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El niño rata sobrevive al Apocalipsis - Capítulo 72

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  4. Capítulo 72 - 72 CAPITULO 24 HACKER
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72: CAPITULO 24 HACKER 72: CAPITULO 24 HACKER [¿Se supone que esto es una estación de comunicaciones?

Obviamente es un almacén mal administrado.] Me quejo cuando soy llevado a la estación de “comunicaciones”.

Literalmente, es un cuarto sin ventanas con un radio viejo sobre un escritorio, rodeado de todo tipo de cajas polvorientas.

[Cohou, admito que hay algunas áreas descuidadas…] Ignoro las excusas de la tía y me acerco a la mesa.

Hay un papel con un “protocolo de comunicación” e instrucciones que concluyen en sincronizar cada frecuencia y repetir el mensaje.

¿Por qué vino aquí el niño rata?

Porque, de ser posible, me gustaría que esta cuerda de changos mugrosos despierte rápidamente.

Cada segundo que malgasto aquí es un segundo más lejos de mi baño de esponja.

[Con razón no obtienen respuestas.

¿Qué clase de mensaje mierdero es este?

“Aquí la estación Puerto Azul, ñiñiñiñi”.

Pendejos.] Los rostros de los changos se sonrojan cuando despotrico, pero antes de que pudieran decir algo, tomo el radio y lo sintonizo directamente en la frecuencia del ejército.

[Aquí la estación de policía central de la provincia “Costa Verde”, en la ciudad principal “Puerto Dorado”.

Hemos decidido sacar las armas pesadas del almacén para fines defensivos.

Cambio y fuera.] [[[[…]]]] La habitación quedó en un silencio incómodo tras mis palabras.

Todos me miran sin comprender.

[Oye, el punto es que las frecuencias están incomunicadas.

¿Qué sentido tiene decir eso?] La tía pregunta, escéptica, pero levanto el dedo para señalar que se calle un segundo.

Tres, dos, uno.

[Aquí la base central del ejército de ARCADIA, reestableciendo comunicaciones con todas nuestras valientes sucursales en lucha.

Nos alegra escuchar que están bien, base Puerto Azul.

Negativo, no tienen acceso al almacén de armas.

Los equipos ya han sido desplegados, pronto serán rescatados.

Todos volverán a casa.

Solo deben esperar un poco más.] [[[[…]]]] Un silencio pesado se extendió cuando la respuesta llegó por la radio.

[Kekeke] – por supuesto, no pude evitar burlarme.

[Aquí la estación.

Negativo.

Los generadores están a punto de fallar y la luz no muestra señales de reestablecerse.

Debemos sacar las armas ahora o las puertas se sellarán automáticamente.

Cambio.] Continúo con la farsa, solo por si las cosas no les quedaron lo suficientemente claras.

[Negativo.

Las fuerzas ya están desplegadas.

Estarán a salvo en 48 horas.

Solo deben resistir un poco más.] Mi sonrisa se profundiza ante la respuesta.

Las venas ya aparecieron en el cuello del abuelo orangután.

Da un poco de miedo, la verdad.

[…Aquí la base central, confirme que entendió la orden.

Además, identifíquese.

¿Quién está hablando?] Tal vez porque no hubo respuesta, los tipos de la radio se impacientaron, así que les hablé por última vez.

[Kekekeke, soy tu padre.

Cambio y fuera.] ………………… [¡BASTARDO HIJO DE PUTA!] “CRACK.” En un arrebato de ira, el abuelito orangután maldice mientras golpea la mesa con ambos puños.

El impacto hizo crujir la mesa de roble macizo y la agrietó.

Miedo.

Definitivamente me mataría recibir ese golpe.

[Abuelo, por favor cálmate, recuerda tu presión] –persuadió Carla.

¿Qué presión?

Lo único presionado es la pobre mesa.

[Ese desgraciado se lo vio venir] – se quejó el domador de gorilas.

La razón es simple.

Aunque decidimos preguntar “amablemente” por los códigos, el bastardo del tipo con traje se atrincheró junto a los civiles y comenzó a hacer una especie de lavado de cerebro.

En otras palabras, una situación de rehenes.

[Pon algunos hombres a custodiar la armería.

No necesitamos que ese bastardo arme a una turba desquiciada en nuestra contra.] El abuelito ordena rápidamente.

Listo.

Ineficiente, pero listo.

Entonces, la tía vuelve a mirarme.

[¿Ahora qué?] [Fácil.] [Que no implique masacrar a todos en la comisaría.] [Tsk…] ¿Por qué el niño rata nunca puede ir por lo fácil?

¿Está el mundo en mi contra?

[La puerta tiene un dispositivo electrónico, ¿no?

¿No puede ser hackeada como en las películas?] – preguntó Carla, medio dudosa de sus propias palabras.

[Bueno… se han escuchado casos, así que es técnicamente posible, pero…] El domador de orangutanes me mira de reojo, como pidiendo mi opinión.

[¿Eso es el niño rata para ti?

¿Una rata hacker?] [¿No puedes?

¿Pensé que eras bueno con la tecnología?] [No confundas saber reiniciar un wifi con un puto hacker.] [Espera, hay uno.] Todos miramos a la recepcionista, que parece haber recordado algo importante.

[jefe, ¿recuerda?

Arrestamos a una chica poco antes de que todo esto iniciara.] [El niño rata ya vio esa película.

Mala idea.] [No, no fue algo tan grave.

Solo fue arrestada bajo sospecha de hackear el sistema de un distribuidor de internet satelital para tener internet de alta velocidad gratis.] Quiero decirle que hackear un satélite no está al nivel de “no fue tan grave”, pero no tiene sentido explicarles a los changos cómo usar un móvil.

[Vamos por el hacker.] Declaro, y todos nos ponemos de pie.

No pido que sea Rata 9, pero si puede hackear un satélite, definitivamente tiene algo de habilidad.

……………………..

[Pero en serio, ¿por qué mantienen criminales en medio del apocalipsis?

¿Les sobra la comida?

¿Dénsela al niño rata?] Me quejo mientras llego a la zona de celdas con la tía y los demás.

[Ahhh, te digo que en la comisaría no hay criminales condenados.

La mayoría solo tiene acusaciones leves.

Y otros estaban esperando por juicios.] [Entonces sáquenlos y pónganlos a trabajar, maldita sea.] [¿No se te puede ganar ningún argumento, no?] ¿Ahora es culpa del niño rata que sean tontos?

[Mira, es esta.] Mientras me preguntaba si golpear a los bastardos presos que me miraban con expresiones desagradables, la zorra recepcionista señala una celda cercana.

En la cama, al otro lado de la reja, había un bulto de sábanas hecho bolita.

Toda la celda desprende una atmósfera claramente más deprimente que el resto, además de que está emitiendo una especie de murmullo bajo e inentendible, como si hubiese perdido la cordura.

[[[[…]]]] Todos desvían la cabeza cuando exijo una explicación con los ojos.

[Ya veo.

El niño rata vio esta película para +18.] [[[¡NO LE HICIMOS NADA!]]] Los changos se justifican ante mi comentario, pero las pruebas hablan por sí solas.

[Abuelo.] [No, cariño, no creas eso de tu abuelo.] Kekekeke.

[¿Niño… rata?] Mientras me divertía, un murmullo algo entendible viene desde el bulto.

La voz me pareció familiar.

[[…]] Cuando miro de nuevo, la cabeza de una niña se había asomado desde las sábanas.

Ojos y cabello de un delicado azul platino.

Su expresión, congelada en incredulidad, lentamente avanzó a la comprensión.

Se puede decir que estoy igual.

[¿Rata 9?] –ante mi pregunta, los ojos de la niña se llenan de lágrimas antes de saltar hacia mí.

[¡WAAAAA, RATA 1!

¡TODOS ESTÁN SIENDO MALOS CONMIGO, WAAAAA!] Rápidamente abro la reja, antes de que la idiota se golpee.

[¡WAAAAA!] [¡GYAAAA!] Como resultado, vuelvo al suelo.

¿Qué pasa con el suelo de esta comisaría?

¿Tiene un fetiche con el niño rata?

Qué niño rata pecador soy.

[¿Qué demonios haces aquí?] – pregunto mientras me siento.

[Snif… Allí estaba yo, robando información clasificada del Pentágono y revendiéndola a terroristas sin molestar a nadie, cuando este grupo de changos feos invadió mi casa.

Snif.] Respondió 9, sin desenterrar su cabeza de mi pecho.

[[[[[¿QUÉ?]]]]] La tía y los demás se estremecen por la confesión de 9, pero los ignoro.

[Ya veo, has sufrido muchas injusticias] – consuelo a 9, que insiste en frotarse contra mi pecho como si tratase de enterrarse.

[[[[¡Injusticia mi trasero!]]]] Los demás se siguen quejando, pero yo me limito a ponerme de pie mientras levanto a 9.

Aunque es una mujer de 21 años, su contextura pequeña la hace fácil de cargar.

[Por ahora, salgamos de aquí.

Luego puedes contarme todo.] [Ey, no solo ignores su confesión…] El niño rata no sabe de lo que habla la tía.

[¿Qué hay de estos?

¿No deberías sacarlos también?] Cuando me disponía a irme, la zorra recepcionista cambia la conversación y me pregunta mientras señala la celda cercana a la de 9.

Allí, una niña de pelo rubio que no parece tener más de 12 años estaba mirando nuestra interacción con una risa juguetona, hasta que fue señalada y su expresión cambió al asombro.

[¿Ue?] – emitió ese sonido estúpido mientras se señalaba a sí misma.

El tipo detrás de ella también pareció sorprendido.

¿Por qué ponen en la misma celda a un tipo con cara de yakuza y a una niña?

Mejor dicho, ¿por qué encierran a una niña?

No es que me importe una mierda.

[¿No leíste el informe que me pediste antes?] [¿Para qué o qué?] Cuando pregunto, la recepcionista me fulmina con la mirada.

Pero, ¿qué quiere?

Solo necesito la información para mi baño de esponja.

¿Por qué me molestaría en leerlo?

[Estos dos estaban entre las personas que pediste encontrar.] [[[[…]]]] [Ah…] ¿No significa eso que mi baño de esponja es un hecho consumado?

Grande yo.

Grande el niño rata.

Todo según el plan.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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