El niño rata sobrevive al Apocalipsis - Capítulo 101
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Capítulo 101: CAPITULO 16 AETHELGARD
Para la tribu Aethelgard, el final no comenzó con fuego, sino con sonido. El crujido chirriante de millones de mandíbulas cerrándose a un ritmo irregular.
En el idioma de los elfos, la palabra para “bosque” y “madre” es la misma. Pero lo que Sylah veía frente a ella ya no era una madre, sino la sombra moribunda de un desamparado, que se aferraba a los últimos suspiros mientras su cuerpo marchito era devorado en vida.
El Gran Dosel, que antaño filtraba la luz de tres lunas, ahora era un esqueleto de ramas blancas y secas. Las hojas estaban casi extintas. La sabia estaba cerca de ser una leyenda lejana. Los Devora hojas lo habían tomado todo.
[La magia casi se acaba…] —susurró el líder de escuadrón Kaelen, limpiando el sudor de su frente. Su respiración era irregular, los pulmones llenos de esporas y polvo.
Frente a ellos, el valle sagrado de Aethelgard, antaño un basteon multicolor y vivido. Se había convertido en una alfombra gris y pulsante. Un nido gigantesco que se extendía hasta el horizonte, formado por piedra, huesos y la madera muerta del mundo.
Y el gran árbol de Aethelgard, un coloso inamovible que se extendía asta las estrellas. La madre que por incontables milenios había dado cobijo a su pueblo. Ahora era el ultimo tono de verde en una llanura de muerte putrefacta.
Pero todos lo sabían… que eso no duraría mucho.
Porque a lo que se enfrentaban, no era una invasión. Era un virus insaciable. Una masa pura de destrucción, nacida del rencor y la podredumbre que corroe el alma.
[Vienen, Kaelen] —dijo Sylah, sintiendo el picor en su piel.
Su vinculo mas profundo con el antiguo árbol, gracias a su noble linaje, le permitía sentir incluso el peligro que para otros seria invisible con mucha anticipación.
*CRAAA-CK*
Con un temblor repentino, el suelo en la base del árbol se desquebrajo y de la grieta emergió una tormenta, trepando unas sobre otras como una marea de aceite negro. No había odio o convicción en su avance, solo el deseo indetenible de consumir.
[FUEGOOOOOOOOOO] – La voz cargada de autoridad hizo eco en el firmamento.
Sylah, conocía esa voz mejor que nadie, era su padre, el máximo líder del ejercito.
*BOM**BOM**BOM**BOM**BOM**BOM*
Pronto la batalla estallo. Las fechas imbuidas en fuerzas elementales llovían sobre el enjambre que escalaba el milenario árbol sin miedo.
Bolas de fuego, lanzas de agua, cuchillas de viento. A lo lejos, la escena era como ver una cascada multicolor cayendo desde el antiguo coloso como un espectáculo de fantasía.
Desde adentro. Era una pesadilla en vida a media que la marea negra seguía trepando, indiferentes a las innumerables bajas.
[¡Mantengan la formación!] —gritó Kaelen colgando su arco y sacando la espada.
*BOM*
En su momento mas desesperado, todo el árbol tembló con una explosión de vida. Las ramas una vez marchitas parecían cobrar vida en un brillo que oscilaba con cada color que una vez habito el bosque.
Era mágico, cálido, hermoso.
Cualquier que lo viese sin conocimiento, podría pensar en un milagro. Podría creer que las plegarias de los elfos habían sido escuchadas por los dioses.
Pero los elfos sabían la verdad y Sylah lo sabia incluso mejor que la mayoría de los elfos.
[Madre…] – susurro, su voz apenas un suspiro ahogado mientras sentía como las ultimas fuerzas del árbol se extinguían lentamente.
Aun así, en ese árbol moribundo no había miedo, ira o decepción.
Solo el ultimo latido de una madre que anhelaba la supervivencia de sus amados hijos, incluso acosta de todo su ser.
[MALDITA SEAAAAAAAAAAAA] – Rugió un elfo furioso mientras se lanzaba hacia los come hojas que habían logrado escalar hasta las aperturas en el árbol y entraban a la ciudad a borbotones.
Su ira compartida con los innumerables elfos alrededor que sabían incluso sin la fuerte conexión de sylah, que estaban destinados a perder algo demasiado precioso.
…………………….
La ciudadela de ramas entrelazadas, que durante eones había sido un santuario de paz, se convirtió en un matadero en cuestión de segundos.
[¡Formación de Falange!] —rugió Kaelen.
Los soldados, con armaduras plateadas ahora manchadas de liquido negro, cerraron filas en el gran puente. Las espadas élfica cortaban el aire, dejando estelas brillantes que siseaban al contacto con la quitina.
Pero los come hojas no peleaban como enemigos honorables. No les importaba morir. Se arrojaban sobre las espadas solo para que el peso de sus cadáveres hiciera tropezar a los defensores, permitiendo que los de atrás saltaran sobre ellos.
Sylah vio a un compañero, ser arrastrado hacia la marea negra. No hubo grito, solo el sonido húmedo de cientos de dientes pequeños triturando metal y hueso al mismo tiempo.
[¡No rompan la línea!] —gritó Kaelen, decapitado a una bestia en el aire—. [¡Si caemos aquí, llegarán a los civiles!] – continuo, Su espada, que antaño brillaba con la luz de las tres lunas, ahora era un trozo de metal opaco.
Mientras tanto, el milenario árbol crujía bajo sus pies, su cuerpo coloso ahora un cascaron moribundo luchando por resistir al menos un suspiro mas, mientras su sabia era drenada y sus hojas arrancas, un mordisco a la vez.
[Padre…] —Sylah miró hacia la plataforma superior, donde el Gran General comandaba la última defensa.
Su padre no miraba la batalla con desesperación, sino con una aceptación gélida. Sabía, como ella, que esto no se ganaba. Solo se compraba tiempo.
Entonces, el zumbido cambió. El sonido caótico de mil chillidos se unificó en un solo tono bajo, una vibración que hizo castañetear los dientes de Sylah.
*Crack*
El temblor vino con un crujido que para otros podía ser la simple madera siendo destrozada, pero para los elfos, era como clavar una daga en sus corazones y retorcerla.
Desde la parte mas baja de la ciudad, decenas de metros por debajo, en la base del árbol se abrió un agujero con no menos de 10 metros de alto.
Y entonces, entre escombros y astillas marchitas, emergió.
*GRIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII*
El chillido resonó con tal fuerza que incluso los demás come hojas se estremecieron.
*crack**crack**crack*
Como si fuese sacada desde el mismísimo infierno, un come hojas tan grande como un edificio pequeño, con un caparazón que no era negro, sino de un rojo profundo, veteado de cicatrices blancas. Uso sus patas del ancho de columnas para trepar el árbol atreves de lo que una vez fue la ciudad élfica de Aethelgard.
[¡ES LA REINA!] —Grito un elfo, antes de que una púa de hueso le atravesara el pecho.
[¡ATRÁS!] —La voz del Padre de Sylah tronó desde la plataforma superior—. [¡TODOS LOS ESCUADRONES DE ELITE E INFERIORES AL SANTUARIO, LA GUARDIA REAL CUBRIRA LA RETIRADA!]
[¡PERO PADRE!]
[¡SYLAH, ES UNA ORDEN! ¡LLEVA A LOS JÓVENES!] – rujió el antiguo general, sus ojos no dejaban lugar a discusión antes de que junto a docenas de caballeros élficos y ancianos, se lanzara sin miedo desde lo alto, directo hacia la reina come hojas.
En su paso, el viento rugía como una tormenta, la magia multicolor arrasando a miles de come hojas, dejando tras de si nada mas que un manchón negro de sangre aceitosa. Asta que finalmente, el grupo y la reina chocaron.
*BOM*
*GRIAAAAAAA*
En cuestión de segundos, la batalla se desato y el una vez majestoso reino fue arrasado por una tormenta de magia y masa.
Por supuesto, el resto de come hojas no se quedaron quietos al ver como atacaban a su reina.
Pronto, todas las filas, desde exploradores no mas grandes que un gato, asta guardias de elite, colosos mas grandes que un camión, se lanzaron contra la máxima fuerza militar de los elfos.
[… ¡Corran!] —Grito finalmente sylah, con lágrimas de rabia quemándole los ojos—. [¡Hacia arriba! ¡Al santuario en la copa, usaremos la puerta para escapar!] – continuo.
Solo entonces, los guerreros elfos y civiles voluntarios aun vivos, volvieron en si. Sus rostros marcados por una rabia impotente mientras obedecían.
…………..
La carrera fue una pesadilla vertical. Subían haciendo parcurt entre edificios, callejones y escaleras, perseguidos por el sonido incesante de garras raspando la corteza.
Cada metro que subían, el árbol se sentía más frío. Las hojas se volvían grises y se deshacían al tacto.
Finalmente, llegaron a la cima del árbol, la plataforma más alta, expuesta al cielo gris y enfermo.
En su centro, el santuario de su pueblo, una catedral fortificada que brillaba con patrones antiguos, lista para su uso.
En la entrada una mujer que solo podía describirse como la diosa en la tierra, miro llegar al grupo de guerreros ensangrentados y su expresión no pudo evitar derrumbarse por un segundo.
Al mirar a su madre, sylah no pudo evitar que sus ojos se llenaran de lagrimas, pero no había tiempo para eso.
[Los que aun tengan fuerzas, mantengan la retaguarda asta que todos entren.] – ordeno Kaelen.
Sylah, inmediatamente tomo posición. Pero el destino, cruel y caprichoso, tenia otros planes.
*BOM*
El cielo no se oscureció. Se rompió. Un sonido que no pertenecía a la naturaleza, una grieta que lo dividió en dos. La luz dorada, ajena a la magia élfica, ajena a la plaga, ajena a tolo lo visto, descendió sobre ellos.
Y entonces, el mundo se volvió blanco.
— NOTA: esta ficha es técnicamente de varios capítulos atrás, pero se me olvido ponerla, ya lo corregí, el que no la vio aquí esta, el que la vio, ignórela.
————–
ENTRADA DEL DIARIO Nº: 308
NOMBRE CIENTÍFICO: Nemus Vastator
ALIAS REGIONALES:
Escrituras Bíblicas (Apócrifos): Las Huestes de Abadón (Langostas del Abismo).
Folclore Japonés: Jubokko-no-mushi (Parásitos del Árbol Vampiro).
Bestiarios Medievales: Myrmecoleon (La Hormiga-León).
Red niño rata: Debarling
APODO (ASTRAD): Termitas con “Wallhack”
📊 EVALUACIÓN DE AMENAZA
CLASIFICACIÓN: VENATOR (Enjambre) / PARASITUS
Operan como una plaga cíclica, similar a las langostas, pero carnívoras y con mala leche. No son problemáticas por calidad, sino por cantidad y persistencia.
NIVEL DE PELIGRO: AMARILLO (3 estrellas)
Individualmente, un Debarling no tiene tanto para ofrecer, pero está lejos de ser inofensivo. Aun así, el problema real es que nunca vienen solos. Si ves uno, hay diez mirándote. Un enjambre puede hacer que las cosas escalen de problema a catástrofe en cuestión de segundos, dependiendo del tamaño. Además, si te marcan, estas muerto.
NIVEL DE AGRESIVIDAD: OPORTUNISTA / IMPLACABLE (Bajo Marca)
Tienen dos modos de IA.
Modo Pasivo/Oportunista: Recolectan biomateria y atacan solo si es fácil.
Modo “Berserker” (Implacable): Si aplican su feromona de fijación, ignoran su propia supervivencia para asegurar la baja. Se tiran encima como kamikazes. (No tengo ni puta idea de las condiciones para aplicar o no su marca de mierda)
🧬 FICHA DE COMBATE (TL;DR)
TIPO: Bestia / Insectoide (Biomimetismo vegetal)
AFINIDAD: Físico
🎯 DEBILIDADES PRINCIPALES:
Fuego (arden especialmente bien)
Igual que a un insecto, es bastante probable que los sonidos estridentes y de cierta frecuencia los afecte considerablemente.
📌 FORTALEZAS CLAVE:
La Marca (Debuff): Un fluido químico que atrae a todos los Debarling en kilómetros a la redonda.
Camuflaje: Inmóviles parecen montones de hojas y ramas secas.
📚 ORÍGENES Y MITOLOGÍA COMPARADA
Apocalipsis de San Juan (Biblia): Hay algo inquietantemente similar entre estos bichos y el texto bíblico de Apocalipsis 9:3-4. El pasaje describe langostas que salen del humo del abismo, a las que se les ordenó “no dañar la hierba, sino solamente a los hombres”. Mi teoría es simple: los textos antiguos malinterpretaron su comportamiento. No seguían una orden divina; simplemente ignoraban la flora común porque buscaban una fuente de energía más rica. (tus entrañas)
Mitología Griega (Las Dríadas): Las leyendas de ninfas protectoras de los árboles (Hamadríades) podrían ser una interpretación romántica y errónea de un enjambre de Debarling cubriendo un árbol. La Verdad: Los antiguos griegos veían un árbol moverse y atacar a un leñador y pensaban “oh, es un espíritu guardián”. No, era una colonia de estos bichos camuflados defendiendo su nido. La humanidad embelleció una plaga y la llamó “ninfa”.
Criptozoología (El Insecto Palo Gigante): Existen reportes del siglo XIX en el sudeste asiático sobre fásmidos (insectos palo) de comportamiento agresivo. Es posible que esta especie siempre existiera, dormida o en números reducidos, confundida con simples ramas por los entomólogos.
📝 ANÁLISIS DETALLADO
DESCRIPCIÓN FÍSICA Y SENSORIAL:
Son criaturas pequeñas (del tamaño de un perro mediano o un tejón grande), con cuerpos segmentados cubiertos de placas rugosa que imitan a la perfección la corteza de árbol y la hojarasca podrida. Poseen seis extremidades muy finas y alargadas terminadas en ganchos para trepar árboles a velocidad vertiginosa. Su rasgo más distintivo son sus mandíbulas desproporcionadas, capaces de triturar madera verde y hueso por igual. Huelen a resina rancia y tierra húmeda. Al moverse en grupo, producen un sonido característico (“clac-clac-clac”) similar al de ramas chocando con el viento, lo que a menudo camufla su avance.
☣️ PROTOCOLOS
PROTOCOLO DE ENCUENTRO RECOMENDADO:
HACER:
Usar fuego (antorchas, lanzallamas, molotovs). El miedo al fuego es su único instinto de preservación.
Los ruidos fuertes deberían funcionar, pero no creo que todos los tipos ¿tal vez los metálicos? o las ultra frecuencias?
Si eres marcado… No se… corre a ver, si sobrevives me dices.
NO HACER:
Acampar en zonas con mucha madera muerta o raíces expuestas.
Mostrar debilidad.
Estar sin una fuente de fuego funcional
RELATO DE CAMPO: (Extracto del Diario de un Explorador Humano, Frontera de Bosqueviejo)
“…llevamos dos horas en silencio absoluto. El Sargento dice que el bosque nos está escuchando. Yo creo que se está volviendo loco. No hay pájaros, solo ese maldito sonido… clac-clac-clac… como si alguien estuviera golpeando palitos de madera. Es constante….
Hace un momento, Jenson se apoyó en un árbol caído para atarse la bota. El árbol… el árbol se abrió. No era corteza, eran placas. La cosa mordió su hombro antes de que pudiera gritar, dejando la zona mordida con una hedionda coloración negra. Pero antes de que pudiéramos preguntarnos que era ese maldito monstruo… El suelo entero empezó a moverse. Eran cientos de esas cosas. Luchamos, juro que así fue, pero pronto se volvió obvio que las criaturas tenían un solo objetivo… Jenson… Lo siento…”
🎤 ANOTACIONES DE ASTRAD (LA ÚNICA MIERDA QUE IMPORTA):
¿Sabes qué es lo peor? Que ya no puedo ni confiar en la puta leña. Vas a recoger ramas para hacer una fogata y resulta que la “rama” tiene seis patas, mala leche y ganas de masticarte los dedos.
La naturaleza en este mundo es una troll de primera categoría. Diseñó una termita con esteroides y le dio un skin de camuflaje legendario. Básicamente, jugar al escondite con estos bichos es perder por defecto.
Pero lo que realmente me jode es la mecánica de “La Marca”. Es el debuff más injusto del juego. Es un “Taunt” (Provocación) forzado e infinito. Si te cae esa baba encima, felicidades: acabas de convertirte en el protagonista de un Hentai de terror, pero sin la parte divertida. Todo el enjambre entra en modo Berserker y tú eres el único NPC en el mapa.
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Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com