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El Legado - Capítulo 16

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16: Capítulo 16 16: Capítulo 16 Este viaje es la oportunidad perfecta para un “curso intensivo” con los Cuatro Grandes, lejos de las limitaciones del pueblo.

Por lo que me decido a absorber todo lo que pueda de semejantes leyendas.

Cuando la noche empezaba a caer, habremos viajado algo más de medio día, nos instalamos en un claro en la profundidad del bosque, bañado por una gran luna llena y un idílico arroyo de agua cristalina.

Denotando su experiencia, lo cual no duró más de un minuto, habían instalado 5 carpas a tono con los colores del símbolo en la puerta del carruaje, siendo la ubicada al centro más grande, en color blanquecino y dando a entender cuál es la que será para uso común o para almacenar cosas importantes.

Si bien me encantaría dormir en la que tiene una L grande y en color azul, me imagino descansaré en la roja con G, aunque viendo el tamaño de papá seremos una montaña dentro.

Definitivamente, no la opción B marrón, ese otro gigantón ronca que da calambre.

Y bueno la otra carpa gris…

prefiero no saber qué hará.

El campamento se convierte en mi aula al aire libre.

Observo con una intensidad que probablemente haría sentir incómodo a cualquiera que no estuviera acostumbrado a la mirada fija de un bebé (que es básicamente todo el mundo, pero ellos parecen tomarlo como simple curiosidad infantil).

Garen (Papá – Fuego): Ya conocía su afinidad, pero ahora la siento de cerca.

Cuando enciende la fogata por la noche, no usa yesca y pedernal como un aldeano normal.

Simplemente acerca la mano a la leña seca, murmura algo casi inaudible, y ¡FLUM!

una pequeña y controlada llama brota de sus dedos.

Es rápido, eficiente, casi casual.

Durante sus entrenamientos matutinos (incluso de vacaciones, el hábito es fuerte), a veces el aire a su alrededor parece vibrar con calor, y sus golpes contra un árbol particularmente grueso dejan marcas ligeramente chamuscadas.

Definitivamente Fuego, pero canalizado de una forma increíblemente física y contenida.

Borin (Tierra): Al principio, su “magia” es menos obvia.

Es pura fuerza bruta, ¿verdad?

Pero luego lo noto.

Cuando ayuda a asegurar las estacas de la tienda improvisada, no solo las clava; las golpea una vez con su maza de entrenamiento y parecen hundirse en la tierra como si fuera blanda.

Cuando caminamos por terreno rocoso, sus pasos son increíblemente seguros, casi como si estuviera pegado al suelo.

Un día, mientras cruzamos un arroyo, una piedra grande y resbaladiza casi hace caer a Kael.

El gigantón rubio, sin siquiera mirar, pisa fuerte en la orilla y la piedra se asienta con un clank sordo, volviéndose estable.

Le pregunto: “¿Borin…

piedra…

mueve?”.

Él ruge: “¡Jajaja!

¡La tierra escucha a sus amigos, renacuajo!

¡Solo hay que pedirlo con firmeza!”.

Trato de recordar eso, Tierra: crea una conexión profunda y física con el suelo bajo sus pies.

Lyra (Agua): Su magia es elegante y letal.

Una tarde, la veo practicando con su arco, disparando a piñas que cuelgan de un pino lejano.

Algunas flechas simplemente las clavan al tronco.

Pero otras…

una golpea una piña y la envuelve instantáneamente en una capa de hielo blanco y quebradizo.

¡Frío!

Otra impacta y la piña chisporrotea, soltando vapor.

¡Caliente!

“¿Lyra…

agua fría?

¿Agua…

caliente?”, le pregunto, señalando los resultados.

Ella me mira con sus ojos serenos.

“El agua tiene muchas formas, pequeño Lexo.

Puede calmar o puede quemar.

Puede fluir o puede congelar.

Depende de la intención y el control.” Agua, con un dominio increíble sobre su temperatura.

Flechas de Hielo y Vapor…

fascinante.

Kael (Aire): Su afinidad es la más cercana a la mía, y la más esquiva.

Es rápido, sí, pero es más que eso.

A veces, cuando creo que está a mi lado, de repente aparece detrás de mí sin hacer ruido.

Cuando caminamos por el bosque, las hojas secas apenas crujen bajo sus pies.

Un día, una ráfaga de viento repentina casi me tira el gorro.

Kael, que estaba a unos pasos, extiende la mano y el viento parece…

calmarse a nuestro alrededor.

“¿Kael…

viento…

amigo?”, balbuceo.

Él sonríe, esa sonrisa pícara.

“El viento es un buen aliado, pequeñín.

Te lleva donde quieres ir, te oculta cuando lo necesitas y susurra secretos si sabes escuchar.” Aire.

Usado para sigilo, velocidad y quizás percepción.

Intento conectar estas observaciones con mi propio núcleo al 90%.

Siento la calidez inherente (¿Fuego latente de papá?), la estabilidad (¿Tierra?), la fluidez de mi maná (¿Agua?), y por supuesto, mi afinidad ya confirmada con el Aire y la Luz.

¿Podría yo también…?

La idea es tentadora.

Las noches alrededor de la fogata son mi momento favorito.

Les pido historias.

“¡Más!

¡Cuatro Grandes!”, exijo con mi autoridad de bebé de casi un año.

Y ellos, sorprendentemente, complacen.

Cuentan la vez que quedaron atrapados en las Tumbas de Arena de Al’Kazzar, y cómo Kael usó el viento para encontrar una salida oculta mientras Lyra creaba agua de la nada para que no murieran de sed, Borin sostenía un techo que se derrumbaba y papá iluminaba y quemaba a los escorpiones gigantes que los acosaban.

Sus elementos no eran solo poderes individuales; se entrelazaban, se complementaban.

Eran un equipo de verdad.

Un día, papá anuncia: “¡Vamos de caza!

Necesitamos carne fresca.” Mamá frunce el ceño inmediatamente.

“Garen, es solo un bebé…” “¡Estará conmigo, Elara!

¡En mi espalda!

Y con Lyra rastreando y Borin y Kael vigilando los flancos, estará más seguro que en su cuna”, argumenta papá con una sonrisa tranquilizadora.

“Además, ¡un hombre necesita aprender de dónde viene la comida!” Mamá suspira, pero la presencia de los demás parece convencerla.

“Está bien.

Pero con mucho cuidado.” ¡Y allá vamos!

Papá me asegura en una mochila porta-bebés modificada sobre su espalda.

Es increíblemente cómodo.

Y entonces, corre.

No camina, ¡corre!

Se mueve por el bosque con una agilidad sorprendente para su tamaño, saltando raíces, esquivando ramas bajas.

Me río a carcajadas, el viento en mi cara.

“¡Más rápido, papá!”, grito.

Él ríe conmigo, una risa profunda y feliz.

Mientras la elfa se desliza entre los árboles como un fantasma a nuestro lado, señalando huellas.

Borin avanza con paso firme, apartando maleza espesa.

Kael parece desaparecer y reaparecer, explorando adelante.

Veo a los amigos de papá mirándolo correr conmigo a cuestas.

Hay una sonrisa en el rostro de Lyra, un gruñido de aprobación de Borin, un brillo divertido en los ojos de Kael.

Es orgullo.

Orgullo por su viejo amigo, el guerrero legendario que ahora encuentra alegría en llevar a su hijo a cuestas en una simple caza.

Papá ha madurado, no solo como guerrero, sino como persona, como padre.

Y ellos lo ven.

Durante un descanso, mientras papá examina unas huellas con Lyra, me concentro en mi núcleo.

Sigo refinando, tirando de la energía natural del bosque.

El 90% se siente más vibrante que nunca.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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