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El Legado - Capítulo 29

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29: Capítulo 29 29: Capítulo 29 (Punto de vista de Garen) Había tomado una decisión.

Los Hijos del Crepúsculo.

El Legado de la Estrella Caída.

Eran amenazas directas.

Mi instinto de guerrero, aletargado por años de relativa paz, rugía de nuevo.

Esto no podía ser pospuesto.

“Borin, Lyra, Kael.

Reunión urgente.”, dije esa misma noche en tono severo, una vez que Elara se hubo asegurado de que mi hijo dormía profundamente (aunque sospecho que ninguno de nosotros pudo pegar un ojo).

“Tenemos que movernos ya.

Necesitamos información.

Sobre esta tribu, sobre la profecía…

sobre quién más sabe de Lexo.” Hubo un asentimiento sombrío general.

Todos sabíamos lo que significaba.

“Amor, te quedarás en casa con Lexo”, continué intentando mantener la calma.

“Eres la mejor sanadora y tu poder defensivo…” Mirando a mi esposa, cuyo rostro estaba pálido, pero notaba en sus ojos esa determinación que hace tanto no veía.

“…es formidable…

Pero no pueden quedarse los dos solos.” “¡Yo me quedo!”, dijo Borin sin dudar.

“Alguien tiene que vigilar la casa y al renacuajo de cerca.

Y mantener a raya a los curiosos.” “Nosotros iremos”, dijo Lyra, con su delicada mano descansando sobre la empuñadura del arco como si fuera una extensión de sí misma.

“Kael y yo somos los mejores rastreando información y moviéndonos sin ser vistos” tomando una postura firme ”Garen, si solo somos nosotros dos, podemos recorrer mucho terreno en poco tiempo.” Kael asintió, asomándose desde las sombras con intenciones de ser visto.

“Encontraremos lo que necesitamos saber, amigo.” Así lo decidimos.

Ellos dos partirían al amanecer.

Borin sería el guardián en casa.

Yo coordinaría todo desde la guardia del pueblo, usando mi posición de Capitán y mis viejos contactos (los que podía usar sin alertar a mi padre).

Y Lexo…

Lexo estaría bajo arresto domiciliario hasta nuevo aviso.

“Hasta que volvamos y hasta que sepamos a qué nos enfrentamos, mi hijo por ningún motivo sale de casa.

¿Estamos?”, declaré, en un tono de voz que no admitía discusión.

“Hay demasiado riesgo, demasiadas incógnitas y no puede volver a pasar lo del otro día” Sabía que a él no le gustaría, conociendo lo curioso que es, pero su seguridad era primordial.

(Punto de vista de Lexo) Los días siguientes al incidente de la bestia de seis brazos fueron…

sofocantes.

Papá decidió quedarse en la guardia hasta nuevo aviso.

Lo noté, no solo por la manta de ositos que llevaba, sino por la cara de cachorro triste que me hacía al despedirse.

Lyra y Kael se habían ido en una “misión importante” (nadie me decía cuál, por supuesto).

Mamá estaba más pegada a mí que nunca, sus ojos constantemente vigilantes, aunque intentara disimularlo.

Y Borin…

bueno, el querido gigantón patrullaba el perímetro de la casa con la ferocidad de un oso guardián, asustando a los pájaros y probablemente a cualquier vendedor ambulante que se atreviera a acercarse.

Tenía prohibido salir más allá de la cerca del patio.

¡Ni siquiera podía ir a jugar con Lila!

Por suerte, Pietro se convirtió en mi salvación diaria.

Venía cada tarde, religiosamente, con su tablero de Netamino bajo el brazo.

Era un juego simple, una especie de ajedrez con piezas que representaban guerreros, magos, un rey, una reina, príncipes y generales, cada uno con movimientos básicos.

Simple, pero Pietro lo jugaba con una profundidad estratégica que me dejaba perplejo.

Nunca le ganaba.

Ni una sola vez.

Pero las partidas eran un bienvenido desafío mental, una distracción ante la tensión que sentía incluso en mamá (aunque lo disimulara).

“Victoriam”, anunció Pietro con calma, moviendo su Mago y dejándolo en jaque para amenazar a mi Rey.

Era la quinta vez en la última hora.

Este cuatro ojos parece que no se aburría de ganar siempre.

Suspiré, rindiéndome, pese a todo seguía agradecido con él por venir.

“Está bien cerebrito, tú ganas.

Otra vez.” “Tu despliegue inicial fue demasiado agresivo, no todo es atacar en este juego”, analizó él, mientras recogía las piezas con extrema pulcritud.

“Dejaste tu flanco derecho expuesto al contraataque de mi General, sentenciando tu príncipe.” En tono enciclopédico.

Respiré profundo y me armé de valor, acercándome a mi amigo mientras este aun guardaba su juego en una caja de madera muy antigua.

Había estado dándole vueltas desde nuestra última conversación.

Él ya sabía sobre mi despertar, había aceptado mi “experimento” con el maná…

quizás podía confiarle el otro secreto.

El grande.

Mi intuición (fruto de la experiencia de reencarnado) me decían que este niño, no solo es ahora un aliado inteligente y leal, también sería invaluable en un futuro.

“Pietro”, empecé, bajando la voz, aunque estábamos solos en el patio (Borin roncaba bajo el porche).

“Tengo que contarte algo más.

Algo…

importante.” Él levantó la vista con curiosidad, sus ojos parecían más serios detrás de las gafas.

“¿Más importante que ser el nieto escondido del Rey Cedrón?” Me quedé boquiabierto.

“¿Cómo…?

¡Si yo no te lo había dicho!” Pietro se encogió de hombros.

“Lo deduje muy fácilmente.

Mira, tu madre es Lady Elara Vanyae, una maga de Luz de poder casi mítico que desapareció de la capital hace años.

Tu tío es el General Valerius Vanyae, hermano de tu madre y mano derecha del Rey.

Tus padres te protegen con un celo casi paranoico, rodeados de aventureros de Rango A retirados.

Y soldados de la Guardia Real constantemente llegan para ”ser curados” por tu mamá.

Quedándose más tiempo del debido con la excusa de que están le devolviendo el favor…

La conexión es…

lógica.” Hizo una pausa.

“Además, mis padres se volvieron sospechosamente entusiastas con que me quedara aquí y fuera tu amigo después de mi última carta mencionando tu nombre.

Claramente investigaron y vieron la ventaja política de tener un Varrone cercano a la línea de sucesión, aunque sea indirecta.” Su capacidad deductiva era exasperante y brillante a partes iguales.

“Está bien, sí, eso es cierto.

Elemental, Watson y todo eso.

Pero no es eso lo que quería contarte.” Respiré hondo.

“Pietro…

yo puedo…

pausar el tiempo.” Esperaba sorpresa, incredulidad, quizás incluso miedo.

Pero él simplemente se ajustó las gafas, su expresión apenas había cambiado.

“Te creo”, dijo con calma.

Terminando de ordenar las piezas.

Parpadeé.

“¿Así…

sin más?

¿No vas a pedir una prueba o algo?” “Negativo”, replicó él con su lógica habitual.

“Eres, como he observado, una anomalía estadística andante.

Un Despertar temprano y explosivo, afinidades múltiples incluyendo Luz ofensiva, y la capacidad de ‘empujar’ el potencial mágico latente en otros…

la chronokinesis, aunque extremadamente única, encaja dentro del patrón de ‘poderes atípicos de nivel superior’ de alguien como tú.

Además,” añadió, un brillo analítico en sus ojos, “explica perfectamente cómo un niño de cinco años pudo incapacitar a un Pájaro Sombra de Rango B-.

Paraste el tiempo, lo golpeaste con algo contundente aprovechando su inmovilidad – dada la presencia de tus ‘tíos’, imagino que un tronco o una piedra lanzada con precisión antinatural – y luego mitigaste la caída de tu amiga con magia de viento.

¿Correcto?” Me quedé mudo.

“Eh…

sí.

Detalles más, detalles menos, eso sucedió.” Su reconstrucción era escalofriantemente precisa.

Pietro asintió, satisfecho.

“Perfecto.

Ahora, lo importante: ¿Cuál es el alcance, rango, duración máxima, coste de maná por unidad de tiempo, potencia residual sobre objetos afectados, debilidades y efectos secundarios de tu habilidad [Chronos]?

¿Cuánta investigación has realizado sobre sus parámetros operativos?” Lo miré fijamente.

“Eh…

que consume mucho maná?” La expresión de Pietro se crispó visiblemente.

Una mueca de genuina exasperación cruzó su rostro normalmente impasible.

“¡Solamente eso!

¡Tienes un poder que podría alterar las leyes fundamentales del universo y tu única observación es que ‘consume mucho maná’!

¡Lexo!”, exclamó, casi levantando la voz por primera vez desde que lo conocía.

Eso nos trae a la situación actual.

Pietro, armado con una libreta y un trozo de carbón, está dirigiendo una serie de pruebas improvisadas en el patio trasero, bajo la mirada somnolienta y ocasionalmente aburrida de Borin.

El cual seguramente ve dos niños jugando.

Mirando en la libreta de Pietro, la cual parecía más una enciclopedia portátil, pude observar lo siguiente: ————— Análisis de datos.

————— Prueba 001: Sujeto L.

Resultados Preliminares de las Pruebas de Chronos (Nivel 1 o básico según sus términos): Coste: Confirmado: 1 MP (unidad de maná) por segundo activo.

Su reserva de 150 MP le da teóricamente 2 minutos y medio de tiempo detenido total, si solo usa la pausa.

Duración Máxima Continua: Alrededor de 30 segundos.

Después de eso, prosigue una fatiga mental intensa y su concentración comienza a fallar.

Rango: Un domo, circular, con un radio máximo de 39,97 metros alrededor del invocador.

Todo fuera de esa burbuja sigue moviéndose normalmente.

Hubo un intento posterior de “contraer” la burbuja para ahorrar MP, pero no parece funcionar; el coste es fijo mientras está activa su habilidad.

Interacción Física: El usuario reporta que puede moverse libremente dentro de la burbuja plasmática.

Los objetos que toca o lanza mientras están imbuidos con su intención/maná también pueden moverse y afectar objetos congelados (como la roca golpeando al pájaro).

Pero si lo suelta sin intención, se congela en el aire.

Las leyes físicas en este estado responden de manera selectiva.

Lanzamiento de Hechizos: Su entrenamiento actual le permite lanzar un hechizo simple (como un pulso de viento o una pequeña chispa de fuego) mientras el tiempo está detenido, pero consume MP adicional y aumenta drásticamente su fatiga mental.

Intentar dos hechizos a la vez o uno complejo hizo que la pausa colapsara inmediatamente.

Concentración: Es clave.

Una distracción o estímulo fuerte (un ruido repentino fuera de la burbuja, un dolor inesperado) puede romper la pausa prematuramente.

Efectos Secundarios: Agotamiento físico extremo después de usar la pausa, mucho más allá del simple gasto de MP.

Esto podría explicarse debido a que su cuerpo sufre un estrés acelerado para compensar el tiempo detenido [Ch=(MxTxE)2].

Estimo que el cansancio es aproximadamente el triple de lo normal para la energía gastada.

———- Resultados no concluyentes, se necesitan más pruebas.

———- “Interesante…”, murmuraba Pietro, mientras continuaba anotando furiosamente.

“Limitado, pero con un potencial táctico enorme si se usa correctamente.

Necesitamos más datos…” Justo entonces, una voz cantarina nos interrumpió.

“¿Qué hacen tú?” Era Lila, asomando la cabeza por encima de la cerca.

Su castigo también había terminado.

“Se dice ‘ustedes’, Lila”, la corrigió Pietro automáticamente, sin levantar la vista de su libreta.

“¡Jugamos, Lila!”, dije rápidamente, escondiendo mis manos que aún hormigueaban por canalizar maná.

“¿Quieres unirte?” Ella arrugó la nariz, olfateando el aire a mi alrededor.

“Mmm…

no sé.

Hoy tienes mucho olor ‘xoxo’, Lexo.” Dio media vuelta.

“Lila traerá galletas.” Y se fue corriendo.

Pietro y yo intercambiamos una mirada.

Mi “olor xoxo” otra vez.

Tendríamos que añadir eso a la lista de fenómenos extraños.

“Mañana”, dijo mi amigo, cerrando amarillento anotador.

“Haremos una prueba de rango más precisa.

Cerca del río, quizás.

No muy lejos de casa.

Siempre y cuando te lo permitan, claro.” Asentí con honestidad.

Más pruebas.

Necesitaba entender este poder.

Y con Pietro ayudándome, tal vez podría hacerlo de forma segura.

Pero es hora de merendar, mientras veo a la niña de coletas con el plato que había preparado mamá para los tres.

”Lila, ¡No te comas todas las galletas sola!

O sino te nacerán plantas en el estómago”.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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