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El Nacimiento de una Villana - Capítulo 91

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  3. Capítulo 91 - 91 El pez más grande del mar
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91: El pez más grande del mar 91: El pez más grande del mar El silencio sepulcral que siguió a las palabras de Qu Xing Xu fue palpable.

Los presentes en el salón del patio este no daban crédito, incapaces de comprender que el Duque de Xin hubiera venido a su humilde hogar cargando cofres llenos de quién sabe qué.

A simple vista, los cofres estaban hechos de maderas robustas y difíciles de conseguir, e incluso tenían gemas incrustadas alrededor y sobre ellos, lo que les hizo pensar que solo uno de esos cofres, aun sin su contenido, bastaría para comprar una pequeña casa en la Capital.

Se pudo oír el sonido de varias personas tragando saliva mientras todos, a excepción de Lin Xiaomeng, contemplaban lo que Qu Xing Xu había traído con una mezcla de envidia y el deseo de robárselo.

Por desgracia, su dueño no era un hombre ordinario al que pudieran robarle con facilidad, sino el hombre cuyo nombre fue aclamado tras la guerra contra sus enemigos hacía unos años.

—¿Cómo podría atreverme a hacer tal cosa?

El hombre que ha traído la paz a esta tierra me pide que lo llame por su nombre.

Es algo que no puedo hacer.

La vergüenza asomó al rostro de Lin Xiaomeng.

Después de todo, de ningún modo llamaría al joven héroe por su nombre ni le faltaría al respeto cuando sus estatus solo diferían en un rango.

Lin Xiaomeng era el gran general del Imperio Zheng.

También participó en la guerra cuando Qu Xing Xu dirigía en nombre de su abuelo y, si en aquel entonces Qu Xing Xu le hubiera pedido que lo llamara por su nombre, Lin Xiaomeng no habría sido tan cortés y humilde como para negarse.

Sin embargo, en este momento.

Qu Xing Xu ya no era aquel joven que solo luchaba en nombre de su abuelo.

Ahora era el Duque de Xin, así como el Dios de la Guerra ante el que muchos se inclinaban.

Ni siquiera la familia real podía actuar con arrogancia frente a él, a pesar de que compartían algunos lazos de sangre.

—¿Qué dice, abuelo?

Puesto que ahora voy a casarme con su nieta, es natural que ambos dejemos de lado las formalidades, ¿no cree?

Qu Xing Xu se limitó a sonreír tras decir aquello.

Ni siquiera parecía avergonzado cuando, con toda naturalidad, llamó a Lin Xiaomeng su «abuelo».

Como parecía que Qu Xing Xu estaba decidido a llamarlo «abuelo», Lin Xiaomeng no pudo seguir negándose y se rindió.

—Puesto que es lo que deseas, entonces, supongo que nada me impide llamarte por tu nombre —dijo Lin Xiaomeng.

Su mirada se suavizó al observar al joven sentado a un lado.

A sus ojos, sentía que este joven era, en efecto, una pareja adecuada para su nieta.

Lamentablemente, su nieta opinaba lo contrario.

Lin Xiaofei creía que Lin Xiaomeng se lo pondría difícil a Qu Xing Xu y que no cedería ante el hombre desvergonzado que quería quitarle a su nieta.

Sin embargo, se equivocó, ya que no solo Lin Xiaomeng cedió, sino que también parecía estar en el séptimo cielo al saber que el hombre más cotizado de todo el imperio ahora lo llamaba «abuelo».

Al pensar en las miradas burlonas que algunos oficiales le dedicaban cuando les preguntaba si sus hijos podrían casarse con Lin Xiaofei, Lin Xiaomeng se puso de buen humor y ardía en deseos de ver las caras de asombro de aquellos que se mofaron de él cuando les restregara en la cara la verdad: ¡que Qu Xing Xu se convertiría ahora en su nieto!

Por otro lado, mientras Lin Xiaomeng se sentía eufórico por la repentina aparición de su nieto político, el resto de la familia Lin no estaba tan feliz como él, pues todavía no podían aceptar que Lin Xiaofei se hubiera quedado con el mejor partido.

Al ver la amplia sonrisa en el rostro de Lin Xiaomeng, Lin Sang decidió hablar: —Duque Qu Xing Xu, puedo entender que desee casarse con una de las jóvenes damas de la familia, pero no alcanzo a comprender por qué ha tenido que venir con este tiempo.

—Hizo una pausa antes de mirar los cofres—.

Y además, ¿a qué vienen todas estas cosas?

Lin Sang intentaba insinuar que Qu Xing Xu le había faltado al respeto a la familia Lin al presentarse en medio de una tormenta, ya que eso se consideraba de mal agüero y de mala educación por parte de alguien que pide la mano de una joven en matrimonio.

Además, Lin Sang no mencionó el nombre de Lin Xiaofei y, en su lugar, recalcó que tenían otras jóvenes damas en la familia, como si le estuviera ofreciendo sus dos hijas a Qu Xing Xu.

Sus dos hijas, Lin Yueyi y Lin Xiao, eran mucho más hermosas y talentosas que Lin Xiaofei.

Sin duda, un joven preferiría a una mujer culta y con buenos modales, ¿no es así?

Es más, si pudiera entregarle una de sus hijas a Qu Xing Xu como concubina, Lin Sang no dudaría en envolverla en lazos y enviársela.

Qu Xing Xu ignoró su indirecta y rio entre dientes: —No tengo ninguna mala intención al venir con este tiempo.

Sin embargo, he pensado que hoy es el día perfecto para proponerle matrimonio a una joven, y además, no podía esperar más para casarme con Lin Xiaofei.

De repente, miró hacia la entrada del salón, vio dos figuras de pie y su sonrisa se ensanchó: —No sé qué haría si la joven que me gusta se me escapara de las manos.

Estoy seguro de que el abuelo entiende lo que sentí tras el fallecimiento de la abuela.

A Bai Lu se le escapó un grito ahogado al oír las palabras que provenían del salón.

Lanzó una mirada furtiva a su joven señorita, que se había detenido en seco.

Lin Xiaofei frunció el ceño en cuanto aquellas palabras llegaron a sus oídos.

Por fin estaba convencida de que Qu Xing Xu había perdido la cabeza o que, tal vez, se la había dejado en su casa antes de venir a la Residencia Lin.

De lo contrario, ¿qué otra cosa podría explicar por qué decía esas palabras mientras la miraba con ojos chispeantes?

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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