Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

El Nacimiento de una Villana - Capítulo 105

  1. Inicio
  2. El Nacimiento de una Villana
  3. Capítulo 105 - 105 Te alimentaré
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

105: Te alimentaré 105: Te alimentaré Qu Xing Xu asintió y sacó otra avellana de la cáscara.

Sin embargo, en vez de dársela, le acercó la mano a los labios.

«¿Planeaba darle de comer?», pensó Lin Xiaofei mientras lo miraba con extrañeza.

—Abre la boca —dijo él, con la mano todavía frente a sus labios.

Lin Xiaofei lo miró fijamente, pero al no ver ninguna intención oculta en su mirada, y con la seguridad de que no habría problemas en la residencia Qu, entreabrió los labios para tomar lo que él le ofrecía.

Al ver que Lin Xiaofei no lo rechazaba, Qu Xing Xu le sonrió y deslizó la avellana pelada en su boca entreabierta.

Después de que la avellana desapareciera en su boca, Qu Xing Xu rompió otra inmediatamente y esperó a que ella terminara la que tenía en la boca.

Cuando terminó de masticar, Lin Xiaofei le dio las gracias, pero antes de que pudiera terminar de hablar, le pusieron otra avellana en la boca.

Lin Xiaofei: …

Lin Xiaofei no esperaba que le pusiera otra en la boca y, aun después de que la segunda estuviera bien masticada, el hombre a su lado parecía no conocer límites, ya que continuó rompiendo la cáscara de las avellanas y metiéndoselas en la boca.

—Ya es suficiente —le dijo Lin Xiaofei, temerosa de que le metiera otra en la boca—.

No soy un hámster, así que no hace falta que me sigas alimentando.

—Pero todavía quedan unas cuantas —respondió él.

Miró las avellanas del cuenco con lástima, pero Lin Xiaofei lo miró a él con extrañeza.

«¿Me está tomando el pelo?

¿Quién sería capaz de comerse un cuenco de avellanas por sí solo?

Aunque Lin Xiaofei tuviera hambre, no era muy aficionada a las avellanas y no podría terminárselas de una sentada».

—Entonces, cómetelas tú —le dijo.

Sin embargo, Qu Xing Xu negó con la cabeza y dijo: —Se me han cansado los dedos de romper las cáscaras.

Parece que no puedo levantarlos hasta mi boca.

Le mintió descaradamente sin cambiar de expresión.

Fuera del carruaje, donde estaba sentado el cochero, Gu Yan, que estaba a su lado, cerró los ojos como si quisiera desaparecer de allí.

Podía oír claramente lo que pasaba dentro del carruaje, por lo que las mentiras de su maestro le parecieron aterradoras.

Si Qu Xing Xu estaba realmente cansado después de romper unas pocas cáscaras de avellana, entonces, ¿no sería aún más agotador aplastar las manos y los huesos de alguien?

Gu Yan no pudo evitar sentirse avergonzado por el descaro de su maestro y sintió lástima por su joven señora, que tendría que acostumbrarse a las desvergonzadas acciones de Qu Xing Xu.

Dentro del carruaje, Lin Xiaofei alternó la mirada entre el cuenco de avellanas y el rostro de Qu Xing Xu, para luego volver a bajar la vista y comprobar que, efectivamente, le temblaban los dedos.

—¿Tan difícil es romper la cáscara de una avellana?

—soltó en voz alta sin darse cuenta.

—Por supuesto que lo es —respondió Qu Xing Xu.

Lin Xiaofei se mordió los labios al darse cuenta de que había hecho la pregunta en voz alta y vio cómo él le ponía en la mano una avellana entera sin pelar.

Era la última que quedaba entre las ya cascadas del cuenco.

Lo miró confundida y le oyó decir: —Puedes intentar romperla con las manos si no me crees.

Lin Xiaofei: …

Frunció los labios e intentó romper la avellana con la mano.

Se esforzó por romperla y lo intentó una vez más.

Parecía que, efectivamente, la cáscara de la avellana era difícil de cascar.

—¿No tienes un cascanueces?

—preguntó Lin Xiaofei al recordar que se necesitaba uno para abrir la dura cáscara.

Qu Xing Xu hizo una pausa antes de decir: —Parece que a mi gente se le olvidó meterlo en este carruaje.

Mientras decía eso, Gu Yan casi se resbala de su asiento fuera.

«¡Maestro!

¡¿A qué se refiere con que se nos olvidó meterlo?!», gritó Gu Yan para sus adentros, pues recordaba claramente que él mismo había puesto el cascanueces en el cuenco antes de meterlo en el carruaje para que su maestro picara algo durante el viaje a la residencia Qu.

Su maestro siempre había sido exigente y, como sirviente leal, Gu Yan siempre se aseguraba de que en el carruaje en el que viajaba y en los lugares a los que iba su maestro no faltara comida.

Por eso, aparte de las avellanas del carruaje, dentro había otros aperitivos, pero Qu Xing Xu eligió a propósito las avellanas como tentempié del día.

Lin Xiaofei lo miró con recelo, pero poco después dijo: —Dámelo.

Yo te daré de comer.

Qu Xing Xu sonrió y, obedientemente, le puso el cuenco en la mano.

La observó tomar una avellana y acercarle la mano.

Sin la menor vacilación, Qu Xing Xu abrió la boca y tomó la avellana que ella le ofrecía con los dedos.

Su lengua, de algún modo, le rozó el dedo índice.

Lin Xiaofei no supo si fue deliberado o no, pero en el momento en que lo sintió, retiró la mano como si hubiera tocado fuego.

Intentó calmarse, pero su mente se quedó en blanco mientras lo miraba conmocionada.

Tras meterse la avellana en la boca, Qu Xing Xu levantó la vista y la vio mirándolo fijamente.

Una comisura de sus labios se curvó hacia arriba mientras le devolvía la mirada.

Por mucho que quisiera tomarle el pelo un poco más, a Qu Xing Xu le preocupaba que ella se pusiera en guardia si llevaba la broma demasiado lejos.

Por lo tanto, después de tomar una avellana de su mano, se dio por satisfecho y se enderezó en su asiento.

Se reclinó contra la pared del carruaje y se giró hacia ella.

Se cruzó de brazos y, mirándola a los ojos, dijo: —La avellana estaba deliciosa.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo