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El niño rata sobrevive al Apocalipsis - Capítulo 10

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  4. Capítulo 10 - 10 LA NOCHE NO ES BUENA POR AHORA
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10: LA NOCHE NO ES BUENA POR AHORA 10: LA NOCHE NO ES BUENA POR AHORA [Si tanto te molestaba, pudiste quitarme el rifle mientras dormía.] [¿”Ajajajaja”, y enfrentarme a ese extraño animal tuyo?] [Zeus es un perro, solo que creció así de tanto amor.] Técnicamente es un lobo, pero ella no tiene que saberlo.

[Lo que digas… pero realmente intimidas con esa cosa, ¿sabes?] [¿Intimidarte?

¿Por qué debería intimidarte un arma que ni siquiera puede matar al monstruo que tú sí puedes matar?] Tan pronto como lo dije, la hermana mayor, que estaba sentada en la parte baja de la cama, subió hasta donde yo estaba recostado y puso un cuchillo a milímetros de mi ojo.

Su cara estaba torcida en pura sed asesina.

[Mocoso, ¿te crees muy listo?] [Zorra, estoy 100% seguro de que lo soy.] Mi sonrisa se completó con mi rifle apuntando directo a su garganta.

[“Tsk”… escucha, yo de verdad cumpliré mi parte.

Pero si te atreves a ponerle una mano encima a mi hermanita, estás muerto, ¿entiendes?] [“Ojojojo”, ¿crees poder cumplir esa amenaza?] [Maldito mocoso, yo no amenazo.

Yo prometo.] [“kekeke”, no está mal.

Debo decirlo, contrario a tu apariencia, eres bastante lista.

Tu plan de la damisela en apuros fue un clásico.

Pero dime, ¿qué hubieras hecho si en lugar de a mí, atraes a un verdadero lolicon?] [Adivina, si eres tan listo.] [¿Entonces, que?] —mi voz fue apenas un susurro—.

[¿Vas a cumplir tu promesa o la amenaza?

Confundes al niño rata, kekeke] Mi sonrisa se ensanchó mientras dejaba caer el rifle sobre la cama con indiferencia.

La luz deliberadamente escasa para no atraer a indeseados, se refleja contra la fría hoja.

Levanté mi mano lentamente, no para agarrar su muñeca, sino para presionar suavemente la punta del cuchillo con la yema de mi índice.

La guie hacia abajo, y su resistencia fue nula.

Su mano entera descendió hasta tocar la cama.

[Si lo sabías todo… entonces, ¿por qué?] —preguntó ella, la sospecha luchando contra la confusión en su rostro.

[Eso es muy simple, lindura…] Retiré el dedo del cuchillo y lo posé bajo su barbilla, inclinando su rostro hacia el mío.

El metal frío del arma olvidada a nuestro lado era un testigo silencioso.

[Porque me pareció divertido.] Sonriendo como un maldito maníaco, se lo declaré.

[Hermana, encontré los bocadillos favoritos… ¿Qué haces, hermana?] La menor regresó con los snacks y lo primero que vio fue a un adolescente acorralado por una mujer madura.

Sus ojos no estaban sonriendo cuando inició el interrogatorio.

[No… no es lo que parece.] [Mocosa, ve a tu cuarto con Zeus.

Tu hermana ya no pudo resistir mi esencia varonil.] [Hermana…] [E-eso no es cierto, esto es… bueno… es…] Desde allí fue una masacre unilateral.

“Gyahahaha”, sufre, mujerzuela.

…………… El sermón de la hermana menor duró dos horas.

La mayor estaba al borde del llanto mientras escuchaba frases como: [Piensa en la reputación de nuestra familia si mi hermana va por ahí con cualquier hombre].

Lo mejor de todo es que cada vez que intentaba defenderse, se contradecía sola.

[¡No soy una cualquiera!] —gritaba.

Solo para que la menor contestara: [Entonces, ¿por qué estabas encima de él en su cama?] [¡Eso no fue lo que parecía!] [Entonces, ¿qué fue?] […¡Bueno, fue lo que parecía… PERO NO COMO CREES!] Yo comía bocadillos felizmente mientras veía el espectáculo.

Esto era televisión premium en vivo.

“Guuu.” [¿Zeus?] Mientras disfrutaba, Zeus se metió bajo la cama y gruñó, no un capricho, no una molestia, era un gruñido que enfatizaba una clara advertencia, algo se había ido a la mierda.

[Además… ¿Oh?

Hermana, mira, otra persona.] [¿Eh?

Oh, es cierto.] Ambas se acercaron a mirar.

[Vamos a llamarla, oo… ¿um?] [¿Qué crees que “um”?

¡UMMMM!] “Suuuuu.” Antes de que la menor gritara, apagué la luz y le tapé la boca mientras me unía a mirar oculto.

A la mayor, que iba a quejarse, le hice lo mismo.

[Ni se les ocurra pronunciar palabra… Solo observemos por ahora] —les susurré mientras las obligaba a escondernos.

La figura estaba inmóvil bajo un poste de luz parpadeante al final de la calle.

No se distinguía si era hombre, mujer… u otra cosa.

De pronto… “blink”.

Había avanzado tres casas.

Aún fuera de la luz, pero mucho más cerca.

El poste de luz más cercano era ahora el único que parpadeaba.

Otra vez: “blink”.

Ahora estaba en el jardín de la vecina.

Y… no, no era humano.

Más bien parecía plastilina gris con forma humana.

Las hermanas se aferraron a mi ropa mientras la cosa observaba a la rata gigante que aún golpeaba la puerta del vecino.

La criatura se movió en un suspiro hacia la rata.

“CRACK, CRACK, crack.” “¡GRIAAAAAAAAAAAAAA!” Un segundo después, la rata ya estaba muerta.

Ni la vi moverse… juro que fue como un maldito truco de magia barata: parpadeo y ya estaba en otro sitio; Un segundo después, la rata ya estaba muerta.

Ni la vi moverse… juro que fue como un maldito truco de magia barata: parpadeo y ya estaba en otro sitio; parpadeo otra vez y la rata ya no era un ser vivo.

No había sido desgarrada; parecía…

Molida a golpes… Y claro, como si no fuera suficiente, otras cinco criaturas aparecen rodeando el cadáver, mientras tres más se plantan en el jardín como si cobraran entrada para el show.

Los tres nos quedamos tiesos, como si ser estatuas fuera a servir de algo.

[¡UMMMMMMMMMMMM!] De repente, todas las criaturas miraron directo hacia nuestra ventana.

Arrastré a las hermanas conmigo hacia atrás y caímos al suelo.

Las chicas se apretaban contra mi pecho, respiraban agitadas, lloraban en silencio.

Arrastré a las hermanas conmigo hacia atrás y caímos al suelo.

Sentí el temblor de sus cuerpos contra el mío, el calor de sus lágrimas silenciosas empapando mi camisa.

El miedo casi tangible.

¿Esto es lo que llaman tener una flor en cada mano?

Ni siquiera puedo disfrutarlo.

Un calor húmedo me recorrió las piernas… y no, no eran solo ellas.

Aquí había tres víctimas, ¿entendido?

Presioné sus cabezas contra mi pecho, acariciándolas mientras les susurraba: [Shhhh…] Entendieron, y ahogaron sus sollozos contra mí.

…Maldita sea.

Ahora no puedo mandarlas a su habitación.

Nota mental: la próxima vez, comprar pañales talla grupal.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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