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El Nacimiento de una Villana - Capítulo 108

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  3. Capítulo 108 - 108 Pesadilla
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108: Pesadilla 108: Pesadilla El trayecto hasta la residencia Qu duró más de lo que Lin Xiaofei pensaba.

Sintió que llevaban horas viajando, tanto que, aunque Lin Xiaofei se había dicho a sí misma que se mantendría despierta durante todo el trayecto, no pudo evitar que se le cerraran los ojos y, antes de darse cuenta, se adentró en el mundo de los sueños.

Sin embargo, en lugar de tener un sueño hermoso, Lin Xiaofei se encontró de nuevo en la mazmorra donde había sido torturada durante meses.

La tenue luz que provenía de la única antorcha en el lateral de su sucia celda le daba la misma sensación escalofriante que tuvo cuando Yu Fangzhu se la mostró por primera vez.

Y cuando la llevaron a ese lugar, recordaba haber gritado pidiendo ayuda y haberle suplicado piedad a Yu Fangzhu, pues sabía qué clase de atrocidades tenían lugar en la mazmorra.

Su respiración se volvió irregular mientras caminaba por los sucios pasillos por los que las ratas corrían a diestro y siniestro.

Las paredes eran de piedra y, a cada lado de la mazmorra, se habían construido jaulas o celdas para separar a las personas que eran capturadas y destinadas a una vida desdichada en su interior.

Las celdas estaban vacías y desprovistas de vida, muy diferente a la época en que la tuvieron cautiva y la torturaron allí, pues había otras personas en las celdas contiguas a la suya, enfrentando su mismo destino.

Lin Xiaofei contuvo el aliento cuando el miedo y la ansiedad que sintió al pasar su primera noche allí regresaron, golpeándola como una bala que se incrustaba en su cuerpo.

Al ver que no estaba dentro de su celda como en su vida pasada, Lin Xiaofei suspiró aliviada al darse cuenta de que estaba dentro de una pesadilla y que aquel mundo no era la realidad.

«Esto no es real.

Todavía estoy bien», se dijo Lin Xiaofei.

Empezó a caminar lentamente.

Podía oír con claridad los latidos de su corazón en el pecho a medida que se acercaba a la celda donde la habían encerrado y sometido a meses de sufrimiento.

El bajo de su vestido se ensució con la humedad del suelo, y Lin Xiaofei no se atrevió a levantárselo, pues era inútil.

Cuanto más se adentraba, más se le alteraban los nervios y su respiración se convertía en jadeos entrecortados.

Tragándose la bilis que le subía por la garganta, Lin Xiaofei dejó de caminar cuando por fin pudo ver la celda donde había permanecido durante meses.

Estaba a solo unos metros, pero la sentía tan próxima que, en el instante en que la vio, fue como si fuera a succionarla de nuevo a su interior y a hacerle revivir el dolor y el sufrimiento que la obligaron a padecer allí dentro.

—¿Qué haces ahí parada?

Ven aquí —resonó en la mazmorra una voz que sonaba tan familiar como extraña.

Cuando Lin Xiaofei oyó esa voz, sintió que las rodillas le flaqueaban, pues supo de quién era.

—No me hagas esperar.

Ven —dijo la voz ronca una vez más, y Lin Xiaofei se mordió los labios mientras avanzaba con cautela hacia el origen de la voz.

Al detenerse justo delante de la celda, Lin Xiaofei contuvo la respiración y se llevó una mano a la boca.

Cuando Lin Xiaofei vio a la persona que había dentro de la celda, retrocedió un paso, tambaleándose.

La persona dentro de la celda se rio como si la reacción de Lin Xiaofei fuera de lo más divertida.

—Pareces sorprendida.

¿Sorprendida?

Lin Xiaofei no sabía si esa era la palabra perfecta para describir lo que sentía en ese momento.

Las emociones que la embargaban eran un torbellino que amenazaba con arrastrarla.

No podía apartar la vista de la persona que había en la celda cuando oyó que la voz hablaba de nuevo.

—Qué gracioso.

¿Por qué te sorprende verte a ti misma?

¿Acaso has olvidado que en esto te convertiste después de estar aquí?

—rio la voz, dejando a Lin Xiaofei sin palabras.

La persona que estaba en la sucia celda frente a Lin Xiaofei no era otra que ella misma o, para ser más exactos, su yo del pasado: Xiaofei.

Lin Xiaofei podía ver el rostro de su yo del pasado lleno de heridas de las que aún goteaba sangre; la carne bajo la piel era visible y las marcas del hierro candente con el que la habían obligado a quemarse la cara seguían allí, como si acabara de recibir aquellos tatuajes en el rostro.

Las extremidades que deberían estar allí también habían desaparecido, y la sangre se filtraba por su ropa interior desde donde le habían amputado los miembros.

De repente, mientras seguía mirando fijamente, Lin Xiaofei sintió algo húmedo deslizándose por sus mejillas.

Sus lágrimas corrían por su rostro sin su permiso, y empezó a caminar hacia la celda.

Tocó el metal oxidado que le impedía entrar en la celda, pero deseó que desapareciera para poder acercarse a la persona que había dentro de la jaula.

Como un animal enjaulado, Lin Xiaofei no pudo evitar sentir lástima por aquello en lo que se había convertido en su vida pasada.

Se había esforzado tanto por tener una vida plena con el hombre del que se enamoró, pero al final, la enviaron a la mazmorra, donde la trataron peor que a un animal.

Dentro de la celda, fue tratada como carne de matadero, a la espera de que la muerte la reclamara.

Sin embargo, Yu Fangzhu había sido meticuloso y la mantuvo con vida incluso después de todo por lo que había pasado.

—¿Por qué…?

¿Por qué debo sufrir así?

¿Por qué yo?

Solo quería vivir…

—sollozó la mujer de la celda mientras las lágrimas saladas comenzaban a surcar su rostro ensangrentado.

A Lin Xiaofei empezó a dolerle el corazón mientras su mano intentaba alcanzar a la mujer de la celda.

Quería tocarla, sentirla.

Aliviar su dolor, ahora que la mujer de la celda también había roto a llorar.

«Por favor, no llores…», quiso decirle Lin Xiaofei a su yo del pasado, pero su voz quedó ahogada por sus propios sollozos.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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