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El Maldito Instructor de la Academia de Magia - Capítulo 3

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  3. Capítulo 3 - 3 Vanitas Astrea 2
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3: Vanitas Astrea [2] 3: Vanitas Astrea [2] Vanitas entró en el gran salón con su hermana, Charlotte, a su lado.

El salón era enorme, con suelos de mármol pulidos hasta brillar como un espejo.

Del techo colgaban candelabros de cristal, y la sala bullía con un suave murmullo.

Los nobles se mezclaban en pequeños grupos, mientras sus risas y voces se fundían con la música clásica que sonaba de fondo.

Suntuosos cortinajes de terciopelo enmarcaban los altos ventanales, y sirvientes de librea se movían entre los invitados, llevando bandejas de bebidas y aperitivos.

«…Joder».

Vanitas respiró hondo mientras intentaba igualar el paso seguro de los nobles que lo rodeaban.

Le echó un vistazo a Charlotte, que se movía con una gracia natural y le dedicó un asentimiento tranquilizador.

—¿Estás nervioso?

—rio Charlotte entre dientes, con los labios curvados en una sonrisa—.

Sueles estar tranquilo y sereno en ambientes como este, incluso más que yo.

¿Qué te pasa?

—Nada —negó Vanitas con la cabeza—.

Es solo que…

me duele el estómago.

—¿Todavía?

No sé dónde está el baño.

—No me refería a eso…
—¿Nervioso, entonces?

—lo estudió Charlotte una vez más con la mirada, sopesando su reacción.

—¿Quizás?

—Aun así, aprobaste el Examen de Licencia de Ascensión entre los veinte primeros.

En todo caso, deberías estar orgulloso —dijo Charlotte, y su mención de detalles específicos captó la atención de Vanitas.

—S-Sí, tienes razón… —balbuceó Vanitas.

Tomó nota de los detalles.

¿Examen de Licencia de Ascensión?

¿Qué demonios era eso?

¡Él no había aprobado ningún examen así!

—¿Oh, Vanitas?

Una voz suave interrumpió la conversación de los hermanos.

Al darse la vuelta, vio a una mujer de cabello castaño avellana y cautivadores ojos azules.

—Estás aquí.

—¿Sí?

Esta es…

Era inconfundible.

—Parece que has visto un fantasma~
—¿…Directora Elsa?

—Me alegro de verte de nuevo, Profesor —dijo Elsa.

En efecto, era Elsa Hesse.

La Directora designada de la Torre de la Universidad de Plata.

Era una PNJ popular en la comunidad de los foros debido a su cautivadora apariencia.

De hecho, podría jurar solemnemente que había visto fanarts R18 de ella en internet.

Pero en algún punto de la trama, hubo un gran revuelo por su muerte, que ocurrió fuera de pantalla.

Elsa se giró hacia Charlotte, que parecía estupefacta al verla.

—Hola —dijo Elsa con una pequeña sonrisa.

Charlotte parpadeó y se recompuso.

Luego, hizo una ligera reverencia y se presentó.

—Saludos, Directora Elsa.

Soy Charlotte Astrea, estudiante de primer año en la Universidad de Plata.

—¿Oh?

¿La hermana pequeña de nuestro Profesor?

—…S-Sí —asintió Charlotte con torpeza.

Charlotte se relajó un poco y su rígida postura se suavizó.

Entonces, Elsa se giró hacia Vanitas, que estaba sumido en sus pensamientos.

«Juro que fue el fondo de pantalla de mi superior en algún momento…»
—Mmm~ ¿En qué piensas, Vanitas?

«No, tengo razón, es ella sin duda».

—¿Eh?

Vanitas, ¿por qué me miras así?

«Así que esta mujer fue la razón por la que la esposa de mi superior lo dejó, ¿eh?»
—Eh, yo…

No sé si debería tomármelo a mal.

Pero eres un poco…

Eh, demasiado joven para mi gusto…

«Entiendo el atractivo, superior.

Pero no creo que valiera la pena perder a tu esposa por tu obsesión…»
—¡Cielo santo, di algo por lo menos!

—¿Sí?

La exclamación de la Directora Elsa lo sacó de sus pensamientos.

…

Vanitas enarcó las cejas al percatarse de la expresión que ponía Elsa.

Su cara parecía un tomate.

—¿Qué te pasa…?

—Vanitas hizo una pausa.

—¡Directora, por aquí!

Resonó una voz grave, llamando a Elsa.

—V-Vuelvo enseguida, V-Vanitas.

—¿De acuerdo?

Vanitas observó primero a los otros Profesores.

Algunos le dirigían miradas de desaprobación.

Sin embargo, en cuanto él les sostuvo la mirada, la suya se tornó temerosa.

…

Elsa desapareció tras esa breve interacción.

—¡Cielo santo~!

Charlotte parpadeó y luego se giró para mirar a su hermano.

—¿Tienes en el punto de mira a la Directora?

—¿Qué?

¿Tenerla en el punto de mira?

Menuda tontería.

Luego, miró a su alrededor, escudriñando a los aristócratas que holgazaneaban por allí.

La narrativa del juego le había hablado del Profesor renegado, Vanitas Astrea, sobre quien pesaban graves acusaciones.

Sin embargo, no tenía ni la más remota idea de cómo esas acusaciones habían salido a la luz.

Simplemente había actuado de acuerdo con las misiones que le daban.

Pero si ese fuera el caso, era muy probable que se tratara de un colega suyo de la universidad.

Empezó con rumores, pruebas flagrantes, luego la persecución y, finalmente, desembocó en la lucha contra el jefe.

Pero ¿quién?

Podría haber sido cualquiera.

Los Profesores, que parecían desaprobarlo.

Podría ser incluso la propia Elsa.

De hecho, su principal sospechoso podría ser cualquiera de los presentes en el banquete.

Cuando el juego comenzaba, Vanitas Astrea ya era extrañamente sospechoso.

Sin embargo, no estaba especialmente seguro de en qué punto de la trama del juego se encontraba.

Su mente daba vueltas en círculos mientras formulaba teorías y conjeturas.

Pero al final, no llegó a nada.

—Haaa…

Vanitas suspiró, dándose cuenta de que tenía que interactuar con los nobles que lo rodeaban, solo para poder proyectar una imagen positiva de sí mismo.

—Permitidme que os presente a mi hermano.

Dijo Charlotte, sacándolo de sus pensamientos mientras él se giraba a un lado.

Había tres chicas alrededor de Charlotte.

Probablemente, sus amigas del instituto.

Charlotte presentó a Vanitas a sus amigas, a lo que Vanitas asintió con una sonrisa encantadora en el rostro.

—Estoy deseando que empiece su clase, Profesor.

Por favor, sea indulgente conmigo.

Habló una de las jóvenes nobles.

Era bastante menuda, mucho más baja que Charlotte.

—Haré lo que pueda —dijo Vanitas.

Entonces, se inclinó hacia el oído de Charlotte.

Tenía una pregunta en mente.

—¿Tú también estás en mi clase?

—¿No has mirado el horario de tus cursos?

—le susurró Charlotte como respuesta.

—…N-No.

Charlotte no pudo evitar reírse entre dientes.

—No, los parientes no pueden matricularse en un curso impartido por un familiar.

—…Ah, es verdad.

—¿Qué te pasa?

Pareces olvidadizo hoy —lo escrutó Charlotte con la mirada.

—¿Ah, sí?

Ja, ja.

Se acercaron otros nobles que tenían una relación ya establecida con los Astrea.

Parecía que querían hablar con Vanitas, pero Charlotte siempre respondía en su lugar.

Aun así, Vanitas consiguió reunir bastante información con solo escuchar a escondidas las conversaciones cercanas.

Aristócratas de todas las edades le ofrecían elogios, expresando altas expectativas para este semestre.

Sin embargo, no parecían sinceros.

Podía darse cuenta con solo observar.

Muchos procedían de ramas prestigiosas, como el Departamento de Magia y la Orden de la Cruzada.

Y, sin embargo, todos le decían lo mismo.

—Estoy ansioso por ver lo que el mago con la velocidad de lanzamiento registrada más rápida tiene preparado para este año.

Normalmente, la magia requería cánticos para grabar los circuitos y dar vida a los hechizos.

Pero, al parecer, Vanitas ostentaba el récord de la creación de magia más veloz de la historia.

Sin embargo, nadie le había hablado nunca de su lanzamiento sin encantamientos.

Por lo que sabía del juego, la gente con talento tenía rasgos únicos conocidos como estigmas.

Si había empezado con las estadísticas base de Vanitas, entonces eso significaba que era muy probable que Vanitas estuviera ocultando su estigma.

Ahora que lo pensaba, durante la lucha contra el jefe Vanitas, su lanzamiento de hechizos era realmente rápido.

Pero entonces, otra pregunta surgió en su mente.

Se inclinó de nuevo hacia Charlotte y le susurró: —¿Por qué organizaba esta fiesta la Familia Imperial?

Había muchos aristócratas aquí, claro.

Pero no parecía ser una reunión exclusiva para estudiantes y exalumnos de la Torre de la Universidad de Plata.

La sala estaba llena de nobles de toda clase de procedencias, provenientes de diferentes Torres Universitarias.

—¿No leíste el contenido de la carta?

—Lo olvidé…

—¿Ah, sí?

—Charlotte ladeó la cabeza, a punto de decir algo más cuando…

¡Flic!

Las luces se atenuaron y un foco iluminó el centro de la escalinata.

Al instante, la sala se sumió en un profundo silencio.

Una voz resonó por todo el salón.

—Con ustedes, la Princesa del Imperio de Aetherion.

En medio del anuncio, Charlotte se acercó a Vanitas y le susurró: —Es una celebración para la Princesa.

Aprobó el TAEE —la Prueba de Habilidad Académica de Esencia— y quedó segunda en la clasificación general.

—¿Segunda?

En el juego, ella siempre era la tercera, mientras que el jugador era el primero.

Ahora se daba cuenta de que no había ningún jugador.

En cualquier caso, el tutorial del juego era el examen de acceso del TAEE.

Sin embargo, no podía medir su dificultad adecuadamente.

Después de todo, solo era un tutorial de un juego de apuntar y hacer clic con ratón y teclado.

Entonces, cuando el anuncio concluyó, el foco se desplazó, captando una figura en lo alto de la escalinata.

Una hermosa chica de cabello rubio y ondulado y ojos dorados como joyas avanzó, descendiendo con gracia en un vestido que relucía con cada paso.

—…Es ella —susurró Vanitas para sí.

Ahora se daba cuenta de en qué punto de la trama del juego se encontraba.

El anuncio se escuchó de nuevo.

—Astrid Barielle Aetherion, Tercera en la Línea de Sucesión.

—Justo el principio.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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