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El legado de los cielos - Capítulo 95

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  4. Capítulo 95 - 95 ECHAR LA MONEDA AL AIRE
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95: ECHAR LA MONEDA AL AIRE 95: ECHAR LA MONEDA AL AIRE Capítulo 95 – Echar la moneda al aire.

Rodrigo dijo:
—Claro, tu futuro… bueno, podría decir nuestro futuro.

Annie intervino:
—¿A qué futuro te refieres…?

Rodrigo habló sin dejar que Annie siguiera, mirándola con ojos en blanco, marcando con el tono que no quería interrupciones:
—Hay que hablar del futuro de nuestra empresa, de lo que quiero hacer, de lo que hará Fernanda y, sobre todo, como buen mexicano, de lo que quiero hacer para el país.

Annie escuchó a Rodrigo llamarla Fernanda a Salgado, cuando siempre la había llamado Salgado o señora alcaldesa.

Ese detalle le confirmó una sospecha que ya tenía: algo había pasado entre ellos en el terrero.

Aun así, guardó silencio.

No dijo nada.

Al final, también estaban Karen y ahora Sandra; seguramente habría más mujeres alrededor de un hombre extraordinario.

Incluso la princesa, aunque aún no hubiera pasado nada.

Eso no quitaba que en el futuro pudiera pasar.

Salgado dijo:
—¿Qué quieres que haga?

¿Qué planes tienes para el futuro?

Rodrigo respondió señalando a Charles:
—Te presento.

Él es el señor Charles Rothschild, de la familia Rothschild.

Seguramente debes conocer a su familia; en México tienen una banca de inversiones y, por lo que sé, su influencia es mucha.

Luego miró a X y a Cero y continuó:
—Y bueno, les presento a ellas dos.

Son X y Cero.

Informáticas conocidas a nivel mundial.

Incluso el FBI las busca.

Charles ya sabía quiénes eran; no le sorprendió.

Annie y María Fernanda Salgado sí se sorprendieron.

Fernanda, como alcaldesa y política, conocía esos nombres: se hablaba de ellas, pero no había fotos, no había rostros, solo reputación.

Hackers buscadas por robar información de gente importante, políticos y gobiernos.

Por su parte, Annie, como profesional de Wall Street, sintió un escalofrío: ¿quién en Wall Street no le temía a esos dos nombres?

Jamás se le habría ocurrido tenerlas de frente, conocer sus verdaderos rostros.

Sandra y Karen también se sorprendieron.

En sus familias había hackers, pero no de ese nivel.

En el mundo informático, ¿quién no había escuchado de X y Cero?, ¿y quién no había soñado con ser como ellas?

Tener a sus ídolos enfrente era un impacto real.

X y Cero saludaron sin decir más palabras.

Rodrigo siguió:
—Mi plan es muy sencillo.

Quiero que Salgado seas la presidenta del país.

Señaló a X.

X habló:
—El presidente Ezequiel Mena, actual presidente del país por parte del partido del PRI, ha tenido muchos errores en su sexenio.

Desde críticas por escándalos que ha querido tapar mediante la presencia femenina, hasta errores internacionales, sobre todo en el inglés.

Ha dado vergüenza a su propio país… o más bien, él mismo quedó en vergüenza.

En una conferencia con estudiantes dijo que podían preguntarle en cualquier idioma y, cuando le preguntaron en inglés, no supo qué le habían preguntado.

Lo peor es que intentó responder, pero no supo hablarlo.

Si eso fue inglés, un niño de kínder hablaría mejor.

Sacó una tablet y mostró videos del presidente cometiendo errores en conferencias, tanto nacionales como internacionales.

Para Salgado y para la gente del mundo empresarial, esas acciones ya eran conocidas.

Para la gente del país, el actual presidente se había convertido en un meme: en redes sociales circulaban videos de sus payasadas, de sus errores constantes.

Su imagen pública estaba desgastada.

Cero habló, sacando otra tablet con más información y videos:
—No hablemos solo de vergüenzas en conferencias.

Hablemos de los escándalos.

Sobre todo, de su vida sexual.

Hay rumores y evidencia de que es gay; se le ha visto con hombres, tomando y besándose en residencias privadas.

Los mismos empleados domésticos lo han fotografiado.

Su patrocinador, un narcotraficante, le consiguió una modelo para tapar ese escándalo.

Además, hay acciones evidentes de que está coludido con el narcotráfico.

Mostró la información con calma, deslizando imágenes, fechas y documentos.

—Como ven aquí, el presidente lanzó un “operativo” para cubrir el asesinato de estudiantes en Michoacán.

Pero solo fue un operativo mediático.

No se detuvo a nadie.

Hasta la fecha no hay culpables.

Los responsables fueron un cártel de Sinaloa y uno de Michoacán, socios entre sí.

Intentaron poner una trampa a un político y el movimiento se les salió de control.

El presidente cubrió todo con “operativos” para calmar a la gente, pero en realidad sirvieron para sacar a los criminales que actuaron fuera del estado.

María Fernanda Salgado y Karen Salgado se sorprendieron profundamente.

Esa información la habían buscado durante mucho tiempo.

Incluso Luis Salgado había ordenado a Karen, junto con hackers, buscar evidencia.

María Fernanda también esperaba conseguir algo así para actuar en su carrera política.

Nunca habían logrado nada sólido.

Y ahora, X y Cero lo tenían todo: horarios, movimientos, contactos.

Prácticamente sabían hasta cuándo el presidente iba al baño, qué comía, con quién se veía, a quién le escribía.

Por su parte, Charles sintió un frío recorrerle la espalda.

Para su suerte, esas personas estaban de su lado.

Pensó, sin decirlo, que ninguna familia poderosa estaba completamente limpia.

Ningún político llegaba lejos sin ensuciarse las manos.

Así funcionaba el mundo real: evasión de impuestos, sobornos, favores, operaciones en la sombra.

El dinero y el poder casi nunca se construían sin cruzar la línea de la legalidad, aunque fuera en silencio y con guantes blancos.

Charles dijo:
—Entonces piensas usar esta información para que, en la campaña, la señorita Salgado la utilice como munición política, atacando al partido y al candidato de ese partido.

María Fernanda Salgado respondió:
—Si no me equivoco, el secretario de gobierno, Lira, ganará las votaciones internas.

Seguro tendrá el apoyo del presidente…
Rodrigo la interrumpió, poniendo un dedo en sus labios para callarla.

—No importa si es Lira o es Liro —dijo con una sonrisa.

Retiró el dedo lentamente y continuó:
—Tengo en mente hacer que el presidente te apoye, una vez iniciadas las campañas de manera oficial, desacreditando al candidato de su propio partido.

Y si es ese secretario de gobierno, mucho mejor.

Él cargará con la culpa de lo que pasó en Michoacán.

Hizo una breve pausa.

—Esta información no es para quemarla en redes.

Es para mostrársela al presidente.

Si sabe lo que le conviene, asentirá con la cabeza.

Y si no sabe lo que le conviene…
Rodrigo no terminó la frase.

Solo pasó los dedos por su cuello, en un gesto claro.

Nadie lo interpretó como un asesinato físico.

Todos entendieron: muerte política, investigaciones, prisión, expulsión del cargo.

Con todo lo que tenían en la mano, una investigación oficial bastaría para sacarlo del poder.

Y con Lira fuera del juego, el partido tendría que recurrir a un suplente o al secretario de seguridad nacional, alguien que podrían tomar con tiempo para seguir el plan.

Era, como se decía en México, echar la moneda al aire, esperando ver de qué lado caía.

Ese resultado se conocería en dos días, cuando la reunión finalmente se llevara a cabo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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