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El legado de los cielos - Capítulo 89

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  4. Capítulo 89 - 89 EL CORAZÓN DE XOCHIQUETZAL
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89: EL CORAZÓN DE XOCHIQUETZAL 89: EL CORAZÓN DE XOCHIQUETZAL Capítulo 89.

El corazón de Xochiquetzal.

La noche cayó lentamente sobre el Club Santiago.

El mar, oscuro y silencioso, reflejaba apenas la luz de la luna.

La botella de tequila Ley .925 reposaba casi vacía sobre la mesa de la terraza.

Rodrigo se levantó sin hacer ruido y bajó al primer piso.

En el vestíbulo lo esperaba Liza García.

Sin decir mucho, le entregó una caja alargada, forrada en terciopelo oscuro.

Rodrigo la recibió con un leve asentimiento y Liza se retiró sin hacer preguntas.

Regresó al segundo piso.

Allí, Mei Zhang se encontraba en la terraza, ligeramente inclinada sobre la barandilla, los ojos vidriosos por el alcohol, la piel de porcelana iluminada tenuemente por la luz cálida del salón.

Sus palabras salieron entrecortadas, con esa mezcla de atrevimiento y vulnerabilidad que solo la ebriedad y la presión social podían generar:
—Aunque no me quiera casar, no me queda opción.

Si fuera pobre, tomaría mis propias decisiones…
Tras otro sorbo de vino, Mei agregó, con un hilo de voz tembloroso:
—No como el joven maestro Rodrigo, que es libre y puede hacer lo que quiera…
Rodrigo sonrió, negando con la cabeza mientras se acercaba, mostrando la caja que sostenía con delicadeza y reverencia:
—Este es tu regalo.

Con un movimiento elegante, abrió la caja ante los ojos de Mei.

Dentro descansaba una joya exquisita: un collar con forma de corazón, mitad diamante, mitad rubí, engarzado con una cadena de oro blanco con pequeños diamantes incrustados a lo largo de cada eslabón.

La mitad blanca del corazón brillaba con la pureza del diamante, reflejando la luz como un pequeño sol atrapado, mientras la mitad roja, de rubí intenso, parecía latir con vida propia.

Cada faceta estaba pulida a la perfección, mostrando destellos de luz en cada movimiento, y el diseño combinaba la elegancia clásica con un toque moderno, haciendo del conjunto una pieza que podría rivalizar con cualquier tesoro real.

Rodrigo, con voz baja y profunda, explicó el significado mientras se acercaba por detrás de Mei:
—Se llama El corazón partido de la diosa Xochiquetzal —dijo Rodrigo—.

En la cultura mexica, Xochiquetzal era la diosa de la belleza, el amor, la juventud y los deseos profundos del corazón.

Representaba tanto la pureza como la pasión… lo delicado y lo prohibido coexistiendo en una misma esencia: la luz del diamante, la fuerza del rubí… al igual que tú, señorita Zhang, que encarnas la belleza y el amor en perfecta medida.

Se inclinó suavemente hacia ella y, con cuidado, colocó la cadena alrededor de su cuello, susurrando al oído:
—Este collar es para la belleza que representas y para el amor…
La proximidad hizo que Mei Zhang se estremeciera; su respiración se aceleró, un rubor delicado subió a sus mejillas.

No sabía si era por el tequila o por la intensidad del momento, pero no apartó la mirada, y sus manos, nerviosas, rozaron el corazón blanco y rojo, deslizándose sobre la superficie fría y brillante de los diamantes y rubíes.

Con una voz casi temblorosa, admitió:
—Es hermoso… me gusta…
Rodrigo, aprovechando la cercanía, comenzó a depositar suaves besos en el cuello de Mei, mezclando el aroma del vino con la calidez de su aliento.

Su voz se entrelazaba con cada roce, mientras acariciaba la cintura de Mei, acercándola hacia él:
—¿Te gusta el collar… o los besos que te estoy dando?

Mei, incapaz de apartarse, dejó escapar un gemido suave.

La respuesta involuntaria de su cuerpo aumentó la intensidad de Rodrigo, quien, sintiendo la energía y la tensión de la situación, se inclinó sobre sus labios, encontrando un beso cálido y prolongado.

La temperatura en la habitación se elevó, y cada movimiento era medido, sensual, como si el tiempo se hubiera detenido para ellos.

Rodrigo la abrazó con firmeza, levantándola con delicadeza pero con fuerza suficiente para mostrar su control y confianza.

La llevó a la habitación, donde los besos continuaron, con Mei mostrando su inocencia y falta de experiencia, mientras Rodrigo guiaba cada contacto con un equilibrio perfecto entre pasión y cuidado.

Cada movimiento, cada roce, era medido; cada gemido de Mei alimentaba la confianza y el plan secreto que Rodrigo tenía en mente: su venganza contra Raúl Moreno comenzaba sin prisa, pero con determinación.

A la mañana siguiente, Rodrigo abrió los ojos y vio a Mei dormida a su lado.

La primera señal de la noche estaba marcada en las sábanas, testigo silencioso de la entrega y la vulnerabilidad de Mei en su primera experiencia.

Mientras la observaba, un pensamiento cruel pero calculador cruzó su mente:
—Raúl Moreno… ¿qué sentirías al saber que tu prometida está en mis brazos y me dio su primera vez?

—murmuró, esbozando una sonrisa satisfecha—.

Esto será útil; Mei será mi confidente sin saberlo.

Ella me dará información sobre la alianza mientras la destruye desde dentro… jajajaja, esto se pone interesante.

Con delicadeza, acarició su cabello y depositó un beso en su frente.

Mei abrió los ojos, sobresaltada, cubriéndose instintivamente:
—¿Qué pasó… Mei Zhang?

¿Qué diablos hiciste?

—preguntó, confundida y avergonzada.

Rodrigo la abrazó, empujándola suavemente contra la cama:
—Pero pasó.

No importa.

Nadie sabe que esto sucedió.

Mientras no digas nada, yo no diré nada.

Además, si te sientes sola… puedes venir a mí si necesitas ayuda.

Sin darle tiempo a reaccionar, Rodrigo besó sus labios nuevamente.

Mei, confundida y excitada, se dejó llevar.

La mañana se prolongó entre caricias y besos, y nuevamente se adentraron en las olas del amor, cada momento más intenso que el anterior.

No fue hasta las 11 de la mañana que Mei Zhang recibió la llamada de su madre, preguntando por su bienestar.

Al levantarse, el dolor en su cuerpo le recordó la intensidad de la noche anterior.

Se agarró la cintura, con los ojos semicerrados, y miró a Rodrigo con una mezcla de reproche y complicidad silenciosa.

Rodrigo, con una sonrisa astuta, comentó:
—Señorita Zhang, ¿y qué tal la alianza con mi familia?

Espero que tenga éxito, ya que gracias a su ayuda, espero que mi familia pueda darme algo de dinero.

Mei Zhang, aún con el cuerpo adolorido, respondió:
—En unos días se llevará a cabo una reunión.

Se hablará de la inversión para presentar el proyecto y comenzar con los permisos y todo lo necesario para iniciar la construcción.

Rodrigo, examinando cada gesto de Mei mientras se incorporaba, preguntó con interés:
—¿Ya vieron el terreno?

¿Es una zona ideal para construir la fábrica, o piensan hacer oficinas y fábrica juntas?

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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