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El niño rata sobrevive al Apocalipsis - Capítulo 105

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Capítulo 105: CAPITULO 20 ELFOS

————– Punto de Vista: Carolain ————–

[Afler fltyg gutol]

[¿Estás segura?]

[Ritu, mugrt gutyas]

[Qué bueno…]

El grupo de Milia y los elfos parecen estar discutiendo algo mientras analizan la situación del elfo antes marcado.

[¿Ya pueden irse? Apestan…]

Louise los vuelve a echar con un gesto de la mano, como si espantara moscas. Pero el grupo la ignora olímpicamente. Una parte de mí quiere aplaudir su determinación de quedarse donde no los quieren; la otra de verdad desea que se larguen… Apestan.

[Rytu, yutv putb tibert]

De repente, la única elfa mujer del grupo da un paso al frente. Extiende la mano hacia Louise, ofreciéndole una piedra tallada con símbolos brillantes. Sigue hablando en esa lengua cantarina que no entendemos, pero por alguna razón, Milia sí.

[No necesito un regalo de agradecimiento, solo váyanse.] – Louise ni siquiera mira la piedra.

[¡NO ES…!] – Milia está a punto de estallar de nuevo.

Pero es detenida por Franco, que da un paso al frente por primera vez, poniendo una mano en el hombro de la chica.

En primer lugar, si sabes que las dos niñas chocarán por puro deporte, ¿podrían elegir un vocero diferente desde el comienzo?

[Eso es una especie de Runa de Traducción.] – explica Franco, sacando un collar idéntico de su camisa. – [Es… ¿magia? El punto es que nos permite comunicarnos a pesar de la barrera del idioma. Es una herramienta, no un regalo.]

Wow… Sabía que la magia aparecería eventualmente en este apocalipsis, pero verla así, tan casual… wow.

[Entonces…] – Franco toma el collar de la mano de la elfa y lo acerca a Louise con calma.

[Ahhh…] – Louise suelta un suspiro tan largo que parece que se le escapa el alma y se frota los ojos con cansancio. – [A veces realmente no puedo evitar entender a Astrad.]

Su tono no es de ira, sino de paciencia agotada. No va a pedirle al perro que se los coma, ¿no?

Aunque me preocupé, en lugar de la explosión emocional que esperarías de alguien que se lleva bien con ese mocoso…

Louise deja de frotarse los ojos. Su postura cambia. Se endereza, entrelaza sus tobillos y mira a Franco con una seriedad calculadora, fría, impropia de una adolescente.

[En primer lugar, no hay nada de qué hablar. En segundo lugar, no hay forma en un millón de años de que, voluntariamente y sin una razón apremiante, acepte un artefacto mágico con capacidades inciertas, de una tribu desconocida con intenciones inciertas. Especialmente cuando todo, desde su tecnología hasta su alcance, es una incógnita absoluta. ¿Es realmente tan difícil de entender?]

¿Quién demonios eres y qué hiciste con nuestra caprichosa niña?

Apenas pude resistir el impulso de soltar una réplica cuando la niña de boca simplista, repentinamente comenzó a hablar como un político de gabinete.

[[[[….]]]]

El silencio en la sala es estupefacto. Lo cual me hace entender que no estoy viendo cosas.

[… ¿Es necesario marcar una línea tan dura?] —pregunta Franco, recuperándose.

[Te enojas si te hablo con simpleza, te ofendes si te hablo con formalidad. ¿Qué sentido tiene hablar entonces? Si de todos modos no buscas diálogo, sino obediencia.]

[… Sé que lo notas… sabes que no son hostiles. Aunque te escondes detrás de esa máscara de indiferencia y sarcasmo, eres excepcionalmente hábil leyendo a las personas, ¿no?]

[Oh…] – Por primera vez, Louise hace una mueca de interés genuino. – [¿Entonces qué?]

[Incluso si la marca fue curada, los monstruos siguen alrededor y definitivamente saben dónde estamos. ¿No encaja eso en “situación apremiante”?]

[Si la situación fuese así de “apremiante”, ni siquiera hubiesen venido a conversar en primer lugar, incluso si en su momento lo fue. Que se hayan tomado su tiempo para discutir cuando se curo al elfo de allí, significa que esa amenaza se a esfumado.

Entonces, debo suponer que la teoría del diario era correcta y esos insectos tienen cierta inteligencia. Siempre que no este la marca para activar su instinto berserkert, no atacaran imprudentemente mientras “eso”, este aquí. ¿O me equivoco?] – Louise señala a la ventana.

En el jardín, Zeus “duerme” al sol.

[Ey, no llames “eso” a Zeus.] – se queja Alice. Ahora no, hermanita.

[¿Qué pasa si al final atacan?] —insiste Franco.

[Entonces, todavía están ustedes para traducirme. Solo cuando la situación sea tácticamente insostenible, tomaré el collar. ¿Alguna otra pregunta?]

[… ¿Cómo se supone que se ganen tu confianza si no das una oportunidad?]

[Como dije, honestamente no creo que sean hostiles. Así que no tienen nada que probar. Por lo tanto, cuando vuelva Astrad, discutiremos puntos de vista y procederemos en consecuencia. Solo puedo prometer que hablare bien de ustedes.]

[¡Hum! ¿Qué? ¿Eres su subordinada o algo? ¿No puedes tomar decisiones por ti misma?]

Milia no puede soportarlo más. Ataca con una pulla directa al ego, buscando una grieta.

Pero Louise ni parpadea.

[Puedo.]

[¿Entonces?]

[Cuando tienes una relación de pareja sana, estable y funcional, las decisiones individuales son una necesidad logística, no una preferencia. Oh, pero claro, tú no tienes formas de saber algo así de básico, ¿cierto?]

[Tú…]

¡Plash!

[Bien, vamos a calmarnos.] – intervengo con una palmada antes de que volvamos a la pelea sin sentido. – [Solo para que conste, esto parece seguro, ¿cierto?]

Pregunto señalando el collar y Louise se encoge de hombros.

[Entonces, lo tomo yo. Como soy una solterona de todos modos, no tengo a nadie a quien consultar.] – declaro, y tomo el collar de la mano de Franco.

Siento… nada. Bueno, sigo teniendo hambre. Pero…

[¿Tiene una palabra mágica o algo? ¿Finverto? ¿Abredakadebra?]

[¿Cómo sabes elfo antiguo?]

[¿Elfo qué cosa? Solo dije palabras de una película de Harry Pot… ¿eh?]

Las palabras se traban en mi garganta cuando me doy cuenta. La pregunta fue hecha por la niña elfa… Entendí a la elfa.

Al ver mi cara de idiota, ella sonríe suavemente.

[No se asuste. Es el efecto de la runa. No necesita hacer nada, ya está imbuida con maná. Su efecto durará un ciclo lunar.]

Esto es magia para ti.

[¿Puedes entenderlos?] – pregunta Louise.

[Sí.]

[¿Sientes algo más, hermana?]

[Hambre.]

[Ten una galleta.] -Carmelia-

[¡Yeyyy!]

[¿Algo más?] -insiste Louise.-

[Ñom, ñom. No particularmente.]

Valió la pena esto de sacrificarse, hagámoslo más seguido.

[Parece que nuestra presencia generó fricción. Pido disculpas por los inconvenientes.]

Mientras mastico, el elfo que estaba marcado se acerca. A pesar de tener el pecho untado de esa crema apestosa, se mueve con una elegancia innata.

[Permítame presentarme. Soy Kaelen. Y estos son mis compañeros: Sylah, Mercury y Leion.]

Qué nombres más geniales… Estos tipos están destinados a desprender aura en cada paso… O morir miserablemente como ese grupo élite de caricatura shonen…

Pero más importante, está extendiendo su mano para saludar… Una mano cubierta de moco apestoso…

[Bueno…]

[Oh, perdón…] – Kaelen nota mi vacilación y retira la mano rápidamente, avergonzado.

[Jajaja… No, está bien… Además, por favor no se lo tome a pecho. Es solo que su elección de intermediario no fue la mejor. Como decirlo… Pedirle al agua que dialogue con el fuego no es muy prudente.]

Señalo discretamente a Milia y Louise, que siguen fulminándose con la mirada.

[La señorita Milia ya nos había advertido, pero la situación era urgente. Aún lo es… ¿Podría echarnos una mano con la líder de su grupo?]

Kaelen va al grano. Me agrada.

[Me temo que no será posible.]

[… ¿Puedo saber la razón?]

[Aunque es verdad que la fricción entre ambos grupos estaba desde antes. Incluso sin eso, no veo razón para confiar en un grupo de adultos que se aferra a unos niños y los pone en peligro para salvarse.]

Cuando lo digo, la niña elfo junto a Milia deja caer sus largas orejas, posiblemente avergonzada. ¿Funciona igual que las de un perro?

[Espera, ellos no se aferraron a nosotros, fuimos nosotros los que…] – Franco trató de argumentar, pero fue detenido por Kaelen.

[Si sirve de algo. Realmente creo que la lógica de la cooperación es correcta. Ambos grupos, elfos y humanos, tenemos información vital para afrontar la situación.]

[La información solo les sirve a los vivos.]

[Podemos sobrevivir. Es un problema manejable, mientras…] – Kaelen detuvo su discurso a la mitad, como si se diera cuenta que estaba a punto de pisar una mina.

Fue breve, pero noté la mirada del elfo vagar en la dirección correcta.

[Mientras tengas acceso a esa arma.] – digo, señalando a Zeus.

[Ey, ¿Por qué llamas arma a mi Zeus?] – Alice se eriza de inmediato.

¿Desde cuándo es tu perro?

[Mientras podamos combinar nuestras fuerzas…. Además, señorita…] – Kaelen rápidamente ajusta el tono, es obvio que este tipo está acostumbrado a reuniones de negocios.

[Me llamo Carolain, ellas son Louise, Carmelia y Alice. La chica que te curó se llama Kiti, la fortachona se llama Mika y la más pequeña Amelia.]

Yo tampoco tengo intenciones de jugar a la hostilidad innecesaria. Después de todo, siguen siendo un grupo con información valiosa.

[Entiendo, luego debo extender mis agradecimientos a la señorita Kiti. Pero, por ahora, señorita Carolain. Me gustaría aclarar que incluso sin nosotros aquí, eventualmente, los devora-hojas vendrán.]

[¿Qué quiere decir?]

Kaelen baja la voz. Su tono se vuelve sombrío.

[Son una plaga. Nunca dejan de consumir hasta que no queda nada más que polvo. Si la Reina de la Colmena también vino a este mundo… es cuestión de tiempo para que devoren todo el bosque y luego…]

[Tsk.] – chasqueo los dientes.

[¿Pasó algo?] – pregunta Carmelia.

[Los malditos bichos funcionan como dice el diario.]

[Tsk] –Louise, inteligente como es, chasquea los dientes con mi mínima información.

Pero antes de poder procesar nada.

¡GUAU!

El repentino ladrido de Zeus hace que todos miremos al supuesto perro en el patio.

¡GUAU, GUAU!

Ladra de nuevo, pero en lugar de amenazante, parece un saludo.

[¡HERMANO!]

Alice es la primera en saltar del sofá, con los ojos brillando.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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