El Legado - Capítulo 31
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
31: Capítulo 31 31: Capítulo 31 El regreso a casa es tan tenso como un hombre de arena viajando en un crucero de papel.
Aun así, trato de parecer calmo mientras camino en silencio entre mi tío Valerius y Pietro.
Con mi mente aun zumbando por la revelación de que mi habilidad [Chronos] no es invencible, miro hacia el cielo y pregunto para mis adentros.
¿Cómo pudo moverse?
¿Cómo pudo llegar a mi lado con la pausa aun activada?
El general parece sentir mi confusión.
Aprovechando que Pietro se ha quedado unos pasos atrás, absorto en su libreta (probablemente anotando la interacción fallida de Chronos), mi tío baja la voz, su tono volviéndose confidencial.
“Pareces sorprendido, sobrino”, dice, sin mirarme directamente, sus ojos escrutando el camino por delante.
“Que pudiera moverme dentro de tu…
peculiaridad temporal.” Asiento, sin confiar en mi voz.
“Hay cosas que tu madre, en su afán por protegerte, ha omitido contarte”, continúa.
“Realidades sobre nuestro mundo, sobre nuestro linaje.
Ya tienes cinco años, y has demostrado una gran madurez hasta ahora” llevando sus manos hacia la espalda como si hablara con sus tropas.
”Por lo que considero es hora de que entiendas un poco más sobre el espacio donde habitas.” Se detiene un instante bajo la sombra de un opulento jacarandá, asegurándose de que Pietro esté fuera del rango de audición.
“Nuestro mundo, Lexo, no está gobernado solo por los reyes y el gremio.
En sus cimientos, su origen residual, residen los ecos de siete deidades primordiales.” observando mis reacciones para luego proseguir ”Cada uno de los Siete Reinos está, de alguna manera, ligado a una de estas deidades, y se dice que, en cada generación, nace un ‘Legado’, un individuo que encarna o cataliza su poder.
Aunque…” añade con un matiz de escepticismo, bajando la mirada, “aunque no siempre despiertan o son reconocidos.” Miro a mi tío, absorbiendo cada palabra.
Deidades, legados…
esto suena mucho más grande que solo magia elemental.
“Aquí, en Quintus,” continua explicando, “nuestra historia está ligada al Quinto Rey, y según las leyendas, al dios Spatium, el Tejedor del Espacio Infinito.
Se dice que nuestra línea real, la Casa Vanyae, desciende de él.
Por eso, tradicionalmente, los miembros de nuestra familia a menudo manifiestan alguna habilidad menor relacionada con la manipulación espacial: pequeños saltos, distorsiones defensivas, percepción dimensional…
Catalizadores, pero no verdaderos Legados.” Hace una pausa, dejándome procesar.
“¿Mi abuelo…
el Rey Cedrón?” Valerius asiente.
“Tu abuelo posee la mayor aptitud espacial de nuestra familia en siglos.
Puede doblar distancias, crear escudos dimensionales…
pero ni siquiera él es considerado el Legado de Spatium.
Ese título ha estado vacío por milenios.” Su mirada se vuelve más intensa.
“Y luego estás tú, Lexo.
El destino, en su capricho, te hizo nacer en Quintus, con sangre Vanyae corriendo por tus venas…
pero desarrollaste Chronos, el poder sobre el Tiempo Perdido.
Esa habilidad es el sello distintivo de Septimus, el Séptimo Reino, ligado a la deidad del mismo nombre.” ¡Tiempo y Espacio!
La conexión golpea mi mente como un rayo.
“Pero aquí está la clave, sobrino”, dice mi preciado tío, inclinándose ligeramente.
“No solo desarrollaste Chronos.
La sangre de Spatium también fluye en ti.
Tienes una afinidad innata, aunque quizás latente, con el Espacio.
Y esa combinación…
Tiempo y Espacio…
es lo que te hace único.
Lo que, sospecho, te permite no solo moverte dentro de tu burbuja temporal, sino también afectar objetos dentro de ella.
Manipulas el espacio dentro del tiempo detenido.” ¡Eureka!
¡Por eso podía lanzar la roca!
¡Por eso mi tío pudo moverse!
“El Espacio y el Tiempo están entrelazados”, explica con suma seriedad.
“Un usuario poderoso de magia espacial puede percibir las distorsiones temporales e incluso, hasta cierto punto, moverse a través de ellas o contrarrestarlas.
Mi propia habilidad espacial, aunque menor comparada con la de tu abuelo, fue suficiente para atravesar tu Chronos de nivel básico.” “¿Y el olor?”, pregunto, recordando la conversación con Pietro y los comentarios de Lila.
Sonríe ante mi pregunta.
“Y esos ‘olores’ que me indicas…
Es la forma que tiene el mundo de advertir sobre estas magias fundamentales.
El Tiempo tiene un aroma dulce, casi embriagador.
El Espacio, en cambio, es amargo, como una arena rasgando la garganta desde dentro.
La naturaleza siempre busca el equilibrio, una forma de detectar lo indetectable.” Me quedo sin palabras.
Todo encaja.
Mi poder, mi linaje, la habilidad de mi tío…
“Chronos es el poder de Septimus”, continúa retomando el hilo.
“Un reino montañoso y aislado, famoso por sus ciudades de cristal púrpura.
Mantienen relaciones diplomáticas y comerciales, usan la moneda del Gremio, pero son increíblemente reservados.
Pocos forasteros ven el interior de sus ciudades.
Su rey actual, Roble, fue amigo de la infancia de tu abuelo Cedrón.
Comparten un respeto mutuo, pero sus reinos y sus poderes…
son fundamentalmente diferentes.” mirándome de reojo con una chispa calculadora en sus ojos.
“Tu existencia, Lexo, un Vanyae con el poder de Chronos…
podría, digamos, complicar ciertas líneas de sucesión y alianzas establecidas.” Justo cuando mi cabeza está a punto de explotar con toda esta nueva información, salimos del sendero y vemos a mamá esperándonos en el borde del pueblo.
Su rostro muestra alivio al vernos, pero se tensa ante la presencia del caballero dorado.
Antes de que mamá pueda decir nada, Valerius adopta una sonrisa encantadora (y completamente falsa, estoy seguro).
“¡Hermana!
Solo estábamos dando un pequeño paseo.
El chico necesita estirar las piernas.” Se acerca a ella y le da un beso en la mejilla, guiñándome un ojo sutilmente por encima de su hombro.
“Te van a salir arrugas si te sigues preocupando tanto.” Mamá lo mira con sospecha, luego a mí, luego de nuevo a mi tío.
Sabe que algo ha pasado, pero no dice nada frente a Pietro, que se despide con una rápida reverencia y se escabulle hacia su casa, probablemente ansioso por anotar todo lo que ha oído y visto.
Mientras caminamos de vuelta a casa, siento el peso de la mirada de mamá sobre mí.
Las cosas se han complicado exponencialmente.
Soy como una ensalada de frutas, poseo un Legado dual (potencialmente), soy nieto de un Rey, poseedor de un poder que podría alterar el equilibrio del mundo, y ahora mi tío, el General del Reino, está compartiendo conmigo secretos de estado a espaldas de mi madre.
Mi vida de cinco años acaba de dar un vuelco vertiginoso.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com