El legado de los cielos - Capítulo 78
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78: SOMBRAS QUE TEJEN UN PAIS 78: SOMBRAS QUE TEJEN UN PAIS Capítulo 78 — Sombras que Tejen un País
Charles escuchó con detenimiento cada palabra de Rodrigo.
El plan era ambicioso, descomunal, del tipo que solamente familias como los Rothschild concebían con naturalidad.
Cruzó los brazos, meditó un momento y dijo:
—¿Qué invitados externos piensas traer a tu proyecto internacional?
Espera… —frunció el ceño—.
Dijiste “ayuda interna”.
¿Tienes aliados dentro del gobierno mexicano?
Rodrigo guardó silencio un segundo.
Luego, con un movimiento elegante, metió la pistola en el anillo de almacenamiento.
Su expresión se volvió seria, calculadora.
—¿Tú qué crees?
—respondió—.
¿Crees que podría tenerte aquí, hoy, discutir contigo, tener a tu princesa bajo mi resguardo… sin que tu familia lo sepa?
Tienes contactos en el gobierno, Charles.
Sé que lo saben.
Y si me atrevo a decir que “nadie te encontrará a tiempo”… es porque hay gente allá dentro que no lo permitirá.
Tendría tiempo suficiente para desaparecer.
Charles sintió un escalofrío.
Tragó saliva.
En su mente solo hubo un pensamiento:
—Afortunadamente decidí cooperar.
Si no, aquí habría terminado mi vida.
Tomó aire y respondió, ahora con humildad real:
—México necesita una actualización completa en su seguridad cibernética.
Si quieres un proyecto que el país no pueda rechazar, debe iniciar por ahí.
Seguridad nacional inteligente.
Actualizar armamento, infraestructura militar, comunicaciones… todo.
Para eso necesitas aliados tecnológicos, especialistas en ciberseguridad, y aliados industriales que puedan fabricar material militar avanzando.
Rodrigo se quedó pensando.
El cristal de las almas le había dado habilidades mentales superiores, conexiones rápidas, memoria precisa.
Y recordó algo crucial:
La familia Moreno estaba formando una alianza peligrosa.
Debía romperla o dejarlos expuestos.
Sacó su teléfono.
Sus dedos se movieron con una velocidad impresionante.
—A ver… —murmuró—.
En China hay un escándalo reciente con COFCO.
Alibaba les está quitando el control del mercado alimentario mediante las ventas a domicilio.
Perfecto.
Rivalizaremos a COFCO desde México.
Si metemos a Alibaba en nuestro barco, ganamos el mercado de distribución alimentaria en China, aseguramos apoyo tecnológico de un gigante asiático y, sumado a la familia Rothschild, solo nos falta un titán industrial.
Annie respondió enseguida:
—WEG, en Brasil, es lo ideal.
Es un monstruo industrial.
Además… —bajó la voz— hay conflictos internos entre herederos.
No es público, pero sí real.
Están divididos por desempeño, liderazgo y control.
Rodrigo sonrió de lado.
—Si hay división, podemos ayudar a uno de ellos y obtener lealtad total.
¿A quién tenemos?
Annie no dudó:
—Lívia Voigt.
Conocida como la joven más rica del mundo.
La dejan fuera de las decisiones grandes.
No es que no quiera influir.
Es que la bloquean.
Los demás herederos temen que les gane… porque puede hacerlo.
Es inteligente, disciplinada y tiene visión.
Charles asintió.
—He visto informes.
Esa niña tiene mucho potencial.
Sin voz ni voto, pero mucho más brillante que varios líderes internos.
Si la apoyan y la posicionan… podría tomar control de divisiones completas de WEG.
Y si ella confía en ustedes, se vuelve una aliada sólida.
Rodrigo buscó imágenes de Lívia en Internet.
Cuando la vio, abrió los ojos sorprendido.
—Es hermosa… —susurró para sí, y luego dijo en voz alta—.
Bien.
Iniciaremos la planificación.
Annie, coordina expertos con la ayuda de Charles.
Diseñen un megaproyecto nacional que el país no pueda rechazar.
Con eso, obtendremos Revillagigedo con apoyo interno y externo.
Yo… ya tengo a las personas indicadas dentro del gobierno.
Annie preguntó:
—Entonces… ¿me pongo en contacto con Alibaba y con Lívia Voigt?
Rodrigo negó suavemente.
—No.
Primero preparen la comunicación, la estrategia y el plan maestro.
Yo hablaré con ellos cuando tenga algo que les interese tanto… que me entreguen su lealtad sin cuestionar.
Annie asintió.
Charles también.
Y así, en la pequeña oficina de Global Group, se gestaba un plan que podía cambiar al país entero.
En este momento en Comala…
Comala amanecía envuelto en ese silencio cálido que solo los pueblos volcánicos pueden tener.
Las calles eran estrechas, limpias, bordeadas por casas blancas con techos rojos.
El olor a café recién tostado y pan dulce se mezclaba con el clima suave que bajaba desde el volcán.
La Plaza Principal mantenía su ritmo habitual:
– Turistas tomando fotos al kiosco.
– Señores mayores leyendo el periódico en las bancas.
– Jóvenes preparando pan artesanal en las pequeñas cafeterías.
Pero ese día… bajo la calma, había movimiento político.
El Ayuntamiento Municipal de Comala….
El edificio era colonial, con paredes color crema y grandes columnas.
Adentro, el ambiente siempre estaba fresco por los ventiladores en los pasillos.
Trabajadores entrando y saliendo con carpetas.
Quejas vecinales, permisos, trámites.
Lo de todos los días.
En una oficina amplia —paredes blancas, escritorio de madera, cortinas elegantes— estaba sentada la presidenta municipal.
Una mujer hermosa, de unos 30 años, elegante, firme, con el porte de alguien que sabía controlar una ciudad aunque fuera pequeña.
A su lado, su secretaria —más joven, también atractiva— revisaba documentos.
—Presidenta —preguntó la secretaria—, en unos meses empiezan las elecciones internas del partido.
¿Planea participar o piensa tomarse vacaciones?
La presidenta suspiró.
—Ya están haciendo sus movimientos, como siempre… con los mismos trucos sucios.
Están reuniendo militantes, pero a mí no me han invitado a ninguna junta.
Prefieren dejar fuera a quien no pueden controlar.
La secretaria añadió:
—Dicen que el candidato a gobernador por la derecha será seguro el diputado del municipio de Colima.
Tiene fama.
Y se alineó con el secretario de gobierno del país.
Seguro el presidente está detrás.
La presidenta se recargó en la silla.
—Siempre es igual.
El presidente elige a su sucesor.
En el PRI pasaba.
En el PAN pasaba.
Solo cambian los colores.
Cuando un partido se traiciona a sí mismo, cambian el tablero… pero no las reglas.
—Entonces… ¿no piensa participar esta vez?
—preguntó la secretaria.
—Si no me invitan, tal vez sea momento de buscar otras opciones.
La señora Salgado suena mucho para presidenta del país.
Sería bueno conocer su visión para nuestro estado.
La secretaria levantó la mirada.
—¿Cambiaría de partido, presidenta?
¿O esperará una invitación de otro?
La presidenta guardó silencio.
Afuera, un auto pasó con sirena.
En Comala siempre se escuchaban cosas así.
El silencio del pueblo siempre ocultaba algo más.
—Colima está en aguas turbias —dijo la presidenta—.
Desde el gran operativo militar contra la familia Castañeda, y el reciente escándalo de la familia Moreno… todo el estado se está moviendo bajo las sombras.
Están esperando el error del rival.
Y escuché que el gobernador está desesperado por problemas internos.
Puede caer.
—Y Salgado visitó el estado —agregó la secretaria—.
Muchos creen que llegó para revisar el caso del joven Moreno.
Pero después de eso… el joven desapareció.
No asistió a la comida pública de los Moreno.
Está extraño.
La presidenta rió con ironía.
—Ese joven no tiene nada que ofrecer políticamente.
Lo único que podría hacer es sacar los trapos sucios de su familia.
Lo inteligente es buscar al rival de los Moreno.
Una alianza con ellos sí podría servir si nos lanzamos por la gobernatura.
La secretaria asintió.
Comala era calmado… pero todos sabían que esa calma era apenas la costra encima del fuego que hervía debajo.
Y desde esa oficina silenciosa…
empezaban a moverse piezas que afectarían al estado entero.
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