El niño rata sobrevive al Apocalipsis - Capítulo 61
- Inicio
- Todas las novelas
- El niño rata sobrevive al Apocalipsis
- Capítulo 61 - 61 CAPITULO 13 SIN DESMAYOS
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
61: CAPITULO 13 SIN DESMAYOS 61: CAPITULO 13 SIN DESMAYOS ————- Punto de vista de Carla ———– [[[¡ASTRAD!]]] —gritamos al unísono cuando se estrella contra el vehículo cercano.
E, inmediatamente, todas corremos hacia él.
[Por favor que esté bien, por favor que esté bien.] Me subo al carro medio destrozado, suplicando en voz baja mientras apoyo mi oído en su pecho.
[Respira.
Está respirando.] [Gracias a Dios.] [Rápido, hay que irnos.] Les hago señas a las chicas para que me ayuden a moverlo.
Aunque logramos cruzar el pilar de luz, hay un pulpo gigante literalmente a nuestro lado.
Aún podemos escuchar la conmoción —los gritos, los disparos y el retumbar del puente cayendo— al otro lado.
Pero nada nos garantiza que, después de que termine allí, no vendrá por nosotras.
[¿Pesa?] [¿Está hecho de plomo?] Para nuestra mala suerte, pronto nos encontramos con otro problema.
Astrad pesa demasiado, y no me refiero al peso normal de un adolescente.
[¿Qué demonios?] No puedo evitar maldecir cuando abro su abrigo: Rifle, lanzador de arpones, arpones, municiones, cuchillos, artículos varios y algunas granadas de humo.
También estaba cargando esa cuerda antes.
Aunque es fina, debe tener al menos treinta metros; definitivamente no es liviana.
[¿De dónde sacó una granada?] [Tengo una pregunta mejor: ¿de dónde sacó tanta fuerza?] [¡Eso no importa ahora!
¡Ayúdenme a quitarle el abrigo!] Junto con Jennifer y Sophie, quitamos el abrigo y las armas de Astrad, mientras Ana corta la cuerda que nos salvó la vida.
Luego, Jennifer y yo tomamos cada costado de Astrad y comenzamos a arrastrarlo, mientras Ana y Sophie se reparten sus cosas.
[Por Dios, creo que su hombro está dislocado.
Si lo cargamos así…] Entiendo las implicaciones que menciona Jennifer.
De este lado, la situación de su hombro no parece mucho mejor.
Pero, el sonido crujiente de los restos del puente cayendo al agua sigue resonando como una advertencia siniestra.
[No hay opciones.
Es esto o arriesgarnos a ser comida de pulpo gigante.] Astrad siempre es el primero en decir “muévanse o mueran”.
Y no tenemos ninguna lona o algo lo bastante grande para hacerle una camilla improvisada.
Además, ninguna de nosotras está precisamente ilesa.
Ya pensaremos en las consecuencias más adelante.
[Sophie, tienes las llaves de la casa de tu padre, ¿no?] [Sí.] Suspiro aliviada ante su asentimiento.
El edificio de su padre está cerca del puente; es, definitivamente, nuestra mejor opción de refugio.
[¿Están bien?] [Aún pesa mucho.] [¿El señor gato no puede ayudar con su magia?] [… ¿Eh?] —ante la idea de Ana, miro al gato en mi pecho para consultar, pero permanece inmóvil, aferrado a mi sujetador entre mis pechos.
[¿No es mal momento para dormir?] [No… creo que se desmayó…] [¿Le pasó algo?] [Bueno, no sé…] [Tal vez… el asunto de la magia no es tan simple como parece.] [[[…]]] Luego de pensarlo un poco, asentimos ante la opinión de Ana.
De hecho, incluso en los juegos hay un límite de cuántos hechizos puedes lanzar antes de descansar.
[Adiós a nuestra carta trampa de guion…] [No seas así, aún podemos usarlo cuando se recargue, ¿no?] [Aunque ni siquiera sabemos cuántos tiros tiene.] [Eso si es feo.] [[[[¡JAJAJA!]]]] Antes de darnos cuenta, estábamos bromeando en medio de una situación claramente inadecuada.
Astrad, definitivamente, eres una pésima influencia.
[Cambiaremos de pesos cada cien metros] —digo finalmente, resignada a nuestro destino.
Ni siquiera me atrevo a pensar algo como “Espero que no haya problemas en el camino”, porque eso solo atrae más problemas.
[[[Sí.]]] ………………………………….
——Punto de vista de Astrad——– [Guuu… Me la pela…] Lo primero que siento cuando recupero la conciencia es el hijo de puta dolor en todo mi cuerpo, especialmente en mis hombros.
[El niño rata odia aquí.] Me quejo tan pronto como abro los ojos y noto que estoy en una habitación que se ve, y apesta, como a hombre divorciado.
[… El niño rata conoce este olor…] [Ah…] Mientras trataba de recordar de dónde venía la familiaridad, un jadeo ahogado llama mi atención.
Cuando vuelvo la vista, la niña policía está allí, con rostro estupefacto.
[¿Qué?
¿Te gusto?
Pélamela.] La provoco un poco, pero solo consigo que su rostro se distorsione en un sollozo mientras sus ojos se humedecen.
[Idiota… snif…] Me insulta antes de acercarse y tumbarse sobre mi pecho.
[Idiota… snif… Te odio… idiota… ¿Por qué no despertabas?] Tengo una pregunta mejor para ti: ¿por qué demonios aplastas las ya destrozadas costillas del niño rata?
Estás lastimando al puto paciente.
Quiero quejarme, pero la maldita niña comenzó a llorar.
[Waaaa…] [Carla, ¿nunca te dijeron que las niñas policías no lloran?] [Snif… Sabía que recordabas mi nombre.
¡WAAAA!] [Sí, sí, me atrapaste.
Ahora deja de llorar y apártate un poco.] Creo que mi costilla acaba de crujir.
Maldita troglodita.
[¡Astrad!] —posiblemente atraída por el escándalo, otra chica llega a la habitación y, antes de que pueda pedir ayuda, se lanza sobre mi pecho.
Duele… Posiblemente atraída por el escandalo de su amiga, otra niña llega a la habitación y acto seguido, ante de siquiera darme oportunidad de pedir ayuda, se lanza a mi pecho.
Duele… [¡ASTRAD!] —y ahora otra.
[¡ESTÁS BIEN!] —y otra… [S] Esto no hace feliz al niño rata.
El niño rata muere… de nuevo… ……………………..
[[[[¡Perdón!]]]] [Así le gusta al niño rata, que lo sientan.] Asiento satisfecho a las chicas, que ahora están de rodillas, castigadas frente a la cama.
¿Por qué la primera reacción de las niñas al reencontrarse con un herido es estrujarlo?
¿Siquiera saben lo que “herido” significa?
Ñom, ñom.
Por cierto, hice que Carla me diera la comida en la boca mientras se arrodillaba a mi lado.
Su cara, ahora más roja que su cabello, pone una sonrisa en mi rostro.
Sufre, perra, por casi matar al niño rata… de nuevo.
Mientras disfrutaba mi venganza, hice que me contaran la situación.
Parece que se preocuparon porque no desperté en toda la mañana, y ya casi es medio día, del día siguiente.
El gato playboy mierdoso también está desmayado y aún no despierta.
Maldita sea, esperaba poder usarlo como carta trampa de guion.
¿Por qué este maldito universo tiene que tener reglas lógicas?
Si van a darme un mago, que sea completo, con magia ilimitada.
[Bueno, ya perdí tiempo suficiente.
Hora de irse.] Terminé la comida que las chicas me prepararon.
Es hora de marcharse.
[[[¿AH?]]] Las chicas hacen una voz estúpida, aparentemente no convencidas.
[Ey, espera, espera.] [No hay forma de que salgas en ese estado.] [Estás hecho mierda.] Les diría algo, pero tienen toda la maldita razón.
Aun así, decido ignorarlas.
Tengo un mal presentimiento.
Mi malos presentimientos rara vez se equivocan.
[Ey, no nos ignores.] Como siempre, Carla es demasiado buena leyéndome.
[En primer lugar, ¿qué parte de “luxación de hombro” no entiendes?
Espera, no irás a…] “¡POP!” “¡CRACK!” Sus palabras son interrumpidas por el golpe de mi hombro contra el marco de la puerta.
[[[¡Hiiiick!]]] Las chicas gritan del susto, pero no tengo tiempo para disfrutarlo.
Aprovecho el impulso antes de que el dolor me invada.
Apretando los dientes, golpeo mi otro hombro.
“¡POP!” “¡CRACK!” [Tsk…] El dolor me atraviesa como un rayo.
[Ahhh, maldita sea.
Tía, más te vale invitarle una cena deliciosa al niño rata.] No merezco menos… Ups, la vista se me desdibuja un poco.
Sin desmayos, sin desmayos.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com