El niño rata sobrevive al Apocalipsis - Capítulo 56
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56: CAPITULO 8 CARLA 56: CAPITULO 8 CARLA ———– Punto de vista de Carla ————- Cuando lo vi por primera vez en días, me sorprendí a mí misma al sentir alivio.
El mismo chico que me había dado innumerables dolores de cabeza durante dos años, ese huracán hecho carne, se había convertido en la única constante en esta ridícula situación.
Su boca seguía siendo mala; su personalidad, peor; y su paciencia solo podía medirse en números negativos.
Seguía siendo exactamente el mismo chico, la misma encarnación del caos.
Y eso, en un mundo donde todo cambiaba de un minuto a otro, era casi un milagro.
Pero el alivio duró poco.
Con Astrad siempre viene la tensión.
[¿Astrad?
Eres Astrad, ¿cierto?] —lo llamé, aunque ya conocía la respuesta.
Después de todo, lo conozco bien.
No me atrevo a decir que lo conozco mejor que nadie, pero definitivamente entro en el top 10.
Y justo como esperaba, fingió que no existíamos.
Aun así, insistí.
En realidad, no tenía necesidad de hacerlo.
Lo vi en sus ojos.
Incluso si finge no conocerme, definitivamente está dispuesto a dejarme unir a su incursión.
Un reconocimiento mutuo nacido: no de amistad, sino de la convivencia involuntaria entre un preso recurrente y su carcelera.
Las consecuencias de haber sido presidenta del consejo disciplinario los mismos dos años que este imbécil usó nuestra oficina como su cuarto personal.
“Nya?” [Nunca los he visto y no los mires o te seguirán.] [¿No estás admitiendo que sí nos recuerdas?] [Tsk.] Como siempre, pésimo mintiendo.
Una persona que habla sin tapujos no aprende nunca a disfrazar la verdad.
[¿Tanto los odias?] [El niño rata no tiene nada que decir al respecto.
Seguiré mi camino.
No me vean y no los veré.] Dijo, pero aun hizo una pequeña señal con su barbilla.
El significado era claro “nos vamos”.
Pero respecto a mis compañeros… Ellos no estaban invitados.
Entonces paso.
Mientras me preguntaba cómo convencerlo de llevarnos a todos, el primer imbécil salió para reforzar el punto de Astrad.
[Veo que sigues igual de crecido.] Instintivamente me congele cuando la voz robusta y familiar, activo todas las alarmas en mi cabeza.
Roinel, un estudiante fornido que había tomado el rol de líder nominal del grupo, avanzó hacia Astrad con aire dominante, seguido de sus compañeros.
Casi podía leer “¿Ves lo que digo?” en los ojos de Astrad.
Y cuando empezaron a rodearnos, sabía que esto terminaría mal.
[Esperen un minuto.] Quise interceder, pero, como siempre, Astrad prefirió la eficiencia.
“Pop.” [¡AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!] Levantó su rifle, y en un instante el aire se llenó de gritos.
Roinel, privado del dolor y con la cara azul, se dobló como una torre de hierro derribada con las manos en la entrepierna.
La vibración del impacto se sintió bajo mis botas.
El disparo fue un mensaje más claro que cualquier discurso.
Y la reacción fue inmediata: retroceso de los chicos, estremecimiento de las chicas.
La tensión se transformó en obediencia.
No porque nadie hubiese “razonado” nada, sino porque la violencia había creado una jerarquía clara en un instante.
Me disgustó, pero lo comprendí.
A veces la verdad del mundo es más fea que cualquier teoría.
Él siempre ha sido así.
Contrario a lo que todos creen, no es el tipo de persona que iniciaría confrontaciones físicas sin razón o por capricho.
Pero tampoco huye de ellas.
Ni le tiembla el pulso para usarla si considera que es la respuesta correcta.
No cree en filosofías baratas como “no te rebajes a su nivel”.
Él no solo bajará a tu nivel, sino que te dará la paliza de tu vida allí mismo, te pisará y luego subirá cuatro niveles para escupirte desde lo alto.
[[[[…]]]] Y como siempre, para bien o para mal, sus acciones dieron el resultado necesario.
Un principio tan simple como efectivo: Enfrentar la violencia irracional con una violencia superior, sin poner otras mejillas, sin tratar de llegar a consensos, sin creerte un mesías del raciocinio que vino a salvar a los barbaros de su ignorancia.
Lo suyo era la comunicación instantánea, sin dobles interpretaciones: La convicción para tomar una decisión y el coraje para afrontar las consecuencias, cualquiera que fuesen.
“Nya…” [Calumnias.
El niño rata es la imagen de la elocuencia.
¿No ves lo convencido que quedó con mi argumento?] Y por supuesto, mientras la tensión se volvía palpable.
El eterno responsable era tan indiferente como siempre.
No, no era indiferencia, era hartazgo.
Como el atasco de un padre que se cansa de explicarle a su hijo que el fuego quema y al final decide dejarlo quemarse para ver si así aprende.
[No estamos buscando pelea.] [Y yo no estoy buscando una conversación.
Con eso dicho, adiós.] Y luego estaba yo, que no aprendía… Que seguía enfrascada en ayudar a tantas personas como pudiera.
Otra vez intentando lo imposible: suavizar la catástrofe.
[El puente está casi destruido.
Solo queda una pequeña sección, apenas lo bastante ancha para que pase una persona.] Que, en lugar de hacerle caso a sus insinuaciones, seguía tratando de encontrar una forma.
[¿Y?] [Puedo darte toda la información que recopilamos.
sobre las criaturas de la zona y el comportamiento de la luz.] Para que este bastardo y desobediente preso.
[Niña policía, qué alegría que estés bien.
Hay tanto de lo que quiero hablar.
Toma un refresco con el niño rata por los viejos tiempos.] Colabore por una vez.
………………… ……………………………………… Ahhh, maldita sea….
¿Por qué el mundo siempre tiene que mostrarme su peor cara?
[Ohh, que grupo tan peculiar el que tenemos aquí] ¿Por qué pasa esto justo cuando lo había logrado?
Todo estaba saliendo tan bien.
Conseguí que el idiota ayudara, aunque tuve que empujar un poco a los demás al final.
[[jejeje]] Ahhh, dios… Mi única preocupación hasta hace un par de semanas eran los exámenes de admisión a la universidad y el resentimiento de no haber experimentado la primavera en mis 17 años de vida.
[Ey preciosa, ¿Por qué no vienes a divertirte un poco?] [Los niños pueden jugar por allí mientras tanto, se las devolveremos luego] Y ahora estoy rodeado por un grupo de hombres vulgares que parecen sacados de una de esas películas de futuros distócicos.
[Tal vez… No es tan buena idea ir con ellos…] Algunas de mis compañeras de clase parecen empezar a entender las circunstancias y sus caras se ponen pálidas, me gustaría decir que más vale tarde que nunca, pero honestamente no tengo tiempo para tonterías.
[El niño rata se pregunta si debería cruzar y abandonarlos o regresar y abandonarlos, el niño rata duda] Por alguna razón, la voz del diablo es cada vez más convincente a medida que este estúpido apocalipsis avanza.
[¿Podrías dar una opción que no incluya abandonarnos?] [muu?] Aun así, debo preguntar tentativamente.
[Teníamos un trato.] [Tsk] Y como esperaba, la única persona que puede hacer algo, hace el tonto.
[Bien, entonces ve y abre las piernas, jugare alrededor mientras espero] [[…]] […
Eres… ¿Un plan “B”?] Algún día debo sentarme con él y hablar seriamente de su defectuoso sentido del humor.
[Mu?
es la opción más fácil, al niño rata le gusta lo fácil] [Entonces, ¿si hay más opciones?] Incluso si hay una opción fácil, entre morir y dejar que estos cerdos me mancillen, no creas que hay un ganador claro.
Mi primera vez debe ser con mi príncipe ideal, y lo conseguiré o moriré virgen en el intento.
[Pero requieren esfuerzo del niño rata, el niño rata ahora energía, el niño rata es consciente, consumo eficiente] [Esfuérzate, por favor esfuérzate, al diablo el planeta] Uyyyy, quiero entrar en tensión por la situación, pero este bastardo no me deja.
No sé si agradecerle o golpearlo.
[AJAJAJAJAJA, Chico, parece que tienes una cabeza sobre tus hombros, ¿qué hay del resto de ustedes, tienen cabeza también?] [[Jejejeje]] Los hombres hacen risas vulgares cuando el que parece su líder declara.
El líder no es particularmente resaltante en el grupo, ni siquiera parece el más fuerte, pero tiene un aura intimidante a su alrededor, es probable que fuera el líder de estos hombres incluso antes de este incidente.
[[…]] Los miembros de nuestro grupo no hablan.
Es normal, estamos en una situación aterradora.
Algunas de las niñas se aferran a sus novios, otras solo pueden temblar mientras lanzan miradas suplicantes.
Yo técnicamente pertenezco al segundo grupo, lamentablemente.
Mi mirada suplicante se dirige al ser humano más odioso, que, en lugar de dar opciones, solo insiste con la mirada para que salgamos de aquí por nuestra cuenta.
Aun así, no puedo culparlo.
La situación es un callejón sin salida.
Y mientras pensaba en que hacer… No sabría decir si lo que pasó a continuación era lo inesperado o lo esperado.
[Yo… Entiendo…] —Dijo Roinel, agachando la cabeza.
[¿Q-qué dices…?
¡No!] —Gritó instintivamente su novia, pero él la apartó sin mirarla.
[AJAJAJAJA, Bien, buenas cabezas tenemos aquí] [[AJAJAJAJA]] [No se preocupen preciosas] [Nosotros las cuidamos bien, a diferencia de sus novios] [[AJAJAJA]] Los pandilleros se ríen de nosotros cuando uno por uno, los chicos de mi grupo se hicieron a un lado, abandonándonos.
Las niñas solo pueden ver sin palabras, no hay gritos, tal vez por el shock y el miedo, algunas colapsaron en lágrimas y otras tuvieron un accidente.
[Ustedes, esperen de ese lado, pueden jalársela si quieren, disfruten la vista] Con la orden del líder, nuestros compañeros caminan a donde se les dijo, algunos sacuden a sus novias, pero ninguno nos mira… Solo… [Ey, tú, ¿Por qué no te mueves?] – El líder se fijó en el único chico que no se había movido.
[El niño rata no recibe órdenes] -Respondió Astrad, mientras golpeaba el rifle contra su hombro.
[[…]] Ese instante fue eterno.
Podía escuchar el zumbido de la electricidad en los cables sobre nuestras cabezas, el goteo de agua desde un tubo roto, el jadeo irregular de mis compañeras.
Todo quedó suspendido, como si el mundo esperara la siguiente línea en un guion invisible.
Y todos lo miraron.
En sus ojos no había miedo, ni empatía, ni siquiera determinación.
Solo una indiferencia glacial.
Si… Él es Astrad… La leyenda más extraña de nuestra escuela.
Un loco bastardo con mala boca, un sentido de la justicia demasiado rígido para su bien y el coraje para llegar hasta las últimas consecuencias por él.
Para mi desgracia, demasiado parecido a mi abuelo en las cosas que más odio… Y que más respeto.
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