Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

El legado de los cielos - Capítulo 97

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. El legado de los cielos
  4. Capítulo 97 - 97 MIS DOS BELLOS OJOS
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

97: MIS DOS BELLOS OJOS 97: MIS DOS BELLOS OJOS Capítulo 97.

Mis dos bellos ojos
Charles tosió dos veces, un gesto sutil pero calculado, lo suficiente para romper la tensión que se había generado tras el error del presidente.

Su mirada se dirigió directamente a Ezequiel Mena antes de hablar con voz firme y educada, como quien aclara algo obvio pero necesario.

—Señor presidente el es Rodrigo moreno es mexicano y entiende español así que puede hablar español sin problema.

El presidente irritante.

Nadie podía asegurar si esa sonrisa nacía de la vergüenza o si simplemente era ya una costumbre adquirida con los años.

Cada vez que cometía un error, cada vez que quedaba expuesto, esa risa discreta aparecía como un reflejo involuntario, casi mecánico.

Rodrigo lo observó con calma, sin prisa.

No había burla en su rostro, pero sí una superioridad silenciosa.

Movió ligeramente la cabeza, como quien ya no espera mucho del interlocutor.

Se acomodó en el asiento, subió un pie a la rodilla formando un cuatro perfecto, un gesto relajado pero dominante.

Sorbió un poco de whisky antes de hablar, dejando que el trabajo silencioa a su favor.

—Señor presidente hoy lo cite porque quiero presentarle a una persona importante para mí que yo aprecio y apoyo además quiero que sea la próxima presidenta del país.

Rodrigo levantó la mano y aplaudió dos veces, un sonido seco que resonó en la sala.

En ese instante apareció María Fernanda Salgado.

Su presencia cambió el ambiente.

Rodrigo continuó sin apartar la mirada del presidente.

—No necesito presentarla verdad creo que ya la conoces.

La media sonrisa en el rostro de Rodrigo era evidente.

No era una sonrisa amistosa; era la sonrisa de alguien que ya conoce el tablero completo.

El presidente habló entonces, tratando de mantener compostura, aunque su cuerpo ya mostraba señales de incomodidad.

—Rodrigo moreno, usted es el hijo de Fabián moreno verdad.

Miró a Salgado y tragó saliva.

María Fernanda Salgado respondió con una sonrisa que no era discreta.

Era una sonrisa cargada de intención, de pasado y de advertencia.

Para cualquier otro hombre podría significar muchas cosas.

Para el presidente, significaba peligro.

—Así es el hijo de Fabián moreno Rodrigo Moreno el mismo que fue incriminado pero no se preocupe ya le ayude a hacer justicia.

Hizo una breve pausa, lo justo para dejar que las palabras se asentaran, y continuó.

—Nos volvemos a ver señor presidente.

La sonrisa de Salgado era atractiva, elegante, perfecta… y mortal.

El presidente volvió a tragar saliva.

El nerviosismo ya no podía ocultarse.

Era bien sabido que Ezequiel Mena sonreía cuando estaba nervioso.

Para los ojos de muchos mexicanos, el presidente parecía siempre sonriente, incluso simpático, aunque inútil.

Para los extranjeros, esa sonrisa constante lo hacía parecer uno de los presidentes más queridos por su pueblo.

La realidad era muy distinta.

La gente no asistía a sus eventos por respeto o admiración, sino por morbo.

Quería ver qué nueva payasada cometería, qué error diría, qué momento vergonzoso se volvería viral.

Era un meme viviente.

Por eso los lugares se llenaban cada vez que aparecían.

A eso se sumaba lo que en México se conoció como acarreados: personas llevadas en grupos, generalmente por organizaciones o partidos, a cambio de apoyos, promesas o dinero, para aparentar respaldo popular.

No era apoyo real, era teatro político.

El presidente habló de nuevo, intentando recuperar el terreno.

—Alcaldesa es una sorpresa tenerla aquí…

Rodrigo lo interrumpió sin titubear.

—Señor presidente yo soy directo y no me gustan los rodeos hoy quiero saber que es lo que piensa de María Fernanda Salgado para presidenta del país espero que usted la apoye.

La expresión del presidente lo dijo todo antes de que hablara.

No le gustaba la idea.

Su rostro, su postura, su respiración lo delataban.

—La alcaldesa está trabajando bien pero siento que aún le falta más experiencia..

Rodrigo lo interrumpió nuevamente.

Esta vez su voz fue más alta, más firme, más decisiva.

Señaló directamente a X y Cero, que permanecían detrás de él, inmóviles, observando cada reacción.

—Bien señor presidente dejame presentarles a mis dos bellos ojos un ojo es el ojo derecho raíz asiática para ser presiso mi ojo derecho nacio en china y mi ojo izquierdo hermoso de nacimiento naturaleza suiza sin igual.

Mi ojo derecho se llama yu le dicen xiaoyu en su país y mi ojo derecho se llama Sabine.

Rodrigo aventó una carpeta que le pasó a Sabine, mejor conocida como Cero, presentada a los demás días atrás cuando llegaron a la residencia.

La carpeta cayó sobre la mesa del centro, justo frente al presidente.

El presidente la tomó.

Su rostro cambió de inmediato.

Verde, rojo, pálido… una mezcla imposible de ocultar.

La expresión era espantosa.

Las manos le temblaron ligeramente mientras hojeaba el contenido.

El sudor comenzó a aparecer en su frente.

En ese instante, el presidente entendió que ya no estaba en una reunión diplomática.

Estaba frente a alguien que veía todo.

Absolutamente todo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo