Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

El legado de los cielos - Capítulo 87

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. El legado de los cielos
  4. Capítulo 87 - 87 EL ENCUENTRO EN OASIS MARINA
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

87: EL ENCUENTRO EN OASIS MARINA 87: EL ENCUENTRO EN OASIS MARINA Capítulo 87: El encuentro en Oasis Marina
Oasis Marina, Manzanillo…
El restaurante se alzaba sobre la marina como un refugio de lujo discreto y sofisticado.

Sus paredes de madera oscura y cristal reflejaban la luz cálida que se filtraba desde los ventanales, ofreciendo vistas directas a los yates amarrados.

Columnas de piedra importada y detalles de iluminación estratégicamente colocados creaban un ambiente elegante, sobrio, perfecto para quien no buscaba llamar la atención pero sí imponer presencia.

El aire estaba impregnado con la mezcla de sal marina, el aroma de especias orientales y el leve perfume de madera pulida.

En una mesa apartada, con vista hacia la marina, estaba Mei Zhang, joven de unos veinte años, piel blanca como porcelana, ojos almendrados oscuros y profundos, cabello negro, liso y perfectamente cuidado hasta media espalda.

Vestía un qipao azul oscuro de seda con delicados bordados plateados que recorrían el costado como ramas de ciruelo, cuello alto y abertura lateral elegante, mostrando discreta feminidad y distinción.

Frente a ella, un plato de pato laqueado estilo cantonés, acompañado de pequeñas tortillas finas y cebollín fresco, un cuenco de arroz jazmín humeante y una copa de té oolong de alta montaña.

Todo servido con precisión, digno de la hija del presidente de Cofco.

Mei manipulaba un teléfono móvil con movimientos suaves y automáticos, inconsciente de que Rodrigo podía verla en tiempo real gracias a la aplicación que X y Cero habían instalado para él.

Cada gesto, cada movimiento de su mano o expresión quedaba registrado, permitiéndole analizarla sin ser detectado.

Rodrigo observó desde la distancia.

Con calma, sin prisa, guardó el teléfono y entró al restaurante.

Avanzó entre las mesas con pasos medidos, hasta colocarse frente a Mei.

Sin titubeos, tomó asiento.

—Al fin nos conocemos —dijo—.

Me enteré de que decidió cambiar de prometido.

Mei se sobresaltó.

Dejó el teléfono sobre la mesa y levantó la mirada, encontrándose con un joven guapo, elegante y seguro, que superaba la imagen que le habían mostrado sus padres en China.

—Joven maestro Moreno… —dijo con voz algo torpe en español—.

Mi familia cambió el compromiso.

Dijeron que sus modales no eran adecuados.

Rodrigo sonrió.

—Tu español no es muy bueno —comentó—.

Podemos hablar en inglés… o en chino, si lo prefieres.

Mei asintió rápidamente.

(A partir de este momento, la conversación se desarrolla en chino, traducida al español.)
—Esos son rumores —dijo Rodrigo—.

La verdad es otra.

El de malos modales es Raúl.

Pero no me importa lo que digan de mí.

Hoy vine a conocerla.

¿Quiere saber la verdad?

La curiosidad iluminó los ojos de Mei.

—¿Qué verdad, joven maestro Moreno?

Rodrigo llamó al camarero y pidió vino tinto reserva y dos platos principales: un filete de pescado premium a la parrilla, fresco de la costa de Manzanillo, con aceite de oliva, sal marina y hierbas locales, y carne de res de la más alta calidad, madurada y sellada lentamente para mantener jugos y textura, acompañada de verduras orgánicas al vapor.

Cada plato servido con cuidado, dispuesto en vajilla fina, resaltando los colores y la frescura de los ingredientes.

—Este pescado solo se obtiene en estas aguas —dijo Rodrigo—.

En su país sería muy difícil conseguirlo fresco.

La carne es suave, jugosa y fresca.

El vino acompaña sin imponerse.

Mei asintió mientras la comida llegaba, los aromas llenaban el ambiente y la luz cálida hacía brillar los platos.

Ella probó primero el pescado, notando su delicadeza y frescura, luego la carne, blanda y perfectamente sazonada.

Cada bocado era un mensaje sutil: Rodrigo sabía elegir, conocía el lujo discreto, y lo hacía parte de la interacción.

Mientras comían, Rodrigo habló:
—Me agrada, señorita Zhang.

He estudiado algo de su cultura.

Espero continuar mis estudios en su país y que me dé la bienvenida cuando llegue el momento.

Mei sonrió, intrigada:
—El joven maestro es bienvenido a mi país cuando guste.

Es distinto a los rumores que escuché.

—Los rumores no me importan —respondió Rodrigo—.

Pero Raúl… bueno, es un “niño bueno”, como dicen en China.

—¿Niño bueno?

—preguntó Mei—.

¿Qué hace el joven maestro mayor?

—Al principio dijeron que usted era gorda y fea —replicó Rodrigo con ironía—, por eso Raúl no quiso casarse.

Me pusieron a mí en su lugar.

Pero cuando se dieron cuenta de su belleza, me encerraron para que pareciera que yo huyera.

Raúl quedó como el bueno.

Y si no fuera por un amigo que me ayudó a salir, no estaría aquí conociéndola.

Mei asintió lentamente:
—Ya veo… entonces el joven maestro Moreno vino a buscarme para casarse conmigo.

Rodrigo la miró con atención:
—Usted es hermosa, demasiado para mí.

No tengo apoyo de mi familia, me incriminaron, me encarcelaron para salvar apariencias.

Aunque quisiera, sus padres no permitirían un cambio de compromiso ahora.

Además, incluso si quisiera reemplazarlo… me han dado mala reputación.

—En China la reputación es todo —dijo Mei—.

Mis padres ven este matrimonio como una alianza comercial.

Rodrigo asintió, pensativo, mientras los últimos rayos de sol se reflejaban en la marina y en los yates.

Su sonrisa era calculada:
Mi plan avanza.

Raúl será distraído, la prometida me dará información valiosa y la alianza comercial me permitirá influir sin revelar mis verdaderas intenciones.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo