El legado de los cielos - Capítulo 90
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90: EL TERRENO DE JALIPA 90: EL TERRENO DE JALIPA Capítulo 90: El terreno de Jalipa
Mei miró a Rodrigo y se puso pensativa antes de contestar, tomando un momento para organizar sus ideas.
—La realidad no lo sé —dijo finalmente—.
Eso es mi padre y tu padre… solo la información que tengo es que quieren unos terrenos en un lugar llamado… —puso su mano en su frente, frunciendo ligeramente el ceño mientras pensaba—.
¡Lo tengo!
Jalipa.
Rodrigo asintió lentamente, mostrando comprensión.
—Ya veo —dijo—.
Lo entiendo.
Posiblemente no hay lugares cercanos para zonas grandes, ya que la mayoría son patios ocupados por logísticas importantes.
Los terrenos buenos ya están ocupados.
Solo queda la zona sólida hacia Minatitlán, y Jalipa es una buena opción.
Es amplio, plano y un lugar ideal, además alejado del desastre del tráfico del puerto.
Mei bajó la mirada, su expresión reflejaba su falta de familiaridad con la zona.
—No reconozco el lugar —admitió—.
Casi no he salido de mi ciudad.
Rodrigo sonrió con una calma que transmitía seguridad y cercanía.
—Cuando quieras, te puedo llevar a conocer Manzanillo y sus alrededores —dijo mientras se acercaba a ella, abrazándola suavemente.
Sus labios se encontraron en un beso delicado que transmitía tanto cercanía como un respeto implícito.
Sostuvo a Mei en sus brazos, sintiendo la suavidad de su espalda contra su cuerpo, mientras su otra mano acariciaba con cuidado, casi de manera protectora.
Continuó, moviendo su cabeza ligeramente hacia atrás para profundizar el beso—.
Puedes tener esta relación conmigo.
Te aseguro que no perderás nada.
Además, así mismo te desquitas de lo que tu familia te obliga a hacer.
Al final, Raúl solo es una lindura.
Mei bajó la mirada por un instante, y luego sus labios se curvaron en una pequeña sonrisa cómplice.
—Es una lindura… lo acabas de hacer una lindura —murmuró con voz suave, aceptando la realidad, mientras el efecto de las costumbres tradicionales chinas también se hacía evidente: en su cultura, una mujer se entrega al hombre que considera digno para su primera vez.
Aunque no fue culpa de Rodrigo, sino de las circunstancias, Mei sintió que la decisión fue suya y eso la llevó a aceptar la realidad.
Rodrigo retiró la mano por un momento y golpeó mientras el fierro está caliente, mientras revisaba la información que había conseguido sobre Raúl.
Gracias a X y Cero, toda la evidencia había sido recopilada y enviada directamente a su teléfono: fotos de fiestas, visitas a hoteles con diferentes mujeres y pruebas de conductas irresponsables.
Mostrando el dispositivo a Mei, dijo con voz suave pero firme:
—Mira tu lindura.
En China, la palabra “lindura” o “preciosura” no era un cumplido a la belleza, sino un término para referirse a alguien ingenuo o estúpido, en México.
Mei examinó las imágenes y comentó con cierta ironía:
—Pequeña preciosura… haciéndote el lindo frente a mí.
Rodrigo sonrió de manera maliciosa, consciente de que cada paso de su plan avanzaba tal como lo había imaginado.
Ahora tenía información valiosa, y Jalipa sería su próximo golpe estratégico.
Mirando a Mei con intensidad, agregó:
—No te preocupes, aquí estaré yo.
Siempre puedes contar conmigo.
Te ayudaré a desahogar tu ira.
La sostuvo en sus brazos nuevamente y la acercó al comedor.
Allí, sobre la mesa, continuaron con lo prohibido, un encuentro que Mei nunca había experimentado y que transformó su percepción de las relaciones.
Lo que había comenzado como una noche de intimidad se extendió por todo el día: Rodrigo se dedicó a complacerla, preparándole comidas y bocadillos, y su cercanía fue constante.
Desde la sala, el comedor hasta la cocina, Mei fue completamente rendida ante su atención y cuidado.
Mientras tanto, en la residencia Moreno, Raúl Moreno notaba la ausencia de Mei, pero asumía que tenía asuntos propios, por lo que no le dio demasiada importancia.
La familia se concentraba en la planificación de la reunión de la próxima semana, donde revisarían presupuestos y comenzarían oficialmente el proyecto de la empacadora para exportar alimentos a Asia.
Este proyecto representaba una gran oportunidad financiera tanto para los Moreno como para los involucrados, además de ser un impulso significativo para la carrera política de Fabián Moreno.
Raúl expresó su preocupación de manera directa:
—Padre, tenemos que hablar con los dueños de los terrenos.
Mientras estén de acuerdo, lo demás se resuelve rápido.
Fabián asintió, aunque con cierta precaución:
—Seguramente se van a aprovechar… van a querer mucho dinero.
Diana Moreno, siempre reservada y más interesada en las redes sociales, intervino:
—Y solo Jalipa tiene terrenos ideales.
¿No puede ser en la misma ciudad?
¿Por qué irse a un pueblo?
Fabián suspiró y explicó con detalle:
—No lo entiendes.
Los terrenos libres tienen dueño, y la mayoría están convertidos en patios.
Salió esa empresa nueva, Global Group, y se llevó los patios libres.
Ahora, el dueño no vende, ya que tiene arrendados los espacios y gana más de esa manera.
Solo queda Jalipa.
Eugenio Pérez agregó un análisis técnico:
—El crecimiento reciente en Manzanillo es grande.
Ya casi no quedan lugares en la ciudad.
Ahora la expansión debe ir hacia Minatitlán, específicamente los pueblos de Jalipa y el otro lado Chandiablo hacia Vallarta.
Sin embargo, Chandiablo no es adecuado para la empacadora por el tema de las carreteras; queda demasiado lejos del puerto.
Fabián concluyó señalando otra limitación:
—La otra opción es hacia la laguna, pero tenemos el mismo problema con las carreteras.
Además, la zona es montañosa y no muy plana.
Las áreas planas son ranchos agrícolas y no se venderán o rentarán fácilmente.
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