El Mundo Alterno - Capítulo 727
- Inicio
- El Mundo Alterno
- Capítulo 727 - Capítulo 727: Capítulo 727. Requisito de la misión
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
Capítulo 727: Capítulo 727. Requisito de la misión
—¿Conoces a Broidrireg? —preguntó Peniel.
—¡Hmpf! No solo conozco al gran dragón, sino que también estoy bajo su protección —dijo Darmos con orgullo—. ¿Cómo crees que un viejo y débil draconiano como yo ha logrado vivir aquí? Ah, y no lo llames por su nombre como si fueras digno de ello. Deberías llamarlo el exaltado Briodrireg, o el magnífico.
—Eso es genial. Deberías llevarme ante él —dijo Jack.
—Nah, no puedo.
—¿Por qué no?
—¡Hmpf! ¿Crees que es un ser con el que puedes reunirte solo porque quieres? Si él no quiere verte, puedes olvidarte de reunirte con él.
—Pero tú sí te reúnes con él, ¿no? ¿Qué tal si hablas bien de mí? —preguntó Jack.
—Mmm… Eso está por ver. Depende de si te considero lo bastante digno o no —respondió Darmos.
—Oye, te he llevado a cuestas hasta aquí, eso debería valer para algo, ¿no? —exclamó Jack.
—Llévame con cuidado a mi casa y me lo pensaré —dijo Darmos. Luego se percató de la mirada de Peniel—. ¿Qué pasa, joven hada superior?
—¿Estás seguro de que te llevas bien con Briodrireg? —preguntó Peniel.
—¡Por supuesto! ¿Me estás llamando mentiroso? ¡Y deberías referirte a él como el increíble Briodrireg!
—Me cuesta creer que un dragón tan distante y de su categoría se junte con un draconiano débil como tú. ¿Acaso los de su especie no menosprecian a tu raza?
—¡Él menosprecia a todo el mundo! Excepto a mí. Sí, somos uña y carne.
—Ja, palabras vacías —se burló Peniel.
—Hada superior, ¿estás buscando pelea? —soltó Darmos.
—Si tienes tanta confianza con él como dices, ¡demuéstralo! Organiza una reunión para nosotros.
—¿Qué tiene de difícil organizar una reunión? Sería tan simple como… Ah… Ya veo lo que intentas. Eres una hadita muy traviesa, ¿eh? ¡No creas que puedes engañarme para que lo haga!
—Pero eso significa que puedes ayudarnos, ¿no? —dijo Jack—. Ponle precio, anciano. Necesitamos una audiencia con Brio…, digo, con el todopoderoso Briodrireg.
—No estoy en venta, joven humano —dijo Darmos—. En fin, ¿por qué quieres reunirte con él?
—Quiero realizar la prueba de draconificación —dijo Jack.
—¿Tú? ¿Un humano? Jaja. ¿Estás borracho o qué? —se burló Darmos.
—Habla en serio —dijo Peniel.
—Bueno, no puedo culpar al forastero, pero deberías saber que la prueba solo está disponible para alguien con sangre dracónica, ¿no? Solo los de la raza draconiana pueden realizar las pruebas.
—Tiene sangre dracónica, una mucho más pura incluso que la de un draconiano normal —informó Peniel.
—¿De veras? —preguntó Darmos. Acercó su cara al cuello de Jack y lo olisqueó.
—¡Oye, tío, qué asco! —masculló Jack, apartando la cabeza al sentir que Darmos lo olisqueaba.
—Sí que tienes un aroma dracónico. Mmm… Quizás no mientes. Pero no basta con cualquier linaje dracónico, ¿qué tal si me dejas probar una gota de tu sangre para averiguarlo?
—No seas ridículo, eso es todavía más asqueroso —masculló Jack.
—No mentimos, ¿por qué crees si no que hemos venido hasta aquí? —dijo Peniel.
—Mmm… Aun así, no puedo garantizar que te conceda la prueba. Ya es mucho pedir que acepte a un draconiano, no digamos ya a un humano, y mucho menos a un forastero. Te sugiero que no pongas muchas expectativas en esta empresa tuya.
—Aun así quiero intentarlo. Si puedes ayudarnos a conseguir una audiencia, es todo lo que pedimos —dijo Jack.
—No puedo prometer nada, chico. Ya veremos. Pero me impresiona que un forastero como tú conozca tan pronto la prueba de draconificación. Los de tu especie acabáis de llegar a este mundo hace ocho meses, ¿verdad? Eres el primer forastero que viene a por esta prueba.
Continuaron charlando mientras caminaban; este Darmos era un tipo bastante hablador. A Jack no le importó. De hecho, gracias a la charla, su habilidad de Diplomacia había aumentado a Experto Básico.
—¡Eh, eh! ¿Adónde vas? Tienes que ir por allí —dijo Darmos mientras señalaba en una dirección.
—¿Hay otro camino? ¿Quizás un desvío? —preguntó Jack.
—¡Hmpf! Ningún desvío. Para llegar a mi casa tenemos que pasar por ahí. Los demás sitios están bloqueados por altos acantilados. No me pidas que te lleve a cuestas mientras escalas una pared. ¿Y si te caes? No acabaré solo con un esguince de tobillo si eso ocurre.
«Preferiría no llevar a cuestas a nadie», pensó Jack, pero en voz alta dijo: —Hay un montón de monstruos en ese camino.
—¿Ah? ¿Puedes sentir la presencia de los monstruos? —preguntó Darmos con expresión de sorpresa—. Con razón caminabas como un borracho. Pensé que de verdad estabas ebrio. Así que, ¿has estado evitando a los monstruos todo este tiempo?
—Sí —respondió Jack—. Bueno, si tenemos que pasar por ese lugar, entonces tendré que bajarte y erradicar primero a esos monstruos.
—¡Alto! Si me bajas, consideraré que has fallado la misión —advirtió Darmos.
—¿Qué? ¿Por qué? Todo lo que necesitas es llegar a casa, ¿no? ¿Qué más da si esperas aquí un rato mientras me encargo de esos monstruos?
—¡Hmpf! La tarea es traerme de vuelta ileso. ¿Y si otro monstruo viene y me ataca mientras tú estás luchando contra los monstruos de allí?
—No te preocupes. Ya has visto que puedo detectar monstruos, ¿verdad? Sabré si algún monstruo se acerca a ti.
—No me importa. Si me bajas, fallas la misión —dijo Darmos, inflexible.
—¿Pero qué coño, tío? ¿Por qué eres tan irracional? —se quejó Jack.
—Lo soy —dijo Darmos sin vacilar.
«¿Quizás esto es una prueba? —la voz de Peniel resonó en la mente de Jack—. Puede organizar una reunión con Briodrireg, lo que significa que necesitamos su favor».
Jack estuvo de acuerdo con Peniel. Probablemente esta era la misión inicial diseñada para cualquiera que viniera a reunirse con Briodrireg.
—Está bien. Vayamos juntos entonces —cedió Jack y siguió adelante.
—Recuerda, no puedo sufrir ningún daño. Si un monstruo me golpea, fallas —advirtió Darmos.
—¿No dijiste que estabas protegido por Briodrireg? ¿Por qué iban a atacarte los monstruos entonces? —preguntó Jack.
—La protección solo se limita al área alrededor de mi casa.
—Entonces, ¿qué hacías aventurándote tan lejos?
Darmos se encogió de hombros. —Estoy aburrido —dijo con simpleza.
Jack decidió no discutir más. Estaba pensando en cómo atravesar el grupo de monstruos. Ahora los monstruos aparecieron a la vista. Había dieciocho. Tres Víboras Espinosas, cuatro Drackatrices y once Gilas.
«Es pan comido —pensó Jack—. Solo tengo que invocar a Arlcard, a Therras y a mi Arma Espiritual».
Sin embargo, antes de que pudiera hacerlo, Darmos dijo: —Ah, casi lo olvido. Ni invocaciones ni herramientas.
Jack casi se dobló por la mitad. —¡Pero qué cojones, tío! ¿Quieres llegar a casa o no? —soltó.
—¿Quieres la recompensa de la misión o no? —replicó Darmos.
—No puedo bajarte, no puedo usar invocaciones ni herramientas. Así que, ¿quieres que luche contra esa horda mientras te llevo a la espalda? Y para colmo, ¿no puedo permitir que te golpeen ni una sola vez? ¿Esos son todos los requisitos de tu misión?
—Eso lo resume todo, más o menos. Ah, y quisiera hacer una corrección. No solo no pueden golpearme, sino que tampoco puede tocarme ninguno de esos monstruos.
A Jack le tembló un párpado. Matar a esos monstruos no sería un problema para él, incluso sin poder usar sus invocaciones. Sin embargo, asegurarse de que ninguno de esos monstruos tocara al viejo pesado que llevaba a la espalda… eso ya era un asunto completamente diferente. Con razón la dificultad de la misión era S. Normalmente, lidiar con estos monstruos se consideraría simplemente de dificultad A.
—Vamos, el sol ya está a punto de ponerse. Todavía tengo que preparar la cena en casa —dijo Darmos.
Jack le lanzó una mirada exasperada. Luego, dijo: —¿Vas a decirme que tampoco se me permite usar habilidades y que las aptitudes de mi equipo también están prohibidas?
—Claro que no, no puedo pedirte que luches desnudo y que solo uses ataques normales, ¿verdad? Eso sería poco razonable por mi parte. Soy una persona muy sensata —respondió Darmos.
—¿Estás seguro? —volvió a preguntar Jack.
Al oír eso, Darmos se detuvo un momento. Pensó un poco antes de volver a decir: —Sí, puedes usar habilidades y tu equipo. ¡Pero nada de invocar! Aunque sea una aptitud del equipo, las invocaciones siguen sin estar permitidas.
—De acuerdo, no te retractes de lo que has dicho —dijo Jack.
Tras terminar de hablar, un aura verde y relajante emanó de Jack. Y entonces, avanzó.
—Esto… —masculló Darmos, al sentir lo inusual del aura.
Cuando Jack se acercó al grupo de monstruos, estos no reaccionaron. Actuaron como si Jack no estuviera allí, incluso cuando pasó a su lado. Era la habilidad de su Amuleto de Invocación, Onda Calmante. Durante cinco minutos, evitaba que todos los monstruos de grado élite especial o inferior y con un máximo de diez niveles por encima de Jack se volvieran hostiles.
—¡Eso… eso es hacer trampa! —masculló Darmos.
—No, no. No puedes retractarte de lo que has dicho —replicó Jack con una sonrisa socarrona.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com