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El niño rata sobrevive al Apocalipsis - Capítulo 43

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43: CAPITULO 43 ESTRUCTURA DEL DIARIO (VERSIÓN PRO) 43: CAPITULO 43 ESTRUCTURA DEL DIARIO (VERSIÓN PRO) Aquí no hay espacios para brutos, sino entiendes, lee la versión para nobs.

————————- Guía Técnica de Clasificación y Combate | Diario de Monstruos Introducción al Sistema El sistema de catalogación del diario se divide en capas para proporcionar un perfil de amenaza completo.

La Evaluación de Amenaza define el rol y el comportamiento de la criatura en un nivel macro.

La Ficha de Combate desglosa sus propiedades tácticas a nivel micro.

Evaluación de Amenaza: Clasificación La Clasificación describe el modus operandi fundamental de la criatura, su rol ecológico o su estrategia principal de interacción con el entorno.

Responde a la pregunta: “¿Cuál es el ‘trabajo’ o la función de este monstruo?”.

Las clasificaciones pueden combinarse para describir criaturas con roles complejos (ej: Venator / Territorialis).

En estos casos, la primera clasificación indica el rasgo dominante.

VENATOR (Cazador) Definición: Una criatura que activamente acecha, persigue y neutraliza a otras formas de vida para alimentarse o por instinto depredador.

Función: Depredador Activo.

Su comportamiento se centra en el ciclo de la caza: búsqueda, acecho, emboscada y persecución.

Pregunta que responde: ¿Cómo obtiene su alimento?

Cazando.

TERRITORIALIS (Guardián) Definición: Una entidad cuya agresividad está intrínsecamente ligada a una ubicación geográfica específica, como un nido, una ruina o una zona de recursos.

Función: Protector de Zona.

Su hostilidad se activa por la intrusión.

No busca presas activamente fuera de su dominio.

Pregunta que responde: ¿Por qué ataca?

Porque has invadido su espacio.

PARASITUS (Invasor) Definición: Un organismo cuyo ciclo de vida depende de un anfitrión para subsistir, replicarse o desarrollarse.

La amenaza puede ser biológica, psíquica o ambiental.

Función: Explotador de Anfitriones.

Su estrategia es la infiltración, la infestación y la utilización de los recursos de otros seres vivos o de su entorno.

Pregunta que responde: ¿Cómo sobrevive?

A expensas de otros.

ELEMENTALIS (Encarnación) Definición: Una criatura cuya composición y existencia están fundamentalmente ligadas a una fuerza elemental o natural (fuego, agua, tierra, sombra, etc.).

Aquí también incluimos a criaturas capaces de usar esas fuerzas elementales.

Función: Manifestación Elemental.

No es un ser que usa un elemento; es el elemento que ha adoptado una forma y una conciencia.

Su comportamiento a menudo refleja la naturaleza de su elemento.

Criaturas elementales: Lo mismo que antes, criaturas capaces de usar elementos, esto puede o no, tener alguna implicación en su comportamiento.

Pregunta que responde: ¿Cuál es su origen y naturaleza?

La manifestación: Es una fuerza de la naturaleza.

Las bestias elementales: Son el fanservice de la tierra para los otakus.

ANOMALIA (El Glitch) Definición: Una entidad que opera fuera de las leyes conocidas de la física, la biología o la lógica.

Su comportamiento es a menudo impredecible o incomprensible.

Función: Factor Impredecible.

Su amenaza no reside en su fuerza o velocidad, sino en su capacidad para romper las reglas de la realidad.

Pregunta que responde: ¿Cómo funciona?

No debería, y ese es el problema.

Nivel de Peligro Cuantifica la amenaza directa.

El Color establece el “tier” o categoría general de la amenaza.

La Estrella (1-5) mide la potencia específica dentro de esa categoría.

VERDE (Plaga / Molestia) Referencia: Amenazas cuya letalidad es baja o circunstancial.

Un superviviente solitario y preparado no debería tener problemas.

El peligro real proviene del descuido o de la superioridad numérica masiva.

★☆☆☆☆ (Mínima): Una molestia individual.

Prácticamente inofensiva a menos que te pille por sorpresa o seas extremadamente vulnerable.

Un golpe bien dado suele ser suficiente.

★★☆☆☆ (Menor): Un enjambre pequeño o una criatura con una habilidad irritante (ej: un chillido molesto como el Bulla Caótica).

Requiere una acción deliberada para ser neutralizada, pero no presenta un desafío real.

★★★☆☆ (Moderada): Una plaga considerable o una criatura cuyas habilidades empiezan a tener consecuencias tácticas (ej: veneno leve, capacidad de sabotaje).

Puede causar heridas si no se trata con seriedad.

★★★★☆ (Significativa): Un enjambre grande y agresivo o una criatura cuyas habilidades indirectas pueden llevar a situaciones peligrosas.

Puede abrumar a un individuo desprevenido.

★★★★★ (Máxima): El pináculo de las molestias.

Una infestación masiva o una criatura Verde con una habilidad excepcionalmente peligrosa en las circunstancias correctas (ej: el Saxum vagans).

Roza la categoría Amarilla; aunque es fundamentalmente débil, su potencial para un “one-shot kill” irónico es máximo.

AMARILLO (Amenaza Condicional) Referencia: Amenazas letales donde el equipo y la preparación son el factor decisivo.

Un arma de fuego estándar suele cambiar las tornas de un encuentro mortal a uno manejable.

★☆☆☆☆ (Básica): El “examen de entrada”.

Un depredador o criatura que puede matarte si estas desarmado o te descuidas, pero aun tienes posibilidad incluso con armas blancas.

★★☆☆☆ (Estándar): Las armas blancas comienzan a ser insuficientes.

Puede ser un grupo coordinado o una criatura con una resistencia física notable.

Exige un mínimo de táctica.

★★★☆☆ (Competente): El “Gear Check”.

Una criatura que pone a prueba la calidad de tu equipo y tu plan (Gallus ferox).

Aquí o sacas la pistola o empieza a llorar.

★★★★☆ (Avanzada): Una amenaza Amarilla de élite.

Extremadamente rápida, resistente o con habilidades engañosas.

Lleva el equipo estándar al límite y puede sorprender a supervivientes experimentados.

★★★★★ (Límite): El “jefe” de la categoría Amarilla.

Tan peligrosa por su número, letalidad o mecánicas que a menudo se confunde con una amenaza Naranja.

Puede abrumar a un individuo preparado y exige una respuesta coordinada de un grupo pequeño (ej: el enjambre del Culex Sanguinis Major).

NARANJA (Amenaza Severa) Referencia: Amenazas donde las armas de fuego convencionales (calibres de pistola, rifles de asalto estándar) empiezan a ser insuficientes.

Requieren potencia de fuego superior, tácticas avanzadas o explotación de debilidades críticas.

★☆☆☆☆ (Resistente): El primer escalón.

Su coraza o biología resiste las balas de pistola.

Requiere fuego concentrado para acumular daño lentamente o armas con mas potencia (Escopetas, metralletas, rifles).

No es inmune al daño, pero ya comienza a ponerse feo ★★☆☆☆ (Blindada): Aquí ya necesitas varios tiros a quema ropa con la escopeta o sacar las balas perforantes para el rifle, las balas convencionales solo dejan moretones, aunque todavía las sienten lo suficiente como para disuadirlo o distraerlo.

Exige un gasto considerable de recursos para ser abatida.

★★★☆☆ (Formidable): Una amenaza de escuadrón estándar.

Requiere tácticas coordinadas y armamento especializado para ser derrotada de forma eficiente.

Un enfrentamiento directo suele resultar en bajas.

★★★★☆ (Dominante): Inmune a casi todo excepto a armas de alto calibre (francotirador pesado), explosivos o contramedidas elementales muy específicas.

Un verdadero “revienta-escuadrones”.

★★★★★ (Casi Imparable): El terror de la categoría Naranja.

Roza el nivel Rojo.

Prácticamente invulnerable al armamento personal.

Su derrota a menudo depende más de usar el entorno en su contra que del combate directo.

ROJO (Amenaza Extrema) Referencia: Amenazas a nivel de crisis.

El armamento pesado no es una opción, es un requisito.

El objetivo a menudo no es matar, sino sobrevivir, escapar o contener.

Se esperan bajas.

★☆☆☆☆ (Crítica): Solo puede ser dañada de forma significativa por explosivos potentes o armas anti-material.

Cualquier otra cosa es inútil.

★★☆☆☆ (Catastrófica): Su peligro no solo reside en su resistencia, sino en su capacidad para alterar o destruir el entorno a gran escala, creando un peligro secundario masivo.

★★★☆☆ (Legendaria): Un “Raid Boss”.

Su derrota requiere un equipo de élite, una planificación meticulosa y, a menudo, el sacrificio de recursos o personal.

★★★★☆ (Nivel Alfa): Una amenaza para un asentamiento entero.

Capaz de atravesar defensas fortificadas.

Su presencia exige una respuesta militar.

★★★★★ (Casi Apocalíptica): Una criatura cuya existencia amenaza una región entera.

Su poder es tan abrumador que está al borde de ser reclasificada como una amenaza de Nivel Negro.

NEGRO (Evento Apocalíptico) Referencia: No es un enemigo, es un evento de extinción.

No se combate, se sobrevive.

Sin Estrellas: La escala de poder aquí es irrelevante.

No se mide la fuerza de un huracán o un terremoto.

Su presencia redefine el mapa y la historia.

Consideraciones especiales: Incluso el niño rata, en su infinita sabiduría no lo sabe todo ¿Cómo clasifico a un gato que no tiene piel dura pero esquiva las balas?

¿Cómo clasifico a una serpiente que se vuelve agua y es atravesada por las balas sin daño?

El nivel de peligro es una guía aproximada, la posibilidad que tiene de acerté mierda según el equipo que portes o tu partty.

no te confíes.

Nivel de Agresividad Define el “gatillo” del comportamiento hostil de la criatura.

Responde a la pregunta: “¿Por qué y cuándo ataca?”.

Pasivo: No inicia el combate.

Solo ataca en defensa propia directa.

Reactivo: Ataca bajo un objetivo específico, (Alimentarse, reclamar el dominio de su territorio, etc) no tienen malicia, solo sobreviven.

Oportunista: Evita el conflicto directo.

Ataca a objetivos que percibe como débiles, aislados o vulnerables, esperando el momento de máxima ventaja… Suelen tener un gusto mórbido por jugar con su comida.

Implacable: Busca y ataca activamente a cualquier objetivo detectable sin provocación.

La hostilidad es su estado por defecto.

Ficha de Combate: Esta sección es un resumen táctico para una evaluación rápida.

Responde a las preguntas: “¿De qué está hecho?” (Tipo) y “¿Qué ‘poderes’ tiene?” (Afinidad).

2.1 TIPO El Tipo describe la composición física o la categoría biológica fundamental de la criatura.

Bestia: Organismo de base biológica (carne, hueso, sangre).

Vulnerable a daño físico convencional.

Humanoide: Forma bípeda similar a la humana.

A menudo indica mayor inteligencia y uso de tácticas.

Planta / Fúngico: Biología basada en flora u hongos.

Generalmente vulnerable al fuego y a las armas cortantes.

Constructo: Composición no biológica (metal, piedra, etc.).

Inmune a venenos y sangrado; a menudo vulnerable a daño contundente o elemental específico.

Espectral: Naturaleza incorpórea o energética.

A menudo inmune al daño físico convencional.

Aberración: Composición biológica extraña o antinatural (masa de tentáculos, anatomía alienígena).

Debilidades y resistencias impredecibles.

2.2 AFINIDAD La Afinidad describe la naturaleza de la energía o habilidad especial que la criatura manifiesta.

Físico: No posee habilidades elementales.

Su poder reside en la fuerza bruta (garras, golpes, mordiscos).

A veces se subdivide (Sónico, Cinético).

Tóxico: Utiliza venenos, ácidos o enfermedades.

A menudo causa daño en el tiempo o degradación de equipo.

Agua / Tierra / Viento, etc.: Control sobre elementos naturales para moverse, atacar o defenderse.

Psíquico: Ataca la mente.

Ignora la armadura física.

Causa efectos de estado como miedo, confusión o parálisis.

Sombra: A menudo asociado con el sigilo, el drenaje vital y la crueldad.

En su mayoría, las criaturas con esta afinidad son inherentemente hostiles.

Pero sus escasas versiones amigables, suelen ser los compañeros mas leales que conocerás (reales asta la muerte).

Luz: A menudo asociado con la pureza, la energía positiva y la sanación.

En su mayoría, las criaturas con esta afinidad son neutrales o benévolas, pero sus manifestaciones hostiles son de un terror absoluto y purificador.

Conceptual: Habilidad ligada a un concepto abstracto (tiempo, espacio, memoria, etc.).

Exclusivo de las Anomalías más extrañas… Espero… 1.

CAPITULO 44 LO QUE SOLTE No sé qué salió mal… Recuerdo cuando lo conocí.

Tenía cinco años y mi padre había muerto hacía poco.

Amaba a mi padre, aunque no estaba mucho en casa.

A esa edad, no solo no podía entender por qué ya no podía verlo, tampoco entendía por qué mi mamá, de repente, tenía que dejarme sola todo el día.

“Snif…” Abandonada en el momento en que más los necesité.

Atrapada entre llantos en la oscuridad de mi habitación.

[¿Por qué lloras, mocosa?

¿Qué solucionas con eso?] Su voz, del otro lado de la ventana, aunque más infantil, ya tenía los rasgos marcados de esa personalidad.

En ese momento me hizo sentir segura, aún recuerdo su olor… Tierra mojada y a la promesa de una aventura.

No sé cómo describir mi infancia con Astrad.

Sola, afrontando una pérdida que no entendía, él fue mi luz.

Insolente, de boca descuidada, aventurero… siempre un paso adelante, siempre el último en retirarse ante el peligro.

Simplemente, el tipo de niño del cual te enamoras a esa edad.

Pronto conocimos a Franco, un niño tímido, pero de buen corazón, y desde ese día, fuimos inseparables.

Yo estaba feliz.

Nuestra relación se volvió sentimental con el tiempo y pensé que esa felicidad duraría para siempre… Honestamente, no sé cuándo comenzó a salir todo mal.

No… Si lo se.

No éramos solo franco y yo, en la primaria, Astrad era el héroe de todos.

Peleaba sucio, pero por nosotros.

Siempre un paso al frente.

Pero a los quince, en el instituto, todo cambió.

El héroe de todos, el centro que brillaba… siguió brillando… pero por razones diferentes.

La música empezó a desafinar.

Antes de eso, las peleas de Astrad eran nuestra mitología privada.

Siempre se metía en problemas, sí, y peleaba sucio, pero esa suciedad siempre estaba a nuestro servicio.

Era el héroe improbable que nos defendía de matones mayores e incluso de adultos despreciables.

Era nuestro guardián, siempre un paso al frente.

Pero en el instituto, esa contención desapareció.

Las peleas se volvieron diarias.

El héroe de los columpios se convirtió en el problema de la dirección.

Es normal ¿no?

La adolescencia viene con sus hormonas, los chicos comienzan a ser más atrevidos y algunos exploran un mal camino.

Franco y yo “maduramos”, aprendimos a navegar el sistema, a negociar.

Pero Astrad…

él declaró la guerra.

Su justicia se convirtió en una política de “tolerancia cero”.

No había piedad.

Las peleas eran casi diarias, hasta el punto de que mi madre lo recogía en la comisaría como si fuera una parada más de camino a casa.

El héroe de cuentos de hadas se había convertido en un problema que ya no entendía.

Lo veo ahora.

En ese momento, pensaba que Astrad había cambiado para mal… pero no era así.

Él no cambió.

Yo cambié.

Franco cambió.

Crecimos… o así pensaba.

Y esa desconexión me alejó de él.

Y luego, en algún momento… amé a otro hombre.

Amé a Franco, la versión de Astrad que había madurado, o al menos así lo veía.

Entonces, pasó.

No fue una decisión.

Fue…

un instante.

El sol de la tarde se filtraba por los ventanales del gimnasio del club de deportes.

Franco y yo reíamos, una broma estúpida sobre un profesor, nada más.

Pero la risa se sintió diferente.

Se unió en el aire.

Y en el silencio que siguió, él se inclinó y me besó.

Fue torpe, fue rápido, fue un error…

Y en ese momento, me sentí vista.

No como la “novia de Astrad”, sino como yo.

Y entonces, lo vi.

Astrad, parado en la puerta del gimnasio, con su mochila deportiva colgando de un hombro.

No dijo nada.

La sonrisa torcida que siempre llevaba se borró de su rostro, reemplazada por un vacío que helaba más que cualquier grito.

No hubo una pregunta.

Solo un reconocimiento silencioso.

Luego vino la pelea.

Franco intentando disculparse.

Astrad lanzando el primer golpe.

Y todo el equipo, *nuestros* amigos, eligiendo un bando.

Fue un uno contra todos.

Y mientras lo veía pelear, ensangrentado, pero negándose a caer contra cinco, seis, siete de ellos, entendí que no solo lo estaba perdiendo a él.

Lo estaba echando.

Estaba eligiendo la calma de Franco sobre el caos de Astrad.

No justifico la traición, pero entiendo a mi yo de ese entonces.

Astrad era el problema: inmaduro, agresivo.

Todas las cualidades que me atrajeron de niña, ahora las etiquetaba como un defecto.

Y, por supuesto, mi entorno respaldaba mi afirmación.

Mientras Franco y yo hacíamos amigos, Astrad era cada vez más marginado.

Pero, en retrospectiva… ¿por qué era marginado?

¿Por decir la verdad en la cara de las personas?

¿Por tratar con mano dura a los delincuentes?

Sí, lo veo ahora.

Era así.

Por eso, las veces en las que más se me revolvía el estómago no era porque peleara, sino porque él tenía razón.

Esa persona que era amada por todos, pero que él decía que era un mal nacido.

Esa persona repudiada que el defendía.

Esos chicos a los que golpeaba hasta dejarlos casi irreconocibles.

Ese profesor que todos adoraban menos él y resulto ser un abusador.

Todas y cada una de las veces, Astrad siempre estaba allí para burlarse, para decir “se los dije”.

Cuando se demostraban con hechos sus palabras.

Y siempre, el golpe de gracia, esa palabra que a todos les encantaba decirle a él, pero que siempre volvía como un bumerán: [Maduren de una vez, ya no son unos mocosos.] Ahhh… lo veo ahora… Sentada en esta sala familiar, no como una compañera, sino como una extraña frente a él.

Sus ojos ni siquiera me buscan.

Demasiado ocupado jugando con las mujeres a su alrededor.

Y los únicos ojos que se dirigen hacia mí son los de esa mujer, Louise.

No me mira con odio, sino con algo peor: una calma posesiva, la mirada de quien ha ganado una guerra que yo ni siquiera sabía que estaba peleando.

Ella le dice algo al oído, una broma estúpida que no alcanzo a escuchar.

Y él, sin reservas, suelta una risa.

Una risa genuina, corta y torcida.

Una que no había visto en años, no desde que éramos niños en el parque.

Una que nunca más fue para mí.

Louise le ofrece una de las papitas que están comiendo.

Él ni siquiera mira; simplemente abre la boca y ella se la da, un gesto de una intimidad tan casual y tan profunda que me roba el aire.

Se entienden sin palabras.

Operan en una frecuencia que yo ya no puedo sintonizar.

Y en ese gesto tan simple, en esa risa que ya no me pertenece, finalmente lo entiendo… Astrad nunca fue el problema.

Yo nunca quise que cambiase.

Eran celos.

Celos por el niño que podía seguir adelante sin cambiar bajo el peso de un sistema que me exigía obediencia sin dar a cambio nada de igual valor.

Celos por el niño que podía hablar libremente sin miedo a incomodar, mientras yo medía cada palabra.

Y… el más amargo de todos… celos por no ser capaz… de ser la mujer que pudiera provocar esa risa, la que pudiera caminar a su lado sin intentar cambiarlo.

Ahora por fin entiendo qué salió mal.

Y de la misma manera entiendo… Que la puerta de aquella ventana, la que él abrió para mí cuando tenía cinco años, ahora está cerrada para siempre.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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