El legado de los cielos - Capítulo 80
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80: MOVIMIENTOS EN LAS SOMBRAS 80: MOVIMIENTOS EN LAS SOMBRAS Capítulo 80 – Movimiento en las sombras
Esa noche ocurrió algo que, incluso si alguien lo soñara, difícilmente podría visualizar: en la Caverna del Murciélago —ese bar de playa cálido, iluminado en tonos ámbar y con música suave— un mexicano, una china y una suiza bebían juntos, riendo y disfrutando como si se conocieran de toda la vida.
Era una combinación extraña, imposible, pero real.
La mezcla de culturas, la brisa marina y la complicidad silenciosa entre los tres creó un ambiente irrepetible.
La diversión se extendió hasta las dos de la mañana, momento en que decidieron retirarse.
Los tres corrieron por la arena hacia el estacionamiento y tomaron un taxi directo al hotel Marbella.
Annie, siempre un paso adelante, ya había preparado dos habitaciones adicionales para las recién llegadas.
Los siguientes dos días se convirtieron en una tormenta de actividad para Rodrigo y su gente.
Annie comenzó de inmediato la planeación estratégica junto con Charles.
Elaboraban los primeros trazos del proyecto de seguridad tecnológica y militar que presentarían al país.
Mapas, gráficos, presupuestos, modelos y estructuras se apilaban en el departamento temporal que Charles ocupaba.
Mientras tanto, dentro del hotel Marbella, la joven china y la suiza no pusieron un pie afuera.
Pasaron esos dos días enteros frente a sus computadoras, conectadas a redes encriptadas, rastreando datos, abriendo puertas digitales y preparando las trampas que Rodrigo les había pedido.
Sandra, en cambio, disfrutaba su propio ritmo.
Acompañaba a Rodrigo por las calles de Manzanillo mientras él analizaba los movimientos del bajo mundo y buscaba opciones para una casa.
Ella caminaba feliz, riendo, probando comida callejera o deteniéndose en tiendas solo por ver cosas.
Su papel, aunque ligero, le daba paz a Rodrigo en medio del caos.
En Guadalajara, Karen recolectaba hierbas medicinales.
Gracias a la intervención de la familia Rothschild, encontrar especies raras se volvió más rápido.
No solo buscaban en México: contactos en otros países estaban enviando plantas y materiales por avión.
Era cuestión de días para que todo llegara.
Al mismo tiempo, en Estados Unidos, Adolfo avanzaba con el reclutamiento.
Con la unión y el respaldo silencioso de la familia Rothschild, moverse entre grupos, negociar y convencer se volvió más sencillo.
Las piezas del plan de Rodrigo empezaban a tomar forma.
En Comala, Laura García seguía con su rutina diaria sin sospechar que había ojos invisibles sobre ella.
En su oficina, revisó documentos, envió mensajes de trabajo y, tras un rato, decidió descansar.
Abrió Facebook.
Un anuncio político apareció en su pantalla, lo bastante llamativo para atraer su atención.
Dio clic, y en un solo segundo un programa se instaló en su teléfono sin dejar rastro.
A unos metros, su secretaria revisaba videos en YouTube.
Le apareció un anuncio igual de llamativo, pulsó sobre él casi por inercia, y otro programa se infiltró en su dispositivo.
Lo mismo ocurrió en otro punto del estado.
Mei Zhang, disfrutando el patio de la residencia Moreno, deslizó videos en TikTok.
Un anuncio molesto apareció.
Fastidiada, tocó la pantalla con fuerza.
Un clic.
Un error.
Un programa completamente silencioso se instaló en su celular.
No lo notó.
Su humor, ya molesto desde su llegada a México, empeoraba.
La presión de su familia para “formar sentimientos”, el compromiso forzado y la ausencia de Rodrigo —quien ni siquiera asistió a la reciente comida— la tenían irritada.
Esa molestia sería la causa del primer error que cometería en México… y aún faltaba el segundo.
Mientras tanto, María Fernanda Salgado continuaba reuniéndose en secreto con la familia Vega y otros políticos.
Las alianzas clandestinas nacían por petición directa de Rodrigo.
Todo estaba tomando forma.
Movimientos políticos, empresariales y sociales se conectaban como piezas de un tablero que solo Rodrigo podía ver completo.
Se acercaba el 10 de mayo, Día de las Madres en México.
Para Rodrigo, esa fecha había perdido significado.
Después de haber sido traicionado y encerrado injustamente por su propia familia, la idea de celebración ya no le importaba.
Su enfoque era él mismo y la construcción de una potencia empresarial.
Pero su gente necesitaba un respiro, así que decidió tomar un retiro y regresar después del 10 de mayo.
Pasó una semana y media desde que Rodrigo desapareció.
En México, el 10 de mayo se celebró con flores, restaurantes llenos, escuelas organizando festivales, niños cantando versos para sus madres y familias reuniéndose desde temprano.
Las calles se llenaron de ramos, globos y vendedores aprovechando el día.
La familia Salgado celebró en grande.
Karen, Sandra, sus padres y parientes convivieron con música, comida y abrazos.
La familia Vega hizo lo mismo: comida tradicional, risas y fotografías de recuerdo.
Los Beckmann, siempre formales, organizaron una reunión elegante en su casa principal.
Los Trejo celebraron con humildad, reuniéndose en su hacienda familiar.
María Fernanda, por su cargo político, asistió primero a eventos oficiales y luego a una comida privada con su familia.
En Iztapalapa y como muchas otras alcaldias del país, se repartieron apoyos y se organizaron festivales masivos.
En Comala, la alcaldesa Laura García hizo algo similar: un acto público, entrega de flores, discursos y luego una celebración más íntima con su círculo cercano.
Sin saber que su teléfono estaban totalmente intervenidos.
Mientras todo eso ocurría, a miles de kilómetros, en la Isla Socorro, una figura se encontraba sentada en el borde del cráter del volcán.
Era Sily.
La lava ardía en el fondo, a veces expulsando pequeñas columnas de fuego y otras solo humo y cenizas.
Sily, con las piernas cruzadas, meditaba mientras absorbía el calor volcánico, refinándolo y transformándolo en su propia energía.
La energía demoníaca fluía dentro de ella, mezclándose con el poder del volcán.
Aunque se decía que el infierno era más caliente que cualquier volcán, Sily no estaba allí por ese rumor.
Miles de años atrás había encontrado una técnica demoníaca que convertía el calor volcánico en energía demoníaca pura, más fuerte que cualquier energía yin o qi de muerte.
El volcán era su fuente ideal.
En el Palacio Oscuro, Rodrigo y Sherapine entrenaban.
Rodrigo había llegado a la isla en barco gracias a la familia Salgado.
Lo dejaron ahí y regresarían por él el 15 de mayo.
Desde hacía una semana y media permanecía entrenando en las profundidades del palacio, aislado del mundo, preparando el siguiente movimiento de su imperio.
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