El niño rata sobrevive al Apocalipsis - Capítulo 1
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1: BONITO 1: BONITO El metal de la pala rechinó contra el cristal del cuello del maldito monstruo.
Mis manos ardían.
Cientos de pequeños cortes, cortesía suya y de sus compañeros, cubrían mis brazos y mi torso, era como si me hubiera peleado a puñetazos con una licuadora.
Cada músculo de mi cuerpo protestaba por el agotamiento, pero el hijo de puta a mis pies temblaba, y eso era suficiente.
[Así que muy valiente] —le sonreí.
Luego, levanté la vista hacia sus dos hermanos mayores, esas aberraciones que nos observaban desde el otro lado del pasillo.
[¿Qué pasa, hijos de puta?
¿No van a ayudar a su amiguito?] Los provocó, mi boca distorsionada en una sonrisa que definitivamente no llegaba a mis ojos.
[“GRYAAAAAAAAAAAAAAAAA”] El que tenía sometido gimió de dolor cuando apoyé mi peso en la pala.
La vibración subió por mis brazos, haciendo que cada corte ardiera como el infierno.
Pero ese chirrido desesperado era música para mis hermosos oídos.
[¿Tienes huevos para lastimar a las zorras del niño rata?] —le susurré, aunque la pregunta era para los otros dos.
Quería que vieran esto.
Que supieran las consecuencias de provocarme, pero, sobre todo, que cayeran en la trampa y atacaran de una maldita vez.
[“GRYAAAAAAAAAAAAAAAAA”] [Kekekeke] Acobijado bajo el lamento desesperado de esta maldita aberración, no pude evitar reírme.
Me reí desde lo más profundo de mi corazón.
¿Lo ven, cabrones?
¿Lo que pasa cuando tocan a mi clan?
Lamentablemente, este momento de satisfacción casi sádica, debía terminar.
Mi visión empezó a nublarse por los bordes.
El cansancio acumulado, la pérdida de sangre… todo amenazaba con derrumbarme.
[Pensé que nos estábamos divirtiendo…] —Dije, mi voz un eco en mis propios oídos, que todavía zumbaban por sus chillidos.
Los otros dos monstruos, los “Vitrum”, comenzaron a moverse, su impulso homicida era casi palpable.
[¡AHAHAHA!] —Me reí, un sonido delicioso y desquiciado.
Quizás ya me había vuelto loco.
O quizás, esta locura era la única cordura posible ahora.
[¡¿POR QUÉ DEJARON DE CANTARLE AL NIÑO RATA, HIJOS DE PUTA?!] Mi provocación fue la gota que colmó el vaso.
Con un grito que sonó como mil ventanas rompiéndose a la vez, cargaron.
[¡AHORA!] —rugió la voz de Louise.
El infierno estalló.
Un mar de fuego brotó de los estantes a mi alrededor, creando un mar de llamas que se acercaban constantemente.
El olor a plástico quemado y ropa de oferta llenó mis pulmones.
Pero incluso envuelto en ese infierno sofocante… No pude evitar reír.
A través de las llamas, vi a la abominación abalanzándose sobre mí.
Entonces, la voz desesperada de Louise llego a mis oídos.
[¡ASTRAAAAADDDDDD!] “Kekeke…” Apocalipsis hijo de puta, ven a chuparle la verga al niño rata.
————————– Hola a todos, les saluda su amigable vecino, el niño rata.
¿Mi nombre?
Nosotros, los niños rata, no tenemos nombre: somos sombra, cazamos en la sombra… Y cuando digo que soy la sombra, me refiero a que estoy a oscuras en mi cuarto con la computadora como única fuente de luz.
Y cuando digo que cazo en la sombra, hablo de los incautos usuarios de internet a los que les hago spoiler.
Usuario 1: maldita sea, yo aún no llego a ese capítulo.
Usuario 2: carbón, el anime ni siquiera llega a esa parte.
Usuario 3: olvida el anime, ¡el manga tampoco!
Usuario 4: escoria, muere maldito.
Usuario 1: más te vale que nunca sepa quién eres.
¡GYAJAJAJAJAJA!
Sí, adelante, ódienme.
Su ira me alimenta.
GYAHAHAHAHA.
Su desesperación pinta una sonrisa en mi rostro.
Su rencor me… me… ejem… ¡GYAJAJAJAJA!
Hoy hice 300 spoilers, 400 críticas absurdas y menosprecié 150 traducciones gratuitas de novelas.
[Hoy fue un gran día.] Fue justo cuando murmuraba mi alegría que el mundo decidió darme una bofetada.
“Red sin conexión.” Así es: se fue el internet.
¿Qué clase de Sudamérica es esta?…
Oh, cierto, sí es Sudamérica.
Tsk.
Creí que nada más grave podía ocurrir en esta existencia cruel e injusta.
Me equivoqué.
[Ahora se fue la luz.] Oh, dioses… oh, humanidad… Guau.
Como me desesperaba en mi desesperación, fue mi lindo perro mascota Zeus, el que me llamó la atención, no es exagerado decir que es mi mejor amigo, casi la única existencia por la cual estoy dispuesto a salir de la rati cueva, para conseguirle comida y agua.
Aun así, jure nunca dejarlo solo con la futura novia del niño rata… ¿Has leído la vida de ese tipo?
Qué envidia… Digo enfermo, que enfermo.
¿Por qué le puse ese nombre aun sabiendo eso?
Por supuesto, no lo sabía en ese momento idiota.
*guau* Ubs, me desvié del tema.
Lo importante es que, por los rayos de luz que se cuelan por la cortina, deduje que era de día.
Y cuando las cosas llegan tan bajo, uno debe tomar decisiones temerarias.
Un acto prohibido, que desafía el orden natural.
Oh, juventud, oh, insensatez.
[Por ahora abramos la ventana.] No estoy hablando solo, ¿bien?
Se lo digo a Zeus.
Con aire de mártir, descorro la cortina.
Y me golpea de inmediato la brutalidad del mundo exterior: luz solar.
Ugh.
Y aire fresco.
Lo sé, soy una vergüenza para la estirpe de niños rata, pero se fue la luz, no tengo opción.
[Tan bonito…] No puedo evitar murmurar.
Lo primero que me pega en la cara es el planeta en el cielo.
Tiene un tono azul, pero no un azul bonito: más bien el color de una piscina abandonada llena de hongos.
De la superficie del planeta salían haces de luz, finos como agujas o gruesos como torres, que se clavaban en la tierra.
Uno de ellos atravesaba el viejo puente del río, el que unía nuestro pueblo con la ciudad cercana.
“BZZZZHHHHMMMM.” Los autos que intentaban cruzar quedaron flotando a medio camino, como si alguien hubiera apretado “Ctrl + Z” en la física.
Primero escombros, luego los coches, y al final todo el tráfico elevándose hacia el cielo, tragado como por una aspiradora celestial.
[Tan bonito…] Sin mover la sonrisa de mí rostros, cierro la cortina en silencio y me meto en mi cama.
[Esa son las consecuencias de ir contra el código niño rata, sí, entiendo mi error] Me cubro completamente con la sábana de mi cama, por supuesto que traje a Zeus conmigo, por ahora durmamos, sí.
“Insensatos, alterando el orden natural de las cosas” la imagen de cierto cuervo de una caricatura determinada entra en mi visión, lo siento… …..
Para ese momento, yo ya era consiente.
Eso no era un espectáculo bonito ni un adorno espacial.
Era un letrero fluorescente escrito en lenguaje universal que decía: (Game Over, pringados.) ¿Por qué me escondí debajo de la cama?
Pfff, no me escondí… estaba elaborando un plan maestro, ¿entienden?
Sí, un plan estratégico de alto nivel, de esos que solo se conciben en posición fetal, envuelto en las sábanas como burrito depresivo, con lágrimas incluidas y aferrado a tu perro como si fuera tu último escudo humano.
Así de brillante era el plan.
Guau.
…Cállate, perro.
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