Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior

El niño rata sobrevive al Apocalipsis - Capítulo 106

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. El niño rata sobrevive al Apocalipsis
  4. Capítulo 106 - Capítulo 106: CAPITULO 21 MALDITO MOCOSO
Anterior
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

Capítulo 106: CAPITULO 21 MALDITO MOCOSO

“Grii”

Tan pronto como regresamos con el grupo, Kora exhibe el frijol con orgullo.

[[[[Felicidades]]]]

Las niñas aplauden, como si estuviesen educando a un niño de preescolar que pide atención.

Pero no se olvidan de enviarme miradas evaluativas.

[Perras, si tanto me la quieren pelar, adelante, lo permito.]

[[[[Tsk]]]] – Tras un chasquido de fastidio, concentran toda su atención en las goblins.

Kekeke, sí, así, ódienme. Alimenten al niño rata.

[¿Qué fue el escándalo antes? Estábamos pensando ir a apoyar.] – el abuelito orangután declara abiertamente que iba a ignorar el pacto de abandonar y escapar en caso de problemas.

¿Para qué haces los pactos entonces?

[Hubo un imprevisto, pero lo resolví con un argumento ardiente.] – John reporta al abuelito.

En principio sus palabras no significan nada, pero el abuelito suelta una ligera sonrisa mientras mira el bolsillo vacío en el chaleco de John, donde antes estaba la granada incendiaria.

No solo él, todos parecen entenderlo más o menos… El niño rata se lo ha estado preguntando, pero ¿estos changos no son un poco demasiado competentes? Aparentemente incluso memorizan las municiones de sus compañeros.

[Por culpa de ese viejo estúpido, en lugar del entrenamiento policial estándar, nuestro departamento tiene un régimen de entrenamiento militar. Por eso los reclutas nuevos no suelen durar mucho y siempre tenemos escasez de personal.]

La zorra recepcionista parece leer mis pensamientos y aclara.

¿Qué pasa con este poder de nuevo? … Zorra, sé que puedes leer mis pensamientos… pélame la verga.

[¡GYAAA!] – Lloro cuando recibo un golpe de la zorra recepcionista.

[Hum]

Malditos telépatas.

[Casi todo lo que vimos eran insectos de gran tamaño, pero lo que nos atacó era un sapo gigantesco aproximadamente del tamaño del jefe orco, tentativamente inmune a las balas; rebotaban en él.]

[¿Crees que resista un disparo del rifle calibre 50?]

[Incierto, pero resistió un disparo de la Magnum.]

[Resistente a la penetración, débil al fuego. Entiendo, tiene sentido.]

El abuelito concluye en acuerdo al pensamiento anterior del niño rata.

[Ay, por favor. ¿Cómo va a tener sentido? Obviamente es ilógico.]

[¿Por qué es ilógico? El daño por fuego es claramente diferente al daño de penetración, es Daño Elemental.]

[¿Y qué? Las balas también salen a altas temperaturas por la combustión.]

[Pero eso es, a lo mucho, +2 de Daño de Fuego pasivo, no Daño de Fuego directo.]

[¿Es como en los juegos, no? Debe haber alguna debilidad y alguna fortaleza.]

[Esto no es un juego, ¿sí? A menos que tenga sentido tu debilidad vs tu fortaleza.]

[¿Las balas son daño de penetración? Siempre las he visto más como Daño Aplastante a gran velocidad. Como no tienen punta y así.]

[Ahora que lo dices…]

Pronto los changos tomaron dos facciones. Una que abogaba por la lógica del “daño fuegante” y la otra que estaba en contra.

Por supuesto, el niño rata estaba a favor, pero no tiene sentido que tome facción; mi objetivo es solo avivar las tensiones entre los dos bandos. Ganar o perder no importa. Solo importa que la miseria se extienda, mi sagrado deber. Mi razón de ser.

[¿Qué demonios hacen…?] – La zorra recepcionista se queja, manteniéndose al margen a mi lado.

[Más importante, ¿cómo está tu mano?]

Preguntó la tía, sacándome de mi concentración. Tan molestas. ¿Qué harán si pierdo el momento perfecto para avivar el fuego?

Pero no quiero recibir otro golpe, así que dejémoslo.

[Está… no tan bien como me gustaría.] – digo levantando las manos. Aún me tiemblan, están entumecidas.

[¿Pasó algo?] – preguntó Flora.

[Parece que se lastimó por el retroceso al disparar las Magnums.]

[¿Es así? Mocoso, ¿no dijiste que tu cuerpo estaba bien?]

[El niño rata lo estaba… hasta que dejó de estarlo.]

[[¿Quieres morir?]]

[De verdad me siento bien, ¿sí? Pero cuando disparé… ¿me temblaron los huesos?]

En verdad no entiendo del todo. Pero lo sentí como cuando me fracturaron un hueso.

[Umm… entiendo.]

[¿Sabes algo, Flora?]

[Lo he visto algunas veces en pacientes que se recuperan de fracturas graves. Aunque sus cuerpos están intactos, su movilidad se ve limitada por un tiempo. Es probable que sus huesos estén astillados o resentidos. Aunque no es problema en lo cotidiano, definitivamente cederán ante una presión como la de una Magnum.]

[Astrad, las Magnums.]

[Sí, sí. Ya…. Pero nada de dejar que nadie más las tenga… y cuídalas] – digo mientras entrego a Shiro y Kuro de muy mala gana.

El niño rata no tiene argumentos aquí.

[¿Pero qué tanto te puedes apegar a un objeto en dos días?]

[Tsk, las mujeres no entienden nada.]

Tontas mujeres. ¿Qué sigue? ¿Pedirme que cambie la cartera? Ridículo. Me enterrarán con mi cartera.

“”GRIIII GRIIII””

Mientras hablaba con la tía y la recepcionista, las goblins comenzaron un escándalo.

[¿Vamos, no tienes que enojarte tanto?]

Cuando miro, 9 parece estar molestándolas… Maldita, ¿cómo te atreves a divertirte sin mí?

[Le toca al niño rata.] – me acerco a la diversión.

“”Griii…””

Aparentemente ya conscientes de mis intenciones, las goblins se esconden detrás de las niñas, que me miran con hostilidad.

[[[[[No empieces.]]]]]

Kekeke.

[Por cierto, ¿trajiste mis equipos?]

[¿Tengo cara de que pude traer algo?]

[Estás perdiendo tu toque~~~. Espera que le diga a la red que te apaleó un sapo.]

[Ey, era un sapototote. De todos modos, ¿qué pasa?]

[Bueno, solo me preguntaba por qué tanto jaleo por el frijol.]

9 señala el frijol de Kora y esta infla sus mejillas de inmediato.

[Estúpida, ¿no es obvio? Claramente es un frijol mágico.]

“”GRIII””

[Suena a estafa eso.]

[Cuando llegue a mi nueva base en la nube y robe la gallina de los huevos de oro, no te invito.]

[Te recuerdo que hay un gigante allí.]

[¿Sí? Pues yo tengo un rifle calibre 50 aquí, a ver qué pedo.]

[¿Apropiación?]

[Expropiación suena mejor.]

[¿Ahora eres político?]

[Niño rata presidente, kekekeke.]

[[[[Por favor no.]]]]

Kekeke.

[Todo está listo. Ahora suban, nos vamos a casa.]

[[[[[¡SIIIIIII!]]]]]

……………………………………

————– Punto de vista de Flora ————–

[Por fin mi preciosa rati-guarida.]

Fueron innumerables desvíos, pero finalmente logramos adentrarnos en la zona residencial donde vive Yumi.

[Dime la verdad, ¿traficas?] – no pude evitar preguntar.

¿Qué pasa con este barrio de lujo que definitivamente no puedes permitirte con un salario de policía?

[¿Qué pasa con esa desconfianza repentina?]

[No tienes que mentirme. Ya ese tipo de cosas no importan de todos modos. Solo dime, ¿sí?]

[Tía, nos descubrieron. ¿Deberíamos dejarla dormir con los peces?]

[CÁLLATE, NO AYUDAS.]

[Yumi, dime la verdad, ¿traficas? Cambio.] – El jefe pregunta por la radio. Parece que está decidido.

[Jefe, ¿ustedes también? Mi esposo me dejó esta casa, ¿sí? Era de mi esposo.]

[[[[[[Aaaaa]]]]]]

[Jódanse.]

Yumi se enfurruña por nuestras bromas. Pero antes de poder disculparnos…

[Oigan… ¿Qué demonios es eso? ¿Un lobo-oso?]

John pregunta con urgencia por la radio, cuando a lo lejos, lo que solo puede describirse como la última cosa que te gustaría encontrar en el bosque, nos ladra sentado desde el patio de una casa lujosa.

Técnicamente actúa como un perro fiel saludando a su dueño, moviendo la cola y ladrando dócilmente. Pero… es definitivamente más grande que un oso… Mucho más grande.

[Ese es Zeus, es el perro del niño rata y creció demasiado por tanto amor… qué niño rata pecador soy.]

El mocoso toma el radio y aclara.

¿Perro y una mierda? ¿Qué perro? Eso es un lobo en el mejor de los casos. Definitivamente era un lobo incluso antes de todo esto.

[Por cierto, también tengo una serpiente y una araña. Lastímenlos y los hago mierda.]

[¿También recibieron mucho amor?]

[Muchísimo.]

Definitivamente no quiero conocer a los otros dos.

[PERRAS, LLEGÓ EL LECHERO.] – Indiferente a nuestras inquietudes, el mocoso se baja tan pronto como Yumi detiene el carro, y sus primeras palabras no tienen nada que ver con un cálido reencuentro.

Pero indiferente a mi opinión…

[¡HERMANO!] – Una niña que no parece tener más de trece años salió disparada de la casa con ojos brillantes y, sin dudarlo, se lanzó sobre Astrad, que aparentemente estaba preparado para atajarla.

[Kekeke, el niño rata estaba perfectamente preparado esta vez.] – dijo acariciando a la niña.

¿Esto es una ocurrencia común?

[¿Cómo tu mocoso se las arregla para ser así de popular, pese a cómo es…?]

[Jajaja… Bueno, es bastante condescendiente con los niños, así que… ¿es normal?]

Normal mi trasero.

[Oigan… por alguna razón… ¿me siento nerviosa?]

[¿Tú también?]

[Ahora que lo mencionan… ¿Qué es esta sensación impura?]

[¿Por qué me siento como “la otra”?]

“”Gri…””

Las chicas que parecen haber desarrollado una especie de Síndrome de Estocolmo se vuelven tímidas de repente.

Las goblins en particular miran con bastante recelo a la niña en los brazos de Astrad mientras estos se alejan, gruñendo por lo bajo.

¿No son un poco demasiado posesivas? Mejor dicho, bájense ya.

[Bueno, las presentaciones siempre son el paso más difícil. Vamos.]

Yumi toma el control e insta a todos a bajar. Y mientras lo hacíamos, de lo que parece la casa del chico, comienzan a salir un gran número de adolescentes.

[Zeus, ¿te portaste bien?] – Astrad acaricia al que se dice perro en el hocico cuando se acerca.

Ante su pregunta, el perro mueve la cabeza de izquierda a derecha, negando, orgulloso con el pecho afuera.

[Kekeke, ese es mi hermano.] – definitivamente es su maldita mascota.

[Bienvenido de vuelta~~~.]

[¿Trajiste cerveza?]

[Estás más hecho mierda en persona.]

Las dos amigas de mi hija y una mujer adulta que no conozco se acercan a Astrad con mucha familiaridad, a diferencia del resto que se mantiene al margen.

No hace falta preguntarse qué relaciones hay entre un grupo y otro.

[Kekeke, incluso si están cachondas, el niño rata no puede atenderlas a todas al mismo tiempo; el espíritu puede estar dispuesto, pero la carne es frágil. Una a la vez. Decidan ustedes los turnos, lo permito.]

El mocoso inmediatamente comienza a pelear con ellas. Y como si fuese la señal más alentadora para ellas, comienzan a seguirle el juego y molestarlo de vuelta.

[¡MAMÁ!]

[¡MILIA!]

Al mismo tiempo, Yumi se encuentra con la hija que corrió a sus brazos.

[Es bueno que estés bien.] – El tipo llamado Carlos también entra en escena y saluda a Carmelia.

[¡HERMANO!] – aunque Carmelia siempre me pareció del tipo despreocupado y un poco descarada, se lanzó inmediatamente sobre Carlos. Como una niña mimada… supongo que nunca conoces del todo a una persona.

El resto, por supuesto, se mantuvo al margen de la emotiva escena.

Sí, el resto, pero yo no soy ningún resto.

[Mocoso, dónde está mi hija.]

[Ey, ¿dónde está mi hermanita?]

Teresa y yo inmediatamente interrogamos a Astrad. No estamos interrumpiendo el momento; este mocoso no tiene nada que ver con esos momentos.

[El niño rata también quiere saber. ¿Cómo se atreven esas zorras a no recibirme? A mí, el niño rata. El grande y poderoso. Yo.]

[Uch] – Louise rueda los ojos con desdén al comentario de Astrad y luego me lanza una sonrisa tranquilizadora. – [Amelia y Mika están ayudando a otra de nuestras amigas a bañarse… solo digamos que hubo un incidente menor.]

La presión en mi pecho inmediatamente se evapora. ¿Es así? … Gracias a Dios…

[El niño rata también necesita ser bañado, me lo merezco.]

Justo antes de poder derramar una sola lágrima de alivio, el maldito mocoso declara y trata de caminar a la casa mientras se afloja la ropa.

[[¿Quieres morir?]]

Teresa y yo inmediatamente lo amenazamos.

[No sé qué les pasa, pero ódienme más, ¡GYAHAHAHA!]

Maldito mocoso.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo