operar desde cualquier lugar sin depender de infraestructura local, mientras planeaba cada movimiento con la precisión de un estratega militar.
En Nueva York, la tensión era diferente.
La poderosa familia Rothschild estaba sumida en la preocupación por la desaparición de una joven que había estado bajo su supervisión por solo un día.
La muchacha no era una joven común: aunque la familia Rothschild era inmensamente poderosa, la invitada poseía recursos y conexiones equivalentes, si no superiores, a los suyos en términos financieros y de influencia global.
La joven había llegado a Estados Unidos sin invitación formal, pero por respeto fue acogida como parte de la familia anfitriona.
Durante un mes había recorrido la ciudad y sus alrededores con total libertad, pero la noche anterior se perdió todo rastro de ella.
Los Rothschild entendían que, aunque la joven disfrutaba de su independencia y de pequeños actos de rebeldía, su seguridad era responsabilidad directa de la familia y sus aliados.
Cada avión que despegaba desde Nueva York hacia cualquier parte del mundo era analizado: su ubicación era crucial, y los mecanismos de rastreo implementados por la familia eran de última generación.
Entre conversaciones tensas y llamadas cifradas, se decidió que cualquier movimiento de la joven debía ser monitoreado sin alertarla, garantizando que no hubiera interferencias de terceros.
Mientras tanto, un avión aterrizaba en el aeropuerto internacional de Manzanillo, procedente de la Ciudad de México.
Mei Zhang y su madre descendieron del aparato, recibiendo una bienvenida que combinaba protocolo militar y ceremonial empresarial.
Fabián Moreno y Eugenio Pérez, junto con un convoy de escolta militar, estaban presentes para garantizar una recepción impecable.
También estaba Chen Wei, emisario de COFCO, cuya presencia añadía peso a la alianza estratégica.
El convoy, con sus luces intermitentes y escoltas a caballo y en vehículos blindados, atrajo la atención de la prensa local e internacional.
Fotógrafos y reporteros capturaban cada gesto, cada mirada; los primeros titulares ya se escribían: “Alianza Estratégica México-China: Familia Moreno y COFCO Abren Nuevas Puertas a la Economía Nacional”.
En los cafés de Manzanillo, los comerciantes y agricultores comentaban la noticia.
“Si esto funciona, tendremos contratos seguros con COFCO; por fin alguien nos respalda”, decía un productor de agave mientras revisaba su móvil.
Otros, más escépticos, murmuraban: “No podemos depender de una familia; la política y la economía aquí cambian con un pestañeo”.
Entre la prensa nacional, los titulares destacaban la influencia que tendría esta alianza en la carrera política de Fabián Moreno: Futuro candidato a gobernador del estado, su relación con China consolidaba un poder casi intocable.
Analistas económicos de la Ciudad de México comentaban que los aranceles y barreras comerciales podrían ser manipulados a favor de México, reduciendo riesgos frente a Estados Unidos y fortaleciendo a los empresarios nacionales.
Mientras tanto, en la sede de los rivales de los Moreno, la tensión era palpable.
La familia Garza y la familia González, dos gigantes de la industria agrícola mexicana, se reunían en un lugar discreto, lejos de miradas indiscretas.
La conversación se centraba en estrategias para frenar la incipiente alianza:
—Estamos en problemas —dijo el señor Garza, con gesto severo—.
Si esta alianza se consolida, Moreno alcanzará nuestro nivel.
Nos quitará mercado internacional y nos desplazará localmente.
—Debemos actuar rápido —respondió el señor González—.
Controlamos aún parte del mercado nacional, pero debemos presionar al gobierno y a nuestros aliados en Estados Unidos.
Podemos simular presión del gobierno estadounidense, generando aranceles altos para empresas mexicanas.
Eso hará que los inversionistas reconsideren la alianza con los Moreno.
—Podemos apoyarnos en el menor de los Moreno —sugirió Garza—.
No es apreciado, y su ausencia nos da una oportunidad de influir desde dentro.
—Es cierto —respondió González—.
Su desaparición ha sido conocida; podemos usarla a nuestro favor.
Si le damos poder y dirección, podemos manipular decisiones internas, retrasando o bloqueando la alianza.
Cada día perdido es dinero que ellos no ganan.
Mientras tanto, en las calles de la Ciudad de México, los rumores circulaban.
Comerciantes y analistas discutían la posible llegada de la familia Zhang a Manzanillo: “China entra fuerte en México con esta alianza; los Moreno ahora tienen respaldo internacional”, decía un periodista independiente.
Otros, más escépticos, comentaban: “Es un juego político; nada es seguro hasta que se firme todo y veamos el seguimiento de contratos”.
En Twitter, la noticia se viralizó: hashtags sobre la alianza se mezclaban con debates sobre política y economía, mientras analistas internacionales en Washington y Pekín escribían columnas:
—“La alianza México-China con COFCO y la familia Moreno marca un precedente.
La política agrícola mexicana podría cambiar radicalmente”, decía un economista estadounidense.
—“China gana influencia directa en Latinoamérica sin intervención militar.
Un movimiento maestro de Pekín”, comentaba un columnista chino.
A medida que se consolidaba la noticia, los trabajadores agrícolas y empresarios en Manzanillo comenzaron a especular sobre los beneficios directos: nuevos contratos, tecnología avanzada, capacitación de personal local, y acceso a mercados internacionales.
La prensa nacional destacaba cómo esta alianza podía fortalecer la posición de México frente a Estados Unidos, mientras los analistas de Wall Street y Beijing estudiaban cada movimiento.
En otro extremo del país, la familia Garza y González continuaban su planificación:
—Debemos actuar bajo las sombras —dijo González—.
Movimientos discretos, pero contundentes.
Necesitamos presionar desde Estados Unidos y también manipular decisiones dentro de la familia Moreno.
Si logramos retrasar la alianza incluso por semanas, eso afectará su credibilidad y sus contratos.
—Sí —contestó Garza—.
Nadie debe enterarse de esto.
Un fallo y nos convertiríamos en el blanco de críticas internacionales.
Cada paso debe ser meticulosamente calculado.
Entre estas estrategias y la llegada de los Moreno y los Zhang a Manzanillo, la tensión alcanzaba niveles históricos.
La alianza no solo implicaba negocios y política, sino también influencia internacional, repercusión mediática y un juego de poder que involucraba a agricultores, inversionistas, prensa, gobiernos y corporaciones multinacionales.
En las calles, los comentarios iban desde admiración hasta temor:
—“Si esto funciona, nadie podrá tocar a los Moreno”, comentaba un vendedor local de tequila.
—“China está moviendo sus fichas, y México solo observa”, decía un profesor universitario en conferencias transmitidas en vivo.
Mientras todo esto sucedía, Rodrigo y su grupo avanzaban en su viaje a Manzanillo.
Cada movimiento, cada decisión estaba calculada.
Karen y Sandra, junto con Sily, se preparaban para cualquier eventualidad, mientras Rodrigo mantenía su estrategia centrada en recuperar terreno y fortalecer alianzas.
La familia Moreno estaba a punto de entrar en una etapa decisiva, y los movimientos de sus rivales serían solo uno de muchos desafíos en su camino.
El aeropuerto de Manzanillo se llenaba de expectación.
La llegada de la familia Zhang y la recepción organizada por los Moreno no pasaron desapercibidas.
Helicópteros sobrevolaban discretamente, cámaras de medios nacionales capturaban cada detalle, y los analistas en sus estudios comentaban cada gesto y cada saludo: “Esto es más que política; es economía global en acción”, decía un experto en comercio internacional.
Mientras tanto, el destino de la joven desaparecida en Nueva York seguía siendo incierto.
La familia Rothschild mantenía sus operaciones de rastreo activas, desplegando tecnología de geolocalización, drones y agentes encubiertos.
Su desaparición coincidía con movimientos estratégicos de otras familias poderosas y generaba rumores sobre posibles secuestros o conflictos de poder global, aumentando aún más la tensión internacional en el contexto de la alianza México-China.
Cada pieza del tablero se movía con precisión, mientras los Moreno consolidaban su influencia en Manzanillo y los rivales buscaban cualquier oportunidad para frenar el avance.
La tensión política, económica y social se entrelazaba con la seguridad nacional e internacional, creando un escenario en el que cada decisión podía cambiar el destino de familias, corporaciones y gobiernos.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com