El Legado - Capítulo 21
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21: Capítulo 21 21: Capítulo 21 (Punto de vista de Lexo) Estaba allí, acurrucado contra el costado de papá, el calor residual de la fogata y su presencia sólida alejando los últimos vestigios de mi debilidad.
El 99.99%.
La “Latencia Crítica”.
Era como sentir una gota de agua a punto de caer, una tensión superficial a punto de romperse.
No era doloroso, ni siquiera incómodo, solo…
expectante.
Cerré los ojos, respiré hondo el aire fresco del bosque, y en esa quietud, en esa aceptación de mi estado incompleto…
sucedió.
No fue un tirón, ni un empujón.
Fue como si una cerradura interna, una que ni siquiera sabía que existía, girara con un clic silencioso y resonante.
Y entonces, el universo dentro de mí se desgarró.
La energía contenida en mi núcleo, esa masa densa y vibrante, explotó hacia afuera con una fuerza inimaginable.
No fue solo Aire, Luz, Tierra o Fuego; fue TODO.
Una luz cegadora brotó de mí, un rugido silencioso llenó mi cabeza, y sentí una presión inmensa empujando en todas direcciones.
Pero algo la contuvo.
Una calidez familiar, poderosa, desesperada.
La Luz de mamá, formando una cúpula invisible pero increíblemente fuerte a mi alrededor, absorbiendo y desviando la mayor parte de la furia primordial que se desataba.
Aun así, sentí el suelo debajo de mí desintegrarse, la tierra cediendo bajo la pura fuerza liberada.
Y entonces, la sensación cambió.
La explosión caótica se calmó, transformándose en una corriente ascendente.
Me sentí ingrávido, flotando suavemente en el epicentro de mi propio poder contenido.
Abrí los ojos.
Estaba suspendido en el aire, a varios metros del suelo, dentro de una esfera brillante de la Luz de mamá.
Debajo de mí, un cráter humeante marcaba donde había estado sentado segundos antes.
El cielo nocturno, salpicado de estrellas, era mi techo.
“¡Felicidades, pequeño detonador!” La voz de Eos resonó en mi mente, divertida como siempre.
“Un Despertar Clásico.
Ruidoso, dramático…
tienes estilo, lo admito.
Aunque tu madre acaba de salvarle la vida a este bonito bosque.” Floté allí, en ese estado extraño, sintiendo la energía residual vibrar a mi alrededor.
Podía ver las figuras de mis padres y sus amigos abajo, mirando hacia arriba con expresiones de puro shock.
El tiempo parecía moverse de forma extraña, la noche alargándose mientras yo simplemente…
existía.
“No te preocupes por las afinidades elementales, por cierto,” continuó Eos, como leyendo mi mente.
“El Despertar es un borrón y cuenta nueva.
Has abierto las puertas a todo, pero ahora tienes que aprender a caminar de nuevo en cada habitación.
Todo vuelve a lo básico, ¿entiendes?
Un lienzo limpio para un futuro…
interesante.” Llamé a mi ventana de stats, curioso por ver el “lienzo limpio”.
———————- [Lexo] Nivel: 1 (¡Despertado!) – Núcleo oscuro.
Edad: 1 año HP: 30/30 (+5) MP: 150/150 (¡¡¡+115!!!) FUE: 5 (+1) VIT: 5 (+1) INT: 5 (Desbloqueado – Nivel Básico) SAB: 5 (Desbloqueado – Nivel Básico) DES: 5 (+1) MAG: 5 (+1) Núcleo: ¡100% Formado!
(Núcleo Primordial – Multielemental) Habilidades: [Aprendizaje Rápido (Pasivo) Nv.1], [Chronos – Manejo del Tiempo (Activo/Pasivo) Nv.1] -Reiniciado- Afinidades Elementales: Aire (Vestigial), Luz (Vestigial), Tierra (Vestigial), Fuego (Vestigial), Oscuridad (Vestigial – Bloqueado) Estado: Mente Consciente, Recién Despertado, Flotando.
———————- ¡Increíble!
¡Los stats base habían subido uniformemente!
¡INT y SAB desbloqueados, aunque básicos!
Y el MP…
¡era absurdo!
¡150!
El núcleo estaba al 100%, descrito como “Primordial – Multielemental”.
Tal como dijo Eos, todas las afinidades estaban en “Vestigial”, ¡pero ahora incluían Oscuridad!
Aunque bloqueada…
La contraparte de la Luz de mamá.
¿Significaba que podría usarla algún día?
Interesante y un poco aterrador.
Mientras el primer rayo de sol teñía el horizonte de rosa y naranja, sentí que la energía que me sostenía disminuía suavemente.
Descendí lentamente, aterrizando con la suavidad de una pluma en el borde del cráter que había creado.
La cúpula de Luz de mamá se disipó, revelando su rostro pálido y exhausto, pero con ojos llenos de asombro.
(Punto de vista de Garen) Estaba medio dormido, el calor de Lexo contra mi costado era un consuelo familiar.
Entonces, la energía.
Una oleada tan potente que me arrancó del sueño y me puso en pie de un salto.
Una luz blanca y pura brotó de mi hijo, tan intensa que tuve que cubrirme los ojos.
Un rugido que no era sonido sino pura fuerza sacudió el aire.
“¡Elara!”, grité, pero ella ya estaba actuando.
Su propia Luz surgió, más brillante y concentrada que nunca, formando una cúpula protectora alrededor de Lexo justo cuando la explosión de energía alcanzaba su cenit.
Vi árboles doblándose fuera de la cúpula, sentí el suelo temblar violentamente.
Dentro de la barrera mi amada esposa, la tierra debajo de él simplemente…
desapareció, dejando un cráter profundo como la boca de un volcán.
Cuando la luz inicial disminuyó, mi corazón se detuvo.
Lexo estaba flotando.
Suspendido en el aire como una especie de dios infante, bañado por la luz protectora de Elara, sobre el agujero humeante que su propio poder había creado.
Los afamados Cuatro Grandes, leyendas entre leyendas, permanecíamos boquiabiertos.
“Por las barbas de mis ancestros…”, murmuró Borin.
“Nunca he visto…
ni oído hablar de un Despertar así”, susurró Lyra, sus ojos élficos muy abiertos.
“Esto…”, Kael tragó saliva.
“Esto lo cambia todo camaradas…” Nos quedamos allí, toda la noche.
Una vigilia silenciosa y tensa bajo las estrellas, observando a mi hijo flotar, apoyando a mi esposa con todo lo que teníamos para que pudiera mantener esa barrera que visiblemente la estaba agotando.
¿Qué era esto?
Los Despertares eran caóticos, sí, pero ¿una explosión contenida que crea un cráter?
¿Flotar durante horas?
Esto no estaba en ninguna historia que al menos yo haya conocido.
¿Quién era mi hijo?
¿Qué habíamos traído al mundo?
El miedo luchaba contra un orgullo aterrador en mi pecho.
Estábamos ante algo nuevo.
Un prodigio no alcanzaba a describirlo.
Quizás…
algo más.
Al amanecer, Lexo descendió suavemente.
Elara dejó caer la barrera, tambaleándose por el agotamiento.
Corrí hacia mi niño, lo revisé frenéticamente.
Estaba ileso, aunque parecía un poco aturdido.
Me miró con esos grandes ojos azules suyos, demasiado inteligentes para un niño de un año, y sonrió débilmente.
Lo levanté en brazos, sintiendo su pequeño peso, tan incongruente con el poder que acababa de desatar.
Miré a Elara, a nuestros amigos.
Nuestras miradas se cruzaron, llenas de la misma comprensión silenciosa.
“Volvemos a casa”, dije, mi voz ronca.
“Ahora mismo.” Elara asintió, apoyándose en Lyra, mientras bebía un poco de agua fresca que ella le proveía.
“Y necesitamos hablarlo…”, añadió Kael, mirando hacia el cielo como si buscara respuestas.
“Con alguien que pueda entender…
o al menos, que tenga los recursos para ayudarnos a protegerlo.” “Valerius”, dijo Elara con firmeza.
“Hay que llamar a mi hermano.
De inmediato.” Sí.
Mi cuñado, el General Valerius.
Necesitábamos al Reino.
Necesitábamos respuestas.
Y sobre todo, necesitábamos proteger a Lexo.
Las vacaciones habían terminado.
El verdadero viaje, el de criar a un ser de poder desconocido, acababa de empezar.
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