El Legendario Maestro Herrero - Capítulo 22
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22: 22 Memorias parte 3 22: 22 Memorias parte 3 Hilken tan impresionado como el resto dejando caer su hacha y con los brazos abiertos al lider le pregunta: “¡Pero Comandante..!
¡¿Ya usted alcanzó el nivel de transferencia?!
¡Y..
¿cuándo sucedió eso que yo no me enteré?!” El hombre mientras contempla su arma brillar con absoluta naturalidad responde: ” A penas el mes pasado cuando maté aquel caballero de la sangre..” Cuenta la historia mientras revive en su mente el momento en el que con las pupilas de sus ojos brillando del mismo color azul de antes al igual que las venas de sus rostro como el resto del cuerpo pero un poco menos intenso; que se abalanza dando un grito de batalla y con los ojos perdidos en el deseo de acabar con su enemigo, un hombre extremadamente corpulento que es incluso más alto que él, el que emite un aura ominosa, piel oscura con venas sobresalientes de color rojo fuego al igual que sus ojos, que porta encima de su cuerpo una armadura completa a excepción de la cabeza pero que está sumamente oxidada además de estar llena de marcas de cortes e impactos, el que sostiene con los dos brazos una espada gigantesca de su misma estatura.
Donde los dos tienen un combate sumamente reñido en el que no para de oírse el resonar de sus armas que constantemente una con otra impactan; hasta que el hombre más grande logra dar un ataque con una fuerza terrible que obliga a el aventurero a retroceder cierta distancia dejando bajo de sus pies las marcas de arrastre en la tierra por este haber hecho lo posible por retener el impulso que lo querría lanzar.
Pero su rival no se detiene y mostrándole un rostro enloquecido de la furia arremete contra él, con tal fuerza que va agrietando el suelo con cada paso que da y apuntado con su gigantesca espada al cielo lo pretende dividir por la mitad.
Edmund no se deja intimidar y responde de igual manera pero siendo más hábil calcula el momento preciso para el contraataque definitivo y ya faltando una fracción de segundo para que el arma de su enemigo le alcance su cabeza este concentra todo su poder en sus piernas las que instantáneamente comienzan a brillar en un azul aún más intenso y sale despedido como si fuera un destello solo dejando una cortina de polvo en el lugar que estaba, siendo el aventurero el que logra dividir en dos partes al monstruo por el abdomen.
Y justo después de haber logrado su objetivo deja caer sus brazos al suelo mientras jadea profusamente y por un pequeño momento nota que su arma libera un ténue color azul, lo que lo hace pensar muy sorprendido: “¡¿Eh..
eso era mi maná?!” Luego levanta la cabeza y se queda viendo al aire analítico por un momento y después luego de llegar a una conclusión se dice: “¡¿Acaso..
será que ya lo logré!?” Sonriendo muy emocionado su idea termina.
De vuelta a la realidad Hilken agitando un dedo y mientras todavía recuerda lo sucedido menciona: “Ya veo..
Eso explica muy bien cómo fue posible que lograras cortar así a aquel monstruo..
Yo mismo me preguntaba la cantidad de fuerza que hubieras tenido usar para hacerlo y si eso era posible incluso usando la concentración en tus brazos..
Así que era eso..” Manteniendo una mirada pensativa para un lado termina.
Timur también se expresa con mucho disgusto inflando sus mejillas y con los brazos cruzados mientras dice: “Si..
yo también me acuerdo bien de esa misión que originalmente creíamos que era un caballero de la muerte y que por el alto riesgo de esta( menciona muy sarcástico y girando los ojos) no nos dejaron a Imir y a mí participar..” Edmund deja de usar su maná y guarda nuevamente su arma e ignorando completamente al chico y siendo tan humilde como acostumbra mientras realiza un pequeño gesto con la mandíbula y se pone a recordar un poco viendo para abajo con el enano le sigue hablando: “Pues en esa ocasión solo fue como una especie de revelación causada por el desafío que supuso aquel combate, porque poco después lo intenté muchas cuando estaba solo y no lograba hacerlo.[ Timur molesto intenta entrometerse en la conversación sacudiendo los brazos y diciendo “¡Oiga Comandante no me ignore!” pero el líder se sigue haciendo el de los oídos sordos y sigue hablando] Tuve que estar todo el mes meditando en mi habitación de la posada…
Un lugar sumamente sencillo hecho completamente de madera, con solo una cama y una pequeña mesa al lado y encima de esta una vela medio gastada en un plato de metal; y un techo de madera con tejas de cerámica recubriendolo.
Ahí lo vemos practicando con los ojos cerrados y haciendo fluir el maná hacia uno de sus brazos que no para de brillar tratando de recordar como fue que lo logró en aquella ocasión y ahí permanece durante varias horas sosteniendo un cuchillo y sudando copiosamente mientras que se nota en su rostro todo el esfuerzo que hace dándolo todo por lograr transferir su poder a él objeto que sostiene e intento tras intento no para fallar.
En otra escena lo vemos sin camisa con todo su musculoso y detallado cuerpo con varias cicatrices expuestos al aire, que lentamente balancea su espalda con los ojos cerrados e igual que el otro caso luchando por lograr que el maná que hay brillando en sus brazos logre pasar a el arma que está empuñando.
Las dos escenas se repiten una y otra ves hasta que llega el punto que lleno de frustración termina arrojando el cuchillo al suelo mientras dice: “¡Maldición!..
¡Llevo casi un mes haciendo esto y todavía no he logrado nada!” Inmediatamente se agarra la cabeza lleno de ira mientras ve por un momento al techo para después igual de irritado terminar apoyando los codos sobre sus piernas y mirando al suelo.
Luego de un momento de descontrol se logra calmar y dejando que sus brazos queden colgando dice: “Como quiera que sea alterarme no va a ayudarme en nada..” Después ve el cuchillo a unos pasos de el y con un rostro agotado piensa: ‘Solo me queda seguirlo intentando hasta que funcione..
no hay de otra.” Entonces apoya una mano sobre su rostro y dejando salir un suspiro sin demasiados deseos se habla: “Vamos..
todavía no es momento de rendirse.
Al final de cuentas para lograr abrirme paso a el segundo rango fue mucho más difícil en aquellas montañas infectadas de monstruos..” Termina cerrando el puño de la otra mano con una determinación renovada y se levanta para recoger el objeto y seguir con sus prácticas infinitas.
La vista se enfoca en una pequeña ventana a su lado en la que actualmente se aprecia un día muy soleado sobre un animada escandalosa ciudad y con el paso de las horas cambia a ser el cielo oscuro de la noche con algunas estrellas y más abajo las casas con las luces encendidas.
En ese momento Edmund completamente agotado, abre los ojos, deja salir un poco de aire e inclinádose al frente con un tono muy inconforme y con a penas energías dice: “Al final de cuentas hoy tampoco lo conseguí..” Se voltea hacia la ventana y tocándose el estómago al mismo tiempo que curva un poco los labios razona: ‘Que hambre tengo..
ya debe ser hora de cenar..
Mejor me voy a comer y sigo mañana ..
ya estoy hice suficiente y me siento demasiado cansado para seguir..’ Se gira nuevamente y mientras se reincorpora nota una ténue luz en la habitación a lo que bastante confundido piensa: ‘¿Y esa luz?
¿Será que..?’ Seguidamente dirige su vista a la vela en la mesa y al verla apagada se dice: ‘Pero la vela está apagada..
es que para empezar yo no la he encendido ni nadie ha entrado a hacerlo.’ Hasta que finalmente bajando la vista logra ver el origen de dicha luz que precisamente proviene del cuchillo que está en su mano y al verlo por fin rodeado con su maná completamente incrédulo en voz baja dice: “Lo logré..” Lleva el objeto frente a su rostro y todavía atonito repite la frase, para después en un inesperado subidón de alegría se levanta de un salto con ese mismo brazo bien en alto y con el mayor júbilo posible y entre carcajadas grita: “¡Maldición, finalmente lo logre!” Y con una risa sumamente alegre mientras continúa viviendo el cuchillo brillar además de una gran expectativa con su respiración acelerada de tanta emoción termina diciendo: “A partir de ahora soy oficialmente el único segundo rango de nivel avanzado de toda Koria y también el guerrero más fuerte en este reino.” De vuelta al mundo real Edmund luego de recoger la rama que antes sostenía e infundirtle su maná para hacerla resplandecer continúa hablando: “En ese momento descubrí que el secreto no está en tratar de forzar a el maná para que se concentre en tu arma sino que hay que dejarlo fluir con libertad hasta ella y luego en ese momento concentrarlo en ella para que no se vaya a escapar al aire.
Después de eso tuve que seguir practicando por un par de días hasta lograr el dominio perfecto.” Seguidamente se acerca a un árbol que está a unos pocos pasos y agitando la vara como si fuera una espada le termina por hacer un profundo corte en el tronco y viéndolo no muy impresionado agrega: “Y según dice el manual..
los aventureros que pueden alcanzar este estado del dominio lo pueden emplear contra todo tipo de no muertos porque les causa un daño debastador..” Entonces se voltea a los demás y algo inconforme agitando ligeramente la mano que sostiene la rama menciona: “Pero hasta el momento solo lo he podido probar contra algunos espectros que me he encontrado deambulando por el bosque por la noche cerca del pueblo y solo ha bastado con un solo corte para eliminarlos..” Después se encoje de hombros y sigue hablando: “Así que no estoy del todo seguro que sea igual de efectivo contra otros más fuertes aunque no lo dudo porque hasta el momento ese libro nunca se ha equivocado.” “Pues creo que si se puede equivocar..” Menciona Imir mostrándose muy dudoso realizando un movimiento con la mano.
Hilken que de inmediato le dirige una mirada incrédula y torciendo la boca indicando disgusto, de forma cortante le pregunta: “¿Por qué dices eso chico?
¿Qué pruebas tú tienes para afirmar algo así?” Imir completamente despreocupado llevando los brazos para los lados contesta: “En la prueba de que ahí se menciona al final de esa lista a los sirvientes infernales y esas cosas no existen..
Jamás he oído hablar de la aparición de uno de esos en ningún lugar.
Así que por lo tanto deben de ser un mito.” En ese preciso momento salta la voz sumamente alterada y también llena de pánico del anciano Jhon que vociferando dice: “¡Por supuesto que existen!..
¡Yo mismo vi a uno con mis propios ojos.” Menciona al mismo tiempo que con las manos temblorosas se señala estos con dos de sus dedos, para después igual de alterado seguir gritando: “¡Todos murieron aquel día..
no quedó nadie..
solo yo!
Repentinamente cae colapsado sobre sus rodillas y en tono mucho más bajo con la mirada en el cielo pero con los ojos apagados comienza a contar: “Ese día mi padre me había enviado a buscar un poco de leña al bosque detrás de nuestra casa…” Nos adentramos en los recuerdos del anciano donde lo podemos ver siendo a penas un niño pequeño que no supera los 8 años que muy tranquilo esta recogiendo y llevando bajo su brazo algunas ramas del suelo repleto, que también está repleto de ojas secas y a el alrededor de pequeño se puede notar que se encuentra rodeado por un frondoso bosque de color verde radiante donde se pueden oír los cantos alegres de algunas aves, agradable sonido que es interrumpido por el estridente y agonizante grito de una mujer proveniente de detrás del pequeño.
Ese fuerte sonido lo asusta demasiado al punto que lo hace saltar al mismo tiempo que deja caer la madera que llevaba encima mientras que conmocionado dice: “¡Mamá!” Rápidamente se gira y sale corriendo en aquella dirección mientras que todavía sigue gritando por su madre hasta que se detiene de repente mientras ve que su hogar como todo el pueblo detrás de el se encuentran completamente envuelto llamas y de fondo se ecuchan como una sinfonía de tragedia los gritos de sufrimiento de las personas en su interior; del que muy repentino sale un hombre completamente desfigurado, con la ropa y la piel tan chamuscadas al punto en que se puede ver la carne debajo de esta que ha adquirido con un color carbón, además de tener un rostro calavérico al que solo le quedan los ojos y el resto es solo huesos y que extendiendo su brazo al frente en dirección al niño con su un último aliento le pide: “Huye Jhon..
huye..” Para después caer muerto en el suelo mientras que el fuego continúa consumiendo lo poco que queda de él.
El niño ahogado en un mar de lágrimas clama por su padre y se dispone a ir corriendo hasta su cuerpo pero se detiene al quedar completamente aterrado tras haber visto más atrás entre todo aquel infierno a un ser igual de alto que las casas que lo rodean, hecho completamente de fuego pero que por dentro se aprecia una forma de esqueleto con largos cuernos sobre su cabeza iguales a los de un demonio y garras muy extensas similares a gigantes guadañas, él que se pasea tranquilamente por todo el lugar.
El niño de inmediato sale corriendo hacia el interior del bosque y ocultandose detrás de un árbol convirtiéndose a si mismo en una bola con las manos en la cabeza y las rodillas recogidas, temblando del pánico con los ojos totalmente abiertos comienza a rezar porque el monstruo no lo encuentre diciendo: “¡Vete..
por favor vete y no me veas ..
vete de una vez por favor..!
Palabras que el mismo hombre en la realidad también repite mientras que de sus ojos fijos se le comienzan a escapar varias lágrimas de terror.
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