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El Maestro tierra más fuerte. - Capítulo 3

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  4. Capítulo 3 - 3 Cap 2 Nombrando a la muerte
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3: Cap 2: Nombrando a la muerte.

3: Cap 2: Nombrando a la muerte.

En un lugar poco iluminado, los sonidos de las olas golpeando el metal y un pequeño sollozo contenido mezclado con el silencio de la habitación, el cuarto era mas parecido a un hangar en lugar de un cuarto ya que solo había cajas de metal con provisiones, esto es más que nada porque el barco en donde se encuentran es más un barco mercader que uno de guerra.

La luz del sol paso por una ventana de forma circular, iluminando la cara de un pequeño niño que se veía contemplativo.

(Tengo que revisar mis posibilidades de éxito, a juzgar por como derribaron a los guardias y trabajadores del barco son un grupo grande pero que son exactamente…

Parece ser que son solo bandidos, pero en todo caso, no tendría sentido alguno que pudieran vencer a los soldados de la nación del fuego, creo que hay algo más en todo esto.)
Marshall pensó de manera rápida y pudo notar como aquellos bandidos realmente eran asesinos, pero.

¿Por qué no mataron a los guardias ni a los trabajadores?

Esto lo alerto de gran manera, a menos que…

-Tengo que sacar a Ty Lee de aquí parece ser que quieren secuestrar a un noble de la nación del fuego, ¿Pero eso de que servirá?

Esto es sumamente arriesgado, si me ven aquí lo más probable es que me secuestren o en el peor de los casos me maten por traicionar al reino tierra.

–
CON TY LEE
– ¿Debería ir con el?

pero si lo hago probablemente se enojará conmigo, y no quiero que se enoje conmigo, será mejor que lo espere aquí.

–
De repente la puerta se abrió muy despacio como si no quisieran hacer ruido, esto asusto por momentos a Ty lee, pero luego de ver que un color rojo muy peculiar salir por la puerta se puso un poco inquieta.

-Por favor, no vayas a gritar mi nombre quieres- decía Marshall con completo terror ante la idea de ser descubiertos por algo tan tonto, Ty lee solo asintió con la cabeza y en voz baja le pregunto a su mejor amigo que era lo que pasaba.

-Necesito sacarte de aquí, no hay tempo para explicaciones, solo has caso y no hagas ruido ¿Sí?

–
Ty lee solo asintió con la cabeza y procedió a seguir a su mejor amigo en silencio, una vez llegaron a la parte trasera de barco, intentaron sacar un bote sin hacer el menor de los ruidos, lamentablemente para el pequeño Marshall esto era imposible, tenían que hacer esto rápido.

-Necesito que empujes con fuerza ¿Sí?

vamos a tener que sacar esto, aunque hagamos mucho ruido, pero ten mucho cuidado por favor.

–
-Descuida estaré bien- Fueron las palabras de una sonriente Ty lee que daría lo mejor de sí por su amigo.

Marshall abrió la escotilla y rápidamente gritó ¡Ahora!

ambos niños empujaron el barco hasta que cayera al agua, el ruido de la escotilla alerto a todos los tripulantes del mismo, y con pasos apresurados comenzaron a ir en dirección del ruido, esto fue notado por Marshall que sin más arrojo a Ty lee al bote.

Ella no tuvo tiempo a reaccionar cuando cayó de pies sobre la superficie más resistente del barco.

– ¿Marshall que estás haciendo?

– fueron las palabras de una aterrada Ty lee.

Tienes que remar a casa Ty, no puedo dejar que estos psicópatas te sigan, nos volveremos a ver, mientras tanto, no cambies y no dejes que azula decida lo que quieres hacer o lo que puedes hacer, solo tú lo decidirás y yo también por si estas equivocada.

–
Ty lee no pudo escuchar lo último que dijo su amigo las olas la habían empujado lejos del barco, pero sintió que era algo muy importante, con un nudo en la garganta se aferró a lo que su más grande amigo y fiel compañero de aventuras le dijo, no dejaría que nadie la obligara a ser algo que no quería ser.

Con demasiada tristeza la niña empezó a remar hasta la costa de las colonias la cual estaba a 20 kilómetros de distancia, decidida y motivada, remaría lo más rápido posible para avisar a su padre y tener la esperanza de salvar a su mejor amigo.

Fueron dos horas de gran esfuerzo que quedaría marcado en la memoria de Ty lee, pero con gran fuerza de voluntad llego a la playa de las colonias, un guardia la vio desde la torre cuando estaba a 3 kilómetros de la orilla, inmediatamente aviso al Rey Cheng sobre el estado de su hija, su padre no se hizo esperar, movilizo a sus guardias para que prepararan un avestruz-caballo para él, mientras más rápido llegará con su hija más tranquilo se sentiría.

Al llegar pudo ver que su hija estaba casi sin fuerzas y que pronto se quedaría inconsciente, lo que más le sorprendió es que ella se mantenía de pie, aunque su cuerpo le pidiera a gritos un descanso no cedía, fue cuando decidió observar al rededor y se dio cuenta de una cosa, Marshall no estaba, su corazón dio un fuerte latido, miro a su hija expectante para ver qué era lo que diría, lo que escucho a continuación lo preocupo de gran manera.

-Papá ayuda a Marshall, está en el barco, unos ladrones se subieron a él y capturaron a todos, tienes que salvarlo.

– Sin más la niña cayo en los brazos de su padre que la alcanzo a atrapar cuando se desmayó.

-Algo está mal, unos simples ladrones no podrían con un barco custodiado por maestros fuego, a menos que…- que no fueran simples ladrones, alerten a todos en los muelles nadie puede salir ni entrar de esta ciudad hasta que este problema se resuelva, a quien se resista a la orden arréstenlos de manera pacífica sin armas esto es por el bien de esta ciudad.

–
-General Wu quiero que tomen un barco y busquen la nave en donde estaba mi hija, lleve a sus mejores hombres.

–
-Si señor, llevare lo mejor, probablemente sean asesinos, si el niño se dio cuenta de esto lo más probable es que ya esté muerto.

–
– ¿General quiere que baje su rango a un simple recluta?

–
-No señor.

–
-Entonces deje de hacer conjeturas estúpidas y mueva sus hombres.

–
Con pena y miedo el general se retiró, casi nunca veía a su rey de esa manera, normalmente lo hacía cuando tenía que decidir algo sumamente importante para su pueblo y sus hijas.

CON MARSHALL
– ¿Marshall que estás haciendo?

– fueron las palabras de una aterrada Ty lee.

Tienes que remar a casa Ty, no puedo dejar que estos psicópatas te sigan, nos volveremos a ver, mientras tanto, no cambies y no dejes que azula decida lo que quieres hacer o lo que puedes hacer, solo tú lo decidirás y yo también por si estas equivocada.

–
El sintió que su más preciada amiga no escucho lo último que dijo, lo cual fue un gran alivio para él, lamentablemente el silencio no duro mucho, Marshall cerro la escotilla donde se guardan los barcos de escape, con mucha cautela empezó a buscar a sus asaltantes, con Ty lee a salvo emprendió su búsqueda por el barco.

-Vamos tú puedes lograrlo, tú puedes, no importa que pase eres el mejor, posiblemente superado algún día por Toph o empatados, lo que sucediera primero.

–
Con dificultad comenzó a concentrar todo el polvo que había en la zona de carga para formar una piedra del tamaño de una manzana, él sabía que esto sería suficiente para pelear, pero decidió hacer 2 piedras más del mismo tamaño, con toda su concentración empezó a girar las pierdas en un mismo eje, las piedras empezaron a calentarse poco a poco.

– vamos tú puedes Marshall, da lo mejor, lo mejor.

– Con mucho esfuerzo pudo hacer que las piedras giraran a una velocidad de 200 kilómetros por segundo, una velocidad sumamente alta según los estándares de velocidad para una piedra.

Lo que sucedió le saco una sonrisa a nuestro protagonista, debido a que una esfera de magma giraba sobre sus manos con mucha intensidad.

-Esto será muy interesante.-
|Nota: me reservo todos los derechos de creador de la imagen mostrada, exceptuando la insignia de la nación del fuego que no es mía.

|
Cuando un asesino lo encontró Marshall estaba de espaldas, solo podía ver que algo brillaba, el asesino pensó que lo que brillaba era fuego control así que decidió ir con todo, para su sorpresa y horror, la espada con la que ataco ahora solo era la mitad de esta y en el extremo de la espada se encontraba un color rojizo muy intenso como si la hubieran calentado para volverla a forjar.

Marshall al ver esto decidió hacer algo, con su casi lava control, mando la esfera de lava hacia la mitad cortada de la espada del asesino, y para su alegría y asombro, la pequeña esfera de lava creció hasta parecer un melón, el asesino estaba en shock, jamás había visto una técnica tan mortal en algún maestro fuego, su estómago sintió un revuelco por la preocupación, tenía que informar a su equipo de este niño.

-Esto es muy interesante jamás pensé que un asesino me visitaría y mucho menos que se espantaría por la técnica de un pequeño niño- dijo con voz burlona Marshall.

Lamentablemente no puedo usar mucho este arte soy un primerizo, pero puedo aprovecharlo muy bien.

Tomando desprevenido al asesino Marshall utilizo su poderoso ataque para derretir las paredes del barco, haciendo que más metal se fundiera en el momento.

(Esto es peligroso, si esa cosa me toca estaré muerto).

Fueron los pensamientos del asesino.

Actuando rápidamente se alejó a una distancia considerablemente grande de Marshall para no quemarse, debido a que el ataque calentó la zona y casi se ve afectado por el metal fundido.

-Tengo que ser cuidadoso ese mocoso tiene algo peligroso en sus manos, debo retirarme y reorganizarme con el equipo-.

Marshall al ver esto opto por seguir al hombre que corría con prisa hacia sus compañeros, sin darse cuenta de que el joven lo seguía, decidió ir más rápido para no perder el tiempo, al abrir una puerta se encontraban diez personas armadas con espadas y unos que otros usaban cinturones con cuchillos arrojadizos.

el grupo de asesinos eran puros hombres, todos usabas armaduras modificadas, sin ningún tipo de nación al cual representar, todos portaban un chaleco negro con pantalones de color gris y botas negras, usaban una máscara cortada a la mitad, solo mostrando sus ojos y parte de su nariz estilo Kakashi de naruto
Marshall se asomó por la puerta y no pudo evitar sonreír, todos sus enemigos estaban en ese lugar, pero los soldados cautivos no estaban con ellos, algo que lo alivio y preocupo tendría que tener cuidado si quería usar su habilidad de lava control.

Al pensarlo mucho, encontró la forma más fácil de localizar a su ejército, se quitó las pequeñas botas y concentro su mente en el metal que sus pies tocaban y ahí estaba, ese radar ultrasónico que tanto caracterizaba a un maestro tierra de alta calidad.

-Muy bien ya los encontré, pero.

¿Que estarán haciendo en la sala del capitán?

supongo que les preguntare luego a los soldados-.

poniéndose de nuevo sus botas, decidió afrontar a los diez hombres que atentaron contra la seguridad de su única amiga.

-Ahora si malditos, les enseñare a no meterse con un maestro tierra de alta categoría-.

Después de haber dicho eso, Marshall salió de su escondite corriendo a toda prisa con una esfera de magma totalmente nueva y más definida, el cual parecía un disco.

Al ver eso el asesino que tuvo su encuentro con el pelirrojo se asustó y trato de advertir a sus compañeros, pero fue muy tarde, en el momento en que uno se arrojó en contra de Marshall, la técnica se movió y el resultado no fue el que esperaban los asesinos, al ver a su compañero, solo observaron su cuerpo caer sin vida al suelo, después de que el cuerpo cayera, algo más pequeño cayó a un lado y con un golpe seco se revelo la cabeza del hombre que quería matar al niño ni una solo gota de sangre salía del cuerpo, solo un olor a carne quemada impregnaba la zona, la fortuna de todos llego cuando el aire se llevó el espantoso olor lejos de donde se encontraban.

Todos estaban aterrados por semejante habilidad y sadismo, unos querían atacar y otros querían huir de ese ahora reconocido monstruo.

– ¿Qué pasa?

¿Acaso les dio miedo ver morir a su amigo?

Si es así entonces largo de este barco, si se quieren quedar a combatir adelante, no me detendré por ser un niño.

Si deciden quedarse los eliminare a todos.

–
Marshall replico con voz aguda y muy seria para un niño de su edad, los asesinos estaban dudosos de si quedarse o no, pero decidieron el rumbo de acción más peligroso para cualquier persona, enfrentar a un niño con la capacidad de reducir todo a magma, el asesino que tuvo su primer encuentro con Marshall se quedó arrodillado, viendo el cuerpo de su camarada en el piso y con su espíritu destruido por tal técnica, decidiendo que aún no quería morir decidió rendirse.

Sus demás compañeros al verlo rendirse se avergonzaron y uno fue directo a matarlo, ya que un asesino sin espíritu de combate no servía para nada.

Al bajar su espada el sintió como el calor rozo su cuello, y al ver a su ex compañero pudo ver un hoyo en su estómago, la espada que sostenía era ahora un rojo muy intenso, derretido más abajo de la mitad, el asesino solo pudo caer al suelo con incredulidad su voz no podía salir de su garganta no podía ver la mayor parte de su estómago, las paredes de su carne estaban chamuscadas y un temblor pasaba por el cuerpo del asesino como si se convulsionara, el dolor fue tal que después de unos segundos se desmayó y murió por la falta de sus órganos.

Terror, era lo único que podía sentir al ver al niño que los miraba con esos ojos color violeta, tan fríos como el mismo polo sur y tan fuertes como la misma muralla de ba sing se mientras separaba los intestinos de la esfera de fuego tan temible.

Los asesinos restantes fueron cayendo uno por uno, eliminados de la existencia de la forma más cruel e indolora posible, al final solo quedo ese asesino, el que decidió mantenerse vivo.

– ¿Que me vas a hacer?

pregunto con miedo y tristeza en su voz al ver a niño acercase a él.

–
-Serás tomado como prisionero y me guiaras a los guardias que secuestraron, no quiero trucos o morirás.

–
Marshall dicto con una voz seria.

El asesino solo asintió con la cabeza, se levantó con cuidado para guiar al niño a donde el deseaba, era listo y sabía que, si quería conservar su vida, tenía que obedecer a este mocoso cueste lo que cueste.

– ¿Tienes un nombre?

– Pregunto Marshall al asesino, que asintió y con voz clara dijo…

-Mi nombre es Ryoku.

–
-Vaya ironía un poco más y te nombran como el viejo avatar Roku.

–
-Eso lo sé, pero no me gusta mi nombre…

Me recuerda cosas horribles de mi pasado ¿Tu tientes un nombre chico?

–
-Mi nombre es Marshall, espero que lo grabes bien en tu memoria.

–
-Marshall eh?

Verte me recuerda aquella vez en la que un volcán destruyo el pueblo de mi prima, El Volcán Asesino a si le llamamos.

¿Por qué le pusieron ese nombre?

Eso fue debido a que se cobró la vida de todo el pueblo, un pueblo de más de 300 personas.

Sabes ese será tu nombre a partir de ahora en adelante por todo el mundo.

Me encargare de que todos en este mundo escuchen sobre ti chico, esparciré el rumor a donde vaya.

–
-Me encanta tu idea, hazlo así, para que todos teman y duden en enfrentarme.

–
-Aquí es- Ryoku le enseño donde estaban los rehenes a Marshall y con su ayuda los desato, no intento tomar a ninguno ya que sabía que lo podría matar antes de pestañear.

– ¿Me dejaras ir después de liberarlos a todos?

– Pregunto nervioso a Marshall que no le quitaba la mirada de encima.

-Tengo que hacerlo, ya que si no lo hago morirás y quiero que difundas esta noticia, pero antes, tienes que decirme quien te contrato y por qué un barco noble.

Ryoku ya no entro en pánico estaba mas que feliz de dar a conocer el motivo de fallido y catastrófico viaje.

Nos contrataron de la cuidad de Ba sing se, una fuerza de elite llamada los Dai Li, querían que secuestráramos a unos niños nobles los cuales habían salido de las colonias, no se quien dio la información, pero nos dijo cuando regresarían, por eso estábamos listos, se nos ordenó no matar a nadie no sé por qué.

-Joven Marshall, no podemos dejar que este asesino se escape, es una amenaza para casa Lee y la nación del fuego, tiene que ser eliminado cuanto antes.

– escupió el capitán del barco en cuanto escucho la conversación.

-Capitán comprendo su preocupación, pero todo está bajo control, ya me encargué de los demás asesinos, tiene frente a usted al último de los asesinos que abordaron este barco, los cadáveres están en la cubierta del barco.

–
El capitán al escuchar eso se sorprendió por lo que estaba escuchando, algo así era impensable, un niño de no más de 12 años acabo con un escuadrón de asesinos el solo.

Pero aun asi hay que aprisionarlo, lo que hizo es un crimen y tiene información valiosa sobre la organización secreta.

Bien puedes interrogarlo, pero lo dejaras ir una vez te diga lo que quieres saber, sin juego o tu formaras parte de los demás muertos.

-Está bien Marshall si eso es lo que quieres aceptare tu propuesta.

–
Después de pasar una hora y media haciendo preguntas y respuestas, el asesino salió del barco, al costado del mismo se encontraba una barca atada a un extremo, Marshall cayo agotado al piso por tanto uso de la lava control y por la situación que se presentó, fue demasiada carga para su joven cuerpo.

Los guardias en el barco se encargaron de limpiar los restos de los asesinos muertos, al terminar fijaron rumbo de vuelta a casa.

Pasaron dos horas y media desde que Ty lee se fue del barco y a la lejanía se podía observar cómo más naves de la nación del fuego se acercaban para rescatar a sus compañeros de armas, Cheng iba a la cabeza en su nave privada acompañado de Mao, que se había ganado el respeto del Rey.

Al ver a la tripulación en perfectas condiciones y 10 mantas blancas en el suelo el Rey y el anciano se acercaron al capitán de la nave.

-Quiero un informe de lo que pasó aquí, Marshall hay que irnos ¿Dónde está el chico capitán?

Mi señor el joven Marshall está en su habitación descansando, después de todo el incidente el chico colapso y lo tuvimos que trasladar a su recamara para que recuperara energías.

El Rey solo asintió y tomo rumbo junto al viejo Mao hacia la habitación del niño más extraño y complicado que ha llegado a conocer.

Marshall se removió en su cama cuando pudo sentir la presencia de varias personas en su habitación, al abrir los ojos pudo ver a el padre de su mejor amiga lo veía, su rostro no era el que él había conocido antes, este era un semblante que imponía poder y respeto después de un tiempo los tres juntos se trasladaron a la nave en donde el Rey y Mao habían llegado, partieron inmediatamente al palacio del rey, donde una vez ahí el Cheng miro fijamente a Marshall.

Ty Lee, se encontraba mejor, unos minutos de descanso le dieron las fuerzas suficientes para ir al lugar en donde se encontraba su padre, para su gran alegría, Marshall estaba ahí.

Un sonido de bofetada hizo que todo se silenciara, Ty Lee miraba consternada a su mejor amigo en el suelo, derribado por una bofetada de parte de Cheng que se veía muy molesto.

Por alguna razón esto hizo que Ty Lee, derramara lagrimas al ver a su amigo en el suelo sin poder aguantar verlo asi empezó a llorar.

-¡¡¡EN QUE ESTABAS PENSANDO MARSHALL, PUDISTE HABER MUERTO EN ESA PELEA!!!-
Cheng estaba furioso por el comportamiento del pelirrojo al arriesgarse de esa manera.

-Estoy bien mi Rey no paso nada, todos los soldados están a salvo y las únicas muertes registradas fueron las de los asesinos, Marshall dijo con voz tranquila y un vacío en sus ojos que solo Ty lee pudo ver.

–
– ¿TU CREES QUE ESO ME IMPORTA?

TU SEGURIDAD Y LA DE MI HIJA ERAN PRIORIDADES, TU NO TENIAS LA OBLIGACIÓN DE ENFRENTARTE A ELLOS.

–
Marshall no pudo aguantar más y estallo.

EN EL MOMENTO EN QUE LA VIDA DE TY SE VIO EN PELIGRO ERA MI DEBER INTERVENIR, YA PERDÍ A UNA FAMILIA, NO PERDERÉ MÁS SOLO POR QUE NO ERA MI DEBER.

Cheng estaba impactado por la respuesta del chico, la única persona en este mundo con el suficiente valor para reclamar o gritarle algo era su esposa, jamás pensó que este pequeño niño tuviera el valor para contradecirlo o alzar su voz ante él.

Suavizando su rostro Cheng extendió su mano al niño y lo levanto, se había ganado su respeto y confianza total.

Ty Lee corrió hacía su amigo y lo abrazo con todas las fuerzas que tenía, Marshall solo correspondió el abrazo y la dejo llorar en sus brazos.

EN LA NACIÓN DEL FUEGO.

Mi señor, nos llegó una carta del general Cheng sobre la noticia de los asesinos, dice que fueron aniquilados por el niño que acompaña a la hija del general, aquí informa que todos los cuerpos tienen quemaduras muy fuertes en sus heridas, el informe afirma que el fuego fue tan potente que derritió la carne de las personas y el metal a su alrededor.

-Eso suena bastante fascinante, espero con ansias saber más sobre ese chico, puedes retirarte.

–
-Si mi señor.

–
Fin del capítulo.

Palabras del cap: 3749
REFLEXIONES DE LOS CREADORES Rutso Siendo sincero creo que dejare el cap hasta aqui, por el momento tengo elaborados 4 capitulos totales de esta historia, claro que todos tienes como minimo 8000 palabras cada uno pero será mejor que lo deje por ahora en 3000, siento que asi esta mejor ya que siento que es mas ligero de esa manera, si crees que estaria mejor de otra forma solo hazmelo saber.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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