El Legendario Maestro Herrero - Capítulo 7
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7: 7 Tortura 7: 7 Tortura En las afueras del pueblo sobre una colina descansan los cimientos de una majestuosa fortaleza, que con su imponente figura sobre todo el horizonte como un gigante predomina; y gritos desgarradores desde el interior de sus impenetrables muros bien claros desde el exterior se pueden oír, acompañados del incesante sonido de un látigo que la carne de algún desafortunado castiga, dando juntos en combinación a una macabra melodía de sufrimiento y tortura.
Dentro de una oscura habitación bajo la ténue luz de unas antorchas el capitán de los soldados su látigo ensangrentado con firmeza sostiene mientras que al muy mal herido chico furioso le exige: “¡Dime de una vez a qué te envíaron aquí!
¡Dímelo..
maldito infeliz..
sino quieres que te arranque toda la carne del lomo!” Dando otro fuerte latigazo a la espalda repleta de heridas del chico acaba.
Alex retenido por los brazos con cadenas a dos pilares se encuentra, un gancho de carnicero su mano amputada por el antebrazo la sujeta y la que queda un grillete occidado la atrapa.
El que con débil voz al verdugo tras de él responde: “Ya te lo he dicho mil veces..
yo simplemente soy un viajero..
nunca ni he estado en ese lugar que dices del que vengo.” Muy indignado el soldado responde mientras que en alto su brazo con el látigo lleva: “¡Mientes!
..¿¡Y esos artefactos mágicos de dónde los sacaste..
he!?
Y con fuerza brutal lo azota nuevamente.
Con el aliento algo agitado y totalmente perdido en su enojo el soldado le sigue reclamando: “¡Aquí en Rusbor no se fabrican esas cosas..
en todo el continente de Almania donde único se sabe que se hacen es en Driades..
y tú me vienes con la historia de que nunca has estado ahí!.” En un irónico tono su frase llena de indignación acaba.
Muy atrás para cargar el golpe su brazo lleva y con mirada asesina le advierte: “¡Te voy a seguir azotando hasta que me lo digas todo o te mueras!
¡Sabandija dridiana!” Justo antes de que el brazo pueda bajar una mano llena de anillos de oro con diamantes incrustados la detiene y por detrás se escucha la voz de otro hombre que muy calmado al verdugo le pide: “Ya es suficiente Capitán Lussen..
recuerda que lo necesitamos vivo para mañana.” Después la regordete figura de un señor que viste un muy lujoso atuendo de rayas verdes de entre las sombras aparece y dando unos pasos hasta el maltrecho joven se acerca.
Alex con mucha dificultad respira y sobre sus rodillas temblorosas a penas se puede apoyar.
El noble una vez frente a él agachandose lentamente su lamentable estado con desprecio por un momento observa y algo disgustado dice: “Igual..
parece que en verdad no sabe nada y simplemente nos equivocamos..
pero no importa..
Al menos servirá como un buen ejemplo para esos que piensan en revelarse..
Siempre hay que recordarle a la gente lo severos que podemos ser.” Asintiendo ligeramente con las manos en los bolsillos sus mismas palabras apoya.
Después girandose con calma se vuelve a reincorporar mientras que hablando continúa: “Además de que mató a dos de nuestros hombres..
eso es más que suficiente para despojarle de su miserable vida.” Después viendo de frente a su subordinado muy despreocupado dice: “Ponlo en la celda junto a el otro y ve y has todos los preparativos necesarios para la ejecución de mañana..” Nuevamente al prisionero de reojo lo observa y menciona: “No quiero que no haya una sola persona en Yulck que no sepa de ello..” Una aguda mirada al oficial le dirige y en un tono más serio y medio amenazante añade: “Todo queda en tus manos Capitán Lussen.” A lo que este último responde con un fuerte “Si mi señor” al mismo tiempo que la postura de firme realiza.
Un “Bien” de mala gana el noble devuelve y sin dar más rodeos el tétrico lugar abandona.
El Capitán con las manos detrás de su espalda con un movimiento de la cabeza la señal para que actúen a dos guardias les da; los que al instante a desatar al prisionero se disponen, muy bruscos estos son y sin cuidado alguno de un tirón el gancho del brazo retiran y tomándole por los codos de aquel sitio a rastras se lo llevan mientras que su líder con paso calmado por detrás les sigue.
Una vez delante de la celda uno de los guardias el manojo de llaves de su cintura toma y sin soltar el brazo del chico la puerta de barrotes oxidados de un empujón con la llave abre.
Luego sin pizca alguna de cortesía al cautivo como una bolsa de basura al interior lo arrojan, pegándose este mismo con el frío suelo de piedras mohosas y suciedad; y que a pesar del fuerte impacto ni reacciona.
El oficial con una satisfecha sonrisa todo aquello observa y tras realizar una mirada breve muy burlón le comenta a la par que con un paso alegre por el oscuro pasillo se aleja y unos metros más atrás sus hombres le siguen: “Espero que esta noche puedas dormir bien chico..
mañana te espera un gran día.”Sus últimas palabras de forma mal intencionada con lentitud y mucho sarcasmo pronuncia y después de acabarla una risa malvada deja salir.
Con el mismo entusiasmo que su líder uno de los guardias totalmente seguro al que le acompaña le afirma: “Yo lo vi muy mal..
lo más probable es que a mañana no llege.” Algo dudoso su compañero le responde: “No lo creo..
es joven..
seguro que si.
Para pasado mañana no lo creo pero para mañana si puede aguantar.” Muy persistente el primer soldado es y sin dudar en lo piensa al otro le dice: “Pues me apuesto cinco monedas de plata a que mañana va a estar frío como el hielo..” El guardia algo sorprendido sin vacilar a su apuesta acepta y menciona: “¿¡Ah..
si!?..
está bien..
Solo espero que las tengas listas para cuando me las tengas que dar.” …..
En cuanto las voces de los guardias se dejan de oír por la distancia, Alex con ayuda de un brazo y con mucha dificultad su adolorido cuerpo del incomodo piso sepra y mientras se esfuerza por sentarse una voz conocida llena de pesar le comenta: “Parece que a tí también te trataron bastante mal chico..” El joven muy sorprendido hacia el sonido la vista dirige y en una esquina entre la oscuridad a Edric cubierto de heridas y moretones a duras penas puede ver y al notar su grave estado tan sorprendido como preocupado dice: “¡Edric!” ……….
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