El Miedo de No Ser Él - Capítulo 5
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- Capítulo 5 - 5 Capítulo 5 El Arte de la Indiferencia
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5: Capítulo 5: El Arte de la Indiferencia 5: Capítulo 5: El Arte de la Indiferencia El plan de Félix fue una obra de ingeniería brillante, pero ejecutarlo se convirtió en la tortura más exquisita y prolongada que jamás he experimentado.
Durante exactamente tres meses, nos obligamos a ser desconocidos.
La disciplina requería una frialdad antinatural, una máscara de indiferencia tan pesada que me dejaba exhausto al final del día.
Si nuestros caminos se cruzaban en la estrecha escalera del edificio, yo actuaba mi papel a la perfección: bajaba la mirada, un gesto de sumisión forzada, y apenas lograba murmurar un saludo seco y cortante.
Mientras tanto, mi corazón martilleaba contra mis costillas como un prisionero desesperado en medio de un motín.
Él seguía el guion con una maestría aterradora.
Pasaba de largo, con esa frialdad perfectamente ensayada en su rostro, aunque yo, a pesar de la distancia, aún podía percibir la estela de su aroma, esa mezcla tan suya de jabón y algo indomable, que invariablemente lograba erizarme la piel bajo la ropa.
Nuestros padres, con la miopía de la esperanza, compraron la mentira sin dudarlo.
“Solo fue una etapa”, decían aliviados en los pasillos a la hora de la cena.
“Cosas de la edad, finalmente maduraron”.
Su evidente alivio fue nuestro camuflaje perfecto.
Relajaron su vigilancia.
Dejaron de cronometrar obsesivamente nuestras salidas individuales y, lo más importante, cesaron de revisar nuestras miradas con esa lupa inquisidora que solían usar.
Pero el deseo, cuando se comprime, cuando se le niega cualquier válvula de escape, no desaparece; se vuelve tóxico y explosivo.
La “malicia” de la que hablamos en el pasado mutó.
Ya no era solo una travesura juvenil o un coqueteo con lo prohibido.
Ahora se había transformado en una necesidad fisiológica, una sed urgente que solo podía ser saciada mediante riesgos que nos parecían mortales y un sigilo cada vez más peligroso.
La abstinencia solo había magnificado la recompensa.
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