El legado de los cielos - Capítulo 77
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77: NEGOCIACIONES DE SANGRE AZUL.
77: NEGOCIACIONES DE SANGRE AZUL.
Capítulo 77 — Negociaciones de Sangre Azul
Rodrigo tomó una silla y la arrastró con calma.
Se sentó frente a Charles Rothschild, jugando con la pistola entre sus dedos mientras una sonrisa ladeada se formaba en su rostro.
—Charles Rothschild, ¿eh?
—dijo con tono burlón—.
Estás en mis manos.
Y aunque en internet hablen maravillas de tu familia, con solo verte sé algo muy simple: no tienes hijos.
Y aunque lo intentes… no los tendrás.
Tienes una enfermedad que te lo impide.
Charles frunció el ceño, ofendido.
—¿Cómo que no tengo hijos?
¡Tengo un montón!
¿Qué sabes tú?
A mí no me vas a asustar.
Rodrigo se carcajeó.
—¿Asustarte?
Je… Te crees demasiado.
Mira, si ya estás en mis manos, puedo sacar provecho.
Pensaba usar a un asiático poderoso para meterme a un mercado y darle molestias a mis enemigos… —hizo un gesto con los dedos marcando “pequeño”—.
Pero ahora te tengo a ti.
Siguió jugando con la pistola, relajado, casi como si estuviera conversando sobre el clima.
—Te lo diré claro: no tienes hijos porque padeces el síndrome de Klinefelter.
47 XXY.
Charles abrió los ojos, sorprendido y nervioso.
—¿C-como sabes eso?
¿Cómo sabes que no he podido tener hijos?
¿Quieres dañar mi reputación?
—Jajaja… Señor Charles, mire —Rodrigo apuntó a Aisha con la pistola, sin agresión, solo señalando—.
No sabía que era una princesa.
Pero ahora que lo sé, puedo ofrecerle algo útil a ella.
Y con eso, una familia poderosa de Arabia Saudita puede abrirme ciertas puertas.
Para usted… eso significa que podría ayudarte a no morir sin descendencia.
Tú sabes lo que eso significa en una familia numerosa como la tuya.
Aisha lo miró confundida.
—Why are you pointing at me?
Rodrigo sonrió.
—Nothing.
I’m just telling him I could offer you an opportunity.
One your family wouldn’t reject.
—What opportunity?
I don’t get involved in family matters.
I just travel and have fun.
—Simple —respondió Rodrigo—.
With this, your family would let you go anywhere, enjoy anything, and they’d thank you for it.
In exchange, I get contacts and access.
Los ojos de Aisha brillaron como niña emocionada.
De pronto se levantó.
—Let’s go!
Let’s talk to my father!
Tell him to let me have fun!
Rodrigo negó con la cabeza, sin saber si reír o llorar.
Ni siquiera había explicado la oferta.
Esa princesa parecía… demasiado libre.
Miró a Charles.
—¿Ves?
Esa princesa es más lista que tú.
Ya depende de tus decisiones.
La verdad, no veo qué pueda ofrecerme tu familia… o tú.
Charles tragó saliva, pensó y dijo:
—Puedo ayudarte.
Seremos aliados.
Te puedo dar muchas cosas… dilo, ¿qué quieres?
Rodrigo lo miró con interés.
—¿Qué puedes ofrecerme tú?
Como buen Rothschild, Charles recobró la compostura.
—Puedo conectarte con el mercado europeo y el estadounidense.
Empresas importantes.
Tu empresa podría crecer fácilmente.
Rodrigo soltó una risa suave.
—¿Crees que necesito tu ayuda para eso?
La princesa puede darme eso sin problemas.
Annie intervino con seriedad:
—No lo descartes, Rodrigo.
Los Rothschild dominan el sector financiero más grande del mundo.
Su red de contactos en Wall Street sería clave para Global Group.
Tener acceso a empresas que cotizan en los bancos de ellos… eso sería un favoritismo internacional para nosotros.
Rodrigo abrió los ojos, sorprendido por la claridad de Annie.
—Eso sí sirve.
Estoy pensando en abrir un banco… o una forma de mover fondos enormes sin tanto rastreo.
Podemos cooperar.
¿Qué dices, Charles?
—Sí —asintió Charles con seguridad—.
Yo tengo mis propios negocios.
Estoy entrando al mercado tecnológico.
Y nuestra red de contactos es global: subsidiarias, fondos, activos y pasivos… muchos no están directamente a nuestro nombre, pero los controlamos.
Podemos abrirte puertas en todos los mercados grandes del mundo.
Rodrigo se acercó a él y habló en voz baja, solo para que Charles escuchara.
—Tu enfermedad puede tratarse.
Y te aseguro que después de tomar mi medicina tendrás vigor… y podrás tener hijos.
Mi píldora es más efectiva que la Viagra —rio y volvió a sentarse.
Charles lo miró con la boca abierta.
—Genial… ¡genial!
Entonces dame la píldora.
Tenemos un trato.
Rodrigo levantó la mano.
—Calma, rana.
Aún no la tengo.
Y para eso necesito hierbas.
Con tu red de contactos puedes ayudarme a encontrarlas más rápido.
—Dime los nombres —respondió Charles emocionado—.
Mandaré buscarlas de inmediato.
Rodrigo asintió.
—Bien.
Ahora el tema de la princesa.
Me la encontré anoche.
Dijo que querían secuestrarla.
La ayudé.
No sabía quién era.
Y golpeé a los tipos.
Si son tuyos, no los maté, solo los dejé inconscientes.
—No pasa nada —contestó Charles—.
Es su trabajo.
Les daré dinero y asunto resuelto.
Rodrigo analizó mentalmente la situación.
La familia Rothschild era buena aliada… hasta cierto punto.
Pensó en algo importante: los ricos, cuando prueban algo bueno, quieren más.
Si su píldora funcionaba… sería una mina de oro.
Crear una farmacéutica global, con patente y acceso internacional gracias a ellos, sería un golpe maestro.
—Daré aviso a mi familia de que la princesa está bien —dijo Charles—.
Aunque no fue invitada oficialmente, la familia Al Saud sabe que está en Nueva York.
Si algo le pasa, aunque no tengamos culpa, nos mancharían.
—Conmigo no tendrá problemas —respondió Rodrigo—.
Fuera de México no garantizo nada, pero si viene otra vez al país, no tendrá riesgos conmigo.
Y esto me recordó algo.
—¿Qué cosa?
—preguntó Charles.
Rodrigo sonrió.
—Estoy fundando una empresa de seguridad armada internacional.
Tengo un amigo en Estados Unidos reclutando exmilitares de experiencia.
Tú puedes ayudarme con contactos allá.
Y tu familia podría ser socia.
Además… quiero una isla en México.
Ya tengo una elegida.
—¿Cuál isla?
—preguntó Charles con interés.
—Isla Socorro.
Y en realidad… todo el archipiélago de Revillagigedo.
Charles abrió los ojos sorprendido.
—Eso es imposible.
Es zona militar, punto crítico del Pacífico.
Defensa nacional de México.
El gobierno jamás…
—Con el apoyo de los Rothschild —interrumpió Rodrigo—, y alguna ayuda externa e interna… te aseguro que puedo tomarlo.
Haré un proyecto de seguridad nacional.
Pediré apoyo extranjero.
Y la base será Revillagigedo.
La Marina y la Guardia Nacional saldrán.
Solo quedará mi proyecto.
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