El niño rata sobrevive al Apocalipsis - Capítulo 73
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- Capítulo 73 - 73 CAPITULO 25 BUEN DIA
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73: CAPITULO 25 BUEN DIA 73: CAPITULO 25 BUEN DIA Punto de vista de Flora—————– [Mocoso, ¿por qué me buscas?
¿Te enamoraste de mí?
Lo siento, ya tengo a alguien en mente.] [El niño rata no es ningún pedófilo.] [¡REPITE ESO, HIJO DE PUTA!] [¿QUÉ PASA SI LO HAGO, PERRA?] Ahhh… Un dolor de cabeza me asalta cuando el mocoso y la tirana compacta se encuentran.
[Sabía que esto pasaría desde que vi ese informe…] A mi lado, Yumi frota su frente, exasperada.
Teresa Tryania, mejor conocida como “la Tirana Compacta”.
Igual que Astrad, famosa por todas las razones equivocadas.
Pero a diferencia de Astrad, que limpió todo el pueblo de Carabelas de delincuentes y lo sometió a su yugo personal, Teresa creó y gestionó una gigantesca pandilla que dominó el mundo estudiantil y recientemente comenzó a enfrentarse al crimen organizado en Puerto Dorado.
[¡TÚ COMO QUE QUIERES BRONCA, MOCOSO MALDITO!] –Teresa se exaspera con Astrad y declara mientras golpea los barrotes de hierro.
“¡BOM!” El poderoso impacto resuena en la cárcel, haciendo que la mayoría se estremezca.
Aunque pequeña, puede verse una abolladura en la zona del barrote donde golpeó.
[BRONCA QUIERES, BRONCA TIENES, PEQUEÑA ZORRA] – gritó Astrad con tono valiente, pero ya se había escondido detrás de Wiston, con la niña a la que apoda 9 en brazos.
[GAHAHAHAHA, es bueno que los niños se lleven bien] –Wiston ríe de buena gana mientras ambas catástrofes ambulantes discuten.
¿Qué parte de eso es “llevarse bien”?
Orangután estúpido… Oh, el apodo de hecho le queda perfecto.
El niño acertó aquí.
[Maldito, si eres un hombre, sal de la espalda de ese viejo.
Grrr.] [¿Qué pasa si me niego?
Ssss.] [Eres un… ¿hia?] Teresa estaba a punto de seguir la disfunción, pero su voz se corta cuando es jalada del cuello de su camisa y levantada como un gatito por el hombre encerrado con ella.
Y, por sorprendente que sea, la tirana se mantiene dócil.
[Niño, ¿por qué nos buscas?
¿Te debo?
Para que quede claro, no tengo ninguna relación con esto] –preguntó Carlos de la Cruz mientras señalaba a teresa, un hombre del cual no sabes si decir que es un desgraciado con mala o buena suerte.
Debido a su apariencia, que grita “Yakuza”, tiene un historial de registros tan extenso como los dos idiotas, pero la mayoría fueron incidentes menores o malentendidos que terminaban con una compensación para él.
Y además… es el único lunático capaz de domar a la bestia.
[Sempai, estamos en público~~] –dijo Teresa mientras se sonrojaba como una doncella enamorada, apretándose las mejillas.
Literalmente está siendo cargada del cuello como si fuese algún gato callejero pulgoso.
[¿Y eso qué demonios significa?] [¡Kyaaa, atrevido!] [DEJA ESO.] Carlos se exaspera y deja de prestarle atención a Teresa.
[¿Y bien?] – volvió a preguntarle a Astrad.
Pero, en lugar de una respuesta clara… [¿Ves eso, domador de gorilas estúpido?
Así se doma a un maldito animal salvaje.
Aprende algo de mi cuñado] – Astrad miró a Jhon con molestia y lo regañó sin piedad.
[¿QUIÉN MIERDA ES TU CUÑADO?] –Carlos se quejó de inmediato, pero Astrad y Jhon estaban ocupados culpándose entre ellos.
[YA TE DIJE QUE HAGO LO QUE PUEDO.] [EL NIÑO RATA NO QUIERE EXCUSAS.] [[¡KUAGGGG!]] Ambos cayeron de rodillas cuando fueron golpeados por Yumi.
Honestamente, ¿no podemos tener una conversación seria cuando este mocoso está involucrado?
———- Punto de vista de Astrad ———— De vuelta en las oficinas de la recepción.
[KAKAAKAKA, así que era eso.
Y yo aquí pensando en romperte las piernas, kakakaka.] Me estremezco ante la declaración de la tirana compacta, mientras me da palmadas en la espalda con tal fuerza que creo que me rompió una costilla.
¿Cómo iba a saber el niño rata que la mocosa en la cárcel era la hermana mayor de Mika, la niña delincuente?
Y para acabarla de joder, esta loli es la misma que aparece en los titulares con títulos como: “Baño de sangre: la Tirana Compacta deja un saldo de 30 heridos de gravedad tras pelea callejera”.
Pero, más importante, ¿hermana mayor?
Qué ridículo.
Un solo pecho de Mika debe tener más masa que esta loli en su totalidad.
[Bueno, gracias por cuidar a mi hermana] –el Yakuza baja la cabeza y me agradece.
Supuestamente es el hermano mayor de Carmelia.
[Cuando quieras, cuñado.] […¿Es realmente necesario que me llames así?] [¿Te molesta?] [Mucho.] [Entonces, sí.] El niño rata tiene una reputación que mantener.
[¡WAAAAA, Rata 1, son horribles!] Mientras me divertía con el cuñado, 9, que estaba hurgando en unas cajas donde habían tirado sus cosas, salta hacia mí llorando y quejándose.
[¿Qué pasó?] [Dañado, snif… Casi todo está dañado… Snif, estos brutos ni empacar cables pueden, snif…] [Ya, ya, no le pidas tanto a los changos.] Consuelo a mi pobre compañera, que ha sufrido tanto.
Mientras miro a los changos para ver si alguien se anima a quejarse, pero todos solo desvían la mirada.
Aburridos.
[No eres feliz si no molestas a la gente cada segundo de tu vida, ¿no?] – preguntó Ana mientras me acercaba unos bocadillos.
[Es mi sagrado deber, kekeke] – digo casualmente, pero vuelvo al punto.
– [9, ¿no puedes hackear la cerradura?] [Snif… Puedo, pero no sé cuánto pueda tomarme sin mis equipos.] “”GRIII, GRIAAAAA.”” Repentinamente, las goblins se despertaron sobresaltadas y comenzaron a gruñir hacia la puerta.
“¿Nya?” El gato mierdoso también se despertó, exaltado, luego de ser arrojado sin querer por las goblins.
[¿Qué les pasa?
¿Tuvieron una pesadilla?] – preguntó Jennifer mientras se acercaba a las goblins para calmarlas.
[¿Estás bien?] “Nyaaaa…” Mientras tanto, Carla consuela al gato que, si bien recuperó la conciencia, no se le ve con muchas ganas de estar despierto.
“Griaaa.” “Griaa, gria, gria.” Las goblins en los brazos de Jennifer parecen querer decirme algo mientras señalan desesperadamente hacia la puerta.
Pero antes de poder revisar… [Hay problemas] –dijo un chango que estaba de guardia en el piso de arriba, instándonos a subir para ver.
[Tsk… Tía, junto con cuatro changos, toma a las niñas y a las goblins.
Vayan al almacén y protejan a 9 mientras trabaja] – cuando lo digo, 9 ya está ordenando su equipo.
La tía y las demás también asienten y comienzan a moverse.
[¿Estás seguro?
Soy muy fuerte, ¿sabes?
Puedo ser de mucha ayuda] –dice la tirana compacta mientras me envía una sonrisa provocadora.
[Y es por eso que te confío a 9.
Si no conseguimos acceso a ese almacén, lo más probable es que nos muramos en esta mierda.] [Hehehe, mi hermana tiene buen gusto.
Déjamelo a mí.
Pero no mueras o tendré que aguantar un sermón y no te lo perdonaré.] [Kekeke, lo tendré en cuenta.] Luego del pequeño intercambio, tomo mis cosas antes de ponerme en marcha hacia el techo, seguido por los changos.
[Chico, ¿me sacaste de la cárcel para morirme?] [Puedes volver cuando quieras.] [Pasaré.] Kekeke.
Veamos si es un buen día para morir.
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