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El Mar de los Secretos - Capítulo 36

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  4. Capítulo 36 - 36 Capítulo 35 Constelaciones
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36: Capítulo 35: Constelaciones 36: Capítulo 35: Constelaciones Cuando las horas, tan lentas como un elefante en tractor, pasaron, el barco, navegando libremente en el mar, se mantenía silencioso y apagado, dejando que el sonido del silbar del viento y el romper de las olas contra la madera impregnara toda la cubierta.

Gehrman, quien a regañadientes mantuvo la paciencia y esperó hasta pasada la medianoche, ni siquiera buscó ni esperó a Kerrin, dirigiéndose directamente hacia el camarote de Fhyl, bajo el castillo de popa.

La puerta, pintada con colores pastel, como siempre sobresalía del blanco de la madera que la rodeaba.

“Pasa.” Frente a ella, alzó la mano para tocar la puerta, pero como si ya supiese que estaba allí, la voz cálida y agradable de Fhyl llegó a sus oídos antes siquiera de que se decidiera a llamar.

Forzándose a no aparentar haberse sorprendido, estiró la mano hacia el pomo para abrir la puerta, pero esta resultó ya estar abierta, cediendo con la ligera fuerza de sujetarla.

El interior de la habitación seguía exactamente igual que como lo recordaba, como si el tiempo no pudiese llegar hasta allí.

La estancia, llena de armarios y estanterías repletas de objetos extraños y libros de todos los tipos y colores, estaba iluminada por la luz temblorosa de varias velas.

Pero entre todos los objetos, destacaba una pequeña esfera envuelta en una fina tela roja, apoyada sobre una baja mesa frente a Fhyl.

Emitía una extraña aura, tenue pero profunda, que le hacía sentir una incomodidad cercana a la curiosidad.

Fhyl, sentada con las piernas dobladas, vestía un ligero vestido de lino amarillo.

Tranquila, con sus ojos verdes como la hierba —sin pupila— abiertos sin vergüenza observandolo.

Gehrman inmediatamente se sentó frente a ella sin mantener educación alguna.

“Ya es hora, puedes hablar cuando quieras.” Fhyl, con una sonrisa cálida, le pidió que esperara un segundo.

Fue justo en ese instante que, por la puerta entornada, Kerrin —igual de sorprendida que Gehrman al ver que estaba abierta— entró a la habitación.

Su cabello del color del vino, oscurecido por el anaranjado que emitían las velas, dejaba destacar aún más sus brillantes ojos ámbar.

Su vista se detuvo de inmediato en Gehrman, quien, ya sentado, también le devolvió la mirada con sus ojos castaño oscuro.

Ninguno dijo nada.

Ninguno avisó ni buscó al otro.

Así que, sin recriminarse nada, Gehrman cedió un lado para que se sentara.

Kerrin simplemente tomó asiento también frente a Fhyl.

Cuando ambos se sentaron, en un acto medianamente irónico, Fhyl se levantó, observándolos desde arriba con sus ojos sin pupila.

Su característica sonrisa cálida había desaparecido, sustituida por un rostro más neutro.

“Primero quiero dejar claro que sé muy poco, así que solo podré dar información vaga y posiblemente errónea.

Así que adelante, ¿qué queréis saber?” El ambiente se tornó incómodo de repente.

Ambos tenían preguntas, pero simplemente no salían las palabras con fluidez.

Durante unos instantes, ninguno pudo preguntar nada…

hasta que Kerrin, con cierta duda, habló.

“¿Qué es lo que nos miró?” susurró entrecortadamente, arrastrando en la voz el recuerdo de aquel instante vivido bajo una mirada lejana…

y simplemente superior.

Ante la pregunta, Fhyl no respondió de inmediato.

En cambio, se giró, dándoles la espalda.

Con cuidado, buscó algo entre las estanterías, extrayendo finalmente un fino libro titulado Constelaciones.

Este libro de tapa blanda, de cuero sin pintar, se veía tan desgastado como tosco, dejando en claro que, como mínimo, no era un libro elaborado recientemente.

“Dentro de lo que sé, posiblemente fuese uno de ellos”, dijo Fhyl, abriendo el libro por la primera página.

En esta, dibujada con tinta negra y cubriendo toda la hoja, había varios puntos que representaban estrellas, las cuales, unidas con finas líneas, dibujaban un símbolo: (una doble hélice curvada en forma de U) En la esquina inferior izquierda del dibujo de la constelación, una palabra estaba pintada en tinta dorada: (1: Genética) “Este libro es una copia del que una vez dibujó Aurhtur, el primer rey de Nivaria.” Nivaria, el país más al norte del mapa conocido, era una gran isla helada que por sí sola podría considerarse un pequeño continente, separado por el Mar de Aurhtur de Kan-A y Arhituania.

“Se cuenta que desde que nació, Aurhtur sintió una extraña atracción hacia las estrellas, por lo que dedicó toda su juventud a estudiarlas.

Él fue quien estableció las dieciséis constelaciones del mundo.” Lentamente, comenzó a pasar las páginas, mostrando el dibujo de cada una de las constelaciones mientras hablaba.

(Un copo de nieve ramificado en un hexágono) (2: Invierno) (Un círculo rodeado por triángulos curvos y redondeados) (3: Sol) (Un escudo con una flecha clavada en su centro) (4: Guerrero) “Decía que cada constelación representaba a un ser superior más allá de nuestro entendimiento.

Muchos les han puesto diversos nombres, pero él los conocía simplemente como los Iluminados.” (Un ojo en cuyo interior hay cuatro espirales formando un rombo) (5: Vacio) (Un trébol de ocho hojas) (6: Fortuna) “Durante muchos años, según el libro original, experimentó y buscó cientos de formas para lograr contactar con ellos…

hasta que, de alguna manera, un día simplemente encontró una forma: los rituales.” (Un corazón rodeado y apretado por zarzas espinosas) (7: Vida) (Una pluma afilada con tinta goteando) (8: Historia) (Un ave con largas alas abiertas) (9: Viajero) “No se sabe cómo fue el primer ritual exitoso, pero sí se sabe que aquel que lo llevó a cabo fue horriblemente asesinado por una fuerza extraña.

Desde aquel primer éxito, durante los próximos años de su vida, probó varios rituales buscando alguno que le permitiese contactar con ellos…

pero los pocos que mostraban alguna reacción siempre terminaban con la inmediata muerte del realizador.” (Un yunque siendo golpeado por un martillo) (10: Herrero) “Hasta que finalmente lo logró.

Uno de sus miles de rituales resultó exitoso.

No se sabe qué Iluminado logró contactar, pero por lo último que escribió en su libro se piensa que fue la última vez que realizó uno.” (Una cruz de la cual nacía un hilo en cada uno de sus extremos, los cuales sostenían una esfera) (11: Control) (Un círculo formado por seis nubes irregulares) (12: Sueño) “Decía que finalmente había cumplido su meta, que por fin se sentía realizado…

y que ya no necesitaba seguir con su búsqueda.

Sin más, dejó su libro de lado, haciendo que no se sepa qué sucedió exactamente despues…

pero seis años después, fue coronado rey de Nivaria.” (Un conjunto de seis círculos, uno dentro de otro, formando la ilusión de una onda)(13: Vibración) “Entre aquellas personas que conocemos sobre los Iluminados, se piensa que en ese último ritual exitoso, el Iluminado con el que contactó —a diferencia de los anteriores— no lo asesinó.Por alguna razón, no lo hizo.En su lugar… le otorgó un conocimiento más allá de la lógica humana.” (Una gran ola formada por distintos símbolos similares a lágrimas)(14: Océano) “Sesenta y ocho años después, Aurthur falleció de vejez, dando inicio a la guerra de sucesión de Nivaria.Durante aquella época, y sin saberse exactamente cómo ni dónde, se halló el libro original, el que contenía toda la información acumulada durante sus años de estudio: cada ritual realizado, cada teoría, cada creencia sobre los Iluminados… cada pensamiento íntimo sobre sus actos.” (Unas garras curvas y afiladas)(15: Bestia) “Con el paso del tiempo, el conocimiento del libro fue pasando de alumno a maestro.Y poco a poco, a base de prueba y error, comenzaron a establecerse los primeros rituales exitosos para contactar a los Iluminados.

Gracias a ese avance, más y más personas lograron sobrevivir a los rituales, obteniendo así fragmentos del conocimiento que habitaba en esas entidades.” (Un tornado furioso)(16: Viento) “Lentamente, aquellos que sobrevivían a los rituales empezaron a unirse por afinidad, según el Iluminado con el que habían contactado.

Así nacieron los primeros cultos.

Las Seis Iglesias intentaron erradicarlos desde el mismo instante de su aparición… pero fracasaron.

Desde entonces, sobreviven ocultos, en la sombra.” Con ese último fragmento de historia, Fhyl, mostrando que no poseía más conocimiento sobre los Iluminados, cerró el libro de cuero desgastado con delicadeza.

Gehrman se quedó en completo silencio.Recordó cada instante de lo sucedido: los cultistas vestidos de blanco, el ritual, la transformación de Alizée en una esfera flotante…Una imagen que, para su incomodidad, resultaba aterradoramente parecida a la constelación del Control.

Kerrin, por su parte, había perdido cualquier rastro de timidez.

A pesar del asombro, sus ojos brillaban con una mezcla de emoción e incredulidad.

“¿Entonces… en las estrellas viven seres tan poderosos?” preguntó, fascinada.

“Eso se piensa… pero no se sabe con certeza.

Al menos, por mi parte, no puedo confirmarlo.”Fhyl respondió mientras guardaba con cuidado el libro en su lugar.

Entre los pensamientos de Gehrman, como un destello remoto, surgió una idea.

Una que lo hizo reaccionar con rapidez, formulando su primera pregunta desde que Fhyl empezó a hablar.

“¿Entonces tu estado… es causa de haber contactado con un Iluminado?” Fhyl no se sorprendió ante la pregunta.

Solo alzó lentamente la vista hacia el techo.

“No.

Mi estado no está relacionado con ningún Iluminado.” Gehrman, aferrándose a la oportunidad, no dudó en insistir: “¿Entonces qué es?” El rostro serio de Fhyl se suavizó.

Una sonrisa nostálgica curvó sus labios, y bajando la mirada hacia ambos, les regaló una expresión cálida, esa que siempre acompañaba a sus ojos sin pupila.

“Aparte de los 16 Iluminados, también existen los 5 Dioses: Aphyr, Náurya, Eclisis, Linylia e Irktanifsia…Ellos crearon el mundo que conocemos.Cuando los primeros humanos comenzaron a explorar el mundo, los dioses decidieron apoyarlos en su lucha por el conocimiento, la expansión… y la supervivencia.

Les ofrecieron sus bendiciones.” Hizo una breve pausa, dejando que las palabras reposaran antes de continuar.

“Cada dios eligió a cinco mujeres.

Así nacieron las cinco sacerdotisas de cada uno.A través de un ritual, cada una asimilaba la bendición del dios que representaba.Así fue como aparecieron: La sacerdotisa del Futuro, capaz de ver y predecir el destino… aunque incapaz de cambiarlo.

La sacerdotisa del Presente, que podía saber todo lo que ocurría en el mundo… pero que no podía conservar su cordura.

La sacerdotisa del Pasado, capaz de observar los horrores olvidados… sin poder intervenir.

La sacerdotisa del Olvido, que tenía el poder de manipular las memorias de los vivos… para que la siguieran sin cuestionar.

La sacerdotisa del Destino, que podía entrelazarse con hasta tres seres vivos durante su vida… y debía dedicar su existencia entera a guiarlos.” Gehrman recordó de inmediato su conversación con Fhyl aquella noche, antes de llegar a Nomaris.Las piezas comenzaron a encajar, y muchas de las preguntas que lo habían atormentado tomaron forma.

Sin siquiera darse cuenta, sus labios lo dijeron en voz alta: “Entonces… tú eres una sacerdotisa del Destino.

Y estás enlazada con el capitán.” “Así es,” asintió tranquila, como si lo hubiese estado esperando desde el principio.

Kerrin, aún más fascinada, seguía dándole vueltas a toda la información que Fhyl había compartido.Pero entre tantas preguntas posibles, solo una logró imponerse, obligándola a hablar.

“¿Entonces… has vivido desde que los primeros humanos llegaron al mundo?” La pregunta, tan inesperada como directa, cortó con frialdad el tono serio del ambiente.Fhyl no pudo evitar reír, y su risa fue cálida, casi como un suspiro aliviado.

“No soy tan vieja.” –le recriminó alegremente– “Aunque recibamos la bendición de un dios, nuestra esperanza de vida es exactamente la misma que la de cualquier humano.Simplemente, cuando morimos, la iglesia selecciona a otra joven… y la convierte en la nueva sacerdotisa.” Iluminados, constelaciones, rituales.Conocimientos más allá de la lógica humana.Dioses, sacerdotisas, bendiciones…

Todo era simplemente demasiada información para la mente de Gehrman, quien empezaba a sentir que iba a cortocircuitarse.Una parte de él quería seguir preguntando.

Otra, simplemente callar.

Muchas cosas ahora tenían, al menos, una base medianamente lógica.

Pero muchas otras… seguían sin responderse.Durante un largo instante, en silencio, Gehrman se dedicó a estructurar toda la información en su mente, como si al hacerlo pudiera no volverse loco.

“Existen 16 constelaciones en las que viven los 16 iluminados, seres superiores más allá de la lógica humana…

¿eso no los hace también dioses?” “Estos pueden ser contactados mediante rituales, pero la mayoría suelen acabar con la muerte de quien los realiza, a excepción de unos muy pocos que, por alguna razón, reciben conocimiento.” “Después, existen los cinco dioses que crearon el mundo…

¿en qué se diferencian de los iluminados?Ellos decidieron ayudar a los humanos, otorgando a cada uno cinco bendiciones a cinco mujeres, creando así a las sacerdotisas.”

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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