Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

El Nacimiento de una Villana - Capítulo 282

  1. Inicio
  2. El Nacimiento de una Villana
  3. Capítulo 282 - Capítulo 282: Qu Xing Xu: Quiero más
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

Capítulo 282: Qu Xing Xu: Quiero más

Al escuchar sus dulces palabras, capaces de hacer que cualquier mujer se enamorara de él mil veces, Lin Xiaofei se preguntó si le había tocado la lotería al casarse con Qu Xing Xu.

Con el rostro hundido en su cuello, Qu Xing Xu se relajaba de verdad siempre que ella estaba cerca. Aunque era inevitable que de vez en cuando surgieran los celos.

—¿Cuándo piensas acabar con la vida de ese perro? —le preguntó Qu Xing Xu. La estancia de Yu Fangzhu en la mazmorra se había alargado mucho más de lo que él esperaba, precisamente porque Lin Xiaofei y él habían estado demasiado ocupados los últimos días.

Aunque sintió que él la sujetaba con menos fuerza, Lin Xiaofei no se apartó de su cálido abrazo. Se quedó donde estaba y respondió con indiferencia, como si hablara del tiempo: —Si todo va bien, Yu Fangzhu morirá esta noche.

Lin Xiaofei no tenía la más mínima intención de mantener vivo a Yu Fangzhu. No le importaba si él le revelaba su secreto o no. Si lo hacía, acortaría el camino de venganza que había emprendido. Y si no, Lin Xiaofei solo podría confiar en su propia habilidad y en el tiempo para descubrirlo todo.

Herir y torturar a Yu Fangzhu era algo que quería hacer de paso, porque deseaba que él sintiera el dolor que ella y los otros que murieron por su culpa experimentaron cuando los traicionó.

—¿Aún estás celoso? —preguntó Lin Xiaofei, haciendo una pausa mientras se desataba la bata.

—Mmm.

—¿Por Yu Fangzhu? —Se sintió impotente.

—Mmm.

—No siento nada por él.

—Lo sé.

—Entonces, ¿por qué sigues enfurruñado como un niño al que le han robado su dulce? —Se giró justo a tiempo para ver que él hacía un ligero puchero con los labios.

—Ha pasado un tiempo —dijo Qu Xing Xu de repente.

¿Que ha pasado un tiempo? ¿De qué?

Parpadeó y comprendió a qué se refería. La sangre le subió a las mejillas y a las orejas mientras evitaba su mirada cargada de ardor. —¿Pero no lo hemos hecho hace un rato? ¡Si hasta lo hicimos en público, aunque nadie nos viera fuera!

Qu Xing Xu alargó la mano y le pellizcó la cintura, provocándole un escalofrío que le recorrió de la cabeza a los pies y que la hizo encoger los dedos con expectación. En cuanto a lo que esperaba, ella, naturalmente, lo sabía.

—Lo de antes fue diferente.

—Nos besamos. —¡Y vaya si no fue largo e intenso! Quería quejarse, ya que él le había devorado la boca hasta dejársela roja e hinchada.

—Solo fue un beso. —Las comisuras de los labios de Qu Xing Xu se curvaron mientras sus ojos oscuros bajaban de los labios de ella a sus ojos—. Quiero más.

Lin Xiaofei: …

«¿Será demasiado tarde para ir a la cocina y pedir que le sirvan a este hombre una bebida fría para bajarle el calor del cuerpo?».

Mientras pensaba, su mundo dio un vuelco de repente cuando la levantaron del suelo. Para cuando se dio cuenta de lo que ocurría, Qu Xing Xu ya la estaba tumbando sobre la cama y se había acomodado entre sus piernas.

Lin Xiaofei se alarmó al sentirse aprisionada por aquel hombre bestial que desprendía un calor excesivo.

La última vez que lo hicieron fue justo después de casarse. Fue en su noche de bodas y aún recordaba cómo tuvo que quedarse en cama todo el día siguiente porque él la había poseído incontables veces, hasta el punto de que se desmayó por el éxtasis y el agotamiento de sus intensos retozos.

No solo eso, Qu Xing Xu había propuesto probar todas las posturas ilustradas en el libro que le había pedido prestado a Chu Chu. Y, aun así, solo pudieron con las de las primeras páginas antes de que ella levantara la bandera blanca y se pasara el día siguiente durmiendo.

—¡E-espera! —Apoyó la palma de la mano en el pecho de él y lo miró con los ojos muy abiertos.

Qu Xing Xu detuvo las manos con las que estaba desatándole la túnica y alzó la mirada hacia ella.

—Aún es de día y todo el mundo está despierto. No es apropiado que hagamos esto y molestemos a los sirvientes y a los guardias en sus quehaceres. —Encontró una excusa lógica. Si lo hacían ahora mismo, ¿quién podía asegurar que los guardias y sirvientes de fuera no los oyeran y acabaran tropezando y cayendo de bruces por culpa de sus ruidos?

Qu Xing Xu soltó una carcajada. Estaba al tanto de sus preocupaciones y comprendía lo que pensaba. Tenía razón en lo de molestar a los sirvientes, pues él sabía que la poseería hasta que ella gritara su nombre y gimiera bajo su cuerpo… Pero, ¿a quién le importaba lo que pensaran los demás?

—No importa. ¿No sería mejor que oyeran lo bien que nos compenetramos? Además, no es la primera vez, ya deberían estar acostumbrados. —La voz de Qu Xing Xu era profunda y contenía un matiz de regocijo antes de ensombrecerse de repente—. ¿O es que ya no me deseas?

¡Este maldito celoso!

Lin Xiaofei no tuvo más opción que rendirse. Desde que había entrado en la habitación, aquel hombretón había estado tan enfurruñado que parecía un niño abandonado. Si dejar que hiciera lo que quisiera lo haría sentir mejor, ella lo aceptaría de buen grado.

Al fin y al cabo, no tenía otra forma de consolarlo.

Al no recibir respuesta de ella pasados unos segundos, Qu Xing Xu frunció el ceño. Su tardanza en responder le había contrariado.

Pero antes de que pudiera enfadarse del todo por su falta de respuesta, Lin Xiaofei estiró de repente los brazos, se los enroscó alrededor del cuello y la nuca, lo atrajo hacia ella y le mordió los labios.

Tras dos segundos en los que la sorpresa lo dejó inmóvil, Qu Xing Xu le sujetó la barbilla y le abrió la boca a la fuerza, introduciendo su lengua en ella.

Lin Xiaofei no reprimió el jadeo que se le escapó al sentir la punta de la lengua de él rozando la suya, y ladeó la cabeza para que él tuviera mejor acceso y pudiera explorar su boca.

Qu Xing Xu no se anduvo con delicadezas y la besó profundamente, robándole el aliento y haciendo que arqueara la espalda.

Los dos se abrazaron, disfrutando gradualmente del sabor del otro y volviendo a ser uno una vez más.

En ese momento, mientras ambos exploraban el mundo de una pareja casada, sus enemigos se acercaban, corrompiendo el aire con un aura de peligro.

…

El autor tiene algo que decir: Ains… Otra vez me han hecho tragar «comida de perro». (PD: No es comida para perros de verdad T.T)

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo