Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

El Legendario Maestro Herrero - Capítulo 27

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. El Legendario Maestro Herrero
  4. Capítulo 27 - Capítulo 27: 27 Memorias parte 8
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

Capítulo 27: 27 Memorias parte 8

Edmund ante la compleja situación no se deja abrumar por los nervios y como todo líder ejemplar luego de respirar profundo y cerrar los ojos para mantener la compostura le dice a los otros dos soldados que van llevando el tronco con él: “Dejemos esto aquí y vayan rápido a apoyar a su capitán.”

Los hombres con un movimiento del cuello confirman haberlo entendido y bajan de forma rápida pero controlada el objeto para después salir corriendo a toda prisa a ayudar a su efe.

El aventurero se gira bien rápido hacia su propio equipo y levantando la voz les ordena: “Lobos Plateados.. hay que dividirnos en dos grupos porque no podemos permitir que esas dos cosas de ahí nos rodeen( menciona al mismo tiempo con un rápido movimiento del brazo indica a los enemigos) porque es mucho mejor enfrentarlos por separado. El equipo A será formado por mí, Oldnin, Jhon, Imir y mi hermano, los que nos vamos a reunir el islote para enfrentarnos a ese que viene por detrás( concluye señalando al monstruo que había avistado Oldnin) y los demás con Olivia al mando van a subir a el camino y con la ayuda de la lanza de Timur van a buscar el momento preciso para acabar con el otro troull( nuevamente con un gesto del brazo les muestra a el enemigo que vió Imir) La oportunidad para hacerlo les toca a ustedes. Ya todos saben como actuar. ¡Vamos entonces!” Dando una fuerte palmada con las dos manos termina.

Todos asumen de inmediato sus posiciones y ya se encuentran listos con sus armas en mano para recibir a los monstruos, donde Olivia sin dejar de ver al enemigo a Timur le orienta: “Timur, mantente justo en la parte de atrás del grupo que yo, Hilken y el explorador lo vamos a distraer y estar tentando para que haga su ataque con ácido y tú aprovecha ese para atacar.” Luego gira el cuello para verle a la cara y bien seria le pregunta:”¿Entendido?”

Timur con absoluta obediencia y seguridad a la vez que lo aprueba con un gesto de su cabeza responde: “¡Entendido Sub comandante!.”

La morena regresa la vista al frente y con un atisbo de preocupación en su rostro menciona: “Bien.. espero que todas esas miles de veces que te he visto entrenar arrojando esa lanza hoy demuestren su utilidad.”

Cuando el mostruo con la apariencia de una rana gigante de cuatro ojos, piel verde muy oscura igual que el mismo lodo del pantano con antebrazos anormalmente robustos parecidos más a mazos que a manos en si, ya está bastanre cerca del equipo de Olivia la líder con su hacha en alto al resto levantando la voz les advierte: “Tengan mucho cuidado de que no les de con esas manos que tiene y más aún con su ácido. Por el momento intentemos que cada vez que falle en aplastarnos hacerle daño en los ojos. ¿Me entendieron? ” y con un colectivo “Si Sub comandante” le contestan.

Ya el monstruo está a penas a un par de pasos de ellos cuando de forma repentina dirge la mirada a el grupo del Capitán que ya se encuentra peleando con el otro troull y sin que nadie se lo pudiera imaginar flexiona profundamente su patas y pega un enorme salto cayendo junto detrás de ellos. Y después usando sus brazos como si fueran dos martillos convierte a uno de los soldados en un montón de carne, huesos, intestinos juntos a metal retorciendo. Escena que hace que los militares entren en pánico al verse completamente rodeados por hambos lados del camino.

Olivia que ve impactada ese fatídico e inesperado suceso con mucha frustración menciona: “¡Mierda! ¡Pasó justo lo que no queríamos !” De inmediato comienza a correr al rescate de sus aliados mientras que con una notable desperación a los suyos le habla: “¡Rápido, que sino nos apuramos los van a matar a todos!”

Edmund viendo lo sucedido también quiere ir a ayudar a Garanth pero le es imposible ya que en ese preciso momento ya se encuentran peleando contra el otro troull que lo obliga a salir rodando a un lado para escapar de uno de sus ataques mientras que muy cerca de él Oldnin le reprende: “¡Edmund, concéntrate que vas a terminar herido si sigues así! ¡Lo mejor que podemos hacer es tratar de acabar con este rápido para entonces después ir a ayudarles! ¡Pero para eso necesitamos que usted se enfoque en lo que estamos haciendo!”

El Comandante dándole la razón aprieta los labios con pesar e impotencia, baja un poco la cabeza y asintiendo responde: “Tienes razón.” Entonces se reincorpora con un mayor espíritu de lucha y señalando a dos de su grupo y les ordena: ” Oldnin y Jhon, ustedes dos se harán cargo de mantenerlo ocupado para que cuando los intente atacar busquen la oportunidad de ir a por sus ojos..” Ve directo al anciano y le dice: “Especialmente tú Jhon.. para que uses tu concentración de maná en tus brazos y así puedas atravesarle los párpados sin ningún problema.”

Seguidamente mientras todos se mantienen guardado distancia de las arremetidas del monstruo, dirige su atención a su hermano y haciéndole énfasis abriendo un poco los ojos le menciona: “Tu también vas a ayudar provocando al monstruo pero no tienes permitido acercarte demasiado ni atacarle que es demasiado riesgoso. ¿Entendido?” Ladeando un poco la cabeza y levantando un ceja acaba.

Edric asintiendo de forma continua mientras responde con un firme: “Si, hermano. Te he entendido bien. No voy a tomar ningún riesgo estúpido como puedes estar pensando.”

Edmund con movimiento de la cabeza demuestra estar satisfecho y por último ve al más joven y le orienta: “Imir, para tí va lo mismo que para mi hermano; nada de riesgos innecesarios y mucho menos de hacerse el temerario como muchas veces les gusta a tu amigo Timur y por lo que yo siempre le estoy regañando.”

Imir algo nervioso sin dejar de perder de vista a el enemigo, pero bien seguro contesta: “No se preocupe señor Edmund, yo por nada haría algo así. Él que es medio loco(haciendo un gesto con la mano comenta) y le gusta hacer eso pero yo no.”

En ese momento exacto la enorme rana da un salto bien alto para caer justo donde se encuentran agrupados y a la par que la observan ir por el aire, Edmund al chico le termina por decir: “Si Imir, yo sé que eres el más prudente de los dos. Pero de todas formas te lo estaba recordando. Ya han muerto muchos este día.” Concluye mientras él y todos dan un salto para atrás para escaparse del ataque del monstruo. Pero como si este hubiera comenzado a perder la paciencia ahora comienza a realizar sus ataques bastante más rápidos y continuos. Y como mo si fuera una secuencia infinita el troull les envía tanto golpes de martillo como manotazos en todas direcciones tratando tanto de atrapar a alguno de los escurridizos hombres como simplemente tratar de golpearles, e incluso en un par de momentos luego de realizar su ataque potente con los dos puños en un rápido salto se lanza al frente para que con su boca bien abierta simplemente intentar tragárselos , movimiento que los pone en buenos apritos a los aventureros que no paran de saltar y rodarse por el suelo sin a penas tener tiempo para ponerse de pie ni de respirar. Hasta que el monstruo logra notar que Oldnin es algo más lento que el resto y se comienza a enfocar en él, arrojandole tres golpes de martillo consecutivos de los que este se escapa saltando continuamente para los lados y después le segue un barrido hacia afuera que lo logra alcanzar pero por suerte alcanza a defenderse de este respondiendo con un impacto de su martillo pero igual causa que el enano termine siendo arrojado una considerable distancia hasta caer bien cerca de la orilla del agua y en el proceso terminó perdiendo su arma que por suerte no cae en el lodo pero si algo lejos de su posición. El troull ve su oportunidad y se abalanza con el puño en alto queriendo aniquilar al aventurero vulnerable, y mientras tanto este mismo que cayó de cara al suelo lleno de raspones y adolorido se voltea con dificultad, entonces es cuando ve la muerte que se le avecina y sin tener muchas opciones no hace más que cubrirse el rostro con un brazo y cerrar los ojos con fuerza preparándose para recibir el golpe. Pero antes de que la bestia logre su objetivo es rosprendida por una flecha que le alcanza uno de sus ojos y esta responde sosteniendose este a la par que retrocede dejando salir un fuerte chillido, lo que causa que el enano algo confundido por la demora del ataque y ese sonido, termina por abrir los ojos y ve al mostruo retroceder en ese estado. Actúa rápidamente y sale disparado a recuperar su martillo. Y ya una vez estando armando le da una señal de agradecimiento a Edmund mostrándole el puño en alto. Por otra parte Jhon no desperdicia la oportunidad y dando un salto con la ayuda de su maná que concentra en sus piernas con un color verde claro le acierta un preciso corte en otro de sus ojos pero del lado contrario. No obstante el aventurero veterano no se termina de sentir conforme y muy seguro le dice a Edmund mientras matiene una mirada penetrante sobre el enemigo: “Todavía está vulnerable. Puedo hacerle otro ataque más y así lo puedo dejar completamente ciego de un lado. ¡Ahí voy! Con absoluta confianza en sí mismo y corriendo a toda velocidad se abalanza nuevamente contra la criatura que ahora tiene el rostro a medio cubrir con sus dos brazos bloqueando su propia vista, e ignora completamente las sugerencias de su líder que muy asustado extendiendo un brazo le advierte: “¡No, Jhon.. espera! ¡Es demasiado arriesgado, todavía puede..” No logra concluir sus problemas cuando se da cuenta de que el anciano no le está escuchando y se mantiene renuente a hacer aquel ataque por su propia cuenta. Entonces negando con una sacudida de la cabeza y bastante enojado en un tono muy bajo menciona: “¡Maldito viejo testarudo e idiota!” De inmediato se lleva el arco a el hombro para desenvainar su espada e ir detrás de su compañero.

Jhon ya estando lo suficiente cerca vuelve a realizar el truco de antes, realiza un buen salto hasta quedar a la misma altura de la cabeza del monstruo y ya estando listo para encargarse de otro de los ojos de su enemigo que todo el tiempo los ha mantenido cerrados. Ya se sintiéndose con aires de gloria a la vez que muestra una sonrisa maligna piensa: ‘Ya te tengo maldito infeliz.’ Pero su enemigo lo sorprende al abrir los ojos de repente y con su gigantesca mano lo atrapa en el aire y este muy desesperado forcejea intentando escaparce a la par que intenta cortarlo con su alabarda pero no le hace ni el más mínimo daño, al mismo tiempo que le grita: “¡Suéltame engendro asqueroso!” Pero ante ninguna de sus acciones la criatura responde por lo pronto, hasta que de un momento a otro le da un fuerte apretón que le obliga a contorcionarse del dolor a la par que se le escapa un dificultoso y pequeño grito. Después la criatura levanta a el aventurero lentamente hacia su enorme boca con la clara intención de tragarselo.

La mayoría de sus compañeros al ver al anciano en peligro de muerte se quedan quietos en el lugar con los rotros llenos de pánico y sin saber que hacer para ayudarle. Si embargo Edmund hace lo contrario y mientras concentra todo su maná en sus piernas a su amigo en apuros le grita: “¡Jhon, reciste! ¡Ahora voy a por tí!”

Mientras tanto el hombre mayor con un rostro consumido por el terror viendo a el interior de la enormr boca del monstruo, desesperado y sacudiendo todo su cuerpo bien en alto le responde: “¡Pero apúrate, maldición!” Y dando muy altos gritos atemorizado termina.

El líder igual que un relámpago se arroja al rescate del anciano a la par que el monstruo ya tiene la cabeza de este a centímetros de su boca. Entonces aventurero de forma similar a como cuando derrotó al caballero de sangre pero en esta ocasión dando un salto y le encaja su espada embuida con su maná en el mismo centro del pecho de la rana; acción que hace que la criatura se detenga y termine por aflojar su agarre dejando caer a Jhon el que termina cayendo y dándose un golpe seco, con el suelo, después la rana ve para abajo e intenta quitarse a el hombre de encima pero este no le da oportunidad de nada porque dando un fuerte grito de guerra y haciendo que su espada brille de forma cegadora de un poderoso tirón para abajo, en línea recta le desgarra todo el cuerpo hasta que lo termina dividiendo a la mitad y se encaja la punta de su arma en el suelo. El monstruo agonizante con todos sus intestinos colgando por entre sus patas y sangrando a mares retrocede varios pasos hasta que termina desplomándose de espadas en el agua, que lentamente asume el color verde de su sangre y casi al instante aparece todo un cardumen de anguilas que chapoloteando unas encima de las otras comienzan a devorar el cuerpo con tal frenesí de como si llevaran días sin comer.

Edmund completamente agotado con todo su cuerpo temblando por la debilidad recibe las felicitaciones de sus compañeros muy alegres empezando por Oldnin que trotando se le aproxima a la par que dice: “Muy bien hecho Comandante, solamente usted es capaz de lograr algo así y usar la transferencia dos veces en tan poco tiempo.. Con razón es que ya has logrado..” Sus animadas palabras son interrumpidas por la voz fatigada de Edmund que a modo de reprenda le habla: “Dejen los malditos elogios para otro momento que todavía los demás necesitan nuestra ayuda..” Luego ayudandose de su espada se intenta reincorporar y con todo el cuerpo tambaleandose menciona: “Qur ellos si lo deben de estar pasando muy mal contra esos dos troulls..” En cuanto deja salir la última palabra y sin haber podido todavía levantar la cabeza ni haber logrado ponerse totalmente de pie, repentinamente colapsa cayendo sobre uno de sus hombros, pero todavía rescilente en ir a ayudar a los demás mientras ve todo a su alrredor borroso y hasta en ocasiones doble continuamente se dice: “No, no puedo desmayarme.. debo ir a ayudar a Garanth.. esos troulls..” Y al mismo tiempo que sus ojos se comienzan a cerrar lentamente se pueden oír de fondo y haciendo un poco de eco a las voces muy asustadas de sus compañero; empezando por Oldnin que dicen: “¡Está sufriendo un agotamiento por maná! ¡Rápido! ¡¿Quién tiene alguna poción de reposición?! ¡Hay que darle una ya o se nos puede morir!”

Más atrás se puede oír a Jhon que le grita: “¡Yo tengo una! ¡Dejame buscarla en mi bolsa! ¡Ahora mismo te la doy!”

Quien sabe cuánto tiempo a pasado hasta que Edmund quien se encuentra recostado en el suelo con una manta detrás de su cabeza haciendo la función de almohada, a causa de haber percibibo el sonido de la madera chispear y crujir en una fogata muy cerca se termina por despertar. Y abriendo los ojos muy rápido y dando un salto en el que se queda todavía sentado muy preocupado dice: ¡Rápido hay que ayudar al Capitán y sus hombres!” Y en ese preciso momento apoyando una mano gentil sobre su hombro y con una voz pasiva Olivia lo tranquiliza diciendo: “Ya eso pasó Edmund. Ya no hay nada de qué preocuparse.” Seguidamente le señala a los dos cuerpos de los troulls con sus gargantas cortadas y algunos de sus ojos dañados que se encuentran tendidos sobre charcos de su propia sangre verde, además de encontrarse varias babosas de diferentes tamaños dándose un festín con su carne y la de algunos soldados que no lograron sobrevivir a la pelea. El hombre luego de haber comprendido que no hay peligro dejando salir un suspiro con un poco de alivio pero también sintiéndose preocupado a su compañera le pregunta: “¿Cuántos de los hombres de Garanth nos quedan? Y también dime si todos los nuestros están bien.”

Olivia dirige la mirada a otra fogata que no está muy lejos y en la que a su alrredor se encuentran reunidos la mayoría del grupo a excepción de ellos dos y otro par conformado por Edric e Imir que se encuentran cumpliendo la misión de centinelas, y entonces comienza hablar: “Actualmente quedan seis soldados y de nuestro escuadrón afortunadamente no perdimos a nadie. Lo único destacable fue que Jhon le tuvimos que entablillar un brazo por culpa del troull aquel que se lo fracturó un poco al apretarlo. Pero yo te digo que ese viejo está hecho de hierro y no de carne y huesos como los demás, porque los ves haciendo de todo como si nada.”

Edmund viendo a el anciano hablar tranquilamente con los demás comenta: “Ya él está acostumbrado a recibir heridas así y a estar todo el tiempo soportando su dolor que se ha hecho normal. Tantos años como aventurero y de estarse lesionando constantemente le han dado esa especie de habilidad.” Luego modifica su voz a un tono curioso y mientras busca por todas partes girando la cabeza menciona: “Me dijiste que eran seis soldados y esa es la misma cantidad que veo desde aquí junto al fuego. ¿Pero esos van contados a parte del Garanth no? Que de paso no le veo. ¿Dónde está?”

La mujer ladea un poco la cabeza torciendo los labios con una expresión triste y ya se prepara para darle la respuesta cuando antes de que ella lo pueda hacer se escucha la voz de otra persona que contesta: “El Capitán murió peleando valientemente contra los troulls.”

Los dos al momento centran su atención a la persona que había hablado, el que es uno de los soldados que estaba sentado hasta el momento en la otra fogata y que escuchó a el aventurero preguntar sobre su líder y decidió acercarse. Un hombre bastante joven de una apariencia cercana a los 30 años, de cabello castaño un poco rizado, barba ligera y ojos grises que con una evidente tristeza le sigue hablando: “Todos admirábamos mucho a el señor Garanth como si fuera un héroe y murió como tal.. peleando con valentía sin miedo a el enemigo por muy fuerte que fuera.” Cerrando los ojos y cubriendose parte del rostro con mucho dolor su comentario termina. Después se recupera un poco y ya estando de frente a el Comandante extendiéndole la mano se se presenta: “Soy el Teniente Valdir, era el segundo al mando del equipo de aniquilación a cargo del Capitán Garanth y ahora con su muerte soy el oficial al mando. Espero poder seguir trabajando igual de bien con usted y con sus hombres tal y como lo hemos estado haciendo hasta el momento Comandante Edmund.”

El Comandante todavía algo perplejo con lo sucedido torpemente estrecha la mano del teniente y comenta: “No se preocupe señor Teniente, todo se mantendrá igual.” Entonces ladeando un poco la cabeza y agitando una mano le pregunta: “¿Pero.. y cómo fue que el Capitán Garanth, un caballero de segundo rango ya en el nivel de concentración y alguien con tanta experiencia pudiera morir?”

El Teniente libera el saludo y con una expresión decaída deja salir un pesado suspiro para entonces al mismo tiempo que se sienta en un tronco al lado del aventurero le comienza contar: “Como te había dicho antes, el señor Garanth era un hombre muy intrépido y con mucho valor que no le temía al peligro razón principal por la que sucedió esta tragedia..”Se detiene un segundo, niega con un movimiento del cuello, aprieta los labios y sigue hablando: “Si tan solo yo hubiera sido más fuerte esto no hubiera sucedido.”

Edmund en una muestra de compresión le apoya una mano sobre el hombro y viéndolo directo a los ojos con un tono muy calmado le dice: “Teniente.. el destino es demasiado difícil de controlar y mucho menos de predecir. La mayoría de las cosas suceden y uno no tiene el más mínimo control sobre ellas porque es así( se expresa levantandose de hombros).. simplemente suceden porque suceden y ya; y créeme que la muerte del Capitán no es la excepción. Y a nosotros no nos queda más remedio que aceptarlo. Así que no te culpes tanto a tí mismo por algo así y por favor sigue contándome todo lo que pasó que estoy muy interesado en saber como fue la muerte de alguien al que ya podía considerar como un amigo.” Realizando un gesto con la mano para continúe termina.”

El oficial viendo al suelo asiente un par de veces mientras medita lo que le han dicho y esbozando un ligera sonrisa de alivio mientras se voltea a verlo de nuevo, estando algo más animado responde: “Tienes mucha razón señor Edmund, es verdad lo que dicen de que usted, que a parte de ser muy fuerte también es alguien sumamente sabio.”

El aventurero sacudiendo una mano y mostrándose muy modesto responde: “Para nada.. solo son cosas que uno va aprendiendo con el paso de los años después de haber vivido innumerables problemas y llega a tener una mejor comprensión de la vida. Cualquier persona de mi edad te pudiera decir lo mismo. No es tan la gran cosa como tú crees, solo que tú todavía eres joven y no habías descubierto pero eventualmente lo ibas a hacer igual que lo hice yo. Solo que en esta ocasión ya yo te ahorré todo ese largo proceso explicándotelo y ya no tiene que pasarte media vida por encima para que lo entiendas.”

El soldado sin disminuir en sus deseos de gratitud responde: “Igual me sirve de mucha ayuda aunque no lo creas señor Edmund.. y es así como dices, uno no puede hacerse responsable de cosas sobre las que no tiene el más mínimo control. Pero de algo si que estoy seguro y es que el Capitán aunque supiera con certeza de que iba a morir igual lo hubiera hecho. Porque él era así y si para salvar la vida de muchos tenía que sacrificar la suya no dudaba en hacerlo. Muchas veces que lo vi actuar así hasta que finalmente sucedió, no siempre se corre con la misma suerte pero esa fue su decisión que hay que respetarla y admirarlo por ello.” Viendo al cielo de forma solemne y cerrando el puño con firmeza termina.

Regresamos unas horas antes a el momento justo en que el segundo troull toma por sorpresa a los soldados por la espalda y en el grupo reducido de diez hombres al instante comienza a cundir el pánico, en especial para el joven Linz que retrocediendo sin cuidado tropieza y se cae sentado mientras que señalando a el nuevo enemigo grita: “¡Hay otro! ¡Estamos rodeados!”

Casi como si pudieran leer los rostros de los hombres las dos bestias comienzan a atacarles de forma frenética, empezando por el de atrás que lanza un golpe de martillo que uno de los hombres lo logra esquivar desplazandose a un lado pero para su desgracia no logra ver que casi de forma simultánea este también había levantado una pata y sin tener para ver bien ni reaccionar lo terminan aplastando, quedando exactamente igual que su compañero de antes. El otro troull que tiene un color algo azulado también decide actuar y dando un repentino salto al frente atrapa un hombre desprevenido con su boca que manteniendose todavía sobre sus cuatro extremidades lo comienza a masticar mientras se pueden oír los gritos agonizantes de su víctima que se intenta resistir y hasta pide ayuda a los demás, pero todo se termina en un segundo cuando el monstruo aprieta bien su mordida y se siente el desagradable sonido de varios huesos crugir, después este apoya nuevamente sobre sus dos patas traseras y levantando la barbilla se traga su última comida, algo que sucede bajo la mirada petrificada de la gran mayoría de los presentes, e incluso uno de ellos se quiebra de los nervios y trata de escapar mientras grita: “¡Mierda! ¡Yo me largo de aquí!” Pero antes de que pueda avanzar mucho el troull de atrás le intercepta cayéndole encima con sus dos patas pero sin haberlo matado en ese momento, aunque si le rompe las piernas para después atraparlo con una mano de uno de sus pies rotos y mientras este continuamente se queja y retuerce del sufrimiento lo lleva hasta su boca como si fuera un bocadillo, pero su plan no le sale perfecto porque el Capitán usando su poder logra llegar muy rápido hasta donde está y le da una puñalada directo en la garganta que lo hace detenerse y a lo que el hombre que sostiene se comienza a reír mientras le dice: “Eso te pasa por cabrón maldito engendro.” Pero la alegría del soldado no dura demasiado cuando el monstruo lo termina por arrojar por el aire para usar esa misma mano para cubrirse la garganta que no para de sangrar y este termina cayendo en el agua infestada de anguilas en las que se hunde de inmediato y sin tener la posibilidad ni de quejarse, centenares le caen encima y lo despedazan en segundos. Pero la criatura herida no planea rendirse e intenta golpear a él Capitán con el otro brazo pero ya sus movimientos se han hecho demasiado lentos y este dando un salto para atrás se le escapa para después sin detenerse da otro para el frente y aprovechando la postura inclinada de su enemigo le logra encajar su espada por un ojo con tanta fuerza y usando la concentración en sus brazos que le logra atravesar el cráneo de un lado a otro causándole al monstruo una muerte instantánea.

El Capitán muy alegre con su victoria muestra una enorme sonrisa mientras que a el cadáver le habla: “Ahora no pareces ser tan malo como creías. ¿Verdad?” Pero cuando va a retirar su espada se da cuenta de que no la puede mover y que sus energías han disminuido considerablemente y mientras levanta una mano temblorosa hasta delante de su rostro muy sorprendido comenta: “¡¿Pero qué?! Me siento muy débil.. Ya parece que estoy comenzando a sentir el agotamiento de maná.” En ese momento exacto se escucha la voz muy asustada del Teniente que a gritos le advierte: “¡Cuidado Capitán! ¡Viene el otro por detrás!” El hombre mayor se voltea y ve a criatura de piel azuleda que dando un salto se dirige contra él y en su camino se le interpone un soldado que en un total acto de valentía estúpida apuntándole con una lanza con rostro furioso le dice: ¡No, no te voy a..!” El que no termina ni de decir sus bobadas cuando con un simple manotazo es fácilmente enviado a alimentar a los peces. Garanth abandona su espada y hace lo posible por moverse lo más rápido que puede pero sus piernas cansadas no le responden bien y con pasos pesados hace lo posible por alejarse pero es completamente inútil porque aunque logra avanzar un poco todavía se mantiene en el del extenso alcance de los brazos del monstruo que con uno de ellos lo logra atrapar y en movimiento rápido le da una mordida en la cabeza que se la arranca de un tirón donde a penas se queda sobresaliendo de los labios del monstruo una parte de la columna vertebral del hombre.

Valdir luego de presenciar la horrible muerte de su líder se queda completamente pasmado con los ojos abiertos, lo que lo hace perder por completo los deseos de luchar y suelta su espada al mismo tiempo que dice un desconsolado “Capitán..” mientras termina cayendo al suelo de rodillas.

La rana gigante que ve a el tan sumiso no tarda en dirigir su atención a él y luego de tragase el resto del cuerpo que sostenía se le comienza a acercar. Los demás soldados temerosos por la vida del Teniente continuamente le gritan: “¡Teniente despierta! !Ahora va a por usted!” “¡Valdir no se rinda! ¡Hay que seguir peleando!” “¡Por favor levántese, no se deje matar así!” Pero no importa cuánto lo intentan este con su mente perdida en otra parte no reacciona y lo único que hace es decir de forma repetitiva en un tono extremadamente bajo es “El Capitán está muerto.. El señor Garanth ha muerto..” e ignora completamente el peligro que ya tiene frente a él y que alza lentamente uno de sus puños preparándose para matarle. Situación que hace que sus compañeros desesperados con mucha más fuerza y hasta enojo le sigan gritando: “¡Maldito imbécil vas a morir!” “¡Reacciona pedazo de idiota!” pero igual que hace un momento la respuesta es nula. Pero los hombres no planean rendirse y comienzan arrojarle piedras a el monstruo, como también a decirle insultos y a realizar ruidos con su boca a parte de dar fuertes palmadas para atraer su atención y que se olvide de su compañero. Algo que logran por un pequeño instante que baja un poco el brazo y se voltea para verlos pero después vuelve a ver a el otro que le es demasiado tentador y los termina ignorando, suceso que hace los demás se vuelvan a preocupar mucho y le pongan más empeño a sus acciones, gritando a todo lo que le alcanzan sus pulmones y arrojandole muchas más rocas de forma frenética, pero en esta ocasión nada funciona y ya prácticamente pueden ver a su amigo ser asesinado acción que observan apretando los dientes y medio volteando la mirada para no ver el suceso, pero no llega a suceder porque llega una lanza por el aire que se le encaja justo en un costado del cuello a el mostruo, pero el ataque no resulta ser letal y este se la arranca de un tirón que luego la arroja a un lado. Entonces el troull levanta la mirada y ve a el grupo de Olivia que ya está en el lugar, a que decide enfrentarlos pero nuevamente es sorprendido por una flecha que le atraviesa uno de sus ojos y cuando ve en dirección de ese ataque al mismo tiempo que se sostiene el ojo nota a el resto del grupo que ya lo tienen completamente rodeado y despues de echar un rápido vistazo a su alrredor y nota los rostros furiosos de todos que ya se disponen a atacarle, y percibiendo la amenaza trata de escapar dando un salto pero no lo consigue porque en ese preciso momento que se agacha para tomar impulso aparece justo debajo de él como si se tratara de un destello de color naranja Hilken que con un preciso corte le alcanza la garganta y la enorme rana lo que termina haciendo es un muy poco energético y desconsolado movimiento para atrás cayendo unos metros de espalda en el suelo al mismo tiempo que se retuerce continuamente dejando salir sangre a montones de su cuello, boca y orificios que tiene para respirar, hasta que pocos segundos después termina muriendo. Pero a diferencia de otras veces nadie celebra la victoria y solo se limitan a ver con dolor los restos irreconocibles de sus compañeros, destacándose Olivia que deja su mirada fija en la espada con su empuñadura llena de adornos dorados que pertenecía a el Capitán que se encuentra incrustada el la cabeza del otro troull.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo