El niño rata sobrevive al Apocalipsis - Capítulo 63
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- Capítulo 63 - 63 CAPITULO 15 FEO HIJO DE PERRA
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63: CAPITULO 15 FEO HIJO DE PERRA 63: CAPITULO 15 FEO HIJO DE PERRA [Tsk.] Medio escondido en un callejón oscuro, chasqueo la lengua frente a la ferretería destrozada.
[Supongo que no podemos esperar que todo esté servido en bandeja] —comenta Carla con una sonrisa amarga a mi lado.
[Esto es una maldita estafa.
El niño rata exige su halo de protagonista] —me quejo.
De camino aquí, no solo siguieron apareciendo monstruos mierdosos que tuvimos que esquivar.
Cuando finalmente llegamos a una ferretería, obviamente, estaba saqueada.
¿No se supone que todos los puntos clave deben estar en perfecto estado, esperando al gran yo?
¿Al protagonista?
Exijo un nuevo guionista.
[Aunque tu aura es más cercana a la del matón que muere al comienzo.] [Ñiñiñi, vamos de una vez.] Digo y avanzo con cautela, seguido de las risas disimuladas de las chicas.
[¿Por qué eres cada vez más cauteloso?] [Porque hay cada vez menos monstruos.] Carla le responde a Sophie en mi lugar, mientras ingreso a la ferretería con cuidado.
[¿No es eso algo bueno?] [No necesariamente.
Puede ser casualidad… o puede que algo haya barrido a todos los demás.] [[[…]]] Entendiendo el significado de las palabras de Carla, las demás chicas tragan saliva.
No tengo tiempo para disfrutar su dulce miseria.
El niño rata sufre.
[¿No deberíamos separarnos para buscar más rápido?] [He visto suficientes películas de supervivencia para saber cómo termina eso.] [Eso sí…] [Oh, por allí.] Ana señala una zona destartalada de la ferretería; algunas cuerdas regadas son visibles.
Rápidamente nos acercamos y comenzamos a buscar.
[Encontré una buena] —dijo Jennifer.
[Nada mal, zorra.
Al fin sirves de algo.
Kekeke.] [Hum.
Si quieres una paliza, solo dilo.] Cuando estaba a punto de pelearme con la zorra… “¡GRIAAAAAAAAAAAAAAA!” Un chillido obviamente inhumano se escucha a lo lejos.
[Tsk] Chasqueo la lengua mientras me oculto entre los estantes arrasados junto a las chicas.
¿Qué pasa con las tiendas?
¿Una tienda, un monstruo?
Falta originalidad aquí.
[Esos son… goblins, ¿cierto?] —susurra Ana con cautela.
A lo lejos, cinco enanos feos y verdes siguen a dos enanos igual de feos, pero con un tono ligeramente grisáceo.
[Vienen para acá.] [Puedo verlo.] Los goblins verde claro, al darse cuenta de que son más lentos que sus perseguidores, cambian de dirección y ahora se dirigen hacia acá.
[¿No se dan cuenta de que estarán acorralados?] [Creo que buscan armas.
Hay algunas piezas filosas regadas; deben de haberlas visto.] [Dos contra cinco no es buena pelea.] [Ser alcanzados sin armas tampoco.] [[[…]]] En las miradas asépticas de las demás.
Carla y yo discutimos la capacidad táctica de los feos verdes.
Como supuse, el dúo se enfrentó al grupo de cinco tras agarrar un pico y una azada del suelo.
[Más adentro hay motosierras, imbéciles.] [[[No creo que sepan usarlas.]]] Las chicas se quejan de mi opinión estratégica, claramente superior.
[De todos modos, vámonos.] Las chicas asienten ante mi orden y, en silencio, nos movemos entre los estantes para asegurarnos de pasar por el punto ciego de todos.
En el camino, no olvido seguir tomando cosas convenientes, como esas hermosas hachas de una mano de fibra de carbono.
Mientras estábamos en medio de nuestras compras de retirada, los feos seguían en lo que parecía una pelea, aunque para mí era más parecido a un grupo de pandilleros intimidando a unos nerds.
Aunque el dúo había conseguido armas improvisadas, lejos de tensarse, el grupo de cinco los rodeó con risas burlonas mientras uno solo de ellos los provocaba con su arma.
Olvida el dos contra cinco, ese par no puede ni en uno contra dos.
No es mi problema.
O no lo habría sido, de no ser que, por casualidad, el feo que trataba de proteger a su compañero cruzó miradas conmigo.
[[[[…]]]] Fue un instante, pero definitivamente nos vio.
Estaba pensando que era hora de correr, pero al instante siguiente, él volvió a mirar a sus atacantes sin delatarnos.
[…Astrad, él…] [Tsk.] Feo hijo de perra.
…………………………… ———— Punto de vista de Carla —————- Todo fue bastante repentino.
Por primera vez, nos encontramos con los goblins que solo habíamos visto en videos y animes.
Eran pequeños, tal vez de un metro veinte, pero había algo en ellos que no te permitía tomarlos a la ligera.
Piel verdosa y carrasposa.
Ojos amarillo pastoso con pupilas horizontales.
Callos, arrugas y suciedad en todo su cuerpo, que emanaba un nauseabundo hedor que se clavaba en la nariz incluso a lo lejos.
Era como una mezcla entre carne podrida y metal oxidado, un golpe seco al estómago incluso antes de que se acercaran.
Sobre ellos, vestimentas —o tal vez armaduras toscas— hechas principalmente con pieles de animal y huesos.
Pero también con objetos de metal, plástico y aluminio.
Además, usaban como armas cosas como machetes, hachas e incluso, uno tenía un bate.
Todo sobre ellos era como una combinación retorcida de nuestros dos mundos.
Pero lo que más me llamó la atención fue su altercado.
¿Una pelea entre tribus?
No lo sabía, pero cinco de ellos estaban persiguiendo a un dúo separado.
Y esos dos, aunque muy parecidos, eran algo… diferentes.
Más delicados.
Su tonalidad era de un verde ceniciento, muy diferente al verde mohoso de los demás.
Su piel no parecía carrasposa.
Vestían prendas ridículamente simples, trozos de tela atados alrededor de sus cuerpos.
Y lo más importante, sus ojos no tenían ese brillo vulgar y malicioso.
¿Otra especie?
¿Otro clan?
No lo sé, pero debo admitir que verlos siendo abusados me dio bastante lástima.
Aun así, no dije nada.
¿Qué iba a decir?
¿Ayudarlos?
Hasta donde sabía, incluso si los salvábamos, ellos luego podrían atacar a otros humanos.
Pero justo cuando estábamos a punto de salir… uno de los que estaban siendo abusados, nos vio.
En un instante, todo mi cuerpo se erizó.
Éramos la distracción perfecta.
Pero el delato nunca ocurrió.
El goblin volvió la mirada a sus atacantes y siguió gruñendo como si no existiéramos.
[…Astrad, él…] Mis palabras salieron antes de poder pensar.
Pero rápidamente las dejé morir en mi lengua.
Esto no es un juego, nuestras vidas están en peligro.
Lo sé, pero… Y entonces, lo escuché.
[Tsk.] Un chasquido de lengua, uno que conocía a la perfección.
No con desdén ni con molestia, por mucho que se esfuerce en aparentar que es así.
Era un chasquido lleno de la más profunda resignación.
Ese que escuche cada vez que mi corazón dudaba.
Ese que actúa primero y pregunta después.
Por el rabillo de mi ojo, un objeto salió disparado.
“¡GRIAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!” El goblin soltó un quejido desgarrador antes de caer muerto, con un hacha clavada en la parte posterior de su cabeza.
Instantáneamente, el resto de los goblins se pusieron alerta y voltearon en nuestra dirección, solo para que otro de ellos muriera por una segunda hacha que se encajaba en su frente.
[[[[…]]]] [Kekekeke.] En la ferretería, donde el sonido parecía haber sido vetado, Astrad dio un paso adelante con esa risa ilógica.
[Bueno, bueno, miren lo que trajo el viento.] Su voz, ni muy fuerte ni muy baja, pero como siempre, cargada de un sarcasmo tajante, mientras dejaba caer su abrigo y armas.
Antes de recoger una palanca de metal del suelo.
[Unos feos hijos de puta que contaminan el precioso aire del niño rata.] Dijo mientras levantaba la barra por encima de su cabeza, luego de acercarse lo suficiente a uno de los atónitos goblins.
“¡GIAAAA!”, gritaron finalmente, recuperando sus sentidos.
El que estaba a punto de ser atacado levantó su machete para bloquear, pero aun con la barra arriba, Astrad pateó su entrepierna.
“¡GIAAAA!” El goblin volvió a gritar, y tan pronto como se dobló de dolor, la palanca de hierro cayó sobre su cabeza, matándolo al instante.
“”“¡GRIAAAAAAAAAAAA!””” Los dos goblins que quedaban vivos finalmente se recuperaron por completo y saltaron hacia Astrad.
Sin pensarlo un segundo, Astrad arrojó su barra recién sacada de los sesos del goblin hacia uno de sus atacantes.
El impacto hizo que el goblin gimiera y se distrajera, pero su compañero siguió avanzando, solo para ser recibido por el machete de su amigo, que le fue arrojado por Astrad.
“¡Clanck!”, resonó el metal.
El goblin bloqueó el machete, pero el impacto lo hizo perder el equilibrio.
Un error fatal.
Astrad ya se había movido.
Con movimientos fluidos, sacó uno de los arpones que tenía atado al muslo y se lo clavó en el cuello.
“Guak.” Un quejido repugnante resonó de la garganta del goblin mientras la sangre salía entre burbujas.
“¡GRIAAAAAAAAAAAA!” El último de los goblins, con los ojos inyectados en sangre, se abalanzó hacia Astrad.
Pero antes de poder bajar su hacha… “Pop.” Con un sonido sordo, su cuerpo cayó al suelo, un pico clavado en la parte de atrás de su cabeza.
Y el responsable, el goblin que lideraba al dúo, mantenía una mirada aturdida y las manos temblorosas.
Todo había pasado demasiado rápido, ninguna de nosotras tuvo tiempo de reaccionar.
Ni siquiera el goblin que lo había ayudado parecía seguro de lo que pasó, mientras su compañero no se atrevía ni a respirar.
Finalmente, Astrad rompió el silencio y le habló al goblin entre risas.
[Kekekeke, nada mal para ser un marica.] …No pude evitar suspirar.
Sí, ese es Astrad.
Un imbécil que podría ser bastante galante si solo aprendiese a cerrar esa maldita boca suya.
……………………….
ENTRADA DEL DIARIO Nº: 074 NOMBRE CIENTÍFICO: Homo silvanus borealis ALIAS REGIONALES: Folclore Nórdico y Germánico: Goblin, El Azote del Bosque Registros de la Inquisición: Daemonium silva (Demonio del bosque) Apodo de la Red: Los Profanadores APODO (ASTRAD): El Cáncer del Bosque 📊 EVALUACIÓN DE AMENAZA CLASIFICACIÓN: VENATOR / TERRITORIALIS Su conducta es la de un cazador que opera en hordas dentro de su pestilente territorio.
Pero su caza no es solo para alimentarse, es para infligir sufrimiento.
No buscan la supervivencia, buscan la erradicación de todo lo que no sea ellos, profanando y destruyendo con un fervor casi religioso.
NIVEL DE PELIGRO: NARANJA (2 estrellas) 2 estrellas Naranja.
Individualmente son débiles y cobardes, pero su peligro nunca es individual.
Una horda, operando con su astucia salvaje y sin ninguna regla de enfrentamiento, puede desmantelar a un escuadrón veterano.
No luchan para ganar, luchan para que tu derrota sea lo más dolorosa y humillante posible.
NIVEL DE AGRESIVIDAD: IMPLACABLE Su agresividad es la de una plaga.
Una vez que han fijado un objetivo —un refugio, una caravana, una granja—, su asalto es incesante y cruel.
No aceptan rendiciones, no toman prisioneros de forma piadosa.
Su ataque solo termina cuando el objetivo ha sido borrado del mapa y su recuerdo profanado.
🧬 FICHA DE COMBATE (TL;DR) TIPO: Humanoide AFINIDAD: Tierra / Sombra 🎯 DEBILIDADES PRINCIPALES (Teóricas): Tácticas de cuello de botella (limitan su superioridad numérica), Fuego (pánico instintivo), Guerra psicológica (no soportan la resistencia organizada y brutal).
📌 FORTALEZAS CLAVE: Superioridad numérica abrumadora, Astucia bárbara (trampas sádicas), Guerra de guerrillas, Tolerancia sobrehumana al dolor (incierto).
📚 ORÍGENES Y MITOLOGÍA COMPARADA El Debate Antropológico: Existen dos teorías principales, y me inclino por la más aterradora.
Teoría 1 (La Optimista): Eran una subespecie humana aislada, cuyas costumbres nos parecieron salvajes y demonizamos por ignorancia.
Una visión académica y, en mi opinión, peligrosamente ingenua.
Teoría 2 (La Realista): Son una raza genuinamente monstruosa y parásita.
No construyen, solo destruyen.
No crean, solo corrompen.
Los registros históricos, desde las sagas nórdicas hasta los archivos de la Inquisición, no describen a una tribu incomprendida, sino a una plaga cuya crueldad (tortura, profanación ritual, cría forzada) era tan extrema que justificó su caza hasta casi la extinción.
No fue un genocidio, fue un acto de control de plagas.
Cultura Gamer: Son la definición de una facción “siempre hostil”.
No hay misiones secundarias, no hay diplomacia.
Su único diálogo es un grito de guerra gutural justo antes de intentar quemar tu aldea.
Análisis de Astrad: Su total incompatibilidad con cualquier otra forma de vida inteligente sugiere que la Teoría 2 es la correcta.
No se puede razonar con un cáncer, solo se puede extirpar.
¿Basamento?
No hay un solo relato “NI UNO SOLO”, que los relacione con algo mas que una plaga entre las diferentes culturas, razas, reinos y religiones, a lo largo de la historia, al menos no los conocidos.
📝 ANÁLISIS DETALLADO DESCRIPCIÓN FÍSICA Y SENSORIAL: Un humanoide de baja estatura y complexión enjuta, pero con una fuerza y resistencia sorprendentes.
Su piel tiene un tono cetrino, a menudo oculto bajo capas de suciedad, sangre seca y pigmentos verdosos de camuflaje.
Se mueven encorvados, con una agilidad errática y depredadora.
Sus ojos son pequeños, negros y brillan con una inteligencia maliciosa.
Su rasgo más distintivo es el sonido: una mezcla de chasquidos, gruñidos y una risa sibilante y desagradable que emiten durante sus asaltos.
Huelen a tierra húmeda, a carne rancia y a un miedo primordial.
COMPORTAMIENTO Y ECOLOGÍA: Son una especie de horda que infesta sistemas de cuevas, ruinas y bosques profundos, a los que convierten en trampas mortales y mataderos.
Su sociedad parece basarse en la fuerza bruta y una crueldad compartida.
Sus incursiones no buscan solo recursos; son actos de terrorismo.
Queman lo que no pueden llevarse, envenenan las fuentes de agua y disfrutan profanando los símbolos y los cuerpos de sus víctimas.
Los informes históricos y los fragmentos de leyendas son consistentes en un punto: su trato hacia los prisioneros es de una brutalidad inimaginable, diseñada para quebrar el espíritu de sus enemigos.
☣️ PROTOCOLOS PROTOCOLO DE ENCUENTRO RECOMENDADO: HACER: Mantener una distancia extrema.
Fortificar cualquier perímetro.
Usar el fuego como barrera principal.
Si el combate es inevitable, la aniquilación total y rápida es la única estrategia viable.
No dejar supervivientes que puedan alertar a la horda.
NO HACER: NUNCA MOSTRAR PIEDAD.
No intentar negociar o razonar.
No subestimar su capacidad para la crueldad.
NUNCA PERMITIR QUE CAPTUREN A NADIE VIVO.
RELATO DE CAMPO (Fragmento traducido de un diario de un colono en Vinlandia, circa 1005 d.C.): “…no se llevaron solo el grano.
Quemaron la empalizada.
Envenenaron el pozo con los restos de nuestro perro.
Y a Astrid…
los gritos…
No hay palabras en ninguna lengua para lo que le hicieron antes de que su vida se apagara.
No son hombres.
No son bestias.
Son la ira de un dios olvidado y cruel.
Quemaremos este bosque hasta los cimientos.
Es la única manera.” 🎤 ANOTACIONES DE ASTRAD (LA ÚNICA MIERDA QUE IMPORTA): Olviden toda la mierda políticamente correcta sobre “puntos de vista”.
Hay algunas cosas en este universo que son, simple y llanamente, monstruos.
Y estos cabrones ganaron el primer premio.
No son la versión incomprendida de los videojuegos.
Son la versión de ‘Goblin Slayer’: una plaga inteligente cuya única cultura es la violencia y la profanación.
La gente se pregunta por qué los humanos de antaño los cazaron hasta borrarlos de casi todos los mapas.
No fue por racismo ni por ignorancia.
Fue porque después de encontrar tu aldea quemada, tu agua envenenada y a tu familia convertida en un puto trofeo, te das cuenta de que en el mundo no hay sitio para los dos.
No es una guerra, es una desinfección.
No hay moralidad aquí.
No hay diálogo.
Si ves a uno, hay más.
Y si ves una horda, no estás en una aventura de fantasía.
Estás en el menú.
Y ni siquiera tendrán la decencia de matarte rápido.
………………………….
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