El Legado - Capítulo 13
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
13: Capítulo 13 13: Capítulo 13 ¡El día que papá vuelve es un torbellino!
Hay un revuelo en la entrada del pueblo, luego pasos apresurados acercándose a nuestra casa.
La puerta se abre de golpe y ahí está él.
Garen.
Mi papá.
Se ve un poco más delgado, quizás, con algunas nuevas líneas de cansancio alrededor de los ojos, pero su sonrisa es enorme cuando ve a mamá.
Y luego me ve a mí, de pie junto a ella, mirándolo fijamente.
“¡Lexo!”, ruge, y en dos zancadas me tiene en sus brazos, levantándome por los aires y riéndose a carcajadas.
“¡Papa!
¡Papa!”, grito, mi voz aún infantil pero clara.
”¿Te…
quedas?” Él me abraza con fuerza.
“¡Has crecido tanto, campeón!
¡Y hablas!”.
Me baja y me mira, luego abraza a mamá con una ternura que hace que mi pequeño corazón (y mi núcleo casi completo) vibren.
Detrás de él entran Borin, Lyra y Kael, más ruidosos y polvorientos que nunca, pero sonriendo de oreja a oreja.
Esa noche, la casa está llena de vida.
Mamá prepara un banquete increíble (con algo de ayuda “logística” de Borin, que parece capaz de cargar una mesa entera él solo).
Comemos, reímos y escuchamos las historias de la frontera.
Papá y su grupo no solo repelieron incursiones, sino que ayudaron a fortificar un paso clave y, aparentemente, Garen tuvo un duelo “amistoso” con un inteligente comandante orco que terminó con el monstruo pidiéndole consejos de entrenamiento (Kael jura que es verdad, aunque Lyra solo pone los ojos en blanco).
Luego el gigante rubio nos cuenta casi quejándose de que no había suficiente hidromiel decente para repeler los bichos, por lo que tuvo que hacer una cueva subterránea para dormir.
A la vez que Lyra describe con precisión élfica cómo derribó a tres exploradores goblin con una sola flecha de vapor especialmente bien dirigida.
Es fascinante escuchar todo de primera mano, mi [Aprendizaje Rápido] absorbiendo detalles tácticos y descripciones del mundo exterior.
Papá confirma que su “misión” ha terminado por ahora.
El General Valerius le ha concedido un permiso prolongado.
“Mi lugar está aquí”, dice, mirando a mamá y luego a mí.
“Volveré a la guardia.
Es un trabajo tranquilo, pero necesario.” Justo entonces, el alcalde (que fue invitado al banquete como amigo de la familia, gracias a mi amistad con Lila) carraspea.
“Garen, viejo amigo…
sobre eso.
El puesto de Capitán de la Guardia ha estado vacante demasiado tiempo.
Y francamente, después de oír esto…
nadie está más cualificado.
El pueblo estaría honrado si aceptaras.” Papá parpadea, sorprendido.
Mira a mamá, que le sonríe animándole.
“Bueno…
Capitán, ¿eh?
Supongo que eso significa que tendré que asegurarme de que Kael no le quite las monedas a los aldeanos.” Kael protesta indignado entre las risas generales.
Papá acepta, rascándose su mentón con nerviosismo.
Por lo que decidimos animarlo con un gran aplauso.
¡Mi papá es ahora el Capitán de la Guardia del pueblo!
Con mi progenitor de vuelta y sus amigos quedándose “unos días más” (que sospecho se convertirán en semanas), mi rutina cambia.
Papá vuelve a sus entrenamientos matutinos en el patio, pero ahora a veces me deja “ayudarle”, pasándole la toalla o simplemente sentándome cerca y observando.
Intento sentir su energía de Fuego, esa vibración contenida y poderosa.
También empiezo a interactuar más con los demás.
Mi creciente vocabulario me permite hacer preguntas simples.
“¿Borin…
hacha grande?”, pregunto, señalando el arma apoyada contra la pared.
Él ruge de risa y me explica (con muchos gestos) cómo está hecha de “acero de montaña” y encantada para “cortar malo”.
“¿Lyra…
flecha vuela?”, le pregunto mientras ella revisa su arco.
Ella asiente con su seriedad habitual y me muestra la forma correcta de sostener una flecha (aunque mis dedos apenas la abarcan).
“¿Kael…
moneda va?”, le pregunto cuando lo veo haciendo sus trucos de manos.
Él sonríe con picardía y hace desaparecer una moneda delante de mis ojos, solo para sacarla de detrás de mi oreja.
Incluso me dejan acompañarlos en pequeños recados por el pueblo.
Mamá es estricta: “Nada de salir del pueblo, nada de acercarse al bosque, y si Borin empieza a gritarle a alguien, tráiganlo de vuelta inmediatamente”.
Ellos asienten solemnemente (aunque veo una chispa de travesura en los ojos de Kael).
Pasear con ellos es diferente.
La gente saluda a papá con respeto (“Capitán”), y a sus amigos con una mezcla de asombro y cautela.
Veo el pueblo desde otra perspectiva, no solo desde la mochila de mamá o jugando en el parque.
Veo la herrería, el puesto de guardia, las granjas en las afueras…
Absorbo todo.
Mi magia sigue siendo un secreto.
Practico Aire moviendo hojas o haciendo vibrar una cuerda de tender cuando nadie mira.
Luego intento con Luz al curar pequeños rasguños que me hago al caerme (con éxito muy limitado y mucho gasto de MP).
Mientras mi núcleo aún sigue firme en ese 90%.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com